Maestro Kuthumi: quién es, el Segundo Rayo y su enseñanza

El Maestro Kuthumi, con turbante dorado y blanco y túnica dorada, sentado ante un libro abierto con la mano en el corazón, en un estudio lleno de libros con vistas a un valle tibetano y montañas nevadas

Kuthumi en pocas palabras

Kuthumi es el Maestro del Segundo Rayo, el del amor y la sabiduría. En la teosofía se le conoce como el Mahatma K. H., el Maestro que escribió la mayor parte de las Cartas de los Mahatmas y que, junto a El Morya, inspiró la Sociedad Teosófica. El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, lo describe como un Maestro oriundo de Cachemira, educado en Europa, que vive en Shigatsé y que está preparado para ser el próximo Instructor del Mundo. El propio Tibetano fue su discípulo. En la corriente de los Maestros Ascendidos es el Maestro de la Túnica Dorada y comparte con Jesús el cargo de Instructor del Mundo.

Su nombre se escribe de muchas maneras: Kuthumi, Koot Hoomi, Kut Humi, Kutumi o, sencillamente, K. H. En esta guía recorremos lo que dice de él cada tradición, sin mezclarlas, y después bajamos su enseñanza a la vida diaria.

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¿Quién es el Maestro Kuthumi?

Hay Maestros que se reconocen por su fuerza y otros por su manera de enseñar. Kuthumi pertenece a los segundos. Es el Maestro del Segundo Rayo, la energía del amor y la sabiduría, y en todas las tradiciones que hablan de él aparece con el mismo tono: paciente, culto, cercano, con una ternura que no le quita nada de profundidad. Si El Morya es el Maestro que pide decisión, Kuthumi es el que se toma el tiempo de explicar.

Su nombre llega a nosotros escrito de muchas formas. En las cartas que firmaba en el siglo XIX aparece como Koot Hoomi, y al principio como Koot Hoomi Lal Sing; en español se ha escrito Kuthumi, Kut Humi, Kutumi, Koothoomi o Kout Humi. Muchos textos lo llaman simplemente K. H., y en la corriente de los Maestros Ascendidos se le dice a veces Lord Kuthumi. Todas esas variantes se refieren al mismo Maestro. El nombre tiene raíces antiguas: los Puranas de la India mencionan a un sabio, el rishi Kuthumi, como hizo notar la propia Blavatsky, sin afirmar que fueran la misma persona. Su Glosario Teosófico lo presenta como «un venerable Mahâtmâ».

Para conocerlo bien conviene distinguir cuatro fuentes. La primera es la teosofía de Helena Blavatsky y sus compañeros, que lo conocieron como el Mahatma K. H. La segunda son los libros que el Maestro Tibetano Djwhal Khul dictó a Alice A. Bailey, que lo sitúan dentro de la Jerarquía espiritual y anuncian su papel futuro. La tercera son las enseñanzas de Sri K. Parvathi Kumar en el World Teacher Trust. La cuarta es la corriente de los Maestros Ascendidos, que le atribuye una larga serie de vidas y un retiro en Cachemira.

El Mahatma K. H. de la teosofía

Un caballero victoriano con barba lee una carta en la terraza de madera de una casa de Simla, con otras cartas sobre la mesa y el Himalaya al atardecer
Simla, años ochenta del siglo XIX: Alfred P. Sinnett lee una de las cartas del Mahatma K. H.

Cuando Helena Blavatsky y el coronel Henry Steel Olcott fundaron la Sociedad Teosófica en Nueva York, en 1875, ambos dijeron que detrás de aquel proyecto había dos Maestros de Oriente. Uno era el Mahatma M., Morya, el instructor personal de Blavatsky. El otro era el Mahatma K. H., Kuthumi, que pronto asumió la tarea de explicar la enseñanza a los occidentales.

Esa tarea tomó la forma de cartas. Entre 1880 y 1885, el periodista inglés Alfred Percy Sinnett, director del diario The Pioneer en la India, y el funcionario Allan Octavian Hume recibieron una larga correspondencia de los dos Maestros. La mayor parte la firma K. H. Son cartas largas, pacientes, a veces llenas de humor, en las que responde a preguntas sobre la evolución del ser humano, la muerte, los ciclos del cosmos y la vida espiritual. Se publicaron en 1923 como Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, y los originales se conservan hoy en la British Library de Londres.

Las primeras cartas van firmadas «Koot Hoomi Lal Sing». Más tarde el Maestro explicó que aquel «Lal Sing» había sido una ocurrencia de su discípulo Djwal K., que él dejó pasar. Es la primera aparición, de pasada, de quien décadas después sería conocido como el Maestro Tibetano. Sinnett, por su parte, le dedicó su libro El Mundo Oculto (1881) y, según Annie Besant, el escéptico editor terminó siendo su discípulo fiel.

Testigos de su presencia

El Maestro Kuthumi, con turbante dorado y blanco y abrigo indio claro, habla a la entrada de una tienda blanca con un joven europeo y un joven indio con las manos juntas, al amanecer
Lahore, noviembre de 1883: el Maestro Kuthumi se presenta en persona a dos jóvenes discípulos.

Lo que más llama la atención de aquellos años es la cantidad de personas que dijeron haber visto a Kuthumi, no en sueños, sino en su cuerpo físico. Besant reunió varios de esos testimonios en el mismo libro. El más conocido ocurrió en Lahore, en noviembre de 1883. Un joven teósofo, T. Brown, cuenta que el Maestro entró en su tienda por la mañana y le dijo:

«Ahora que me tiene usted ante sí, corporalmente, mire y asegúrese de que soy yo».

Palabras del Mahatma Kuthumi a T. Brown, según Annie Besant, H. P. Blavatsky y los Maestros de Sabiduría

Le dejó una carta escrita con lápiz azul y un pañuelo de seda. En aquella misma visita, Damodar K. Mavalankar, un joven brahmán de la Sociedad, recibió al Maestro tres noches seguidas y reconoció en él al mismo que había visto antes en visiones. Mohini M. Chatterji escribió en 1884 que lo había conocido en persona antes incluso de conocer a Blavatsky. Para ellos, Kuthumi no era una idea, sino un hombre al que se podía mirar a los ojos.

Un brahmán de Cachemira

Blavatsky lo describía como un brahmán del norte de la India, a diferencia de Morya, que pertenece a la casta de los guerreros. C. W. Leadbeater lo retrató como un brahmán de Cachemira, de piel clara y ojos azules llenos de alegría. Y el coronel Olcott, que decía conocerlo desde 1875, lo veía más suave que Morya y su amigo más íntimo: vivían cerca, con un pequeño templo budista entre sus casas.

Su mano en La Doctrina Secreta

La obra mayor de Blavatsky, La Doctrina Secreta (1888), también lleva su huella. La introducción de la edición española recoge una frase del Maestro K. H. escrita mientras Blavatsky preparaba el libro:

«Cuando LA DOCTRINA SECRETA esté lista, será una triple producción de M., Upasika y mía».

El Maestro K. H., citado en la introducción a La Doctrina Secreta, tomo I

Upasika era uno de los nombres con que los Maestros llamaban a Blavatsky. En agosto de 1888, cuando Olcott viajaba a Inglaterra y el libro estaba a punto de aparecer, encontró en su camarote una carta del Maestro que despejaba sus dudas sobre el libro: «todo lo que ella no ha tomado de los libros científicos y otras obras, ha sido dado o sugerido por nosotros». Para la teosofía, Kuthumi es uno de los autores ocultos de la enseñanza que llegó a Occidente a finales del siglo XIX.

Lo que cuenta el Tibetano

El retrato más completo de Kuthumi está en Iniciación Humana y Solar (1922). El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, lo presenta como un Maestro muy conocido en Occidente, con discípulos en todas partes, oriundo de Cachemira, iniciado de alto grado y perteneciente al segundo rayo de Amor-Sabiduría. Lo describe alto, de noble presencia, con ojos azul profundo a través de los cuales parece fluir el amor y la sabiduría de las edades. Se educó en una universidad británica y lee muchísimo: a su estudio en el Himalaya llegan libros de todas las literaturas y en muchos idiomas.

Después explica cuál es su trabajo, en una frase que resume todo lo que significa este Maestro:

«Le corresponde, en gran parte, el trabajo de estimular la manifestación del amor, latente en el corazón de todos los hombres, y despertar en la conciencia de la raza la percepción del gran hecho fundamental de la hermandad».

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar

Se ocupa también de vitalizar grandes corrientes filosóficas y, junto a El Morya y al Maestro Jesús, trabaja para acercar el pensamiento de Oriente y el de Occidente, de modo que las grandes religiones se enriquezcan mutuamente.

Las imágenes devocionales de hoy, incluidas las de esta guía, suelen pintarlo moreno y de barba oscura, mientras que el Tibetano lo describe de tez clara. Cada tradición ha dado forma a una presencia que se reconoce, sobre todo, por la mirada.

Vecino de El Morya en Shigatsé

Según el Tibetano, Kuthumi vive en Shigatsé, en el Tíbet, en una casa junto a la de El Morya, y los dos «trabajan casi como una unidad» desde hace siglos. Muy cerca, en una casita, vive el Maestro Djwhal Khul, «dedicado al Maestro K. H.».

El Chohan en el rayo de la enseñanza

En La Exteriorización de la Jerarquía, el Tibetano precisa su función actual y su destino:

«El Maestro K. H., el Chohan en el rayo de la enseñanza, que será el próximo instructor del mundo, está ya activo en su línea de esfuerzo. Trata de trasmutar la forma mental del dogma religioso, de compenetrar a las iglesias con la idea de la Venida y de proporcionar a un mundo afligido la visión del Gran Auxiliador, el Cristo».

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, La Exteriorización de la Jerarquía

Chohan es el nombre que se da a los Maestros que han alcanzado la sexta iniciación y dirigen un rayo. El texto añade que trabaja con los responsables de las grandes iglesias, con los educadores y con todos los que, con intención altruista, viven para ayudar a los demás. En El Discipulado en la Nueva Era el Tibetano lo dice todavía más claro: «En la actualidad K.H., regido por el Cristo, es el Representante activo del segundo rayo en la Jerarquía».

Un ashrama dedicado a la educación

Ashrama es la palabra que usa el Tibetano para el grupo interno de discípulos que se forma alrededor de un Maestro. El de Kuthumi es, junto al de El Morya, el más poderoso de la Jerarquía, y está especialmente relacionado con la educación. A Kuthumi se le encomendó, dice el Tibetano, la tarea de la educación mundial sobre nuevas líneas. Sus discípulos trabajarán sobre todo a través de los educadores de todos los países y de quienes enseñan religión. La tarea es lenta, reconoce el texto, pero el segundo rayo les da una «firme persistencia que no admite ningún desaliento, aunque lo sientan».

La frase no dice que no se desanimen. Dice que lo sienten y siguen, que es una buena descripción del amor maduro.

El próximo Instructor del Mundo

El Maestro Kuthumi, de túnica dorada, habla bajo un gran árbol al atardecer a un círculo formado por una maestra, un estudiante, un sacerdote, un monje budista, una mujer musulmana y un anciano hindú
Kuthumi enseña al mismo nivel que quienes le escuchan: maestros, estudiantes y personas de todas las tradiciones.

De todo lo que se dice sobre Kuthumi, lo que más preguntas despierta es su relación con el cargo de Instructor del Mundo. En la enseñanza del Tibetano, el Instructor del Mundo es el Maestro de Maestros: preside el destino de las grandes religiones y tiene confiada la guía espiritual de la humanidad. Hoy ese cargo lo ocupa el Cristo, a quien en Oriente se conoce como el Señor Maitreya. Y el Tibetano afirma, desde su primer libro, que Kuthumi será su sucesor:

«[…] el Maestro K.H. está preparado para ocupar el puesto de Instructor del Mundo, cuando el actual titular lo deje para realizar un trabajo más elevado».

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar

En Los Rayos y las Iniciaciones lo repite con otras palabras: a su debido tiempo, «aunque no muy pronto», el Cristo irá «al lugar que Lo reclama» y el Maestro K. H. asumirá el papel de Instructor del Mundo. En El Discipulado en la Nueva Era habla de «un futuro distante». No es una fecha cercana, sino una dirección. Mientras tanto, su ashrama tiene una misión concreta: generar la energía que hará posible la reaparición del Cristo, con quien Kuthumi está, dice el Tibetano, en estrecha asociación constante.

Lo que dice la corriente de los Maestros Ascendidos

En la corriente de los Maestros Ascendidos el relato es distinto. Según Elizabeth Clare Prophet, de The Summit Lighthouse, el 1 de enero de 1956 Kuthumi y Jesús asumieron juntos el cargo de Instructores del Mundo, sucediendo a Maitreya, que pasó a un servicio más alto. Desde entonces, en esta corriente, Kuthumi ya no es el Chohan del Segundo Rayo: ese cargo lo ocupa Lord Lanto.

Las dos miradas coinciden en lo esencial: Kuthumi está llamado a enseñar a toda la humanidad en estrecha unión con el Cristo. Difieren en el momento. Para el Tibetano es un futuro todavía lejano; para los Maestros Ascendidos, un servicio ya en marcha.

Djwhal Khul y Alice A. Bailey

Si hay un Maestro cuya vida está entrelazada con la de Kuthumi, es Djwhal Khul, el Tibetano. Él mismo lo cuenta en El Discipulado en la Nueva Era:

«Como saben, fui el discípulo más avanzado del Maestro K. H.; cuando llegué a ser Maestro lo liberé de Su trabajo para que emprendiera otro más elevado».

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, El Discipulado en la Nueva Era, tomo I

En otros pasajes lo llama «quien fue mi Maestro, el Chohan K.H.» y explica que su propio ashrama trabaja bajo la inspiración del de Kuthumi. Sus libros forman parte, en cierto modo, de la educación mundial encomendada a su Maestro.

Una visita en Escocia, en 1895

Una joven de quince años con vestido victoriano escucha, con un libro en el regazo, a un hombre con turbante y traje europeo oscuro en un salón escocés con chimenea
Escocia, 1895: un desconocido con turbante visita a una joven Alice La Trobe-Bateman, que tenía quince años.

La historia de Alice A. Bailey con Kuthumi empieza mucho antes de que conociera al Tibetano. En su Autobiografía Inconclusa cuenta que, con quince años, estaba un domingo por la mañana leyendo en la sala de la casa de una tía, en Escocia, mientras el resto de la familia estaba fuera. Se abrió la puerta y entró un hombre alto, vestido a la europea, con un traje de muy buen corte y un turbante. Se sentó junto a ella y le dijo que tenía un trabajo que hacer en el mundo, que debía aprender a dominar su carácter y que viajaría por muchos países «para realizar el trabajo de mi Maestro». Ella no dijo una palabra. Era, según se suele datar, el 30 de junio de 1895.

Durante veinte años no supo quién era. Lo descubrió en 1915:

«Descubrí que el visitante era el Maestro K. H., Koot Hoomi, que está muy cerca de Cristo, pertenece a la línea de la enseñanza y es un destacado exponente del amor-sabiduría, de lo cual Cristo es la más cabal expresión».

Alice A. Bailey, Autobiografía Inconclusa

En 1919 empezó a escribir para el Tibetano, pero al cabo de un mes tuvo miedo y se negó a continuar. El Tibetano aceptó su decisión y le sugirió que lo consultara con su Maestro. Kuthumi le aseguró que no corría ningún peligro y le contó que había sido él quien sugirió al Tibetano que ella podía ayudarle. Así empezaron treinta años de trabajo y más de veinte libros. Cuando Alice Bailey murió, en diciembre de 1949, su marido Foster Bailey escribió que su Maestro K. H. había venido a buscarla, como se lo había prometido desde hacía tanto tiempo.

El Segundo Rayo: amor y sabiduría

Para entender a Kuthumi hay que entender su rayo. En la enseñanza de los siete rayos, el Segundo es el de Amor-Sabiduría, la energía que une, que comprende y que enseña. Es el rayo del Cristo, y por eso Kuthumi y Djwhal Khul están tan cerca del Instructor del Mundo.

Las dos palabras pesan lo mismo. La sabiduría sin amor se vuelve erudición fría, y el amor sin sabiduría quiere ayudar pero no sabe cómo. Comprender a alguien es ya una forma de amarlo. El Tibetano explica en La Exteriorización de la Jerarquía que en el ashrama de Kuthumi esta doble energía funciona como una verdadera dualidad: la sabiduría está activa en todos los ashramas, y el amor se dirige sobre todo hacia la humanidad, para estimularla y despertar en ella una llamada capaz de atraer lo divino.

El Segundo Rayo también tiene sus riesgos, y el Tibetano los conoce bien. A un discípulo de Kuthumi le dio este consejo en El Discipulado en la Nueva Era: «Absténgase de prestar tanta atención a las vidas de quienes lo rodean, porque esta forma de trabajar les resulta fácil a los discípulos de segundo rayo». El amor de este rayo tiende a cobijar y proteger, y a veces lo hace en exceso. Amar también es dejar que cada uno haga su propio camino.

  • Comprensión: mirar a fondo antes de juzgar.
  • Enseñanza: compartir lo que sabemos de forma que el otro pueda usarlo.
  • Paciencia: respetar los tiempos de cada persona y de cada proceso.
  • Inclusión: ver lo que une a las personas y a las tradiciones.
  • Estudio vivo: leer para aplicar, no para acumular.
  • Persistencia: seguir aunque haya desánimo.

El Maestro de la Túnica Dorada

El Maestro Kuthumi, con túnica dorada, camina por un jardín mogol de Cachemira entre árboles de otoño, junto a un lago con barcas y montañas nevadas
Cachemira en otoño: la corriente de los Maestros Ascendidos sitúa allí el retiro de Kuthumi.

En la corriente de los Maestros Ascendidos, la que nace con la actividad YO SOY y continúan el Puente a la Libertad y The Summit Lighthouse, Kuthumi aparece rodeado de oro. Se le llama el Maestro de la Túnica Dorada, y su rayo es el amarillo dorado de la iluminación y la sabiduría. Durante mucho tiempo fue el Chohan de ese rayo, y desde 1956 comparte con Jesús el cargo de Instructor del Mundo. En la tradición de los siete Chohanes, el Segundo Rayo lo dirige hoy Lord Lanto, y en él sirve también el Arcángel Jofiel.

The Summit Lighthouse lo llama también el Maestro Psicólogo y el protector de la juventud. Explica que en su retiro etérico de Cachemira entrena a los estudiantes del rayo de la sabiduría en el arte de la meditación y en la ciencia de la Palabra, para que lleguen a ser psicólogos de su propia alma. Es una imagen muy hermosa: el Maestro que no da respuestas hechas, sino que enseña a conocerse.

Cachemira une a todas las tradiciones: el Tibetano dice que es oriundo de allí, los Maestros Ascendidos sitúan allí su retiro, y la melodía que esta corriente considera su llave tonal es la Kashmiri Song de Amy Woodforde-Finden.

  • Rayo: segundo, amor-sabiduría e iluminación.
  • Color: amarillo dorado.
  • Cargo actual: Instructor del Mundo junto a Jesús, según esta corriente.
  • Chohan del Segundo Rayo hoy: Lord Lanto.
  • Retiro: en el plano etérico, en Cachemira.
  • Llave tonal: Kashmiri Song, de Amy Woodforde-Finden.

Las vidas que se le atribuyen

Una de las búsquedas más frecuentes sobre Kuthumi es la de sus encarnaciones. Aquí conviene distinguir bien las fuentes. La teosofía posterior a Blavatsky ya lo identificaba con Pitágoras. Annie Besant lo escribe sin rodeos en su libro Teosofía: «Pitágoras es ahora el Maestro K. H., muy bien conocido en su vinculación con la Sociedad Teosófica». La lista completa, en cambio, procede de la corriente de los Maestros Ascendidos, y en especial de The Summit Lighthouse. Los libros del Tibetano no la recogen.

Leída así, la serie tiene un hilo reconocible: un alma que busca la sabiduría y aprende a ponerla al servicio del amor.

Tutmosis III, el faraón constructor

La serie empieza en Egipto, con Tutmosis III, uno de los grandes faraones de la dinastía XVIII, en el siglo XV antes de nuestra era. Fue un gobernante poderoso y un gran constructor de templos: el poder que aprende a custodiar lo sagrado.

Pitágoras, el sabio del número y la armonía

En el siglo VI antes de nuestra era, Pitágoras de Samos fundó en Crotona, al sur de Italia, una escuela donde se estudiaban juntos las matemáticas, la música, la astronomía y la vida del alma. Los nuevos discípulos guardaban largos silencios antes de hablar. Pitágoras enseñaba que el universo tiene orden y proporción, y que el alma renace muchas veces.

Baltasar, uno de los Reyes Magos

Esta corriente sitúa a Kuthumi como Baltasar, uno de los tres sabios de Oriente que siguieron la estrella hasta Belén. Los otros dos serían Melchor, que identifica con El Morya, y Gaspar, con Djwhal Khul. Los tres Maestros que siglos después impulsarían la teosofía habrían estado juntos ante el nacimiento de Jesús.

Francisco de Asís, el hermano de todas las criaturas

La vida más querida de la serie es la de Francisco de Asís (1181/1182-1226). Hijo de un rico comerciante, dejó todo para vivir en pobreza, cuidar de los leprosos y anunciar el Evangelio con alegría. Fundó la orden de los franciscanos y escribió el Cántico de las criaturas, donde llama hermano al sol y hermana a la luna. The Summit Lighthouse afirma que San Francisco alcanzó la ascensión y es hoy el Maestro Ascendido Kuthumi.

Shah Jahan y el Taj Mahal

En la India del siglo XVII, la tradición lo sitúa como Shah Jahan (1592-1666), el emperador mogol que reinó entre 1628 y 1658 y mandó construir el Taj Mahal en memoria de su esposa Mumtaz Mahal, muerta en 1631. Es la belleza como forma del amor. La lista se cierra con Koot Hoomi Lal Singh, el brahmán de Cachemira que en el siglo XIX escribía cartas a los ingleses de Simla.

Cómo leer esta lista

No hace falta aceptar cada nombre para aprovechar lo que enseña. La lista funciona como una galería de retratos del Segundo Rayo, y cada uno puede preguntarse cuál de ellos necesita vivir ahora: el que busca la armonía, el que reconoce la luz, el que ama a todas las criaturas o el que convierte el amor en belleza.

Frases y enseñanzas de Kuthumi

Circulan muchas frases atribuidas a Kuthumi sin fuente. Aquí recogemos solo las que proceden de libros concretos. A ellas se suma la que dirigió a T. Brown en Lahore, ya citada más arriba: «mire y asegúrese de que soy yo». Kuthumi no pide fe ciega; invita a comprobar.

«Espiritualmente egoístas»

El Tibetano recuerda, en Los Rayos y las Iniciaciones, que el Maestro K. H. escribió en una de las Cartas de los Mahatmas que muchos aspirantes de su época eran «espiritualmente egoístas». Querían la iniciación para sí mismos. El Tibetano lo comenta así: uno de los primeros requisitos del camino es reconocer al propio grupo y trabajar con él en la vida real, no buscar un logro personal.

El ocultista debe dominar las fuerzas dentro de sí mismo

El Tibetano cita en Los Rayos y las Iniciaciones esta enseñanza que Kuthumi daba a sus discípulos: quien quiere trabajar con las energías del espíritu tiene que aprender primero a dominar y dirigir las fuerzas que hay dentro de él. Antes que cambiar el mundo, conocernos y gobernarnos.

La voz de Kuthumi en el World Teacher Trust

Sri K. Parvathi Kumar, del World Teacher Trust, reunió en Teachings of Master Koot Hoomi (2015) más de cien enseñanzas breves de este Maestro, casi aforismos. Tres ideas resumen bien su espíritu.

El amor verdadero sucede, no se hace

Lo que el mundo suele llamar amor está lleno de expectativas, y cuando no se cumplen se convierte en rechazo. El amor puro, en cambio, es como la luz o como un imán: ilumina y atrae sin preferencias y sin proponérselo. Sucede, no se hace.

La amistad verdadera es silenciosa

Otra enseñanza recuerda un dicho chino: la verdadera amistad es silenciosa. Quien es de verdad amigo lo demuestra con hechos, no con discursos sobre el amor, la confianza o la fraternidad. Los hechos hablan por sí mismos.

Claves para el trabajo de buena voluntad

La verdadera capacidad, dice el libro, es saber trabajar con el propio grupo. El corazón de otra persona responde a nuestras buenas obras, no a los discursos ni a los conocimientos de libro. Y los elogios, si llegan, vienen detrás del trabajo como una sombra: no hay que apegarse a ellos.

Con El Morya, Djwhal Khul y Jesús

Kuthumi casi nunca aparece solo. Con El Morya forma una pareja inseparable desde las Cartas de los Mahatmas: vecinos en Shigatsé y cabezas de los dos ashramas más poderosos de la Jerarquía. El Morya aporta la voluntad; Kuthumi, el amor-sabiduría. Uno abre la puerta y el otro enseña a caminar.

Con Djwhal Khul la relación de maestro y discípulo se ha vuelto colaboración. Con el Cristo y el Maestro Jesús lo une el Segundo Rayo y la tarea de enseñar a la humanidad.

El Tibetano menciona también un trío de Maestros cuyos discípulos tienen una gran responsabilidad en esta época: los de Morya, Koot Hoomi y Rakoczi, que es el nombre que da a Saint Germain. Y en la corriente de los Maestros Ascendidos, Kuthumi comparte el Segundo Rayo con Lord Lanto.

Kuthumi y Lanto

Comparten el Segundo Rayo, el del amor y la sabiduría. Durante mucho tiempo fue Kuthumi su Chohan; desde 1956 el cargo lo ocupa Lord Lanto, cuando Kuthumi y Jesús asumieron el de Instructores del Mundo. Si el Segundo Rayo te llama, conocer a los dos Maestros muestra cómo un mismo rayo se expresa de dos maneras distintas.

Cómo acercarte a Kuthumi

Una mujer de unos cincuenta años escucha con atención a un adolescente en la mesa de la cocina, junto a un libro abierto, una taza de té y una vela encendida
El amor-sabiduría empieza con algo muy sencillo: escuchar de verdad a quien tenemos delante.

La mejor manera de acercarse a Kuthumi no es buscar una experiencia extraordinaria, sino aprender algo y ponerlo al servicio de alguien. Por eso esta práctica tiene dos partes: un momento de quietud para comprender y un gesto concreto de amor.

Una práctica de diez minutos

  1. Siéntate y respira. Lleva la atención al centro del pecho y deja que la respiración se calme durante un par de minutos.
  2. Visualiza una luz dorada. Imagina una luz suave, del color del sol de la tarde, que llena el corazón y se extiende alrededor. No hace falta verla con nitidez; basta con sentir su calidez.
  3. Lee un párrafo. Escoge un texto que te inspire, de cualquier tradición, y léelo despacio, dos veces. Quédate con una sola frase.
  4. Pregúntate cómo usarla hoy. ¿Qué cambia esta frase en mi manera de tratar a alguien? Escribe la respuesta en una línea.
  5. Escucha a alguien de verdad. En algún momento del día, escucha a una persona sin interrumpir y sin preparar tu respuesta mientras habla. La práctica termina ahí.

Quien siga la corriente de los Maestros Ascendidos puede acompañar este momento con la Kashmiri Song, su llave tonal.

En esta guía no reproducimos oraciones ajenas sin fuente identificable. Esta invocación es una propuesta sobria, pensada para la práctica que acabamos de ver; cada quien puede adaptarla a sus propias palabras:

Que la luz dorada de la sabiduría se encienda en mi corazón.
Que lo que aprenda hoy sirva para aliviar a alguien.
Que mi amor se haga comprensión y mi comprensión se haga servicio.

Propuesta de esta guía

Para quien sigue la línea del Tibetano

En la tradición de Alice A. Bailey no se suele invocar a los Maestros por su nombre. El camino es otro: la meditación, el estudio y el servicio, hechos en grupo y pensando en el Plan. La Gran Invocación, que pide que el amor afluya «desde el punto de Amor en el Corazón de Dios», es una de las formas más directas de colaborar con el trabajo del Segundo Rayo. La pregunta aquí no es «¿qué puede hacer el Maestro por mí?», sino «¿qué puedo aprender hoy para servir mejor?».

Señales de que vamos bien

  • Escuchamos más y juzgamos menos.
  • Estudiamos con ganas de aplicar lo que leemos.
  • Explicamos las cosas con paciencia, sin sentirnos superiores.
  • Vemos lo que nos une a personas de otras ideas o creencias.
  • Ayudamos sin necesidad de controlar la vida de los demás.

Una advertencia del propio rayo

El riesgo del Segundo Rayo es confundir saber con comprender. Si el estudio nos vuelve más orgullosos, más fríos o más pendientes de tener razón, algo se ha desviado. La sabiduría de Kuthumi se reconoce por sus frutos: más paciencia, más humildad y más cariño en el trato. Y si atraviesas un momento difícil, recuerda que el amor también consiste en dejarse ayudar: busca apoyo médico, psicológico o legal cuando haga falta.

Lo que dicen los escépticos

Quien estudia estos testimonios desde fuera los lee de otra manera. La crítica considera que las cartas y las apariciones de los Maestros no son verificables, y las estudia como documentos de su época y como literatura espiritual de su tiempo. Esa lectura no tiene por qué cerrar la puerta: las enseñanzas que llegaron por esa correspondencia siguen abiertas a quien quiera comprobarlas en su propia vida.

Preguntas frecuentes

¿Quién es el Maestro Kuthumi?

Es el Maestro del Segundo Rayo, el del amor y la sabiduría. En la teosofía es el Mahatma K. H., autor de la mayor parte de las Cartas de los Mahatmas. El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, lo describe como un Maestro oriundo de Cachemira que vive en Shigatsé y será el próximo Instructor del Mundo. Para los Maestros Ascendidos es el Maestro de la Túnica Dorada e Instructor del Mundo junto a Jesús.

¿Kuthumi, Koot Hoomi, Kut Humi y Kutumi son el mismo Maestro?

Sí. Son formas distintas de escribir el mismo nombre. Koot Hoomi es la grafía de las cartas que firmaba en el siglo XIX, al principio como Koot Hoomi Lal Sing. En español se escribe Kuthumi, Kut Humi, Kutumi o Koothoomi, y muchos textos lo llaman simplemente K. H. o Maestro K. H. El nombre recuerda al de un antiguo sabio de la India, el rishi Kuthumi, mencionado en los Puranas.

¿Qué rayo y qué color tiene Kuthumi?

El Segundo Rayo, el de Amor-Sabiduría, que es también el rayo del Cristo y de la enseñanza. En la corriente de los Maestros Ascendidos su color es el amarillo dorado de la iluminación, y se le llama el Maestro de la Túnica Dorada. En esa corriente el Chohan actual del Segundo Rayo es Lord Lanto, porque Kuthumi pasó a ser Instructor del Mundo junto a Jesús.

¿Dónde vive el Maestro Kuthumi?

Según el Tibetano, en Iniciación Humana y Solar, vive en Shigatsé, en el Tíbet, en una casa junto a la de El Morya, y muy cerca vive también Djwhal Khul. Es oriundo de Cachemira. La corriente de los Maestros Ascendidos sitúa su retiro en el plano etérico, en Cachemira.

¿Cuáles son las encarnaciones de Kuthumi?

Annie Besant ya afirmaba que Pitágoras es hoy el Maestro K. H. La corriente de los Maestros Ascendidos, en especial The Summit Lighthouse, le atribuye además las vidas de Tutmosis III, Baltasar (uno de los Reyes Magos), Francisco de Asís y el emperador Shah Jahan, que construyó el Taj Mahal, y por último la de Koot Hoomi Lal Singh en el siglo XIX. Los libros del Tibetano no recogen esta lista.

¿Kuthumi es el Instructor del Mundo?

Para el Tibetano, el Instructor del Mundo es hoy el Cristo, y Kuthumi está preparado para sucederle en un futuro todavía lejano, cuando el Cristo pase a un trabajo más elevado. Para la corriente de los Maestros Ascendidos, Kuthumi y Jesús comparten ese cargo desde el 1 de enero de 1956. Las dos tradiciones coinciden en que Kuthumi está llamado a enseñar a toda la humanidad en estrecha unión con el Cristo.

¿Qué relación tiene Kuthumi con Djwhal Khul y con El Morya?

Djwhal Khul, el Tibetano, fue su discípulo más avanzado y vive cerca de él. Con El Morya, según el Tibetano, trabaja casi como una unidad desde hace siglos: uno representa la voluntad y el otro el amor-sabiduría. Los dos inspiraron la Sociedad Teosófica y escribieron las Cartas de los Mahatmas.

¿Cómo puedo conectar con el Maestro Kuthumi?

Con un momento de silencio, una luz dorada visualizada en el corazón y, sobre todo, aplicando lo que aprendes al trato con los demás: escuchar de verdad, explicar con paciencia, ayudar sin controlar. En la línea del Tibetano, la vía es la meditación, el estudio, el servicio en grupo y la Gran Invocación.

Continúa tu recorrido

Y el resto de Maestros de los rayos: Pablo el Veneciano, Serapis Bey, Hilarión, Lady Nada, la Madre María, Kwan Yin, Adama.

Para leer en la Biblioteca

Algunos de los libros que citamos en esta guía se pueden leer aquí: los libros del Maestro Tibetano Djwhal Khul, transmitidos a través de Alice A. Bailey; La Voz del Silencio, de Helena Blavatsky; y el Glosario Teosófico. Del World Teacher Trust tienes El Maestro Jesús, de Sri K. Parvathi Kumar. Tienes muchos más en los libros de teosofía y en la Biblioteca.

Fuentes de esta guía

Esta guía se apoya en los libros del Tibetano transmitidos a través de Alice A. Bailey, contrastados con la teosofía, el World Teacher Trust y la corriente de los Maestros Ascendidos:

  • Iniciación Humana y Solar (1922): el retrato del Maestro K. H., su vida en Shigatsé, su trabajo y su futuro como Instructor del Mundo.
  • La Exteriorización de la Jerarquía: Kuthumi como Chohan en el rayo de la enseñanza, su ashrama y su relación con el Cristo.
  • El Discipulado en la Nueva Era I y II, Los Rayos y las Iniciaciones y Los Siete Rayos de la Vida: la relación con Djwhal Khul, la educación mundial y las enseñanzas atribuidas a K. H.
  • Alice A. Bailey, Autobiografía Inconclusa: el encuentro de 1895 y su trabajo en el ashrama de Kuthumi.
  • Annie Besant, H. P. Blavatsky y los Maestros de Sabiduría y Teosofía: los testimonios de Lahore y la identificación con Pitágoras.
  • Helena P. Blavatsky, Glosario Teosófico y La Doctrina Secreta, tomo I (introducción a la edición española).
  • Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett (1923).
  • Sri K. Parvathi Kumar (World Teacher Trust), Teachings of Master Koot Hoomi (2015).
  • The Summit Lighthouse y Elizabeth Clare Prophet: Kuthumi como Instructor del Mundo, su retiro en Cachemira y la lista de sus vidas.

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📅 Última revisión: 18 de octubre de 2026 por Celia Montoya Revisado

24 comentarios

  1. Cada vez más buscando la verdad de nuestra esencia. Cada quien con su verdad, despojados de paradigmas iremos soltando los velos y la verdad será revelada. Gracias gracias gracias

    1. Es lo que tiene internet, el conocimiento es para todos, algunos no saben aprovecharlo…

  2. Maldito aquel que confia en el hombre, falsos maestros de disminuyen a Jesucristo el camino la verdad y la vida.

    Gálatas 1:6-9Reina-Valera 1960 (RVR1960)
    No hay otro evangelio

    6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.

    7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

    8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

    9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

    1. Sii es verdad. Pero si queremos saber +hay que prepararse e investigar mucho. Pero cada quien; como dijo Santo Tomás…y nadie podemos decir si del todo es verdad absoluta o no. Eso solo Dios Padre y los santos Ángeles reciben de Él permiso para dar mensajes de sabiduría real y conocimiento puro sin alteraciones. Nada se avanza con mente y corazón obtuso menos si se crea intolerancia al libre albedrío d la evolución humana. Gracias a todos x q somos alumnos y maestros pequeños d c/u entre todos nos complementamos.

  3. es inevitable que quien no entiende lo que lee, no valore lo que aprenda, felicito a quien se toma el tiempo para compartir su conocimiento ,no podemos saberlo todo pero podemos llegar a la verdad buscando todo lo virtuoso o de buena reputación.

    1. Asī es totalmente de acuerdo y Gracias Gracias Gracias a la 7ma potencia Hermandad B. porq es justo lo que estaba buscando y necesito tener presente. Infinitas Bendiciones.

  4. informacion deformada no tien sentido la evolucion las iniciaciones del mahtama kuthumi solo se pueden saber por medio de las cartas mahtamas no hay otro medio no hay base en esta informacion asi que no me dejo llevar por ese movimientodel yo soy que enseña cosas verdaderas pero tambien deformaciones como el saint germain fue uno de los enviados en el siglo XVIII el mahtama kuthumi deberia tener mas rango q ESTE ULTIMO asi q es mejor investigar cln base sin fanatismos

    1. Nunca falta gente con una pobre evolución espiritual… Que se burlara del conocimiento…

  5. Gracias por la informacion, ha llegado en el momento y hora precisa, bendiciones al canal y agradecimiento profundo al Amado Maestro Khutumi

    1. Tu sī entendiste en horabuena x quienes si ven las cosas de Dios como algo positivo y no solo ataques y sarcasmo sin sustento.

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