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La Mujer Virtuosa por el Maestro Beinsá Dunó

Maestro Beinsa Duno sabiduria compasión amor

LA MUJER VIRTUOSA

 

Conferencia dominical Nº 33, dada por el Maestro Beinsá Dunó, al 14 de mayo del año 1933, domingo, a las 10 horas. Sofía – Izgrev.

 

            “Padre nuestro” – oración.

            “El Espíritu de Dios” – canción.

            Leeré una parte del capítulo 31 de Proverbios – desde el versículo 8.

            “Todo en la vida es alcanzable” – canción.

 

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            Voy a hablar sobre la mujer virtuosa. Bajo la palabra “mujer” comprendo un ser que vive en la Tierra, vestido en la ropa más gorda y más bella que se puede poner. El ser más razonable, esto es la mujer. Quiero hablaros un poco en concreto. Para mí los trabajos concretos son una base para la creación de la nueva filosofía en el nivel de una nueva dirección. Tal como hasta ahora fue edificado el mundo él ha sido temporal. Aquel orden, que ahora tenemos, él ha sido edificado en el pasado, ha sido útil, pero para el futuro la posición presente, la Naturaleza la encuentra como insuficiente, y la Naturaleza casi ha cerrado sus escaparates y ahora hace la cuenta, termina sus cuentas. En esta terminación la gente quiere ser feliz. No pueden ser felices puesto que no hay retribución, ha dado-ha tomado para todo. Para la nueva empresa, para el futuro no puede haber dar y tomar. Si alguno de vosotros quiere ser feliz esto no puede ser, porque habéis venido tarde. No quiero desanimaros. Las ropas más gordas necesitáis, nieve habrá, viento, escases de dinero, enfermedades, obscuridad, inquietudes por dentro y por fuera, necesitaréis velas para el tiempo nocturno. Estos son trabajos alegóricos, que debéis traducir. No se puede sin trabajos alegóricos, sin predicción no se puede. Cada fórmula matemática, esto es un cuento, hacen falta profesores para comprobar la fórmula, después de trabajar unas 4–5 horas enteras, de nuevo se queda no solucionado.

            Por ejemplo, hay muchos adivinos que adivinan el futuro de la gente y por lo tanto no pueden adivinarlo. Antes de la liberación de Bulgaria, en alguna parte en Bulgaria del Norte, apareció una gran adivina y toda la región de Varna pasó por ahí para que les mire. Y miraba ella sobre un gran caracol. Lo que decía, siempre recto. Recogió alrededor de 50-60,000 levas, diferentes regalos, pero no pudo adivinar que al terminar en la noche, bandoleros robaron su dinero y la dejaron de nuevo a adivinar. Esto no pudo ella prevenirlo. Yo llamo adivinador al que sabe cuándo van a robarle. Yo llamo adivinador al que puede acertar cómo enderezar un error suyo. Cuando metes un barco con un gran error en un mar turbulento, difícilmente puede corregirse. En la costa fácilmente se arregla, pero en el mar turbulento difícilmente se arregla. Ahora vosotros no preguntéis por qué la vida está hecha así. Ningún filósofo, ningún sabio, incluso ninguna divinidad hasta ahora ha solucionado el por qué está hecho así. Esto se queda un misterio. Miles de toneladas han sido escritas, han sido inventadas diferentes teorías, el mundo está lleno con un archivo de teorías, pero a pesar de estas teorías y explicación, de hecho la vida se ha quedado no aclarada. ¿Por qué?

            Cuando preguntaron a aquel sabio de Egipto – Hermes –, por qué la vida es infeliz, él solo apretó la boca. Vosotros abriréis vuestra boca e inmediatamente solucionareis la pregunta, inmediatamente daréis vuestra opinión. No deis la opinión ni para el bien, ni para el mal. No injuries el bueno, ni reproches al malo. Yo os he dado una regla. No injuries al bueno para que no se vuelva mejor. No reproches al malo para que no se vuelva peor. Vosotros vais a decirme: “El uno lo comprendemos, ¿pero p?r qué el hombre no ha de ser mejor?” Así se puede desde vuestro punto de vista, pero desde el punto de vista de esta gran filosofía, de otra manera es la cuestión. Si tú llevas 60 kilos de oro sobre tu espalda y viene uno y te da 60 kilos más, pregunto: ¿es esto para tu provecho? Un bien es esto, pero un bien innecesario. ¿Qué hay de esto si serás mejor, qué harás? Imagine que usted está solo en la Tierra y que es un hombre muy bueno, qué hará con su bien. Imagine que usted es un hombre bueno, pero no hay ni plantas, ni animales, se pasea en un desierto con arena, ¿qué hará con su bondad?

            La bondad del hombre tiene comportamientos hacia los que le rodean, hacia los seres con los cuales tú convives. Hombre bueno llamo a aquel que no abusa de sí mismo, ni abusa de su mente, ni abusa de su corazón, ni abusa de su voluntad. Él es, según yo, un hombre bueno. Cada uno que abusa de su mente para llegar a ser algo más, cada uno que abusa de su corazón para llegar a ser algo más y cada uno que abusa de su voluntad para llegar a ser algo más, este hombre no ha comprendido la filosofía de la vida. Porque su mente en el campo físico depende de la estabilidad de su sistema nervioso. Cuando sus nervios se decodifiquen y no puedan transmitir esta energía que el pensamiento requiere, él llegará a ser de mente débil. Su bondad del corazón se transmite por un cierto tipo de nervios y estos, cuando se debilitan, él no puede desarrollar su bondad y él se vuelve de poco ánimo. Y después de esto, cuando se debilita su voluntad – su voluntad se transmite por un tercer tipo de nervios –, y cuando estos se debiliten no puedan hacer su trabajo en tiempo, él no puede transmitir su energía de fuerza y él se volverá sin carácter.

             Así que nosotros debemos llegar a esta nueva posición de que podamos sin nervios, que no tengamos necesidad de nervios. Los nervios han jugado su rol, conductores son ellos. Debemos crear algo más bello que los nervios, o deben crearse nervios que no se desafinen. No que el hombre se vuelva neurasténico.

            ¿Qué cosa es la neurastenia? Él, si se ha vuelto neurasténico, yo voy a elogiarle. Pero bajo neurasténico, nosotros entendemos cuando los nervios están rotos y toda la energía fluye hacia afuera. Tubos de humo rotos son estos nervios. Alguna vez la gente piensa que este hombre ha pensado mucho, que ha sentido mucho. Cuando ha pensado y sentido mucho, esto es una bendición. Si este hombre se ha enervado muchas veces, él nada ha pensado. Él ha pensado en tubos de humo rotos. Un comerciante solo escribe solicitudes sobre quién cuánto tiene que darle. Éste bajo juicio, aquel bajo juicio, de nadie nada puede tomar y nada dan. Algún científico rompe su cabeza, se va para observar unas placas de la tierra, otras placas, hace una teoría, hace otra, no va. No puede conjuntar algo que podría asentarse en la mente de la gente. La gente alguna vez es muy práctica, ellos aman los trabajos prácticos.

            Que yo os diga lo que comprendo bajo práctico. Si alguien me ofrece unas peras bien hechas de arcilla, bien pintadas, ¿qué me interesan sus peras de arcilla bien pintadas? A mí me interesan las peras bien maduras. Yo preferiría que sean hechas de parafina, venderé la parafina, pero así con arcilla puede untarse la cabeza. Hace años yo recomendé a unos hermanos y hermanas que laven su cabeza con arcilla. 3-4 veces lavaron su cabeza y luego cesaron. No habrían elegido una arcilla buena, de manera que se les estropearon los pelos. Dicen: “No vale”. Hay una arcilla con la cual la cabeza se lava mejor; hay otra arcilla con la cual el pelo se vuelve pastoso. Así que ellos, por desgracia, la gente ha utilizado la arcilla pastosa. Hay y una arcilla mental. Hay tales pensamientos que parecen arcilla y cuando pasan por tu mente, tu mente se vuelve pastosa. Hay una arcilla cordial, la cual cuando pasa por tu corazón y él se vuelve pastoso. Pues hay y una arcilla de la voluntad, os volvéis tenaces, voluntariosos, pareces a los animales voluntariosos. Es famoso el burro con su tenacidad.

            Me contaba un mayor búlgaro: “Yo sé donde está la debilidad del burro”. Me contaba una anécdota. Cargan en el puerto de Varna 400-500 burros al barco de vapor, pero la mitad de los burros no quieren entrar. Dos soldados empujan a un burro, pero este no se mueve. Viene un soldado y dice: “No entran los burros, burros fuertes”. Se va y dice a dos soldados. El uno le coge de la yunta, el otro de la cola, y él jalaba el burro hacia atrás, entonces este va hacia adelante. Cuando le jalan hacia atrás va hacia adelante, cuando lo tiran hacia adelante él se tira hacia atrás. Todos los burros entraron. Dice: “Este es el lado débil del burro”. No el lado débil, sino el lado prudente del burro. Cuando tocas al burro de la cola éste piensa correctamente, dice: “Tengo que entrar dentro”, y cuando lo tocas de la cabeza, él dice: “No, hacia allá no voy”. Pero imaginad este burro, cuando entra al barco de vapor dice: “Me jaló no un soldado simple de la cola, un mayor me jaló”. Ahora que ablande el trabajo, que no comprendáis torcidamente. Muchos discípulos hay alguna vez que están descontentos de que les han pegado alguna paliza. Cuando un científico, un hombre noble le pega una paliza, dice: “Un prudente, un hombre científico me ha pegado, me transmitió algo”. Si le pega alguien simple, se ofende. Cuando le pega un hombre científico, no se ofende.

            Digo: los trabajos concretos. Ahora nosotros nos detenemos en la vida y estamos descontentos de ella misma. No como debe ser nuestra vida, ni un hombre tiene un precepto concreto. Cada uno quiere vivir bien, cada uno quiere que los demás actúen bien con él. Él cómo debe actuar, pocos tienen una imagen clara. ¿Por qué? Puesto que cada virtud en el campo físico debe expresarse en algo material. Que os aclare esta idea. Imaginad que un muchacho joven, que ha terminado la universidad, quiere complacer una muchacha extremadamente exigente. Se encontrará en milagro. Si quiere regalarle algo, ella lo rechazará, le encontrará algún defecto. Digo entonces, ¿cuál es aquel regalo que el muchacho joven puede dar a esta muchacha, para que ella esté contenta? Ahora, como aquel oficial búlgaro yo os voy a decir un arte. El debe caminar 10 años en pos de ella para estudiar su carácter. Después de que ella va de paseo a una fuente bella y se ha cansado del paseo, él debe darle solo un vaso de agua. Éste quedará como el regalo más bello que ella aceptará, y quedará por largos años en su alma. Éste es el único regalo que el muchacho puede darle, cuando haya necesidad de él, cuando esté sedienta.

            Así que digo, ahora filosofía – debéis llegar a estudiar la vida. Vosotros estáis sentados alguna vez y decís: “¿Por qué este mundo fue creado así? ¿Por qué la gente fue creada así? ¿Por qué no caminan por el buen camino?” Algunos caminan, algunos no caminan. “¿Por qué todos no son tan nobles?” Así como estáis en este mundo, ¿qué debéis hacer? Alguna vez nosotros pensamos que toda la gente piensa como nosotros. No nos comprendemos como en aquel ejemplo, nosotros nos comprendemos en el mundo exactamente como en la India. Uno de los gobernadores hindúes tenía cerca de sí un gran sabio que pasaba por un hombre muy científico, podía hablar con sus manos. A su lado había un brahmán. Dice: “Quiero que me encuentres otro filósofo como yo, que converse con él. Si tú no encuentras tal sabio, que no entres en mi patio”. Él se puso a pensar. Un día pasa por su lado un barbero y dice: “¿Qué estás pensando?” “Esto no es un trabajo tuyo”. “Di, a lo mejor puedo ayudarte. Dime, tienes una aflicción en tu corazón”. “Nuestro gobernador, el sah, quiere que encuentre a un hombre erudito como él“. “Yo te voy a encontrar”. Se va, saca el filósofo y lo puso en una colina. En la otra colina se puso el otro. Empezaron una conversación, el filósofo levantó uno de sus dedos. El otro levantó sus dos dedos, el filósofo puso sus cinco dedos hacia abajo. El otro levantó sus cinco dedos hacia arriba. Conversaron largo tiempo los dos. Le preguntó el gobernador: “¿Qué te dijo aquel cuando levantó uno de sus dedos?” “El me dijo que hay solo un Dios en el Cielo”. “¿Qué respondiste tú?”. “Hay un Señor en el Cielo y uno en la Tierra”. “¿Qué dijo cuando puso sus dedos hacia abajo?”. “Dijo que caerá lluvia” – “¿Qué dijiste tú?”- “Cuando llueve crecerá la hierba” “¿Luego qué te dijo?” “Dijo qué sacará uno de mis ojos”. “¿Tú qué le dijiste?” “Le sacaré y los dos”. “¿Qué dijo con los cinco dedos?” “Que cinco personas vendrán para que combatamos”. Él sostiene sus cinco dedos. “Vamos a esperarte”. El uno interpreta correctamente, tal es su idea del filósofo. Así él entiende el mundo. Aquel entiende por ideas, y el barbero entiende prácticamente. Él parte del mundo físico.

            Vosotros en el campo físico nunca podéis entender lo que uno piensa. Vosotros estáis interesados. El hombre en el campo físico siempre está interesado. Él es un hombre de vista corta, él no ve lejos. Todas las cosas en él están relacionadas con una contradicción eterna. Y el descontento que tenemos, siempre se debe a ciertos trabajos materiales, que no se nos suministran. Alguien está descontento que no es científico; alguien está descontento que no es bello; alguien está descontento que no puede hablar elocuentemente; un quinto está descontento que no es un gran pintor, que no es un gran violinista. Si eres un gran violinista fácilmente ganarás tu alimento, te sentarás en el camino, tocarás. Pero si no sabes tocar, nada vas a sacar. Si eres bello, la belleza es fuerza. Si eres fuerte, si tienes una mente fuerte, fácilmente actuarás.

            La mente fuerte actúa en la Naturaleza. Ahora no hay por qué engañaros. Los químicos contemporáneos ya quieren transformar los elementos simples en preciosos. Una mente fuerte, que comprende las leyes de la Naturaleza, esta puede utilizar todas sus riquezas. Ésta comprende su lenguaje. Una mente fuerte, que comprende las leyes, cuando llegue al oro, a un filamento que es dorado, inmediatamente hay un cierto tipo de vibraciones, ésta puede determinar su grosor, a qué profundidad está. El que no sabe, erróneamente puede determinar cuán gorda es.

            Ahora éste, el que ha escrito el último capítulo – capítulo 31 – cada uno busca siempre la mujer buena. La mujer buena está dentro del hombre mismo. El ser humano fue creado de hombre y mujer, y los dos forman el ser humano. Una mujer es medio hombre y un hombre es un medio ser humano. Cuando alguien busca una mujer, él es un medio ser humano, quiere llegar a ser un ser humano integro. Y ahora la gente quiere casarse, ¿pero por cuánto tiempo? Después de 10-15-20 años ella se va y el hombre de nuevo es una mitad. O después de 20 años el hombre se va y la mujer de nuevo es una mitad, no está el hombre. No está solucionada esta cuestión. La mujer se va a quejar de su marido, que no es tal como debe. No has encontrado tu mitad, te quejas de tu marido puesto que has tomado una mitad ajena.

            Que yo os dé un consejo a vosotros, un consejo solo a aquellos que no se han enamorado. Aquellos que se han enamorado, ellos han probado. Una mujer debe encontrar a un hombre que nunca ha mirado a otra mujer. Ahora, si se puede, esto es otra cuestión. Y el hombre debe encontrar a una mujer que nunca ha mirado a un hombre. Que en su mente exista la idea de que en el mundo hay solo un hombre. Y en la mente del hombre que existe la idea de que en el mundo hay solo una mujer, no hay muchas mujeres. Si ella piensa que hay muchos hombres y él piensa que hay muchas mujeres, el trabajo es como el de ahora. Ahora, esto no es una contradicción. Yo no lo saco como una contradicción, pero estoy constatando los hechos. Por desacuerdo del punto de vista proviene esta contradicción que existe ahora. Vosotros podéis moralizar a un hombre. Ninguna moral podéis poner en la mente de un hombre o de una mujer.  Un hombre, si piensa que puede poner un canon a una mujer, él se engaña, ella le va a engañar. La mujer siempre es así como ha nacido. Y si la mujer piensa que puede poner algún canon, ella se engaña. El hombre siempre es así como ha nacido. Si pensáis hacerle un santo en este mundo, el santo nace. La mujer buena nace y el hombre bueno nace. Si no ha sido nacido, el trabajo está terminado. El que no ha nacido, nosotros dejamos esta cuestión – que la Naturaleza se las arregle con esto. Por qué es así, no afectamos esta pregunta. Yo por qué os digo: no habléis mal para que no llegue a ser peor, y no habléis bien para que no llegue a ser mejor. ¿Por qué? Para aliviaros. Vosotros diréis: “¿Por qué el Señor así ha hecho?” No afectéis al Señor en cuanto a esta pregunta, porque Él os pondrá en una gran prueba. ¿Pensáis que cuando el Señor ha creado la mujer bella, la creó para el hombre? ¿Pensáis que un libro escrito bellamente está escrito solo para un hombre, que él debe tomar este libro para leerlo? ¿Pensáis vosotros que el Sol que fue creado, fue creado solo para un hombre, para unos ojos? No, él está a la disposición de todos. ¿Pensáis vosotros que las estrellas que han sido creadas, han sido creadas solo para unos ojos? Para toda la gente. ¿Qué filosofía hay en esta comprensión? Vosotros podéis pensar así. Entonces podéis poner la ley. Cuando vosotros ponéis otra ley, yo considero que vosotros estáis en un castillo y miráis por la ventana, y consideráis que otro no puede mirar. Si, por este hoyo pequeño en este castillo que miréis es vuestro derecho, pero que fuera miréis al Sol es un derecho de todos. Por lo menos no os hagáis ilusiones. Hay ilusiones. No penséis que vosotros habéis solucionado las cuestiones, que habéis llegado a una solución.

            Uno de los sabios griegos Solón dijo al Creso que nadie antes de su muerte puede ser feliz. El sonrió un poco, pero luego cuando se expuso a una gran prueba, cuando le pusieron sobre la hoguera, estas palabras del filósofo griego le salvaron. El dijo: “Solón, Solón, tienes derecho”. ¿Qué querías decir con estas palabras? “Me dijo un filósofo griego que antes de su muerte el hombre no puede ser grande, no puede ser feliz”. Yo traduzco las palabras. Ningún huevo puede ser libre antes de salir del cascarón. Aquel huevo que está bajo la clueca, siempre puede romperse, derramarse, pero cuando salga de la cáscara, él ya está libre, ya tiene alitas.

            Por lo tanto, aquel hombre que ha salido de las limitaciones de la vida, ha dejado de pensar en las limitaciones de la vida… Mientras nosotros pensamos que el medio ambiente, en el cual vivimos, que sin esto no podemos, que sin aquello no podemos, que esto era, que aquello era, nosotros no podemos encontrar el camino verdadero. Podemos pensar así, pero esto no soluciona la cuestión. Esto siempre introducirá una cierta escasez, ciertos sufrimientos, cierta inquietud en nuestra mente, cierta inquietud en nuestro corazón, cierta inquietud en nuestra voluntad. Es natural esto, yo no lo niego. Un sabio, si le pegáis y le pincháis con el cuchillo, él sentirá dolor, pero él tiene una voluntad fuerte – puede con su voluntad hacer cesar el dolor. Yo os voy a dar aquel ejemplo. Si un hombre es muy prudente, las desdichas y los sufrimientos tienen miedo de la mente humana. Los sufrimientos y las desdichas, estos son enemigos en el mundo que siempre pueden atacaros. Y ellos van a atacar cuando tú permaneces no preparado y piensas que todo está bien. Entonces ellos te van a atacar. Las aflicciones y las torturas son como bestias.

            Y entonces este inglés va a la India, abandona Europa, para fortificar su voluntad según los métodos de los hindúes. En un área montañosa, donde pasaban las bestias más peligrosas, tigres, leopardos, él se sentó, cruzó las piernas, se concentró para que no le ataquen. Se asombran. Él decía: “Mientras mantengo mi mente concentrada, todas estas bestias pasan y se van”. Pero si desvía su mente el grado más mínimo, inmediatamente será llevado. Entonces, mientras tú mantienes en tu mente la gran cualidad del Amor, los sufrimientos pasarán y se irán. Pero en el momento cuando vacilas en esta gran verdad, el sufrimiento vendrá. Entonces te parecerás a aquel inglés que se iba de caza en esta área – de nuevo entre las bestias. Un día una tigresa le ha roto la pierna – se ha quedado la escopeta en su mano – y le llevo para agasajo de sus hijitos pequeños. Él trata de levantar la cabeza, ella con su pata le empuja para que hacia abajo mire. Por una casualidad dichosa él logro liberarse de esta tigresa. En sus recuerdos él escribe que va a recordar estas aventuras de su vida.

            El tigre, esto es el descontento en el hombre. Cuando él pierde su amor, él se va para perseguir estos animales, para matarles. Él realiza algo que es criminal. El hombre puede destruir los objetos de alfarería que él ha hecho. Que rompa los objetos de alfarería que los demás han hecho, él no tiene derecho. Nosotros tenemos derecho de hacernos a nosotros mismos infelices, pero no tenemos derecho de hacer a los demás infelices, si queréis una moral. Podéis pincharse a sí mismos a un pincho, pero pinchar a los demás, no tenéis derecho. Que cada uno haga una prueba dentro de sí. Si esto actúa benéficamente, que lo aplique y a los demás. Que digas: yo hice así y así, puede que y vosotros apliquéis un pensamiento mío, un deseo mío y un acto mío.

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            Así que digo ahora: esta es la mujer razonable. Al respecto de la Naturaleza viviente, de lo esencial en el mundo, el ser humano es una mujer. ¿Quién es la mujer? Todo el ser humano es una mujer. ¿Quién es su marido? La Naturaleza viviente, lo razonable, lo esencial, lo que ha creado todo en el mundo, este es el hombre. Él debe elogiarla que ella es prudente. Así que en este sentido vosotros tendréis un ideal, del cual podéis extraer un cierto conocimiento. De otra manera, todo el descontento que ahora tenemos, esto se quedará así no solucionado. Y cuando nacéis, y cuando partiréis para el otro mundo, en aquel mundo, y allí hay descontento. No penséis que allí los trabajos están enderezados. Y allí hay descontento.

            Cuentan ahora toda una historia. Algunos quieren regresar de aquel mundo. Vosotros decís: “¿Dónde están?” Se han amontonado en la frontera de este y aquel mundo, no hay condiciones para venir. Dicen: “No se puede”. “¿Cómo?” Ahora no me voy a detener, porque esto cae hacia un área abstracta. Cuando lleguen a ella, dicen: “He aquí, que engaño”. Y yo no sé quién en el mundo está engañado. ¿Acaso comer no es un engaño? ¿Acaso dormir no es un engaño? ¿Acaso ponerte un cilindro sobre la cabeza no es un engaño? ¿Acaso ponerte calcetines de seda no es un engaño? ¿Acaso ponerte piel de zorro en el cuello no es un engaño? ¿Acaso ponerte guantes de perro no es un engaño? Todos estos siempre son engaños. Comprendo que pongas un pensamiento luminoso el cual os elevará, que te haga amo; que pongas un sentimiento luminoso, que te haga fuerte, potente y que hagas una concesión, comprendo. Pero que te vayas y compres aquellas ropas…

            Os voy a dar otro ejemplo. Este hombre, del cual os voy a hablar, él está en aquel mundo, no está en este mundo. Él tenía una educación superior, ha terminado y regresa a Bulgaria. Él pertenecía a la iglesia evangélica. Cuando vino aquí – cayó en apuro – no quieren recibirle como predicador en la iglesia, como él quería. Él tenía dignidad. Se han roto sus ropas, los zapatos, el gorro. Que se vaya a mendigar, no puede, que tome dinero a préstamo por aquí y por allá, no puede. Se va a un ropero y dice: “Dadme las ropas más bellas que tenéis”. Le sacaron, se vistió, dejó sus ropas viejas y dijo: “Llevadlos a mi casa, os pagaré”. Se va al zapatero y dice: “Dadme los zapatos más bellos”. Los pone, deja los viejos y dice que se los lleven a su casa, va a pagarlos. Se va al sombrerero, toma el gorro y allí dice lo mismo. Esto ocurre en una ciudad búlgara, pienso que fue en Svishtov. Está sentado en su casa, viene el ropero y dice: “Señor, pague usted”. “¿Cómo? Yo os pague. ¿Cómo os atrevéis a ofenderme? Queréis que os pague las ropas una segunda vez”. El zapatero y el sombrerero cuando vienen, y a ellos pagó. ¿Qué diréis? ¿Por qué actúa así? Él es un hombre prudente. Un francés, cuando le acusaban, dijo: “Señores, un hombre puede sobornarse con 100, 200, 300, 500 miles, pero un millón, esto ya no es un soborno, esto es una venta. Nadie entonces va a acusarme que me han sobornado, yo me he vendido”.

            ¿Pensáis que con estos preceptos que tenemos en la vida, podemos lograr éxito? Toda la gente, y los espirituales, todos les pongo bajo un denominador. Porque para mí hay una moral, que es común para toda la gente. El aire y yo lo respiro, y el mosquito, todos los animales respiran, solo que yo lo utilizo de una manera y los demás de otra manera. Pero todos no sabemos aprovechar de los bienes. Cuando apliquemos esta moral, así como es, para la gente contemporánea: y religiosos, y sociales, y hombres de Estado, ¿piensan recto? En alguna parte piensan recto, pero en otra parte el pensamiento no es recto. Si considero algo recto, si es recto, cuando lo aplico en mí, esto es recto. Yo lo aplico para los demás y digo que es recto. Cuando llegue a mí, digo que no es recto. Si un bien es bien para los demás, ese debe ser un bien y para mí; si es un mal para los demás, ese es un mal y para mí. No puede ser un mal para los demás y que sea un bien para mí. Tal moral es ya relativa en el mundo.

            Así que digo: nosotros podemos provocar aquel bien superior en el mundo. Por ejemplo, muchos de nosotros tenemos vergüenza de decir que creemos en Dios. ¿Pensáis, pues, que Dios tiene necesidad de nuestra creencia en Dios? ¿Pensáis que si yo pienso algo sobre el Sol, que puedo transmitirle algo? ¿O que él tiene necesidad de mi creencia? Si yo le leo y digo: “¡Escucha, cuando amanezcas, que no te olvides de mí!” El Sol dice: “Yo, cuando amanezca, y para ti, y para la gente soy igual”. Si yo entro en mi casa y cierro las tapaderas de las ventanas, el comportamiento de este Sol será otro. No es culpable el Sol, culpable soy yo. Nosotros vamos a rodearnos con una serie de hipótesis, teorías en nuestra pequeña cabeza y luego decimos: “Pues este Sol, de ninguna manera penetra su luz”. Saldrás fuera, que penetre su luz.

            Así que digo: se requiere un pensamiento sobrio, no despiadado, pero bello, un pensamiento fresco. Para que pruebes la gente, hasta qué grado son sobrios y prudentes, saca un ejemplo con melocotones o con manzanas, déjalos y solo observa quién cuánto toma. Si pasa y toma solo una manzana, él es prudente; si toma dos, él es talentoso; si toma tres, él es ordinario; si toma cuatro, él es uno de los coscolinos; si toma toda la canasta, él es un ladrón. Diréis: “¿Cuál es la moral?” Cada uno tiene derecho de tomar una fruta y decir: “¡Que el Señor dé vida y salud a este hombre que ha dejado esta cosa!” Un hombre noble es este. No que llene los bolsillos y diga: “Esto para mi mujer y para mis hijos”.

            Todo el mal en el mundo proviene de esto, que nosotros queremos asegurar a los demás. Nadie tiene derecho en el mundo de asegurar a alguien. Cada uno tiene derecho de asegurarse solo a sí mismo. El ser humano, cuando piensa, él se asegura a sí mismo; cuando siente, él se asegura a sí mismo y cuando actúa, él se asegura a sí mismo. Cuando dejas de pensar, tu seguro ha desaparecido; cuando dejas de sentir, tu seguro ha desaparecido y cuando dejas de actuar, tu seguro ha desaparecido. ¿Y cómo puede ser de otra manera? Vendrá ahora para dejarte para el último entierro. Una vez vino uno a mí y me dice: “Quiero que me predigas el futuro”. Digo: “Lo voy a predecir con una condición”. Dice: “¿Dime, seré yo feliz o no, seré yo rico o no, me voy a levantar, me voy a elevar?” Digo: “Dejaremos la felicidad, puesto que ella es una excepción. En las condiciones actuales feliz no puedes ser. Tú tienes un gran defecto que has heredado. Te lo voy a decir y si puedes liberarte de él, te voy a mostrar el camino por el cual puedes ser feliz”. “¿Cuál es?” “Te gusta tocar, robar. Tus antepasados cuatro generaciones enteras han robado y tú eres de ellos. Pero, si te liberas, como veo tu destino, tú puedes alcanzar una gran riqueza, entonces tu mujer y tus hijos te matarán. Si enderezas tu vida, tú serás feliz, pero si no puedes hacerlo, entonces la infelicidad es preferible que la felicidad”.

            Entonces nosotros cometemos este error. En la antigüedad paso uno y vio a un cerdo arreglado encerrado en el cuchitril, el ama estaba en su hogar y su marido en el campo. Él dijo: “Un cerdo muy bueno, de una raza buena, pero necesita unas pendientes bellas. Como vuestro cerdo no habrá, si le ponéis unos pendientes. Si lo dais, yo le pondré pendientes y lo devolveré”. Lo saca la mujer. Viene su marido: “¿Dónde está el cerdo?” “Lo di para que le pongan pendientes. Aquel prometió devolverlo”. “¡Se fue – dice – el cerdo!” Si se queda que les pongan pendientes a vosotros, vuestro trabajo está terminado. No necesitáis pendientes ningunos. El búlgaro dice: “Penémosle pendientes en la oreja”. No necesitáis pendientes ningunos. El único adorno, según yo, el cual durante todos los siglos la gente prudente ha permitido, este es el adorno del pensamiento humano, el adorno del corazón humano y el adorno de la voluntad humana. Este es el hombre interno. Y la Escritura dice: “Que se adorne el hombre con las grandes virtudes dentro de sí”. Si se adorna así, entonces todos los adornos por fuera están a su sitio. Si no tiene estos adornos internos, todos los demás adornos externos le traerán las desdichas más grandes.

            Así que digo: la Enseñanza es la siguiente. Yo quiero que todos caminéis por vuestro camino, pero no por el camino presente. Quiero que todos caminéis en vuestro camino como primordialmente os habéis encaminado, por el camino de vuestra mente. Quiero que todos caminéis por el camino de vuestro corazón, pero no el presente. Si es el presente, os voy a predecir lo que os espera, de ninguna manera no vacilo. Algo temible hay. Cuando venga a adivinaros, el camino por el cual primordialmente os habéis encaminado, el de vuestra mente, corazón y voluntad, os espera una gran felicidad. Así que regresad todos por el camino que os ha sido trazado. Estos son tres caminos unidos en uno: uno en el campo físico, el otro en el mundo Espiritual y el tercero en el mundo Divino. Tres caminos guían hacia las tres virtudes grandes. Estas forman esto lo que llamo “hombre”. Y este hombre, quien anda en estos tres caminos, es Cristo, y dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Evangelio de Juan 14:6 – n.d.t.). Tres cosas son. Esto está dicho figurativamente.

            Os digo esto no para desanimo, tal es la vida ahora. De cada uno de vosotros depende cómo formará su destino. Cuando el hombre llega a ser prudente, no penséis que el destino es algo mecánico. El destino, estos son los seres más razonables que han sido puestos para juzgar rectamente. Cuando os encontréis delante de vuestro destino, este no es cruel. A donde tu destino tú te encontrarás con la gente más buena, con los más nobles y los más justos. Ellos te van a decir: “Por este camino, por el cual andas, esto no es recto”. Y te van a decir: “Por este camino debes andar”. Y regresarás atrás. Nosotros ahora nos asustamos del destino y decimos: “Temible es el destino”. Pero estos son los seres más prudentes que determinan el camino de tu felicidad. Cuando David tenía que elegir, él dijo: “Es mejor que el hombre caiga en las manos de Dios que en las manos de los hombres”. ¿Pues qué malo hay en esto de que nos juzgan? Las cosas serán sacadas como son.

            Esta mujer divina, como la describe Salomón en Proverbios… ¿Cómo debe ser la mujer buena o el hombre bueno? Él debe ser adornado con todas estas virtudes. La primera cosa, el hombre debe tener una fe absoluta que no vacila en nada. Que ningún sufrimiento, ninguna dificultad en el mundo sea capaz de desplazarle del camino. Y que ningún bien sea capaz de desplazarte de tu camino. Y en las aflicciones, y en las alegrías, y en el gozo que tú mantengas una y misma dirección. Que nunca hagas una comparación, que no digas que este hombre está más arriba o está más abajo que yo. Un hombre que está en la Tierra, no debe compararse con estos que están más abajo que tú, él debe compararse con estos que están más alto que tú, que digas: “Quiero ser como ellos”. Que no seamos como el anochecer, un estado descendiente, sino que seamos como el Sol amaneciente hasta el cenit. Que siempre el hombre mire hacia arriba y más hacia arriba, hasta alcanzar el cenit.

            El cenit es un proceso de organización en la vida humana, entonces que realices aquello que tú has deseado en el mundo. Y cuando lo realices, debes empezar un nuevo orden, una nueva época, en la cual comprenderás en qué consiste lo Nuevo, en qué consiste el sentido de la vida. Y la Escritura dice: “Ni ojo vio, ni oído oyó, ni a la mente del hombre vino aquello, que Dios ha preparado para aquellos que le aman, que le quieren”. (1 Corintios 2:9; las traducciones de las Escrituras son las más cercanas a las palabras del Maestro, lo que a veces es un poco diferente que la traducción conocida por la mayoría de la gente. – n.d.t.) Y esta ley es cierta. No hay un hombre en el mundo quien, al sentir que le amáis, no estará listo de hacer todo por vosotros. No hay un ser en el mundo, incluso los más crueles, tomad una boa, si la amáis, ella se atrae por vosotros, se enrolla alrededor de vosotros. Pero si perdéis vuestro amor, puede hacer vuestros huesos trozos y polvo. En la Ley del Amor no hay excepción ninguna. Un diablo, si le amáis, y él puede servirles, que le hagáis manso y humilde. Si perdéis vuestro amor, él puede haceros pedazos.

            La fuerza del hombre consiste en aquella ley razonable, la fuerza del hombre consiste en esto, lo razonable, que no vacile el hombre. La única ley inmutable en el mundo, esta es solo la Ley del Amor. En el Amor hay tres cosas que nunca cambian, y todo alrededor de ti cambia. Cuando este centro permanece inmutable, todas las cosas alrededor de él se van a formar y se logrará la meta. Si perdemos este punto de apoyo, todo está perdido. Esta es la cosa básica ahora. No os asustéis ni de las torturas, de aflicciones. Sed en la Tierra felices. Cuando en la Tierra viene un bien, que penséis que vuestro destino os sonríe, os están probando. Mayor riqueza en el mundo nadie os puede dar, que esta la que ahora tenéis.

            Vosotros sois asombrosos si pensáis que ahora debéis ser ricos. Vosotros os engañáis. Vosotros lleváis una riqueza insondable dentro de vosotros. Esto cada uno de vosotros debe saberlo: una riqueza insondable lleváis. Una riqueza insondable lleváis en vuestra cabeza; una riqueza insondable lleváis en vuestras manos; una riqueza insondable lleváis en vuestras piernas; una riqueza insondable lleváis en vuestros ojos; una riqueza insondable lleváis en vuestras orejas; una riqueza insondable lleváis en vuestra nariz; una riqueza insondable lleváis en vuestra boca; una riqueza insondable lleváis en vuestra lengua, ¿y dónde no? Insondable es la riqueza del hombre. Si sabes cómo decir a su sitio solo una palabra, esto es una riqueza inaudita. Si tú sabes dónde utilizar tu mano, tú has cambiado todo tu destino. Si tú sabes asir a la hija del rey cuando se está ahogando, tú has cambiado tu destino.

            ¿Cuál es la hija del rey? Una virtud tuya se está ahogando, si tú sabes meter la mano y sacarla… ¿Cuáles son estas hijas del rey? Estas son aquellas virtudes que ahora se están ahogando en el lodo de la vida humana. Y cada uno de vosotros debe poner su mano y sacar esta virtud fuera, figurativamente estoy hablando, y que la ponga en su alma. El único lugar donde las virtudes viven, no es el cuerpo sino el alma. Ellas han nacido para vivir en nuestras mentes, en nuestros corazones y nuestra alma. Esto es el hombre. Cuando las virtudes han sido sacadas de ahí, probaremos nuestra vida, entonces todo el Cielo, toda la Naturaleza, todo esto estará con nosotros y nosotros pasaremos del estado mortal presente a uno inmortal, de la esclavitud presente a libertad, de desamor a amor, y la vida tendrá una expresión completamente distinta que ahora, completamente otra vista que esta, la que tiene hoy.

            “Bendito el Señor, Dios nuestro” – canción.

            Secreta oración.

 

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