Randy Alcorn – 9 Hechos sobre el Cielo que te sorprenderán

Diana Martinez
Diana Martinez

Cuando anticipé mi primer vistazo del Cielo, recuerdo que fue la primera vez que hice snorkel. Vi los numerosos peces de todas las formas, tamaños y colores. Justo cuando creía que acababa de ver al pez más hermoso, aparecía uno que lo superaba. Fundido en mi memoria está el sonido de la respiración saliendo de mi snorkel mientras mis ojos se maravillaban con el mundo submarino.

Como creyentes, imagino que nuestro primer vistazo del Cielo nos causará una sorpresa similar, con asombro y deleite. Esa primera sorpresa seguro será seguida por muchas más mientras continuamos encontrándonos con nuevos escenarios en ese increíble lugar interminable.

Aunque la mayoría de nosotros no tienen prisa en llegar a nuestro destino final, todos tenemos preguntas al respecto. Luego de estudios profundos de las Escrituras, recopilé algunas de las preguntas realizadas con más frecuencia.

1. No extrañamos nuestra vida anterior

¿Alguna vez has comprado un boleto de avión, pero debido a la sobreventa, te cambiaron a primera clase? ¿Te has arrepentido de esa mejora? ¿Utilizas tu tiempo para preguntarte de qué te estabas perdiendo al no sentarte en la parte trasera del avión?

La mejora de la Tierra al Cielo será vastamente superior a ese cambio de clase económica a primera clase. Si extrañamos nuestra vida anterior, estaría disponible para nosotros en el Cielo. ¿Por qué? Porque experimentamos todo lo que Dios tiene ideado para nosotros. Él nos hace querer precisamente aquello que nos dará, así que lo que nos da es exactamente lo que queremos.

2. No nos convertimos en ángeles

Me preguntan a menudo, particularmente los niños, si nos convertimos en ángeles cuando morimos.

La respuesta es no.

La muerte es la recolocación de la misma persona de un lugar a otro. El sitio cambia, pero la persona permanece igual. La misma persona que asciende desde su cuerpo se presenta ante Dios. No seremos ángeles, sino que estaremos con ellos.

3. No seremos tentados

Una vez me preguntaron si seremos tentados para abandonar a Cristo. La respuesta es no. ¿Qué nos tentará? La inocencia es abstenerse a algo (pecado), mientras que ser correcto es la presencia de algo (la divinidad de Dios). Dios nunca retirará su divinidad de nosotros; así que en el Cielo no podremos pecar.

Nunca olvidaremos la fealdad de la piel, sin embargo, al haber conocido la muerte y la vida, nosotros que experimentamos la vida nunca vamos a querer regresar a la muerte. Seremos persuadidos en pensar que Dios nos guarda algo bueno o que ese pecado es en nuestros mejores intereses.

Siempre sabemos el costo del pecado. Cada vez que vemos las manos cicatrizadas de Jesús, lo recordamos. Veremos el pecado como Dios lo ve.

4. Tendremos trabajo que hacer

La idea de trabajar en el Cielo es desconocida para muchas personas. No obstante, en las Escrituras se muestra claramente. Cuando Dios creó a Adán, él “tomó al hombre y lo puso en el Jardín de Edén” para trabajar y cuidarlos.”

Dios es un trabajador. Él no creó el mundo y luego se retiró. Jesús dijo: “Mi Padre siempre está en Su trabajo cada día, y yo también estoy trabajando”. Jesús encontró gran satisfacción en Su trabajo. “Mi comida,” dijo Jesús, “es para la voluntad de Él, quien me ha mandado a terminar su trabajo.”

También nosotros tenemos que trabajar, satisfaciendo y enriqueciendo el trabajo. Dios es el trabajador primario, y nosotros estamos hechos para trabajar. Creamos, logramos, nos colocamos metas y las cumplidos, gracias a la gloria de Dios.

5. Todavía experimentamos emociones

En las Escrituras, Dios dice: disfruten, amen, rían, deleítense y alégrense, así como enójense, sean felices, pónganse celosos y agradezcan. Ser como Dios significa tener y expresar emociones. Por ende, deberíamos esperar que en el Cielo las emociones existan por la gloria de Dios y por nuestro bien.

Sabemos que las personas en el Cielo tienen muchos sentimientos; todos buenos. Disfrutamos de banquetes, festines y de canto. Las personas reirán allí (Lucas 6:21). ¿Lloraremos en el Cielo? La Biblia dice, “Él quitará cada lágrima de sus ojos; y no habrá nunca más muerte; no habrá más sufrimiento, ni llanto o dolor” (Revelaciones 21:4). Éstas son lágrimas de agonía por el pecado y la muerte, las lágrimas de personas oprimidas, el llanto de los pobres, de la viuda, del huérfano, de los no nacidos y de los perseguidos.

Ese tipo de llanto no manifestará más.

Podremos, sin embargo, derramar lágrimas de alegría. ¿Puedes imaginar la alegría inundando tus ojos mientras conoces a Cristo, por ejemplo, y seas reunido con tus seres queridos? Yo sí.

6. Todavía no lo sabremos todo

Solamente Dios es omnipresente. Cuando morimos, entenderemos las cosas mucho mejor, y sabremos más de lo que sabemos ahora. Pero nunca lo sabremos todo.

En el Cielo, no tendremos imperfecciones; y no saberlo todo no es una falla. Es parte de ser finito. Los ángeles justos no lo saben todo, y desean saber más (Pedro 1:12). Ellos son perfectos, mas finitos. Debemos esperar desear mayor conocimiento, como los ángeles lo hacen. Y pasaremos la eternidad ganando el conocimiento mayor que busquemos.

7. Nos reconoceremos los unos a los otros

Las Escrituras no dan indicación de un vaciado de memoria que causa que no reconozcamos a nuestra familia y amigos. Pablo anticipó estar con los Tesalonicenses en el Cielo, y nunca se le ocurrió que no los reconocería. De hecho, si no reconociéramos a nuestros seres queridos, el consuelo de una reunión familiar en el más allá, mostrado en Tesalonicenses 4:14-18, no sucedería. En el Cielo, probablemente no nos equivoquemos al reconocer a algún conocido entre la multitud.

8. ¿Qué haremos para evitar el aburrimiento?

Algunas personas dicen, “prefiero tener diversión en el Infierno que estar aburrido en el Cielo.”

Nótese la presunción: el pecado es divertido y lo correcto aburrido.

Creer esto significa que has caído en la mentira del demonio. En realidad, el pecado nos roba el sentimiento de plenitud. El pecado no hace que la vida sea más interesante; hace que la vida sea vacía. Cuando hay plenitud, cuando hay belleza, cuando vemos a Dios como Él realmente es, el aburrimiento se vuelve imposible. En el Cielo estaremos llenos de alegría y placeres eternos.

9. Si nuestros seres amados están en el infierno, ¿eso no arruinaría el Cielo?

En el Cielo, veremos claramente que Dios se ha revelado a cada persona y que Él le dio la oportunidad a cada corazón o conciencia de buscarlo y responderle (Romanos 1:18-2:16). Todos merecen el Infierno; nadie merece el Cielo. Jesús fue a la Cruz para ofrecernos la salvación (Juan 2:2). Dios es absolutamente soberano y no desea que nadie perezca (Timoteo 2:3-4; Pedro 3:9). No obstante, muchos perecerán debido a no creer (Mateo 7:13).

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En el Cielo, abrazaremos la santidad y justicia de Dios. Dios será nuestra fuente de alegría. La pequeña y distante sombra del Infierno no interferirá con la grandeza de Dios ni con nuestra felicidad en Él. Todo esto debería motivarnos a compartir la palabra con nuestra familia, amigos, vecinos y el mundo entero.

Traducido por: Diana Martínez, redactora y traductora en la gran familia hermandadblanca.org 

Canalizado por: Randy Alcorn, autor de más de 40 libros. Sirvió como pastor por 14 años y tiene estudios sobre la teología y la Biblia.

Página original: https://www.lifeway.com/en/articles/pastor-questioning-heaven

1 comentario

  1. Entonces lo que se habla en el libro tibetano de los muertos no aplica aquí??? No existen los bardos y las tentaciones que tienen que sortearse para llegar a la luz???

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