Reconoce tres conductas autodestructivas en tus hijas.

Kikio
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Aunque en la actualidad el estilo de paternidad es más permisivo que en décadas pasadas, hay señales de alerta que nos previenen ante situaciones concretas que pueden poner en riesgo a nuestras hijas.

Como padres, nuestra labor de crianza debe ser constante y objetiva. Hoy hablaremos sobre tres conductas destructivas que pueden presentarse en nuestras hijas y cómo afrontarlas. Pese a los cambios ideológicos de la sociedad respecto a la educación de los hijos, no debemos olvidar que son inexpertos y que requieren de nuestra atención para apoyar su sano desarrollo.

Anorexia y bulimia

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La excesiva preocupación por la delgadez es un problema grave

La anorexia y la bulimia son desórdenes alimenticios que pueden presentarse juntos o de forma aislada, y que sin duda representan un factor autodestructivo para quien los padece.

La anorexia se manifiesta en personas que deciden comer alimentos que no pueden hacerles subir de peso y en cantidades mucho menores a los requerimientos nutricionales básicos. La bulimia es una conducta menos fácil de detectar, pues el individuo come de forma normal pero secretamente se provoca el vómito para eliminar los alimentos. En ambos casos, es necesario que estemos atentos a las señales obvias. Si de forma repentina, nuestras hijas se niegan a comer lo habitual y solicitan mínimas porciones, es posible que estemos ante un caso de anorexia.

Ahora bien, si detectas que tu hija, entra al cuarto de baño, inmediatamente después de comer, puedes sospechar de este desorden.

Casi siempre estos padecimientos se relacionan con un problema de autopercepción emocional. Las jóvenes se sienten con sobre peso o temen caer en él y deciden que no comer y/o vomitar el alimento, les garantizará conservar la línea.

Relaciones de abuso

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Monitorea de cerca las relaciones emocionales de tu hija

Con frecuencia, las chicas con problemas de autoestima, caen en relaciones en las que permiten abuso emocional y hasta físico, por creer que así no perderán la relación amorosa.

Este es un tema muy delicado. Sobre todo porque al atenderlo, está implícita la intromisión a la privacidad de las jóvenes. Sin embargo, al detectar una relación de abuso es necesario actuar para frenarla y buscar apoyo profesional que solucione el conflicto de fondo.

En muchos de los casos, nuestra hija, nunca nos mencionará que su novio la agrede emocionalmente. Y si se llega al punto del abuso físico, marcas de golpes y moretones serán difíciles de detectar si están en zonas comúnmente cubiertas por la ropa. Pero existen señales de conducta que nos alertan sobre este problema. Un novio celoso le prohibirá a nuestras hijas, asistir a fiestas o conciertos. Incluso puede controlar la forma de vestir. Si tu hija empieza a cambiar su forma de ser, usando frases como: “es que a Tony no le gusta mi amistad con Julieta” o “él prefiere que use pantalones que falda”, podemos estar ente una conducta autodestructiva.

Necesitamos observar cuidadosamente las actividades y actitudes de la joven, para reconocer a tiempo una conducta autodestructiva como esta.

Abuso de sustancias

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Nunca minimices la gravedad de que tus hijas consuman alcohol u otra sustancia

Este es un tema muy polémico. Pues no se trata de negar a las chicas que experimenten y vivan sus vidas libremente.

Pero no atender conductas tempranas autodestructivas, puede desencadenar problemas mucho más serios a futuro.

Como padres sabemos que en la juventud todos tenemos deseos de experimentar y de conocer todo cuando nos fue limitado en la infancia. El consumo de alcohol y tabaco, e incluso de algunas drogas, de manera ideal es sólo un evento aislado con fines de satisfacer una curiosidad.

Pero la realidad nos dice que si no ponemos atención a las señales de abusos de sustancias, dicha conducta autodestructiva puede convertirse en un estilo de vida, con consecuencias terribles.

En todos los casos, anorexia, bulimia, relaciones de abuso, consumo de sustancias y muchos otros problemas suelen tener su origen en baja autoestima o en desajustes de personalidad. Nuestras hijas son uno de nuestros mayores tesoros. Y por eso no dudes en buscar ayuda profesional que te sirva de apoyo para solucionar cualquier conducta autodestructiva que detectes. Por lo general, si se ataca de fondo el problema, entendiendo cuál es la causa mental o emocional, será relativamente sencillo abordar el conflicto y erradicarlo de raíz.

Observa a tus hijas. Habla con ellas siempre abiertamente y hazles sentir que pueden contar contigo siempre. Ninguna joven merece padecer problemas alimenticios, relaciones conflictivas ni adicciones.

AUTOR: Kikio, redactora en la gran familia hermandadblanca.org

Para saber más:       

Taller de Meditación y Mindfulness para niñ@s y Adolescentes ~ 2, 16 y 30 Mayo del 2015

Enseñar yoga a los adolescentes: La esencia

 

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