Maestro Hilarión: quién es el Maestro Ascendido del Rayo Verde

El Maestro Hilarión, de cabello oscuro rizado, barba corta y túnica verde esmeralda con bordados dorados, se lleva una mano al pecho y ofrece con la otra una pequeña luz verde en la terraza de un templo de mármol sobre la costa de Creta al amanecer

El Maestro Hilarión en pocas palabras

Hilarión es el Maestro del Quinto Rayo, el rayo verde de la verdad, la ciencia y la sanación. El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, lo describe como un Maestro de cuerpo cretense que pasa gran parte de su tiempo en Egipto, que en una vida anterior fue Pablo de Tarso y que dio al mundo el pequeño tratado Luz en el Sendero. En la corriente de los Maestros Ascendidos es el Chohan del rayo verde esmeralda, guarda el Templo de la Verdad en el plano etérico cerca de Creta y se le atribuye, además del apóstol Pablo, la vida de San Hilarión, el ermitaño sanador de Gaza.

En esta guía recorremos cada una de esas fuentes por separado y vemos dónde coinciden, que es en casi todo lo esencial. Después bajamos su enseñanza a lo cotidiano, porque Hilarión no pide grandes visiones. Pide algo más sencillo y más difícil: mirar la verdad de frente y dejar que esa verdad nos sane.

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¿Quién es el Maestro Hilarión?

Hay Maestros a los que se llega por el corazón y otros a los que se llega por una pregunta. Hilarión pertenece a los segundos: es el Maestro de quien investiga, de quien duda con honradez, de quien cuida enfermos y no se conforma con una respuesta bonita si no es verdadera. Su color es el verde, el de la vida que vuelve a brotar después de una herida.

Su nombre viene del griego hilarós, que significa alegre. Conviene recordarlo, porque a veces se imagina al Maestro de la ciencia como alguien frío. Las tradiciones lo presentan como un sanador cercano que conoció desde dentro el orgullo intelectual y lo transformó en servicio. En inglés se escribe Hilarion, y hay quien lo busca como San Hilarión, por el santo del siglo IV con el que la corriente de los Maestros Ascendidos lo identifica.

Para conocerlo bien hay que distinguir tres fuentes. La primera son los libros que el Maestro Tibetano Djwhal Khul transmitió a través de Alice A. Bailey, que lo sitúan dentro de la Jerarquía espiritual y le confían la ciencia y la intuición. La segunda es la teosofía, donde su nombre queda unido a un libro breve y muy amado, Luz en el Sendero. La tercera es la corriente de los Maestros Ascendidos, la del Puente a la Libertad y The Summit Lighthouse, que lo presenta como uno de los siete Chohanes y narra su retiro de Creta y sus vidas anteriores.

Lo bonito es que se dan la mano. El Tibetano y la corriente de los Maestros Ascendidos coinciden en el quinto rayo, en Creta y en Pablo de Tarso, y la teosofía guarda el libro que el Tibetano le atribuye.

El Chohan del Quinto Rayo verde

En la corriente de los Maestros Ascendidos, Hilarión es el Chohan del Quinto Rayo, el rayo verde de la verdad, la sanación, la ciencia y la precipitación, que en esta enseñanza es el arte de dar forma concreta a lo que primero se concibe en el espíritu. The Summit Lighthouse lo describe como maestro de la Verdad inmortal, de la Ciencia Divina, de todas las ramas físicas y metafísicas de la ciencia y de las artes de curar. Y añade una expresión preciosa: lo llama el eterno empirista, el que conduce al buscador por el camino iniciático del apóstol Pablo.

Esa misma fuente explica que Hilarión enseña la relación entre la ciencia y la religión, porque las dos serían aspectos del mismo rayo verde de la Verdad. Por eso patrocina a un abanico muy amplio de personas: maestros de la verdad, guías religiosos y misioneros, quienes practican las artes de curar, científicos e ingenieros, matemáticos, músicos, especialistas en informática y quienes trabajan en los medios de comunicación.

Hay un rasgo que lo hace especialmente cercano a nuestra época. The Summit Lighthouse cuenta que Hilarión se ocupa de ayudar a ateos, agnósticos y escépticos, a las personas de mente empírica que se han desencantado de la vida y de la religión, muchas veces sin culpa suya. No los mira como adversarios, sino como buscadores de la verdad, y quiere devolver sentido a la vida, en palabras que esa corriente le atribuye, a través de los caminos de la ciencia.

  • Rayo: quinto, el de la verdad, la ciencia y la sanación.
  • Color: verde esmeralda, con matices dorados.
  • Cualidades: verdad, ciencia, visión y abundancia, según The Summit Lighthouse.
  • Centro que acompaña: el chakra del tercer ojo.
  • Don espiritual: la curación.
  • Compañeros de rayo: el Arcángel Rafael y María, su complemento divino.
  • Retiro: el Templo de la Verdad, en el plano etérico cerca de la isla de Creta.
  • Día y piedras: el miércoles; la esmeralda, el diamante, el jade y el cristal de cuarzo.
  • Llave tonal: el himno Onward, Christian Soldiers, de Arthur Sullivan, en el Puente a la Libertad; The Summit Lighthouse lo recomienda también para atraer su radiación.

En el quinto rayo sirve también el Arcángel Rafael, cuyo nombre se interpreta como «Dios ha sanado», junto a su complemento divino, la arcangelina María, que según esta corriente encarnó como la madre de Jesús. Rafael cura desde el reino de los ángeles; Hilarión enseña a los seres humanos a vivir ese rayo en su manera de pensar, de investigar y de cuidar.

Lo que cuenta el Tibetano

El retrato más detallado de Hilarión lo encontramos en Iniciación Humana y Solar (1922). Allí el Tibetano recorre uno por uno a los Maestros más vinculados con la humanidad y, al llegar a él, escribe:

«El Maestro Hilarión pertenece al quinto rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia, y en una encarnación anterior fue Pablo de Tarso. Tiene cuerpo cretense, pero pasa gran parte de su tiempo en Egipto. Dio al mundo el tratado ocultista llamado Luz en el Sendero y Su trabajo resulta particularmente interesante, para el gran público, en la crisis actual, pues trabaja con quienes desarrollan la intuición, y controla y trasmuta los grandes movimientos que tienden a descorrer el velo de lo invisible».

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar

En pocas líneas aparecen casi todos los rasgos que luego recogerán otras tradiciones: el quinto rayo, Pablo, Creta, Egipto, un libro y un trabajo con la intuición. El pasaje añade que su energía estimula a los grupos de investigadores psíquicos, que fue quien inició, por medio de varios de sus discípulos, el movimiento espiritista, y que ayuda a las personas psíquicas de orden superior a desarrollar sus capacidades para bien del grupo.

Un Maestro que trabaja con la intuición

Para el Tibetano, el quinto rayo no se queda en el dato. Su fin es que la mente concreta, bien educada y honrada, llegue a percibir lo que todavía no se ve. En La Exteriorización de la Jerarquía lo dice así:

«El Maestro Hilarión está muy activo en América, estimulando la percepción intuitiva de sus pueblos».

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, La Exteriorización de la Jerarquía

El mismo texto añade que Hilarión trabaja con varios movimientos de investigación psíquica en todo el mundo, que con la ayuda de ciertos grupos de ángeles abre al investigador el mundo de las almas desencarnadas y que de él ha emanado «gran parte de lo que últimamente ha convencido al mundo materialista, de que existe vida en el más allá». Es un trabajo discreto: ayudar a que la mente moderna pueda considerar con calma que la vida continúa.

El ashrama de la ciencia

En Los Rayos y las Iniciaciones, el Tibetano habla del grupo de discípulos que trabaja hoy en el plano físico, unido al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, y enumera los cinco ashramas, los grupos de discípulos reunidos en torno a un Maestro, desde los que le llega energía espiritual. Uno de ellos es el de Hilarión, y su tarea se resume así:

«El ashrama del Maestro Hilarión, cuando supervisa los descubrimientos (y su aplicación) en el movimiento científico del mundo actual».

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Los Rayos y las Iniciaciones

No basta con descubrir: hay que velar por lo que se hace con lo descubierto. Puedes ver cómo encaja este trabajo en el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

Otros rasgos que recogen sus libros

El Tibetano deja caer otros detalles. En Iniciación Humana y Solar explica que el Maestro Rakoczi, conocido en la historia como el Conde de Saint Germain, dirige junto con Hilarión a la mayor parte de los discípulos de tercer rayo de Occidente. En El Discipulado en la Nueva Era cuenta que Hilarión alivia la tarea de entrenar a los discípulos de sexto rayo del Maestro Jesús. Y en el Tratado sobre Fuego Cósmico, una nota lo llama «el Maestro cretense».

Y hay una afirmación que sorprende. En Telepatía y el Vehículo Etérico, al hablar de la red de energías que envuelve el planeta, el Tibetano recuerda una imagen del Apocalipsis, la ciudad cuadrada, y dice de ese libro:

«En el Libro de las Revelaciones, dictado hace 1900 años por el discípulo conocido hoy como el Maestro Hilarión, se hace referencia a la “ciudad cuadrada”».

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Telepatía y el Vehículo Etérico

La tradición cristiana atribuye el Apocalipsis a Juan, y el Tibetano no se detiene a explicar la frase, pero deja claro el lugar que da a Hilarión: el de un discípulo que ya estaba, hace casi dos mil años, al servicio de una revelación.

Luz en el Sendero y la teosofía

Una escritora victoriana con vestido oscuro hace una pausa, pluma en mano y ojos entornados, ante unas hojas manuscritas junto a una lámpara de gas, una flor de loto blanca y una ventana con lluvia sobre el Támesis
Londres, 1885: Luz en el Sendero se escribe en el silencio de una noche de lluvia.

Luz en el Sendero es uno de los textos más queridos de la tradición teosófica. Se publicó en Londres en 1885 y lo escribió Mabel Collins, una novelista y escritora inglesa que había ingresado en la Sociedad Teosófica el año anterior y que más tarde colaboró con Helena Blavatsky en la revista Lucifer. Un año antes había publicado El Idilio del Loto Blanco, una novela de iniciación ambientada en el antiguo Egipto que Blavatsky menciona en La Doctrina Secreta a propósito del comentario que le dedicó T. Subba Row.

Es un libro muy breve, hecho de reglas para el discípulo escritas casi como versículos, sobre cómo aprender a oír una voz interior que solo se percibe en el silencio. Annie Besant, en Hacia el Templo, recuerda que el autor de Luz en el Sendero describe con mucho énfasis lo difícil que resulta para el alma entrar por primera vez en ese silencio, que al principio se siente como un vacío y después se revela como el lugar donde habla el Maestro.

En el ambiente teosófico se habló enseguida de que estos libros procedían de los Maestros. El Tibetano lo dice sin rodeos: Hilarión «dio al mundo el tratado ocultista llamado Luz en el Sendero». Con los años, Mabel Collins prefirió presentarse sencillamente como su autora. Las dos cosas conviven sin conflicto: una inspiración verdadera no anula a quien la escribe, pasa a través de una persona concreta y de su estilo.

Si quieres situar todo esto en su contexto, tienes una introducción a qué es la teosofía, en palabras de Helena Blavatsky, y muchos términos de esta tradición explicados en el Glosario Teosófico.

Las vidas que se le atribuyen

Su vida más conocida, la de Pablo de Tarso, la afirma el propio Tibetano. El resto, la Atlántida y el santo de Gaza, lo cuenta la corriente de los Maestros Ascendidos, y así lo presentamos. Juntas trazan un camino reconocible: del celo por tener razón al servicio de una verdad que cura.

La Atlántida: la llama de la Verdad viaja a Grecia

Hilarión, como sumo sacerdote vestido de blanco y verde, sostiene un cuenco dorado con una llama verde en la proa de un barco que se acerca a la costa de Grecia, seguido por sacerdotes que custodian objetos sagrados
Según esta tradición, Hilarión llevó la llama de la Verdad de la Atlántida a Grecia antes del hundimiento.

Según The Summit Lighthouse, Hilarión fue sumo sacerdote del Templo de la Verdad en la Atlántida. Poco antes de que el continente se hundiera, trasladó la llama de la Verdad, junto con los objetos sagrados del templo, a Grecia. El foco que estableció allí se convirtió con el tiempo en el centro de los oráculos de Delfos, mensajeros de la Verdad que sirvieron durante siglos bajo la dirección de Palas Atenea.

Con el tiempo, continúa esa fuente, el orden délfico se corrompió y la Hermandad retiró aquel servicio, porque la gente ya no sabía distinguir la verdad del error. Suena muy actual: una verdad se desdibuja cuando dejamos de cuidar la diferencia entre lo que es y lo que nos gustaría que fuera.

Saulo de Tarso: el camino de Damasco

Saulo de Tarso, de rodillas en un camino pedregoso, se protege los ojos de una intensa luz dorada que cae del cielo mientras sus compañeros de viaje lo miran asombrados junto a un caballo, con las murallas de Damasco al fondo
Saulo en el camino de Damasco: la luz que derriba para poder levantar.

Saulo nació en Tarso, en Cilicia, en una familia judía con ciudadanía romana, y se formó en Jerusalén como fariseo. Según los Hechos de los Apóstoles, persiguió con dureza a los primeros cristianos hasta que, de camino a Damasco, una luz del cielo lo derribó. Oyó una voz que le preguntaba por qué lo perseguía, quedó ciego tres días y, al recuperar la vista, era otro hombre: Pablo, el apóstol de los gentiles.

The Summit Lighthouse recoge unas palabras en las que Hilarión recuerda aquella vida. Cuenta que antes del encuentro tuvo que vencer el orgullo que traía de mucho estudio y de una posición social e intelectual superior, y dice algo muy hermoso sobre la ceguera de aquel día: que no lo cegó la luz de Jesús, sino su propio error al ser atravesado por esa luz. La conversión, en esta lectura, no es un castigo. Es la verdad entrando de golpe en una mente que llevaba demasiado tiempo convencida.

Después de la conversión, Pablo escribe en la carta a los Gálatas que se retiró a Arabia antes de volver a Damasco y subir a Jerusalén. Los comentaristas siempre se han preguntado qué hizo allí. Hilarión, según esa misma corriente, lo explica: Jesús lo llevó con otros a su retiro sobre Tierra Santa y Arabia, y allí fue instruido directamente, de corazón a corazón. Luego vinieron los viajes, las comunidades fundadas por todo el Mediterráneo y unas cartas que siguen leyéndose dos mil años después. En la primera a los Corintios escribió el himno al amor y una idea muy de quinto rayo: ahora conocemos en parte y vemos como en un espejo, pero llegará el día en que conoceremos plenamente.

San Hilarión, el ermitaño sanador de Gaza

San Hilarión, vestido con una túnica de saco, apoya la mano en el hombro de una mujer que ha venido con su hijo ante su cabaña de cañas entre palmeras, cerca del mar, en el desierto de Gaza al atardecer
San Hilarión en el desierto de Gaza: la verdad que se vuelve medicina y compasión.

La última vida que le atribuye esta corriente es la de San Hilarión, que vivió aproximadamente entre los años 290 y 371. Nació en Tabatha, cerca de Gaza, estudió en Alejandría y, siendo muy joven, visitó en el desierto de Egipto a San Antonio Abad. Volvió a su tierra, repartió lo que tenía y se retiró a vivir como ermitaño en una cabaña junto al mar. Su biografía la escribió San Jerónimo, y la tradición lo considera el padre del monacato en Palestina.

Su fama de sanador atrajo a enfermos de toda la región y a numerosos discípulos, y él huía de esa fama. Pasó los últimos años de su vida viajando en busca de soledad, por Egipto, Sicilia y Dalmacia, y murió en Chipre, donde un castillo de las montañas de Kyrenia lleva todavía su nombre. Los restos de su monasterio, en Tell Umm el-Amr, cerca de Gaza, forman parte desde 2024 del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

The Summit Lighthouse ve en esta vida el cierre de un círculo: Jesús habría patrocinado a Pablo como San Hilarión para que equilibrara el karma de haber perseguido a los cristianos. El que hizo daño en nombre de la verdad vuelve como el que cura en nombre del amor, y al terminar esa vida, siempre según esta tradición, asciende.

Cómo leer estas vidas

No hace falta aceptar cada escena al pie de la letra para aprovechar lo que enseñan. El sacerdote que salva una llama, el perseguidor que cae del caballo y el ermitaño que cura sin querer ser famoso forman un único retrato: el de la verdad que madura. Primero se guarda, luego se descubre que uno estaba equivocado, y al final se convierte en servicio humilde. Cada uno de nosotros puede preguntarse en qué tramo de ese camino se encuentra hoy.

El Templo de la Verdad en Creta

La corriente de los Maestros Ascendidos sitúa el retiro de Hilarión en el plano etérico cerca de la isla de Creta, en Grecia. Se llama el Templo de la Verdad, y en él trabaja junto a los Maestros del quinto rayo y a la Hermandad de Creta. Un retiro etérico, en esta enseñanza, es un lugar de luz al que las almas pueden acudir durante el sueño para aprender junto a los Maestros. No se visita con el cuerpo, sino con la conciencia.

Según The Summit Lighthouse, las almas que llegan a este templo por la noche reciben instrucción en los puntos más finos de la ley cósmica, la ciencia de la curación, las matemáticas, la música, la geometría divina y las leyes de la alquimia y la precipitación. Y en su calendario de las Universidades del Espíritu, la temporada de clases en el templo de Hilarión cae precisamente en octubre, del 6 al 19.

Que su templo esté en Creta encaja con lo que dice el Tibetano, para quien Hilarión tiene cuerpo cretense. Creta, isla de cruce entre Europa, Asia y África, guarda además la leyenda del laberinto, y es difícil no pensar en ese símbolo: la verdad como el hilo que permite salir de nuestras propias confusiones.

La verdad que sana

El Maestro Hilarión, con túnica verde y un halo de luz esmeralda, extiende las manos sobre una mujer que descansa, en un templo abierto al mar con cristales verdes y plantas medicinales
La luz verde del quinto rayo: verdad y curación en un mismo gesto.

Una de las ideas más hondas que se asocian a Hilarión es que la verdad sana. The Summit Lighthouse recoge una frase suya que lo resume todo: «The lost chord of religion is the science of healing», es decir, el acorde perdido de la religión es la ciencia de la curación. Y la completa con una confesión: lo sabe bien porque él mismo fue un rebelde contra Cristo y contra su causa.

Para esta enseñanza, curar es devolver la totalidad a una vida que se ha fragmentado. Hilarión compara la luz sanadora con un gran acorde cuyas notas resuenan en los cuatro cuerpos inferiores, el físico, el emocional, el mental y el etérico: si solo cuidamos uno o dos, solo sonarán una o dos notas. Y añade que, en último término, la luz es la fuente de toda curación.

Esta corriente propone una afirmación para pronunciar cuatro veces, una por cada cuerpo: «YO SOY, YO SOY, YO SOY la resurrección y la vida de mis cuatro cuerpos inferiores, ahora manifestada». Dicha con calma, ayuda a recordar que la salud no es una pieza suelta, sino un equilibrio entre el cuerpo, las emociones, los pensamientos y la energía vital.

Hay también una lectura muy práctica de todo esto. Muchas heridas empiezan a cerrarse el día en que dejamos de mentirnos sobre ellas: cuando reconocemos el cansancio que arrastramos, el hábito que nos daña, la relación que nos vacía o la tristeza que hemos ido aplazando. Nombrar bien lo que nos pasa ya es una forma de curación, porque lo que no se mira no se puede sanar.

En la Hermandad Blanca encontrarás muchos recursos sobre este tema en la sección de Sanación, y una enseñanza del propio rayo verde en las palabras del Arcángel Rafael.

Ciencia, intuición y discernimiento

Una científica mira por un microscopio mientras un compañero revisa una tableta en un laboratorio al anochecer, con matraces, plantas y una ciudad iluminada tras el ventanal
El quinto rayo en el laboratorio: paciencia, exactitud y la alegría de descubrir.

Para entender a Hilarión hay que entender su rayo, y aquí la enseñanza del Tibetano es muy clara. En Los Siete Rayos de la Vida describe así el quinto:

«Es el rayo de la ciencia y de la investigación».

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Los Siete Rayos de la Vida

La persona de quinto rayo, continúa el texto, tiene un intelecto agudo, gran exactitud en los detalles y hace esfuerzos incansables por comprobar todas las teorías. Es el rayo del químico, del ingeniero y del gran cirujano, y su camino espiritual tiene una forma muy propia:

«El método de acercamiento al Sendero para los que pertenecen al quinto rayo es mediante la investigación científica llevada al máximo, y la aceptación de las deducciones extraídas».

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Los Siete Rayos de la Vida

No hay que elegir entre investigar y buscar a Dios. Para el quinto rayo, investigar a fondo es buscar a Dios, siempre que uno acepte lo que encuentra aunque no le guste. Esa es la honradez que pide Hilarión.

Las virtudes que el quinto rayo aprende

El Tibetano no idealiza este rayo. Le reconoce virtudes como la exactitud, la perseverancia, el sentido común, la rectitud y la independencia, pero también señala sus sombras: la crítica mordaz, la estrechez mental, la arrogancia y la falta de compasión. Por eso le pide adquirir justo lo que le falta: «Reverencia, devoción, conmiseración, amor y amplitud mental».

Es la historia de Saulo contada en el lenguaje de los rayos. Una mente brillante y segura de sí misma que, para llegar a la verdad completa, necesita que el corazón se abra. Hilarión ha recorrido ese camino y puede acompañar a quien hoy lo recorre, sea un estudiante exigente, un profesional técnico o un escéptico que aprende a no cerrar ninguna puerta antes de mirar.

Intuición sin credulidad

La intuición que cultiva Hilarión llega con una cualidad serena: aclara en lugar de agitar y deja una sensación de ajuste, no de espectáculo. La fantasía, en cambio, crea urgencia o confirma lo que ya queríamos creer. El quinto rayo enseña a sostener a la vez el respeto por la experiencia interior y el contraste con los hechos: anotar lo que se percibe, dejar pasar el tiempo y observar los frutos.

  • Veracidad: decir las cosas como son, con cuidado y sin adornos.
  • Exactitud: comprobar antes de afirmar, también en lo espiritual.
  • Perseverancia: seguir buscando cuando la respuesta tarda.
  • Humildad: aceptar que uno puede estar equivocado, como Saulo.
  • Compasión: poner el conocimiento al servicio de quien sufre.
  • Discernimiento: distinguir la intuición del deseo o del miedo.

Hilarión y los demás Maestros

Hilarión no trabaja solo. Tanto en los libros del Tibetano como en la corriente de los Maestros Ascendidos aparece unido a otros Maestros, y conocer esos lazos ayuda a entender mejor su lugar.

Con el Arcángel Rafael y con la Madre María comparte el rayo verde. The Summit Lighthouse explica que Rafael y María atienden los hospitales del mundo e inspiran nuevas curas a científicos y profesionales de la salud, el mismo servicio que Hilarión presta desde el lado humano.

Con Serapis Bey, el Maestro del cuarto rayo tan unido a Egipto, le une el país donde, según el Tibetano, Hilarión pasa gran parte de su tiempo. Con Saint Germain, el Maestro Rakoczi de los libros del Tibetano, comparte la dirección de muchos discípulos de Occidente. Y con el Maestro Jesús, a quien conoció en el camino de Damasco, mantiene un vínculo que atraviesa los siglos: el Tibetano cuenta que hoy le ayuda a formar a los discípulos de sexto rayo. Puedes leer más sobre él en El Maestro Jesús, por Sri K. Parvathi Kumar.

Con el Maestro Djwhal Khul hay una afinidad muy bonita. El propio Tibetano, en Iniciación Humana y Solar, dice de sí mismo que trabaja con quienes se dedican a la curación y que coopera, de forma invisible, en los grandes laboratorios del mundo con los buscadores de la verdad. Los dos sirven, desde rayos distintos, a la misma humanidad que investiga y que cura.

Por último, una aclaración que evita muchas confusiones. Pablo el Veneciano, el Maestro del tercer rayo, no es Pablo de Tarso. Son dos Maestros distintos: el Veneciano debe su nombre al pintor Paolo Veronese, mientras que el apóstol Pablo es, para el Tibetano y para la corriente de los Maestros Ascendidos, una vida anterior de Hilarión.

Cómo acercarte al Maestro Hilarión

Un hombre de unos cincuenta años con jersey verde cierra los ojos un momento junto a un cuaderno abierto, un vaso de agua, una taza de té y una planta, en una cocina con luz de mañana
La práctica del rayo verde empieza con una pregunta sincera y un cuaderno abierto.

A Hilarión uno se acerca mejor con una pregunta que con una petición. Su práctica une tres cosas: un momento de calma, una pregunta sincera y un paso concreto que se pueda comprobar.

Una práctica de diez minutos

  1. Llega al cuerpo. Siéntate con la espalda recta, apoya los pies en el suelo y respira despacio durante un par de minutos. Nota el peso del cuerpo y el aire que entra y sale.
  2. Visualiza una luz verde. Imagina una luz verde esmeralda, suave y clara, que te envuelve desde la cabeza hasta los pies. Puedes sentirla como la luz de un bosque al amanecer. No hace falta verla con nitidez.
  3. Haz una afirmación. En la corriente de los Maestros Ascendidos se usan frases como «YO SOY la verdad que ilumina mi mente» o «YO SOY la luz verde que restaura mi cuerpo». Elige una y repítela tres veces, sin prisa.
  4. Pide instrucción. Si lo sientes, dirígete a Hilarión con tus propias palabras. The Summit Lighthouse propone una oración breve: pedirle, en nombre de Cristo, que nos enseñe el camino de la verdad y la aplicación divina de la ciencia y la curación.
  5. Hazte una pregunta. Por ejemplo: ¿qué verdad necesito reconocer hoy para cuidarme mejor? Escribe lo primero que aparezca, sin corregirlo.
  6. Elige un paso verificable. Una conversación pendiente, un descanso que te debes, una revisión que vienes aplazando, una lectura seria sobre algo que te preocupa. La práctica termina cuando lo haces.

Si quieres acompañarla con música, la llave tonal que esta corriente asocia a su retiro es el himno Onward, Christian Soldiers. Y puedes terminar el día pidiendo, con palabras sencillas, ser instruido durante el sueño en el Templo de la Verdad, como propone esta corriente.

Para quien sigue la línea del Tibetano

En la enseñanza transmitida a través de Alice A. Bailey no se suele invocar a los Maestros por su nombre. El camino es la meditación, el estudio y el servicio: estudiar con rigor, poner el conocimiento al servicio de los demás, cultivar las virtudes que el Tibetano pide al quinto rayo y colaborar con el Plan a través de la Gran Invocación. Ahí la pregunta no es qué puede hacer el Maestro por mí, sino qué verdad puedo servir yo.

Señales de que vamos bien

  • Nos mentimos menos, también en lo pequeño.
  • Escuchamos al cuerpo antes de que tenga que gritar.
  • Preguntamos antes de concluir y comprobamos antes de afirmar.
  • Podemos reconocer un error sin hundirnos.
  • Nuestro conocimiento se vuelve más amable y más útil para otros.

Una advertencia del propio rayo

El riesgo del quinto rayo es confundir la verdad con tener razón, y el discernimiento con la crítica. Si después de trabajar con Hilarión nos volvemos más fríos, más desconfiados o más duros con los demás, algo se ha desviado. Su verdad se reconoce por sus frutos: más claridad, más humildad y más compasión. Y si atraviesas una enfermedad o un momento psicológico difícil, recuerda que la luz verde acompaña, pero no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico o psicológico; buscarlos también forma parte de la verdad que sana.

Preguntas frecuentes

¿Quién es el Maestro Hilarión?

Es el Maestro del Quinto Rayo, el rayo verde de la verdad, la ciencia y la sanación. El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, dice que tiene cuerpo cretense, que pasa gran parte de su tiempo en Egipto, que fue Pablo de Tarso y que dio al mundo Luz en el Sendero. En la corriente de los Maestros Ascendidos es el Chohan del rayo verde y guarda el Templo de la Verdad cerca de Creta.

¿Quién fue el Maestro Hilarión en sus vidas anteriores?

El Tibetano afirma que en una encarnación anterior fue Pablo de Tarso, el apóstol. La corriente de los Maestros Ascendidos añade que fue sumo sacerdote del Templo de la Verdad en la Atlántida, que llevó la llama de la Verdad a Grecia, y que su última vida fue la de San Hilarión, el ermitaño sanador de Gaza del siglo IV, al final de la cual ascendió.

¿Hilarión es un Maestro Ascendido?

Sí. En la corriente de los Maestros Ascendidos, la del Puente a la Libertad y The Summit Lighthouse, es el Chohan del quinto rayo y se dice que ascendió al terminar su vida como San Hilarión. El Tibetano lo describe, en cambio, como un Maestro que conserva un cuerpo cretense.

¿Qué rayo y qué color tiene el Maestro Hilarión?

El Quinto Rayo. En la corriente de los Maestros Ascendidos es el rayo verde esmeralda de la verdad, la sanación, la ciencia y la precipitación, compartido con el Arcángel Rafael y María. El Tibetano lo llama el rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia, el rayo de la investigación. Las dos fuentes coinciden en situar a Hilarión en este rayo.

¿Dónde está el Templo de la Verdad de Hilarión?

La corriente de los Maestros Ascendidos lo sitúa en el plano etérico cerca de la isla de Creta, en Grecia. Es un retiro al que las almas pueden acudir durante el sueño para aprender la ciencia de la curación, la ley cósmica, las matemáticas, la música y la geometría divina. Encaja con el Tibetano, que dice que Hilarión tiene cuerpo cretense.

¿Hilarión es un arcángel?

No. Hilarión es un Maestro, un ser humano que recorrió el camino de la evolución hasta su maestría. El arcángel del quinto rayo es Rafael, cuyo nombre significa «Dios ha sanado», junto a su complemento divino, María. Hilarión y Rafael sirven en el mismo rayo verde, uno desde la Jerarquía de los Maestros y el otro desde el reino de los ángeles.

¿Qué relación tiene Hilarión con la sanación?

Para la corriente de los Maestros Ascendidos es el Maestro de la sanación y la verdad, y enseña que curar es devolver la totalidad a los cuatro cuerpos: físico, emocional, mental y etérico. Patrocina a médicos, sanadores, científicos e investigadores. Su enseñanza se resume en una idea: la verdad sana, y lo que se mira con honradez puede empezar a curarse.

¿Cómo puedo conectar con el Maestro Hilarión?

Con un momento de calma, la visualización de una luz verde esmeralda, una pregunta sincera sobre lo que necesitas reconocer y un paso concreto y verificable. En la corriente de los Maestros Ascendidos también se le pide instrucción antes de dormir en el Templo de la Verdad. La conexión se reconoce en los frutos: más claridad, más honradez y más compasión.

Continúa tu recorrido

Y el resto de Maestros de los rayos y de la Hermandad: El Morya, Kuthumi, Lord Lanto, Lady Nada, Lady Portia, Kwan Yin, Adama.

Para leer en la Biblioteca

Varios de los libros que citamos en esta guía se pueden descargar en la sección de libros del Tibetano, entre ellos Iniciación Humana y Solar, La Exteriorización de la Jerarquía y Telepatía y el Vehículo Etérico. De la corriente de los Maestros Ascendidos tienes el diario del Puente a la Libertad y El Libro de Oro de Saint Germain. Y para la teosofía, la sección de Teosofía y Metafísica. Hay muchos más en la Biblioteca.

Fuentes de esta guía

Esta guía se apoya en los libros del Tibetano transmitidos a través de Alice A. Bailey, en la teosofía y en la corriente de los Maestros Ascendidos, además de la historia de Pablo de Tarso y de San Hilarión:

  • Iniciación Humana y Solar (1922): el retrato del Maestro Hilarión, el Maestro Rakoczi y el trabajo de Djwhal Khul con la curación.
  • La Exteriorización de la Jerarquía y Los Rayos y las Iniciaciones: la intuición, la investigación psíquica y el movimiento científico.
  • Los Siete Rayos de la Vida: el quinto rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia.
  • El Discipulado en la Nueva Era I, Telepatía y el Vehículo Etérico y Tratado sobre Fuego Cósmico.
  • Mabel Collins, Luz en el Sendero (1885) y El Idilio del Loto Blanco (1884); Helena P. Blavatsky, La Doctrina Secreta; Annie Besant, Hacia el Templo.
  • The Summit Lighthouse, «Hilarion», «Archangel Raphael and Mother Mary» y páginas relacionadas: el rayo verde, el Templo de la Verdad, sus vidas atribuidas y sus palabras sobre la curación.
  • Diario del Puente a la Libertad (1954) y su suplemento de 1957: la llave tonal del Templo de la Verdad.
  • Hechos de los Apóstoles y cartas de Pablo; San Jerónimo, Vida de San Hilarión.

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📅 Última revisión: 9 de octubre de 2026 por Celia Montoya Revisado

14 comentarios

  1. Que bendición contar con esta información, anoche tuve un sueño, estaba en aprietos y el Maestro Hilarion me ayudaba, desperté esta mañana con la curiosidad de quién será, me hace mucho sentido la lectura de esta información con la ayuda que estoy necesitando en estos momentos de mi vida. Gracias Maestro Hilarion, gracias a todos los Maestros de la Gran Hermandad Blanca y gracias a quienes hacen posible esta página.

  2. Me llama la atención no se mencione a Maurice B. Cooke quien fue el escogido por Hilarion para transmitir sus enseñanzas, como la Naturaleza de la Realidad y varios temas mas dictados a su ser interior. Mientras, escribía este conocimiento para transmitírnoslo.

  3. el misterio de los ununaki desarrallondo el plan de maldad para el nuevo orden mundial y traer asu cristo cosmico que nosotros llamamos jesucristo yashua pero su pago pronto lo tendran en infierno por engañar con falasias de demonio su dios NO ES NUESTRO DIOS NUESTRO ETERNO

  4. Maestro Hilarión? jaja pura Nueva Era que disfraza el maligno que quiere engañar a la humanidad con falsos mensajes disfrazados de luz

  5. Muchas gracias por la información. Es muy interesante conocer nuestra historia y procedencia tanto biologi a como espiritual. Como coincidencias o casualidades… soy Rafael, mi color preferido es el verde, tengo dos hijas que llevan nombres griegos y un hijo de nombre italiano. Encuentro muy atractivo y hasta necesario estar en la Isla de Creta y/o en Grecia y el mediterraneo. Continuare examinando la información.

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