Metafísica: aproximación al problema del Ser – Parte 1

Kevin 333
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La palabra metafísica surge en el siglo I d.C por Andrónico de Rodas, quien estaba organizando el compendio de libros aristotélicos. Viene del griego  μετὰ τὰ φυσικά (metá tá físicá) que significa “más allá de física” para referirse al tratado de Aristóteles sobre la filosofía primera. Ésta constituye un saber universal, que ha acompañado las primeras reflexiones del ser humano, siendo considerada  la madre de todas las ciencias. También se le conoce como la “filosofía primera” porque busca explicar, describir y acceder a los principios, estructuras y causas últimas de la realidad, siendo un saber riguroso, el cual se fundamenta principalmente en la luz natural de la razón.

En éste sentido, a través de dicha facultad, se busca penetrar en los pliegues del ser en cuanto tal. Por ende, todos los saberes hunden sus raíces en la metafísica, y en especial en su rama llamada: La ontología. Porque estudian una porción del ente o lo real. Pero no todas las ciencias se basan en los mismos procesos y técnicas para el desarrollo de sus conjeturas y estudios.

¿Cómo se divide la Metafísica?

Por otro lado, la filosofía primera tiene subdivisiones o partes específicas, las cuales abarca: la ontología, la teodicea y la gnoseología. Es conveniente aclarar que todas las ciencias tienen un objeto material que es estudiado por la unicidad de un objeto formal (que distingue cualitativamente a las ciencias entre sí).  Cada una de dichas partes se encarga de aspectos especializados en la totalidad de lo real, es decir, del Ser en virtud de métodos intuitivos y discursivos. Una de las divisiones básicas, ha sido sintetizada a lo largo de la historia del siguiente modo:

1) Metafísica general: Ontología, y 2) Una metafísica especial que abarca: 2.1.- Cosmología racional. 2.2.- Antropología especulativa o psicología racional y 2.3.- Teología racional o teodicea. Como se puede observar, la filosofía primera es un saber que trata sobre cuestiones que la experimentación empírica y científica contemporánea no pueden resolver, de modo que la metafísica es una reflexión a priori, es decir, que prescinde de la experiencia sensible.

¿Qué es la Ontología?

El término proviene del griego “ὄντος” (ontos)  que significa “ente”; y “λόγος” (logos) que significa razón, estudio o tratado, literalmente sería el estudio o tratado del ente. Empero ¿qué es el ente? Ente, es todo aquello que existe o puede existir bajo cualquier modalidad (sea dentro de la esfera material o inmaterial –ideal-) como por ejemplo: un perro, un ser humano, tu computadora, la justicia, el amor, los números, un ángel o Dios. Por ello, el punto de partida de la metafísica es la ontología.

De allí que la ontología sea la parte de la metafísica que estudia el denominado ente ontológico es decir, aquel que es materialmente común a todas las ciencias, pero que difiere en cuanto su orden de estudio formal (esto es, de la óptica o punto de vista del modo de analizar lo que se estudia). La ontología indaga pues, la formalidad de cualquier realidad en cuanto sus modalidades, estructuras, propiedades y causalidades.

Por consiguiente, la ontología es el estudio del ente en cuanto ser y sus atributos esenciales, por lo que responde a la pregunta ¿Qué existe? Remitiéndose a la causa material de cualquier objeto o realidad. Mientras que la metafísica responde al modo de ¿Cómo es aquello que existe? Respondiendo a la causa formal (que a su vez, integra la causa eficiente y final de cualquier sustancia y accidente).

Por lo que las cuestiones clásicas de la metafísica comprenden las siguientes preguntas: ¿Qué es la mente y cómo se relaciona con el cuerpo?; ¿Cuál es la esencia del tiempo y el espacio?; ¿Cuál es el principio de la naturaleza?; ¿Qué son los universales?; ¿Existe el libre albedrío o todo está determinado?; ¿Existe Dios?; ¿Cuál es el sentido de la existencia humana?; ¿Es el alma inmortal?; ¿Por qué hay algo en lugar de nada?

¿Qué es la Substancia y el Accidente?

Estos conceptos son los más clásicos de la metafísica y constituyen su piedra angular, porque se circunscriben al ente común u ontológico, -que son entes categoriales-. La substancia viene del griego “oὐσία” (ousía que traduce como “subyacente”, “substancia”) se refiere a la existencia del ente individual con presencia material y formal dentro del espacio-tiempo, refiriéndose a lo que subsiste por si mismo, al ente concreto, abarcando: tú quien lees esto, tu computadora, la mesa donde descansa la misma, un libro, tu mascota, etc… En otras palabras, son sujetos a los cuales se les puede predicar propiedades, cualidades o cantidades. A este tipo de entidad se le conoce como “substancia primera” o «esencia«.

Mientras que, el accidente se refiere al modo de ser, acontecido en un ente individual, en virtud de otra cosa. Por ende, el accidente es una modalidad contingente que no modifica la esencia y que podría ser (estar) o no ser (no estar) en la sustancia primera. Ejemplo: Si te pintas el cabello, has padecido un cambio accidental en tu cabeza, pero no por eso dejas de ser tú. Con ello, no hay un cambio de esencia. O más aún si una persona; digamos…“Pedro” pierde un brazo, no deja de ser “pedro”.

Por otra parte, «la muerte» frente a la esencia, podría considerarse tan solo un cambio accidental de la materia. Por ejemplo, si tu cuerpo enferma y con el avance de los procedimientos científicos en el área de neurociencia, tu cerebro pudiese ser transferido a otro cuerpo, o más aún, tu conciencia con tu memoria, personalidad, cogniciones y emociones ser extraídos y puestos en un ordenador, ¿dejarías de ser tú? Esto abre la reflexión en el campo de las reencarnaciones y la inmortalidad del alma o psiqué.

También se encuentran las substancias segundas, que se refieren a conceptos generales que se abstraen de las substancias primeras por acción del entendimiento. Ellas se encuentran en la esfera ideal, son incorruptibles e intemporales y ya tienen su forma o su esencia, en éste tipo se substancias entrarían las de carácter ético, y por analogía de la práctica de las virtudes o defectos, se obtendría la representación simbólica de los ángeles como especies. En consecuencia, las substancias segundas se dividen en géneros y especies, por ejemplo: Tú quien lees esto, eres un hombre o mujer, el hombre es un homo sapiens (especie), y ésta es una especie del género mamífero, y éste a su vez es una especie del genero ser vivo,  y así sucesivamente, hasta llegar a un género universal que lo contiene todo. Este es el concepto del SER.

¿Qué es el Ser? ¿Es posible Conceptualizarlo?

El ser es lógicamente, el concepto de mayor extensión, porque abarca todos los entes posibles o no posibles, existentes o no existentes, de la esfera material y de la esfera inmaterial. Y por eso mismo, es el concepto de menor comprensión o intención, porque no se puede señalar, de todos los entes existentes, cuál es el ser general puro o en sí mismo, es decir, señalar “este Xs es el ser en sí mismo”. Esto revela una problemática amplia a lo largo de la historia del pensamiento que ha generado varios sistemas metafísicos, donde a partir de la óptica de reflexión (objeto formal quod) se diversifica según el número de substancias admitidas: una sola substancia, como el caso de Spinoza quien admitió el monismo. Dos substancias, como el caso de PlatónDescartes que partió del dualismo (cosa pensante y cosa extensa), tres substancias, o incluso un número indefinido de substancias llamado pluralismo.

El ser se inmiscuye con una actividad eterna y creadora que impacta misteriosamente al entendimiento, la razón y la conciencia humana. De allí que a lo largo de la historia del pensamiento occidental, haya confundido el SER con los entes, por ejemplo: En la antigüedad, Platón al afirmar que las ideas, o durante el medievo que Dios, eran el ser en sí, se cae en lo que Heidegger denominó una “ontoteología” y se confundiría el ser con el ente, dado que las ideas y Dios son entes predicamentales que de igual manera participan del SER.

Para finalizar, se puede entrever que cuatro son las cuestiones fundamentales del metafísico. Primeramente una cuestión existencial que responde a ¿Qué existe? ¿Existo yo, Dios, el mundo? Posteriormente una disputa sobre qué es aquello que existe, es decir ¿cuál es su consistencia o esencia? ¿Qué soy, Qué es Dios, Qué es el mundo? luego un accidente o un modo de ser que se predica de cualquier ente ¿cuales son las propiedades de una persona, del mundo, de Dios o de un ángel o demonio? y la última indaga sobre la razón de ser, el porque y para qué de la propiedad de un ente, que podría ejemplificarse con las siguientes interrogantes ¿Porque existo? ¿Para qué existe Dios y un demonio? o la clásica de toda la metafísica ¿Por qué es el Ser y no más bien la Nada?

En las próximas entregas reflexionaremos y comentaremos sobre las otras partes de la metafísica, así como de sus métodos, los tipos de entes y se dará a conocer algunas respuestas metafísicas a tales interrogantes, tomando en cuanta las diversas perspectivas del conocimiento tales como: el realismo, el idealismo, el empirismo, el racionalismo, el criticismo, y la fenomenología; entre otras curiosidades más.

Autor: Kevin Samir Parra Rueda, redactor en la gran familia de Hermandadblanca.org

Más información en:

  • Aristóteles (tr.1978). Metafísica. (6ta ed.). Buenos Aires: Porrúa S.A. traducción de Francisco Larroyo.
  • Ferrater, J. (1964). Diccionario de Filosofía. (5ta ed.). Buenos Aires, Argentina: Editorial Sudamericana.
  • González, A. (1967). Tratado de metafísica: Ontología. (2da ed.). Madrid, España: Gredos, S.A.

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