Cristales Sanadores y Chakras: ¿Cuál Es Tu Problema y Cuál Es Tu Cristal?

Estudio Luminica
Estudio Luminica

En nuestras entregas anteriores sobre cristales sanadores tratamos los temas de cómo puede ayudarnos el tener un cristal personal en nuestra vida diaria y cómo elegir dicho cristal basándonos en la intuición, es decir, como entrenar nuestra propia sensibilidad para permitir que nuestros cristales nos elijan a nosotros según nuestras propias necesidades, incluso aquellas de las cuales no somos totalmente conscientes, pero cuya información y vibración en definitiva está relacionada a nosotros de una forma que nuestros cristales pueden percibir y, por lo tanto, con la cual pueden conectar para llevarnos a la sanación integral de nuestras dificultades y el avance en nuestro camino espiritual.

Los cristales y la elección consciente

A pesar de lo anterior y de cómo, en nuestras entregas pasadas, nos encargamos de resaltar el hecho de que no existe sólo un cristal para cada persona, sino, en todo caso, un cristal más adecuado para una necesidad específica, surgen las preguntas: ¿Es necesario siempre elegir los cristales basándonos en la intuición? o si estamos al tanto del problema específico, ¿podemos hacer esta elección de una forma más clara y precisa?; es decir, hacer una elección consciente de nuestros cristales y, aún así, mantener la conexión con estos de forma que se sientan y funcionen igual a aquellos cristales que nos han elegido a nosotros.

Debo decir sinceramente que este es uno de los trabajos más difíciles para todo cristaloterapeuta y, por lo tanto, también lo será para aquellas personas que no se dediquen a la terapia y solo se encuentren en una búsqueda espiritual personal; conectar con los cristales que no han hecho una conexión con nosotros primero. Como cristaloterapeuta me veo obligada muchas veces a adquirir cristales que necesito en mi colección para tratar dolencias específicas pero que no necesariamente se relacionan conmigo. El establecer comunicación con ellos siempre es un trabajo laborioso energéticamente, el cual requiere gran compromiso y concentración, sin embargo, no es mi intención desalentar a los lectores ya que definitivamente es posible adquirir cristales de forma consciente y conectar con ellos de una forma eficiente e iluminadora.

La elección consciente y los chakras

Cuando somos conscientes de un problema o una necesidad en nuestras vidas, la mejor forma de comprenderla y por lo tanto, buscar una herramienta para su sanación y recuperación, está en determinar su raíz o base: ¿De donde proviene este problema?, ¿es un problema independiente o se deriva de un problema mayor? Es creencia de los cristaloterapeutas y de todas aquellas personas que visualizamos a los seres humanos como seres integrales energéticos, físicos y espirituales, que ningún problema es independiente y siempre viene asociado a un desequilibrio energético mucho mayor, del cual, si fuéramos a buscar la fuente o causa, probablemente la encontraríamos en los principales centros vitales de energía, es decir los chakras.

Como mencionamos previamente en nuestro primer artículo, según la antigua creencia de los estudiosos milenarios del yoga, quienes elaboraron la teoría de los chakras y se dedicaron a su estudio, los seres humanos cuentan con siete chakras principales y 107 chakras secundarios. Los chakras principales se encuentran en la superficie del cuerpo a lo largo de la columna vertebral y, a excepción del primero y el séptimo, poseen una superficie anterior y una posterior desde la cual proyectan su energía en diferentes capas hasta nuestro cuerpo energético, vibrando en diferentes frecuencias y velocidades cada vez más altas, siendo atravesados por tres de los canales de energía o Nadis más importantes: el canal Solar, el canal Lunar y el Shushuma Nadi, o el canal Central, estos canales van desde el perineo, en la base de la columna, hasta la coronilla en la cabeza, y desde allí transportan la energía universal a través de nuestro cuerpo.

Los chakras actúan como puentes transformadores que transportan, almacenan y transmutan esta energía según nuestras necesidades, tanto para nuestro cuerpo físico, como para nuestros cuerpos sutiles. Un chakra en perfecto funcionamiento, con actividad al máximo de sus capacidades, se considera que está abierto, gira en el sentido de las manecillas del reloj y metaboliza óptimamente la energía del universo; mientras que un chakra que se encuentra cerrado y no funcional, gira en sentido contrario a las agujas del reloj haciendo que la corriente no fluya e interfiriendo con el metabolismo energético.

Esta breve exposición teórica nos invita a comprender que los chakras son elementos fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo físico y espiritual. Por ello, han sido objeto de estudio en la terapia con cristales desde tiempos inmemorables, considerándose fuentes básicas de información para el entendimiento de la mayoría de los problemas y dolencias del ser humano, por lo que, si se bloquean o funcionan de forma inadecuada la información no se transmitirá. Es por esto que cada vez que necesitemos o decidamos emprender la búsqueda de un cristal específico y de forma consciente, una de las primeras preguntas que debemos hacernos no es ¿cuál es el problema? En su lugar debemos preguntar, ¿de cuál chakra proviene el problema?

Cómo determinar nuestros chakras afectados

A diferencia de la elección de nuestros cristales basándonos en la intuición, para practicar la elección consciente debemos primero prepararnos energética y espiritualmente y la forma más positiva y efectiva de hacer esto es a través de la meditación. Para ello, recomiendo ubicarnos en un lugar tranquilo en el cual podamos sentarnos cómodamente y en completo silencio durante varios minutos, concentrándonos en nuestra respiración, relajándonos y conectando con el universo que nos rodea, presentándonos como seres integrales que estamos dispuestos y abiertos a recibir las señales y mensajes que éste tiene para nosotros. Una vez nos sintamos en perfecto orden y luz, debemos posicionar nuestras manos con las palmas dirigidas hacia arriba, dispuestas a recibir la energía y comenzaremos un ejercicio semiconsciente para descubrir cuál o cuáles de nuestros chakras se encuentran afectados y pueden requerir el apoyo de un cristal.

Una de las formas más sencillas de asociar los cristales a cada uno de los chakras es basándonos en sus colores. Cada uno de los siete chakras principales se identifica con un color, los cuales son, en orden ascendente del primero al séptimo: Rojo, naranja, amarillo, verde, azul claro, índigo y violeta o blanco, donde nuestro ejercicio consistirá en visualizar cada uno de estos colores ubicándolos posteriormente sobre nuestro cuerpo en el punto que les corresponde, comenzando primero por intentar ver el color claramente y luego, por ubicarlo donde pertenece, siendo aquellos colores que más se nos dificulten visualizar, referentes para aquellos chakras que tal vez no se encuentran en perfecto funcionamiento.

Es importante destacar que éste no es el único ejercicio que se puede realizar con el propósito de diagnosticar nuestros chakras y existen múltiples meditaciones que nos pueden ayudar a ello, las cuales me gustaría describir a fondo. Sin embargo, he decidido limitarme y poner a su disposición sólo aquella que mejor me ha funcionado personalmente. Animo a los lectores a continuar con su búsqueda hasta encontrar aquella meditación diagnóstica que mejor se adapte a sus necesidades y capacidades.

¿A qué se refiere cada chakra afectado y cuál es su necesidad?

Un chakra afectado o un chakra que no funciona correctamente es un chakra con una necesidad y esta es la que debemos intentar solventar a través del cristal que decidamos adquirir, definiéndose las necesidades principales de cada chakra de la siguiente manera:

  • Primer chakra: Se refiere a la necesidad de seguridad y protección de nuestro entorno.
  • Segundo chakra: Necesidad de abundancia, poder, creatividad y valentía.
  • Tercer chakra: Es el chakra de nuestro niño interior, se refiere a la necesidad de alegría y espontaneidad, pero también puede relacionarse a problemas de exceso de ego.
  • Cuarto chakra: Necesidad de amor, amor propio, compasión por uno mismo y los demás.
  • Quinto chakra: Se refiere a la necesidad de comunicación y confianza en uno mismo.
  • Sexto chakra: Es el chakra de la visión, se refiere a la intuición, claridad, la pureza mental y la necesidad de meditar.
  • Séptimo chakra: Por ser el chakra que nos conecta al cielo se refiere a la necesidad espiritual de conectar con un poder superior.

Una vez hemos establecido el chakra que más necesita de nuestro cuidado y sanación, podemos pasar a seleccionar los cristales que se relacionan a éste, ya sea basándonos en el color o, manteniendo nuestra necesidad principal en mente y concentrándonos en ella, dejando que la intuición nos guíe y nos ayude a encontrar el cristal correcto para ello, depositando nuestra confianza en el universo y en los mensajes tiene para nosotros.

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AUTORA: María Fernanda Sequera, redactora de la gran familia de HermandaBlanca.org

5 comentarios

  1. Me parece una página maravillosa y muy especial con grandes artículos para los trabajadores de la Luz.
    Felicitaciones.Y grandes éxitos para este nuevo año que se avecina.Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

  2. He leído muy detenidamente esta información acerca de la chakras y sobre los cristales y me gustaría practicar estos métodos para encontrar en mi todos estas del cuerpo y sanar todo en mi. Gracias por este articulo tan importante

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