La Confianza como Base del Aprendizaje

Jorge Gomez (333)

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Adriana Pérez Pesce • 18/1/11 • En la Categoría Educación y cultura

“La escuela era algo que esperaba cada día”. “No existen prisas por acabar de leer un libro sino que hay que madurar lo que se lee. De lo contrario, lo estás haciendo para nada. La escuela nos dio el regalo del tiempo, del tiempo para la reflexión y la introspección que se necesita para desarrollar realmente la propia creatividad”. “Aprendes a tratar con la gente. La mayor parte de lo que se aprende en Sudbury Valley es sobre la vida.” Se tratan de tres opiniones de egresados de la Sudbury Valley School, una escuela que sostiene que el niño puede aprender por sí sólo todo aquello que realmente necesita asimilar.

Los alumnos son responsables de su propio aprendizaje y también del funcionamiento de la escuela. Los estudiantes de todas las edades determinan qué harán, cuándo, cómo y dónde: los más pequeños juegan al aire libre, moldean con barro, atrapan insectos o pescan en un lago mientras los mayores leen, conversan, tocan instrumentos, pintan, elaboran pasteles para recaudar fondos para sus proyectos, navegan en Internet, editan videos que han grabado, juegan al baloncesto o al ajedrez o se preparan para el examen de entrada a la universidad.

La idea es que el escolar explore libremente el mundo a su propio ritmo. “Aprenden a pensar por sí mismos y a utilizar herramientas de información de múltiples fuentes. Desarrollan la capacidad de dejar en claro los argumentos lógicos y hacer frente a complejos problemas éticos. La confianza y el respeto son las claves del éxito de la escuela. Los estudiantes disfrutan de total libertad intelectual”, sostiene la presentación de la institución.

Y agrega: “las premisas fundamentales son simples: todas las personas somos curiosas por naturaleza, por lo que el aprendizaje más eficaz, duradero y profundo se lleva a cabo cuando se inicia y es perseguido por el alumno. La mezcla de edades promueve el crecimiento en todos los miembros del grupo y la libertad constituye un elemento esencial para el desarrollo de la responsabilidad personal”.

Para graduarse, los jóvenes deben escribir una tesis explicando qué han aprendido, por qué creen estar preparados para titularse y defenderla ante un tribunal formado por profesores de otras escuelas que siguen el modelo Sudbury.

En esta pequeña democracia, el órgano central es el School Meeting, una reunión semanal donde se decide prácticamente todo, desde en qué invertir el presupuesto hasta qué profesores se vuelven a contratar el próximo año. El encuentro está moderado por un alumno y todos los miembros de la comunidad educativa tienen voz y voto.

Sudbury Valley School se creó en 1968 en Framingham, Massachusetts, Estados Unidos alrededor de un concepto clave: la confianza en los niños. Se trata de una escuela privada, financiada únicamente a través de las cuotas de las familias y las donaciones de particulares. En la actualidad, la iniciativa cuenta con 40 colegios, la mayor parte de ellos repartidos en los Estados Unidos y el resto, en Bélgica, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Japón e Israel.

DATOS DE CONTACTO:

http://www.sudval.com/index.html (Web en inglés)

Fotografía: Cortesía de Sudbury Valley School.

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