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Diferencia entre Alma (psychê) y Espíritu (nous), Por Helena P. Blavatsky

ImageThe Spiritualist, Londres, 8 de febrero de 1878 1

Se√Īor,

Permitan a una humilde Te√≥sofa aparecer por primera vez en sus columnas, para decir unas pocas palabras en defensa de nuestras creencias. Veo en su n√ļmero del 21 de diciembre √ļltimo, uno de vuestros corresponsales, el se√Īor J. Croucher, hace las siguientes afirmaciones muy audaces:

‚ÄúSi los Te√≥sofos hubieran comprendido perfectamente la naturaleza del alma y del esp√≠ritu, y su relaci√≥n con el cuerpo, ellos habr√≠an sabido que una vez que el alma ha abandonado el cuerpo, no puede regresar. El esp√≠ritu puede partir, pero si parte el alma, parte para siempre.‚ÄĚ

 

Esto es tan ambiguo que, a menos que use el t√©rmino ‚Äúalma‚ÄĚ para designar √ļnicamente el principio vital, s√≥lo puedo suponer que cae en el error com√ļn de llamar al cuerpo astral ‚Äúesp√≠ritu‚ÄĚ, y a la esencia inmortal ‚Äúalma‚ÄĚ. Nosotros, los Te√≥sofos, como el coronel Olcott le ha dicho, lo hacemos al rev√©s.

Adem√°s de la injustificada imputaci√≥n que se nos hace de ignorancia, el se√Īor Croucher tiene una idea (peculiar para √©l mismo) de que el problema que hasta ahora pon√≠a a prueba los poderes de los metaf√≠sicos en todas las edades ha sido resuelto solo. Dif√≠cilmente puede suponerse que los Te√≥sofos o cualquier otro comprendan ‚Äúperfectamente‚ÄĚ la naturaleza del alma y del esp√≠ritu, y su relaci√≥n con el cuerpo. Tal logro es de la Omnisciencia; y nosotros los Te√≥sofos, pisando el sendero gastado por las pisadas de los antiguos sabios en las arenas cambiantes de la filosof√≠a exot√©rica, s√≥lo podemos esperar aproximarnos a la verdad absoluta. Es realmente m√°s que dudoso que el se√Īor Croucher pueda hacerlo mejor, incluso aunque sea un ‚Äúmedium inspirador‚ÄĚ, y experimentado ‚Äúa trav√©s de sentarme continuamente con uno de los mejores mediums de trance‚ÄĚ de su pa√≠s. Estoy dispuesta a dejar al tiempo y a la filosof√≠a Espiritual que nos reivindiquen por completo en el lejano futuro. Cuando cualquier Edipo de este o del pr√≥ximo siglo haya resuelto este eterno enigma del Hombre Esfinge, todos y cada uno de los dogmas modernos, sin exceptuar algunos de los preferidos por los Espiritualistas, ser√°n barridos, como el monstruo Tebano que, de acuerdo con la leyenda, salt√≥ de su promontorio al mar y nunca m√°s fue visto.

ImageTan pronto como el 18 de febrero de 1876, su erudito corresponsal, ‚ÄúM. A. (Oxon)‚ÄĚ tuvo ocasi√≥n, en un art√≠culo titulado ‚ÄúAlma y Esp√≠ritu‚ÄĚ, de mostrar la frecuente confusi√≥n de t√©rminos por otros escritores. Como las cosas no han mejorado, aprovechar√© la oportunidad de mostrar lo mucho que el se√Īor Croucher, y muchos otros Espiritualistas de los cuales √©l puede ser elegido como portavoz, malinterpretaron el significado del coronel Olcott, y las opiniones de los te√≥sofos de Nueva York. El coronel Olcott ni afirm√≥ ni so√Ī√≥ con insinuar que el esp√≠ritu inmortal abandona el cuerpo para producir las manifestaciones centrales. Y a√ļn as√≠ el se√Īor Croucher evidentemente cree que lo hizo, ya que la palabra ‚Äúesp√≠ritu‚ÄĚ para √©l significa el hombre interior astral o doble astral. Aqu√≠ est√° lo que el coronel Olcott dijo, con comillas y todo: ‚ÄúEsos fen√≥menos f√≠sicos medi√ļmnicos no est√°n producidos por esp√≠ritus puros, sino por ‚Äúalmas‚ÄĚ encarnadas o desencarnadas, y normalmente con la ayuda de elementales‚ÄĚ.

Cualquier lector inteligente debe percibir que, al poner la palabra ‚Äúalmas‚ÄĚ entre comillas, el escritor indicaba que √©l estaba us√°ndola en un sentido que no era el suyo. Como Te√≥sofo, √©l deber√≠a haber dicho m√°s correcta y filos√≥ficamente por s√≠ mismo ‚Äúesp√≠ritus astrales‚ÄĚ o ‚Äúhombres astrales‚ÄĚ, o dobles. Por lo tanto, tal cr√≠tica carece por completo del m√≠nimo atisbo de verosimilitud. Me asombra que se pueda encontrar un hombre que, sobre una base tan fr√°gil, haya intentado una denuncia tan dogm√°tica. As√≠, nuestro Presidente s√≥lo plante√≥ la trinidad del hombre, como los fil√≥sofos antiguos y Orientales y su digno imitador Pablo, que mantuvo que la corporeidad f√≠sica, la carne y la sangre estaba impregnada y as√≠ se manten√≠a viva por la psych√™, el alma o cuerpo astral. Esta doctrina, que el hombre es triple ‚Äď esp√≠ritu o Nous, alma y cuerpo ‚Äď fue ense√Īada por el Ap√≥stol de los Gentiles m√°s amplia y claramente de lo que lo ha sido por cualquiera de sus sucesores Cristianos (ver Tesalonicenses primera ep√≠stola, cap√≠tulo 5, vers√≠culo 23). 2 Pero habiendo evidentemente olvidado o descuidado estudiar ‚Äúperfectamente‚ÄĚ las opiniones trascendentales de los antiguos fil√≥sofos y los Ap√≥stoles Cristianos sobre la materia, el se√Īor Croucher ve el alma (psych√™) como esp√≠ritu (Nous) y viceversa.

ImageLos Buddhistas, que separan las tres entidades en el hombre (aunque las ven como una en el camino al Nirvana), a√ļn dividen el alma en varias partes, y tienen nombres para cada una de estas y sus funciones. As√≠ la confusi√≥n es desconocida entre ellos. Los antiguos Griegos hicieron igual, sosteniendo que la psych√™ era bios, o vida f√≠sica, y que era thumos, o naturaleza pasional, los animales estando en armon√≠a excepto por una facultad m√°s baja del instinto del alma. El alma o psych√™ es en s√≠ misma una combinaci√≥n, consensus o unidad del bios, o vitalidad f√≠sica, el epithumia o naturaleza concupiscente, y el phren, mens, o mente. Quiz√°s deber√≠a ser incluido el animus. Est√° constituido de sustancia et√©rea, que impregna el universo entero, y se deriva completamente del alma del mundo –Anima Mundi o el Svabhavat Buddhista‚Äď que no es el esp√≠ritu, aunque intangible e impalpable, es a√ļn, por comparaci√≥n con el esp√≠ritu o la pura abstracci√≥n, materia objetiva. Por su compleja naturaleza, el alma puede descender y aliarse tan estrechamente con la naturaleza corp√≥rea como para excluir una vida m√°s elevada al ejercer cualquier influencia moral sobre ella. Por otro lado, se puede vincular tan estrechamente al nous o esp√≠ritu, como para compartir su poder, en cuyo caso su veh√≠culo, el hombre f√≠sico, parecer√° un Dios incluso durante su vida terrestre. A menos que tal uni√≥n de alma y esp√≠ritu ocurra, ya sea durante esta vida o tras la muerte f√≠sica, el hombre individual no es inmortal como una entidad. La psych√™ tarde o temprano se desintegra. Aunque el hombre pueda haber ganado ‚Äúel mundo entero‚ÄĚ ha perdido su ‚Äúalma‚ÄĚ. Pablo, cuando ense√Īaba el anastasis, o continuaci√≥n de la vida espiritual individual tras la muerte, expuso que hab√≠a un cuerpo f√≠sico que se creaba con sustancia incorruptible. El cuerpo espiritual con toda certeza no es uno de los cuerpos, o visibles o larvae tangible, que se forman en sesiones espiritistas, y se denominan tan impropiamente ‚Äúesp√≠ritus materializados‚ÄĚ. Una vez que la metanoia, el completo desarrollo de la vida espiritual, ha elevado el cuerpo espiritual fuera del f√≠sico (el desencarnado, corruptible hombre astral, lo que el coronel Olcott llama ‚Äúalmas‚ÄĚ), se convierte, en estricta proporci√≥n a su evoluci√≥n, m√°s y m√°s en una abstracci√≥n para los sentidos corp√≥reos. Puede influir, inspirar, e incluso comunicarse con los hombres subjetivamente; se puede hacer sentir, e incluso, en aquellas raras ocasiones, cuando el clarividente es perfectamente puro y perfectamente l√ļcido, ser visto por el ojo interior (que es el ojo de la psych√™ purificada, el alma). ¬ŅPero como puede manifestarse objetivamente?.

Se ver√°, entonces, que aplicar el t√©rmino ‚Äúesp√≠ritu‚ÄĚ al eidola materializado de sus ‚Äúformas manifestadas‚ÄĚ, es extremadamente impropio, y se deber√≠a hacer algo para cambiar la pr√°ctica, ya que los estudiantes han comenzado a discutir el tema. En el mejor de los casos, cuando lo que los Griegos denominaron phantasma, no son sino phasma, o apariciones.
ImageEn los estudiantes, especuladores y especialmente en nuestros modernos sabios, el principio f√≠sico est√° m√°s o menos impregnado por lo corp√≥reo, y ‚Äúlas cosas del esp√≠ritu son necedades e imposibles de ser conocidas‚ÄĚ (Corintios 1, ii, 14). Plat√≥n entonces ten√≠a raz√≥n, a su manera, en despreciar la medici√≥n de la tierra, la geometr√≠a, y la aritm√©tica, porque todas estas pasaban por alto todas las ideas elevadas. Plutarco ense√Ī√≥ que al morir, Proserpina separaba el cuerpo y el alma por completo, tras lo cual la √ļltima se convert√≠a en un demonio libre e independiente (da√Įmon). Posteriormente, el bien experiment√≥ una segunda disoluci√≥n: Demeter dividi√≥ la psych√™ del nous o pneuma. El primero fue disuelto tras un tiempo en part√≠culas et√©reas, de ah√≠ la inevitable disoluci√≥n y subsiguiente aniquilaci√≥n del hombre que al morir es puramente f√≠sico, lo segundo, el nous, ascendi√≥ a su m√°s alto poder Divino y se convirti√≥ gradualmente en un esp√≠ritu puro, divino. Kapila, en com√ļn con todos los fil√≥sofos Orientales, despreci√≥ la naturaleza puramente ps√≠quica. Es esta aglomeraci√≥n de las part√≠culas m√°s groseras del alma, las exhalaciones mesm√©ricas de la naturaleza humana imbuidas con todos sus deseos terrestres y propensiones, sus vicios, imperfecciones, y debilidades, que forman el cuerpo astral, que puede hacerse objetivo bajo ciertas circunstancias que los Buddhistas llaman skandahs (los grupos), y el coronel Olcott ha denominado por conveniencia el ‚Äúalma‚ÄĚ. Los Buddhistas y Brahmanistas ense√Īan que la individualidad del hombre no est√° asegurada hasta que ha pasado a trav√©s y se ha desembarazado del √ļltimo de estos grupos, el vestigio final de contaminaci√≥n terrenal. De ah√≠ su doctrina de la metemps√≠cosis, tan ridiculizada y tan completamente malentendida por nuestros grandes Orientalistas. Incluso los f√≠sicos nos ense√Īan que las part√≠culas que componen el hombre f√≠sico son, por evoluci√≥n, reutilizadas por la naturaleza en toda variedad de formas f√≠sicas inferiores. ¬ŅPor qu√©, entonces, son los Buddhistas tan poco filos√≥ficos o incluso poco cient√≠ficos, al afirmar que los skandhas semi-materiales del hombre astral (su propio ego, hasta el punto de purificaci√≥n final) son apropiados para la evoluci√≥n de formas astrales menores (que, por supuesto, entran dentro de los cuerpos puramente f√≠sicos de los animales) tan r√°pido como √©l los arroja en su progreso hacia el Nirvana?. Adem√°s, podemos decir correctamente, que mientras el hombre desencarnado est√° expulsando una simple part√≠cula de estos skandhas, una poci√≥n de √©l est√° siendo reencarnada en los cuerpos de las plantas y animales. Y si √©l, el hombre astral desencarnado, es tan material que ‚ÄúDemeter‚ÄĚ no puede encontrar ni una chispa del pneuma para llevarlo arriba hacia el ‚Äúpoder divino‚ÄĚ, entonces el individuo, por llamarlo as√≠, es disuelto, trozo a trozo, en el crisol de la evoluci√≥n, o, como los Hind√ļes aleg√≥ricamente lo ilustran, pasa miles de a√Īos en los cuerpos de animales impuros. Aqu√≠ vemos c√≥mo los antiguos griegos y los fil√≥sofos hind√ļes, las escuelas modernas Orientales y los Te√≥sofos, est√°n completamente alineados en un lado, en perfecto acuerdo; y la brillante selecci√≥n de ‚Äúmediums inspiradores‚ÄĚ y ‚Äúesp√≠ritus gu√≠as‚ÄĚ permanecen en perfecta discordia en el otro lado. Aunque no hay dos de estos √ļltimos que, afortunadamente, se pongan de acuerdo en lo que es o no verdad, ¬°a√ļn as√≠ se ponen de acuerdo con unanimidad para contrariar cualquiera de las ense√Īanzas de los fil√≥sofos que podamos repetir!

ImageQue no se interprete, sin embargo, de todo esto, que yo, o cualquier otro verdadero Te√≥sofo, infravaloremos los verdaderos fen√≥menos Espirituales o la filosof√≠a, o que no creemos en la comunicaci√≥n entre mortales puros y esp√≠ritus puros, menos de lo que creemos en la comunicaci√≥n entre hombres malos y esp√≠ritus malos, o incluso de hombres buenos con malos esp√≠ritus bajo malas condiciones. El Ocultismo es la esencia del Espiritualismo, mientras que el Espiritualismo moderno o popular no puedo considerarlo mejor que como magia inconsciente, adulterada. Llegamos tan lejos como para decir que todos los grandes y nobles personajes, todos los grandes genios ‚Äďlos poetas, pintores, escultores, m√ļsicos‚Äď todos los que han trabajado alguna vez para la realizaci√≥n de sus m√°s altos ideales, sin tener en cuenta objetivos ego√≠stas, han sido inspirados Espiritualmente; no los mediums, como muchos Espiritualistas los llaman -herramientas pasivas en las manos de sus gu√≠as controladores‚Äď sino almas encarnadas, iluminadas, trabajando conscientemente en colaboraci√≥n con los humanos desencarnados puros y reci√©n encarnados Esp√≠ritus Planetarios elevados, para la elevaci√≥n y espiritualizaci√≥n de la humanidad. Nosotros creemos que todo en la vida material est√° m√°s √≠ntimamente ligado con agentes Espirituales. En lo que respecta a los fen√≥menos f√≠sicos y la mediumnidad, creemos que es s√≥lo cuando el medium pasivo ha dado lugar, o mejor ha llegado a ser, el mediador consciente, que √©l puede discernir entre esp√≠ritus buenos y malos. Y nosotros creemos, y tambi√©n sabemos, que mientras el hombre encarnado (aunque sea el adepto m√°s alto) no puede competir en potencia con los esp√≠ritus puros desencarnados, que, libres de todos sus skandhas, se han hecho subjetivos a los sentidos f√≠sicos, aun as√≠ √©l puede perfectamente igualar, y puede con mucho sobrepasar en la v√≠a de los fen√≥menos, mentales o f√≠sicos, al ‚Äúesp√≠ritu‚ÄĚ medio del mediumnismo moderno. Creyendo esto, percibir√° que somos mejores Espiritualistas, en el verdadero sentido de la palabra, que los as√≠ llamados Espiritualistas, que, en vez de mostrar la reverencia que mostramos a los verdaderos esp√≠ritus ‚Äďdioses‚Äď degradan el nombre de esp√≠ritu, aplic√°ndolo a los seres impuros, o, en el mejor de los casos, imperfectos, que producen la mayor√≠a de los fen√≥menos.

Las dos objeciones instadas por el se√Īor Croucher contra la reivindicaci√≥n de los Te√≥sofos, de que un ni√Īo no es sino una dualidad al nacer, ‚Äúy quiz√°s hasta el sexto o s√©ptimo a√Īo‚ÄĚ, y de que algunas personas depravadas son aniquiladas en alg√ļn momento despu√©s de morir, son: 1) que los mediums le han descrito a sus tres hijos, ‚Äúque fallecieron a las respectivas edades de dos, cuatro y seis a√Īos‚ÄĚ; y 2) que √©l ha sabido que personas que eran muy depravados en la tierra han vuelto. √Čl dice: ‚ÄúEstas declaraciones han sido despu√©s confirmadas por gloriosos seres que vinieron despu√©s, y que han demostrado por su dominio de las leyes que gobiernan el universo, que son merecedores de ser cre√≠dos‚ÄĚ.

ImageEstoy realmente contenta de saber que el se√Īor Croucher es tan competente como para sentarse a juzgar a estos ‚Äúgloriosos seres‚ÄĚ, y darles la palma sobre Kapila, Manu, Platon e incluso Pablo. Merece la pena, despu√©s de todo, ser un ‚Äúmedium inspirador‚ÄĚ. No tenemos tales ‚Äúgloriosos seres‚ÄĚ en la Sociedad Teos√≥fica para aprender de ellos; pero es evidente que mientras el se√Īor Croucher ve y juzga cosas a trav√©s de su naturaleza emocional, los fil√≥sofos que nosotros estudiamos no tomaron nada de ning√ļn ser glorioso que no estuviera perfectamente de acuerdo con la armon√≠a universal, la justicia y el equilibrio del manifiesto plan del universo. El axioma Herm√©tico, ‚Äúcomo es arriba, es abajo‚ÄĚ, es la √ļnica regla de evidencia aceptada por los Te√≥sofos. Creer en un universo espiritual e invisible, no podemos concebirlo de otra manera que como conectado armoniosamente y en correspondencia con el universo material y objetivo; ya que la l√≥gica y la observaci√≥n igualmente nos ense√Īan que lo √ļltimo es el resultado y la manifestaci√≥n visible de lo primero, y que las leyes que gobiernan a ambos son inmutables.

En su carta del 7 de diciembre, el coronel Olcott ilustra muy apropiadamente su tema de la inmortalidad potencial citando la admitida ley f√≠sica de la supervivencia del m√°s fuerte. La regla se aplica a las cosas m√°s grandes as√≠ como a las m√°s peque√Īas ‚Äďal planeta y tambi√©n a la planta como se aplica al hombre-. Y el¬† hombre-ni√Īo imperfectamente desarrollado no puede existir mejor bajo las condiciones preparadas para los tipos perfectos de su especie, que una planta imperfecta o un animal. En la vida infantil, las m√°s altas facultades no est√°n desarrolladas, pero, como todo el mundo sabe, est√°n s√≥lo en germen, o en forma rudimentaria. El beb√© es un animal, por ‚Äúang√©lico‚ÄĚ que pueda ser, y lo suficientemente natural, deber√≠a parecerle a sus padres. Aunque est√© siempre tan hermosamente modelado, el cuerpo infantil no es sino el cofre de la joya prepar√°ndose para la joya. Es bestial, ego√≠sta, y, como un beb√©, nada m√°s. Poco de¬† alma, psych√™, puede ser percibido en √©l excepto en cuanto a vitalidad se refiere; hambre, terror, dolor y placer parecen ser sus principales ideas. Un gatito es superior en todo excepto en las posibilidades. La neurona gris del cerebro est√° igualmente sin formar. Despu√©s de un tiempo las cualidades mentales comienzan a aparecer, pero se relacionan principalmente con los asuntos externos. El cultivo de la mente del ni√Īo por los profesores s√≥lo puede afectar esta parte de la naturaleza, lo que Pablo llama natural o f√≠sica, y Santiago y Judas sensual o ps√≠quica. De ah√≠ las palabras de Judas [vers√≠culo 19] ‚Äúps√≠quico, no teniendo esp√≠ritu‚ÄĚ, y de Pablo: ‚ÄúEl hombre ps√≠quico no recibi√≥ las cosas del esp√≠ritu, para √©l son necedades; el hombre espiritual discern√≠a [Corintios, 1, ii, 14]‚ÄĚ.

ImageEs solo al hombre de plena edad, con sus facultades disciplinadas para discernir el bien y el mal, al que podemos denominar espiritual, intelectual, intuitivo. Los ni√Īos desarrollados en tales aspectos ser√≠an precoces, anormales ‚Äď frustrados.

¬ŅPor qu√©, entonces, un ni√Īo que nunca ha vivido otra vida que la animal, que nunca discerni√≥ entre lo correcto y lo incorrecto, al que nunca le import√≥ si viv√≠a o mor√≠a ‚Äďya que no pod√≠a entender la vida o la muerte‚Äď, deber√≠a hacerse inmortal individualmente? El ciclo del hombre no est√° completo hasta que no ha pasado a trav√©s de la vida terrenal. Ninguna fase de probaci√≥n y experiencia se puede saltar. √Čl debe ser un hombre antes de que pueda ser un esp√≠ritu. Un ni√Īo muerto es un fallo de la naturaleza, debe vivir de nuevo; y la misma psych√™ vuelve a entrar en el plano f√≠sico a trav√©s de otro nacimiento. Tales casos, junto con los de los idiotas cong√©nitos, son, como se afirma en ‚ÄúIsis sin Velo‚ÄĚ 3, los √ļnicos casos de reencarnaci√≥n humana. Si todo ni√Īo dual fuera a ser inmortal, ¬Ņpor qu√© negar una inmortalidad individual similar a la dualidad del animal? Aquellos que creen en la trinidad del hombre saben que el beb√© no es sino una dualidad ‚Äď cuerpo y alma; y la individualidad que reside s√≥lo en lo f√≠sico, como hemos visto demostrado por los fil√≥sofos, es perecedero. S√≥lo la trinidad completa sobrevive. Trinidad, digo, porque al morir el cuerpo astral se convierte en el cuerpo exterior, y dentro uno a√ļn m√°s sutil, evoluciona, que toma el lugar de la psych√™ en la tierra, y la totalidad es m√°s o menos eclipsada por el nous. El espacio evit√≥ que el coronel Olcott desarrollara la doctrina m√°s completamente, √©l podr√≠a haber a√Īadido que ni siquiera todos los elementarios (humanos) son aniquilados. A√ļn hay una oportunidad para algunos. Mediante una suprema lucha √©stos pueden conservar su tercer y m√°s alto principio, y as√≠, aunque lenta y dolorosamente, a√ļn ascender esfera tras esfera, arrojando en cada transici√≥n la envoltura m√°s pesada previa, y revisti√©ndose de envolturas m√°s radiantes y espirituales, hasta que, libres de toda part√≠cula finita, la trinidad se fusiona en el Nirvana final y se hace una unidad ‚Äď un Dios.

ImageUn libro no bastar√≠a para enumerar todas las variedades de elementarios y elementales, a los primeros se los llama as√≠ por algunos Cabalistas (Henry Khunrath, por ejemplo) para indicar su encadenamiento a los elementos terrestres que los mantienen cautivos, y a los √ļltimos se los designa con ese nombre para evitar confusi√≥n, y se aplica igualmente a aquellos que van a formar el cuerpo astral del ni√Īo, y a los propios esp√≠ritus estacionarios de la naturaleza. √Čliphas L√©vi, sin embargo, los llama indiferentemente a todos ‚ÄúElementarios‚ÄĚ y ‚Äúalmas‚ÄĚ. Vuelvo a repetir, no es sino el hombre astral desencarnado, completamente ps√≠quico, el que desaparece en √ļltima instancia como entidad individual. En cuanto a las partes componentes de su psych√™, son tan indestructibles como los √°tomos de cualquier otro cuerpo compuesto de materia.

Ese hombre debe ser de hecho un verdadero animal para no tener despu√©s de la muerte, una chispa del divino ruach o nous en √©l que le permita una oportunidad de salvaci√≥n. A√ļn as√≠ hay lamentables excepciones; no s√≥lo entre los depravados, sino tambi√©n entre aquellos que, durante su vida, por ahogar cada idea de una existencia posterior, han matado en ellos mismos el √ļltimo deseo de lograr la inmortalidad. Es la voluntad del hombre, su todopoderosa voluntad, la que teje su destino, y si un hombre est√° convencido de la idea de que la muerte significa aniquilaci√≥n, lo encontrar√° as√≠. Es una de nuestras m√°s comunes experiencias que la determinaci√≥n de la vida ps√≠quica o la muerte dependen de la voluntad. Algunas personas se arrebatan ellos mismos por la fuerza de la determinaci√≥n de las mism√≠simas fauces de la muerte; mientras otros sucumben a insignificantes enfermedades. Lo que el hombre hace con su cuerpo lo puede hacer con su psych√™ desencarnada.

No hay nada en esto que milite en contra de las im√°genes de los hijos del se√Īor Croucher siendo vistas en la Luz Astral por el medium, ya sea como realmente fueron¬† abandonadas por los ni√Īos mismos, o como el padre imaginaba que ser√≠an cuando hubieran crecido. La impresi√≥n en el √ļltimo caso no ser√≠a sino phasma, mientras que en el primer caso es un phantasma, o la aparici√≥n de la impresi√≥n indestructible de lo que una vez realmente fue.

ImageEn la antig√ľedad los ‚Äúmediadores‚ÄĚ de la humanidad eran hombres como Krishna, Gautama Buddha, Jes√ļs, Pablo, Apolonio de Tyana, Plotino, Porfirio y dem√°s. Ellos eran adeptos, fil√≥sofos, hombres que, esforz√°ndose durante toda su vida en la pureza, el estudio y el autosacrificio, a trav√©s de pruebas, privaciones y autodisciplina, lograron la iluminaci√≥n divina y poderes aparentemente superhumanos. Ellos no s√≥lo pod√≠an producir todos los fen√≥menos vistos en nuestros tiempos, sino que contemplaban como un sagrado deber expulsar a los ‚Äúmalos esp√≠ritus‚ÄĚ o demonios, de los desafortunados que estaban pose√≠dos. En otras palabras, librar a los mediums de sus d√≠as de los ‚Äúelementarios‚ÄĚ. ¬°Pero en nuestra √©poca de psicolog√≠a mejorada cada sensitivo hist√©rico se convierte en un vidente, y ve! ¬°Hay mediums por millares! Sin ning√ļn estudio previo, autoprivaci√≥n, o la menor limitaci√≥n de su naturaleza ps√≠quica, pretenden, en¬† calidad de portavoces de inteligencias no identificadas e inidentificables, rivalizar con S√≥crates en sabidur√≠a, con Pablo en elocuencia, y con Tertuliano mismo en fiero y autoritario dogmatismo. Los Te√≥sofos son los √ļltimos en asumir la infalibilidad para ellos mismos, o reconocerla en otros; as√≠ como ellos juzgan a otros, as√≠ desean ser juzgados.

En el nombre, pues, de la l√≥gica y del sentido com√ļn, antes de intercambiar ep√≠tetos, sometamos nuestras diferencias al arbitraje de la raz√≥n. Comparemos todas las cosas, y dejando a un lado el emocionalismo y los prejuicios como indignos del pensador l√≥gico y del experimentador, ci√Ī√°monos s√≥lo a aquello que pase el calvario del m√°ximo an√°lisis posible.

H.P. BLAVATSKY
Nueva York, 14 de enero de 1878.

[En conexi√≥n con el art√≠culo de arriba, una frase de una carta del maestro K.H. escrita a A.P.Sinnet en el oto√Īo de 1882, puede ser de inter√©s (The Mahatma Letters, etc., p√°gina 289):

‚ÄúFue H.P.B. quien, actuando bajo las √≥rdenes de Atrya (uno a quien t√ļ no conoces) fue la primera en explicar en el Spiritualist la diferencia que hab√≠a entre psych√™ y nous, nefesh y ruach ‚Äď Alma y Esp√≠ritu. Ella tuvo que traerse el arsenal completo de pruebas, citas de Pablo y Plat√≥n, de Plutarco y Santiago, etc. antes de que los Espiritualistas admitieran que los Te√≥sofos ten√≠an raz√≥n…‚ÄĚ

NOTAS:
1.- En su √Ālbum de recortes de prensa, Volumen III, p√°gina 197, H.P.B. escribi√≥ los siguientes comentarios con l√°piz azul, en conexi√≥n con un tributo a W.H.Harrison, el Editor del The Spiritualist:] Muy cierto. El mejor, m√°s cient√≠fico e imparcial de todos los peri√≥dicos Espirituales
2.- Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser ‚Äďesp√≠ritu, alma y cuerpo ‚Äď hasta la Venida de nuestro Se√Īor Jesucristo. ‚Äď Traductor
3.- Volumen I, p√°gina 351.

— Visto en: http://www.revistabiosofia.com

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Sobre Jorge (Coordinador GHB)

Jorge es uno de los coordinadores de hermandadblanca.org, uno de los silenciosos fundadores del proyecto en el a√Īo 2006. Meditador y apasionado del desarrollo de la auto-consciencia.

6 comentarios

  1. Muy rico artículo, lamentablemente esta diferencia todavía no ha sido erradicada de los conceptos de las mayorías de las gentes, todavía se cree que alma y espíritu es lo mismo o en el peor de los casos se confunden los conceptos. No hay mejor modo de erradicar esta confusión que a través del trabajo que la Jerarquía realiza por este medio y por otros. Un gran libro que grafica esto, a modo introductorio, es el Kybalion (de los Tres Iniciados), en él se puede encontrar una diferenciación de los distintos planos de existencia que se compenetran unos entre otros pero que para el inicio de la comprensión se distinguen de modo separado, estos planos son el físico, mental y espiritual.

    Creo que el texto se resume en la siguiente frase de Helena: “El Ocultismo es la esencia del Espiritualismo, mientras que el Espiritualismo moderno o popular no puedo considerarlo mejor que como magia inconsciente, adulterada.”

    Tal como lo menciona el Tibetano, la Humanidad estuvo desde hace un tiempo y sigue estando en condiciones de absorber nuevas enseñanzas que antes permanecieron ocultas, ya sea por conveniencia de poderes ocultos nada benignos o por la ignorancia de las masas (Cabe recordar que luego del derrocamiento de las ya corrompidas monarquías el pueblo comenzó a tener mucho mayor acceso a la educación y a la bibliografía esotérica, no es casual que los movimientos teosóficos encuentren su profundización y masificación desde principios del 1800, aunque desde el Renacimiento una nueva programación ya estaba determinada a tomar fuerza para el despertar de la mente de todos). Si la humanidad se encuentra apta, ello quiere decir que cuenta con el suficiente despertar mental como para interpretar el modo de uso de esas enseñanzas, la dualidad se manifiesta en todos los campos y ello se manifiesta en lo que Helena critica al señor Croucher por no encontrarse lo suficientemente apto como para saber interpretar que tipo de seres le comunican determinadas informaciones.

    Se debe estar extremadamente muy bien preparado y elevado-equilibrado en los tres aspectos (físico-mental-espiritual) para poder canalizar seres elevados y puros; pero ello es imposible si no hay una guía/s o maestro/s que oriente/n en este camino, el cual se halla lleno de peligros y donde nuestras emociones pueden jugarnos una mala pasada si no media la razón. A mi entender, Dios (El Supremo hacedor del Cosmos, El TODO que es pura mente) nos juzga a través de nuestras intenciones (y lógicamente nuestros actos) y gracias al libre albedrío otorgado (lo que nos hace seres semi-independientes), nuestras intenciones adoptan diferentes grados vibratorios: si nuestras intenciones son egoístas y mal intencionadas nuestra vibración será densa y baja y por el Principio de Afinidad lo que se nos acercará serán seres del bajo astral o cascarones astrales hasta espíritus maléficos que nos pueden manipular al punto tal que podamos perder nuestra personalidad por completo y terminar siendo títeres de dichos seres (esto se da en los casos de posesión); pero si nuestras intenciones son bien intencionadas, persiguiendo fines altruistas y siendo por sobre todo correctamente guiados, nuestras vibraciones serán cada vez más elevadas y por el mismo principio se nos acercaran seres de niveles evolutivos superiores, que observando nuestras intenciones, muy probablemente nos ayuden en el camino evolutivo, ya que ellos pasaron por el mismo camino y vuelven hoy a ayudar a sus hermanos menores de la evolución.

    Actualmente el delirio místico o tal como lo dice el Maestro Tibetano, el engaño de la propia personalidad, puede hacer creer que uno recibe o canaliza mensajes de seres de luz, esto es muy común entre nuestras gentes. Un caso peor ocurre con la mediumnidad media que baja seres del bajo astral que en definitiva terminan divirtiéndose de modo sádico con quienes creen tener el “poder” de realizar tales actos.

    Acorde a la enseñanza impartida por la Hermandad, cada espíritu que Dios crea y hace encarnar en el plano de la manifestación (mineral-vegetal-animal-humano), tiene como última escala volver a Dios para decidir posteriormente volver a ayudar en el mismo plano o quedarse dentro de la Mente Universal para la consecución de otras tareas. Dicho camino de regreso es sumamente trabajoso con muchísimos obstáculos para probar si verdaderamente somos dignos de volver a nuestra Fuente, nuestro Padre. Es sabido que durante dicho camino tanto fuerzas de la luz como fuerzas de la oscuridad, todas ellas bajo el mando del Supremo Hacedor y Creador de todo lo conocido y por conocer, intentarán sesgar nuestro destino, pero en definitiva somos nosotros mismos quienes elegimos y quienes nos debemos hacer responsables de nuestras decisiones y actos, de lo contrario no habría Justicia y eso en definitiva, si se puede mencionar con nuestras burdas palabras de la tercera dimensión, es lo que es Dios, Justicia Divina, que todo lo rige y que nada escapa a su mirada y a su supervisión. Alimentados por nuestros bajos deseos y pasiones estos seres de la oscuridad tienen luz verde para influir a gusto sobre nosotros y muchas veces ello es lo que ocurre con la mediumnidad media y popular, logrando así atrasar de modo relativo la evolución del médium y de quienes éste logra influenciar. De todos modos, todo lo vivido durante la existencia es experiencia y aprendizaje y nada queda descartado ni olvidado en los archivos que cada ser tiene y dicha experiencia tarde o temprano servirá para mejorar el camino evolutivo.

    Algo que quería mencionar sobre el artículo es lo referido al tema de los niños. Gracias a Dios tuve la dicha de haber escuchado que “nadie nace sabiendo”, todo se aprende nuevamente cuando uno vuelve a nacer, lógicamente acorde al nivel evolutivo del espíritu encarnado el aprendizaje será más o menos profundo, amplio y veloz, de todos modos la guía de los padres y del o los instructores es fundamental para encarrilar o no la vida del niño. Un ejemplo clarísimo de ello lo atestigua el nacimiento del Maestro Jesús, que luego de tener la educación de sus padres (padres que fueron elegidos de antemano por su pureza espiritual) fue instruido por Maestros Esenios de la Hermandad para lograr la aptitud física-mental para poder encarnar al Cristo y poder así emprender su misión en este mundo. Es sabido que esto formaba parte de un plan preestablecido de antemano, por algo los Magos ya sabían, acorde a sus profecías, la venida del Mesías, un espíritu altamente evolucionado pero que de todos modos tuvo que ser enseñando para que su potencial y sabiduría espiritual pudiera ser manifestado en este plano. Es muy ilustrador lo que Helena menciona cuando “En la antigüedad los “mediadores” de la humanidad eran hombres como Krishna, Gautama Buddha, Jesús, Pablo, Apolonio de Tyana, Plotino, Porfirio y demás. Ellos eran adeptos, filósofos, hombres que, esforzándose durante toda su vida en la pureza, el estudio y el autosacrificio, a través de pruebas, privaciones y autodisciplina, lograron la iluminación divina y poderes aparentemente superhumanos.”

    El niño cuando nace debe formar un alma que le permita la ligadura entre el cuerpo físico denso y el efluvio espiritual que lo vivifica, algunos autores hacen mención a que el espíritu guardián toma ese rol, es decir el rol de alma, cuando el niño nace y luego se separa cuando el niño termina de formar dicha alma, esto es a los 7 años (hay que recordar que todo es septenario en la vida del hombre, un libro que habla sobre ello es la Anatomía Oculta del Hombre, de Manly Palmer Hall). La formación de dicha alma debiera ser enseñada a no dejarse llevar por los primeros deseos y caprichos que todo niño expresa (por ser la manifestación de las sensaciones más fuertes que todo principio racional). En esta tarea el accionar de los padres es fundamental. Si el niño es enseñado y logra crear hábitos de conducta físicos y mentales elevados, los apetitos de la materia no le atraerán ya que ellos serán internalizados como no loables para el camino evolutivo a emprender. Lógicamente, esta es una tarea muy ardua para los padres, pero no lo es tanto si entendemos con amor que acorde a nuestra instrucción el camino evolutivo de dicho ser será inevitablemente influenciado hasta que en la mayoría de edad él mismo decida que camino recorrer.

    Bueno, gracias por dejar poner comentarios, esto ayuda a plasmar de mejor modo lo que uno lee y aprende, además de dejar abierta la puerta al intercambio de opiniones las cuales enriquecen cualquier conocimiento que uno adopte. Tal como dice Helena, nuestras verdades son verdades relativas, a medias ya que en definitiva ellas se encuentran medidas según desde el ángulo y prisma desde el cual uno vea e interprete cada suceso. A la mayor cantidad de opiniones, mayor la diversidad de ángulos desde donde es interpretado cada hecho y lógicamente mayor es el enriquecimiento de conocimientos que uno logra.

  2. Estimado Pablo,

    Gracias a ti por tu comentario tan enriquecedor, tu punto de vista es muy enriquecedor para el articulo.

    A mi tambíen me gusta mucho el trabajo de Helena. ¿Has leido su obra o la de Bailey?.

    Un abrazo de luz,

  3. Hola,

    He leido parte de algunos libros de Alice, pero los voy leyendo muy lentamente ya que se necesita un análisis profundo de los mismos. De Helena también algo he leído, el Cesar suele absorber mucho tiempo para la lectura, pero éste es el campo de batalla en donde se nos pone a prueba y aprendemos a relacionarnos con todo lo que nos rodea.

    Gracias.

  4. Estimado Pablo,

    Efectivamente, los libros azules tienen muchisima informacion. De echo podras encontrar nueva informacion cada vez que vuelvas a leerlos, dependiendo de tu estado interno.

    Muchas gracias por tus comentarios en el portal.

    Un abrazo de luz,

  5. Estimado Pablo:

    Intente registrarme a vuestro sitio, para recibir vuestros articulos

    pero por algun motivo, vuelvo varias veces a colocar las letras,

    para indicar que no es stamp, pero no veo la aceptacion.

    Por tal motivo, y si fuera de vuestra voluntad, agradeceria

    poder ricibir vuestra informacion.

    estoy a disposicion, por cualquier duda.

    mi mail es mirgon27@hotmail.com

    un abrazo de luz.

  6. Hay otros libros que no hablan específicamente del alma o espíritu, pero que son muy interesantes. Me refiero a "Un curso en milagros", son tres libros que hablan de la Voluntad de Dios y temas parecidos. Por si a alguien le interesa, están on-line si se buscan en internet.

    Un saludo, Alma.

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