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Mensaje de María: “La guerra de la emoción no es con el exterior, es interna”. Canalizado por Fernanda Abundes

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Muy honrada de compartir…

 

Él, –Jesús- habla de bondad, Él dice que la bondad entonces, saldrá a la luz y podrá iluminar todo lo que en el camino parecía imposible.

 

 

Hay heridas que sanar en el ayer, hay heridas también que se tienen que entender y reconocer, las heridas del tiempo, las heridas de los seres, las heridas de nosotros mismos.

 

 

No podemos combatir contra los seres, debemos de luchar contra nosotros, contra el temor, contra la desolanza, contra aquella lucha que ha sido absurda, que consideramos que es contra el mundo y contra el tiempo.

 

 

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Ellas, una energía femenina, una energía vital; ellos, energía masculina, energía vital, ambos tienen la vitalidad en la definición. Complementarse no es la necesidad final del ser y del amor, pueden existir ellos y pueden existir ellas complementándose en el amor. Es difícil en la mente entender que aquel amor no tiene ninguna clasificación posible porque no se clasifica solo se vive, existe y existirá.

 

 

Pero, ¿qué ha pasado con la energía femenina de la existencia humana?, ha luchado contra ellos cuando la misión de vida no era luchar contra ellos era luchar contra sí mismas, no tenían que demostrarle al mundo nada, tenían que demostrárselo a si mismas, porque son distintos, porque en esa diferencia radicaba la esencia de lo maravilloso, porque si hubiera sido necesario que todos fueran iguales o todos serían ellos o todas serían ellas o todos serían la mitad de ambos, pero tan era necesario que existiera una polaridad y otra, que así existe. No puede existir la humanidad sin una polaridad, no puede existir la energía sin polaridad; entendiendo a la polaridad como energía y no como él y ella.

 

 

Pero si ella ya era ella, tenía que entender que la fortaleza no estaba en las palabras fuertes sino en la suavidad de lo que ella representaba, si querían ellos continuar no tenían que seguir diciendo que eran más que ellas, simplemente seguir demostrando lo que ya habían demostrado, no por ellas, por ellos mismos. Esa misma lucha es con las emociones de la mente, esas heridas que hay que sanar.

 

 

La lucha no está en reconocer a aquellos que nos han lastimado, a aquellos que nos han hecho fuertes, había que reconocer en nosotros que la lucha no era con ellos era con nosotros. Era con nosotros el reconocer que hemos dado el tiempo a lo que no era importante, que hemos dado el tiempo a sufrir con los que no eran importantes y no porque no fueran importantes en la vida, porque todo el ser humano es valioso e importante; pero no era el aprendizaje de la mente para decir que si los liberamos nos liberábamos a nosotros. Había que liberarse a sí mismo para entonces creer que nunca atamos a nadie a nuestras emociones y que nadie era culpable de lo que sentíamos. La tristeza y el enojo eran producto de la percepción de la mente, muchas veces penetraba en el alma e intoxicaban la vida; pero la lucha no era con ellos era con nosotros. Había que sanar en lo más profundo; encontrar el miedo, encontrar ese interés por siempre ubicar en alguien, ubicar en algo, la desgracia que habitaba en nuestra vida.

 

 

¿Qué había que reconocer? que estaba en nosotros, que si había una guerra por la cual combatir era contra nuestros temores y, que si había una lucha más fuerte, no era contra ellos, no era por demostrar y ellos, ellas, circunstancias, momentos, no eran los importantes, lo éramos nosotros.

 

 

Se ha perdido tanto tiempo en tratar de definir al momento, se ha tratado de perdonar a los seres tantas veces que no han llegado a la esencia del perdón, han intentado encontrar desde donde viene y hacia dónde va aquello que ubican en otros, que no han podido liberarse así mismos, han tratado de encontrar en las emociones un aliciente diferente a la verdadera esencia de la emoción que estaba en ustedes. Si ese árbol de pronto no los ha dejado ver más allá, es porque ustedes plantaron la semilla y ustedes día a día le dieron de beber para que fuera ese tronco tan fuerte que no les permite continuar porque al momento de dar el primer paso se topan con su realidad que no han querido soltar.

 

 

La guerra de la emoción no es con el exterior, es interna y reconocer que todo lo que son y no son es por ustedes, es aún más difícil.

 

 

No había que liberar y perdonar había que perdonarse. Hay que sanar desde dentro y entonces lo de fuera es solo un camino despejado para ser y existir, en donde no hay obstáculos en ser, en donde no hay obstáculos en la persona, en donde no hay obstáculos en tiempo, en circunstancias, simplemente un camino amplio para caminar para andar y existir.

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No eres por quien esté al lado, no eres por lo que te define, eres por lo que tú te defines. No eres por el tiempo que has vivido en el sufrimiento esperando a que todos reconozcan esa valentía de sufrir. No es valiente el que sufre es cobarde aquel que ha aceptado esa desdicha. Es valiente el que reconoce que si ha llegado ahí en su sufrimiento es porque lo permitió. Es valiente el que sabe que el que está a su lado es valioso, pero es muy valioso él mismo por aún continuar a su lado y que si de pronto ya no estarán, es aún más valiente por seguir y andar solo. Se le ha dado tanta importancia a lo que rodea y está al lado, que se han olvidado de importarse a sí mismos.

 

 

Lo que está a lado es el tiempo, son las personas, son aquellos seres, son aquellos momentos y circunstancias que no liberan y que no quieren soltar porque si las soltaran no serían ustedes; pero en ustedes hay un significado más profundo que lo que creen que hoy los define. Si se liberan tendrán alas para volar, tendrán pies necesarios para el peso del suelo y que este sea tan amplio y tan concreto tan preciso que lo llevará a ese lugar necesario.

 

 

Liberen y no compitan, no demuestren lo que son y no son, al final es porque ustedes lo han permitido. Ellas no deben de luchar contra ellos, es consigo mismas. No deben de demostrarle nada a la vida ni al mundo, demuéstrenlo a si mismos porque dentro de ustedes hay un universo, un mundo, una existencia que ya bastante trabajo es demostrárselo a sí mismo como para aún demostrárselo al mundo.

 

 

Yo me demuestro día a día que puedo y Soy… ¿ustedes lo harán? luchen con ustedes, por ustedes y para ustedes, todo lo demás puede ser pasajero pero la existencia radica en aquel que la piensa.

 

 

En la infinidad de la existencia compartiendo el Ser.

 

 

 

Mensaje canalizado por Fernanda Abundes (madreymaestro@hotmail.com) (Puebla, México. 24 de Agosto de 2017)

 

Publicado por Geny Castell, redactora de la gran familia de la hermandadblanca.org

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Sobre Geny Castell
Un comentario
  1. User comments

    Dos te acompañe en esta batalla.

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