El trastorno por estrés postraumático: ¿qué es?

Maite Ayala
Maite Ayala

Seguramente has escuchado esta expresión en más de una oportunidad, sobre todo asociada a las perturbaciones que los soldados sufren a causa de las guerras en las que participan. Sin embargo, el trastorno por estrés postraumático no se restringe solo a vivencias relacionadas a conflictos bélicos.

Este trastorno puede desencadenarse al vivir una situación de muerte, aterradora, que hayas vivido o presenciado. Puede ser un accidente (de avión, de automóvil, etc.), un secuestro, un ataque terrorista, una agresión sexual, la pérdida violenta de un familiar o hechos impactantes y peligrosos, extremadamente estresantes.

Normalmente, ante situaciones de este tipo, todos generamos estrés, es lógico que pasemos un tiempo asustados o que no nos podamos quitar de la cabeza el acontecimiento. Pero pasado un tiempo, volvemos a nuestra vida normal, superamos la tragedia y seguimos con nuestras vidas.

El estrés es una reacción corporal natural del organismo que se pone en marcha cuando hay amenazas o peligros, sean éstos reales o imaginarios. Es saludable cuando cumple su función, es decir, cuando hace que nuestro cuerpo y nuestros sentidos reaccionen para librarnos del peligro.

Así se protegen todos los seres vivos. Luego de que la situación estresante pasa, los niveles de cortisona y adrenalina bajan y el organismo vuelve a su condición normal. Esto es lo que se llama estrés agudo, que desaparece una vez que todo regresa a la normalidad.

El estrés crónico dura mucho más, y se alimenta de los pensamientos y emociones a los que volvemos una y otra vez, producidos por una situación familiar problemática, falta de dinero, relaciones infelices o trabajos poco satisfactorios, entre miles de razones. Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que lo sufrimos y terminamos enfermos: con hipertensión arterial, diabetes, obesidad, problemas cardiovasculares y otras enfermedades.

En el caso del trastorno por estrés postraumático, la reacción emocional de la psique es tan severa ante el hecho estresante que desarrolla un trauma psicológico que no puede manejar.

Un poco de historia sobre el trastorno por estrés postraumático

Se ha sufrido a lo largo de la historia humana pero sólo en el transcurso de los siglos XIX y XX es que los científicos han tratado de darle nombre y de categorizar el trastorno (quizá debido a que en el último siglo se han desarrollado tantos conflictos bélicos y ha habido tanta violencia de la humanidad contra ella misma).

Ya en 1889, el neurólogo alemán Herman Oppenheim introdujo la expresión “neurosis traumática” para describir los ambientes militares en donde algunos soldados resultaban “cobardes”; y en 1904 Pierre Janet, un filósofo y psicólogo francés, hizo una clasificación que permitió una primera definición del TEPT como se conoce hoy en día.

La propuesta de Janet decía que la integración de los recuerdos de experiencias pasadas le permite al individuo crear esquemas cognitivos que le ayudan a enfrentar las consecuencias derivadas de esas experiencias; pero si ese individuo, al experimentar situaciones extremas y violentas, es incapaz de ajustarlas a estos esquemas, puede darse una ruptura de la conciencia al no poder integrar la memoria de esa experiencia.

En 1915, Charles Samuel Myers, un médico inglés que trabajó mucho tiempo como psicólogo, denominó Shell Shock a una afección nerviosa sufrida por los soldados ante la exposición continua de los bombardeos, término que llegó a la II Guerra Mundial pero que fue cuestionado y abandonado al observar que muchos de los síntomas los sufrían otras personas distintas a soldados.

Por ello, Abram Kardiner, psicoanalista y antropólogo norteamericano, estudió en su obra Neurosis traumáticas de la guerra la sintomatología asociada a vivir situaciones aterradoras y sumamente estresantes, como las guerras, y describió los síntomas: irritabilidad crónica, fijación en el evento traumático, cambios en los hábitos de sueño o reacciones desadaptativas.

La II Guerra Mundial arrastró consigo a millones de personas, no sólo a la muerte sino a sufrir de TEPT: tan sólo los miles de sobrevivientes de los campos de concentración demostraron en sus cuerpos y sus mentes los devastadores efectos del estrés postraumático. Pero también aquellos que sobrevivieron a la guerra en sí, y sus familiares (hijos, e incluso nietos), que no fueron soldados sino civiles.

Síntomas

Los síntomas que referiremos a continuación son los observados y diagnosticados en personas adultas, adolescentes y niños o niñas mayores de 6 años (los menores de esta edad presentan una sintomatología distinta).

Recuerdos involuntarios

El individuo no puede sustraerse a recuerdos recurrentes e intrusivos de los hechos. Son angustiantes e inmanejables. A través de la reviviscencia (traer una y otra vez a la memoria el hecho) se recrea constantemente el trauma, como si ocurriera de nuevo. Es lo que se conoce como flashback.

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Los flashbacks son un síntoma del trastorno por estrés postraumático. Imagen de Alexas Fotos en Pixabay

La persona que lo sufre tiene numerosos sueños o pesadillas sobre el acontecimiento, y asimismo presenta una angustia emocional muy grave, pero también reacciones físicas ante cosas que le recuerdan el evento traumático.

Cambios anímicos y de pensamiento

Quien sufre el trastorno por estrés postraumático puede comenzar a tener pensamientos negativos sobre sí mismo, sobre el mundo y quienes lo rodean; presenta una gran dificultad para mantener relaciones cercanas y por ello se distancia de amigos y familiares. No se interesa más en actividades que antes le gustaban y tiene fallas en la memoria hasta el punto de llegar a no recordar factores importantes del evento traumático.

Siente una gran desesperanza ante el futuro y, en consecuencia, le cuesta sentir emociones positivas o, en muchos casos, se siente insensible emocionalmente.

Evasión

Evita lugares o personas que le recuerdan el hecho y no habla de lo que sucedió. Esto usualmente le produce tanta ansiedad que prefiere borrarlo todo y hasta cambiar de rutina para no enfrentarlo.

Cambios físicos

Entre estos síntomas estaría una vigilancia extrema (hipervigilancia) ante cualquier situación cotidiana, y el resultado es que se sobresalta con facilidad, tiene los nervios a flor de piel y demuestra dificultad para dormir. También puede estar continuamente estresado y enojado, aun sin saber por qué. Esto puede intervenir seriamente en su vida diaria.

Quiénes presentan el trastorno por estrés postraumático y cuándo aparecen los síntomas

El renglón de población más afectada es, lógicamente, quienes viven las guerras: no solo los soldados sino los civiles que padecen bombardeos y asedios. En este sentido, también pueden sufrirlo los rescatistas, los médicos que atienden en los hospitales de combate, enfermeras, policías expuestos a casos de abusos sexuales a niños, o los que tratan con terroristas. Las mujeres son más propensas que los hombres a padecer este trastorno, tal vez porque suelen estar más expuestas a situaciones violentas (violencia doméstica y sexual, por ejemplo).

Aún sigue siendo una incógnita para la psicología y la psiquiatría por qué unas personas desarrollan el trastorno por estrés postraumático y otras no. Se ha hablado de algunos factores de riesgo, como ya haber pasado por otros traumas anteriores, estar lastimado, haber tenido una experiencia traumática en la niñez, antecedentes de algún trastorno mental o consumir drogas.

Sin embargo, esto no es suficiente para explicarlo. En cuanto a los que no lo sufren, se habla de factores de resiliencia: porque buscan apoyo en familiares y amigos, o en grupos de apoyo, aprenden a no sentirse culpables, quieren conscientemente superar el evento traumático y, aunque siguen teniendo miedo, se enfrentan, actúan y responden de forma eficaz ante situaciones peligrosas.

La sintomatología puede aparecer meses después del suceso. Y para pensar que alguien puede padecer el trastorno por estrés postraumático, tiene que presentar por lo menos un síntoma referido a la reviviscencia, un síntoma de evasión, dos de hipervigilancia e irritabilidad y dos de cambios anímicos durante un mes, como mínimo.

Ten en cuenta que el trastorno puede sufrirse durante años, y la vida de quien lo sufre y sus personas más allegadas puede volverse un verdadero infierno. Por eso es importante saber reconocer los síntomas y pedir ayuda profesional.

Si sabes de alguien que puede tener estrés postraumático, o lo sufres tú, acude a un especialista, ya que el tratamiento médico es indispensable para superar esta enfermedad.

Autora: Maite Ayala, redactora en hermandadblanca.org

Fuentes: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-por-estres-postraumatico/index.shtml, https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/post-traumatic-stress-disorder/symptoms-causes/syc-20355967, https://cuidateplus.marca.com/enfermedades/psiquiatricas/sindrome-de-estres-postraumatico.html

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