Maestros Ascendidos. La Jerarquía Planetaria

Angélica Chouciño
Angélica Chouciño

INTRODUCCIÓN

Es sabido que todos los hijos e hijas de Dios poseemos la chispa divina; un potencial que nos faculta para llegar a  convertirnos en nuestro Cristo interior, o lo que es lo mismo, nos permite alcanzar la Conciencia Cósmica.

Para llegar a ese alto grado de evolución, es necesario el cumplimiento del sendero de la Cristeidad, es decir, llegar a la Ascensión.

La Ascensión es la aceleración espiritual de conciencia que tiene lugar al término natural de la última vida de la persona en la Tierra, de forma que el alma regresa al Dios padre-madre, quedando libre de las rondas de Karma y renacimiento para siempre. Esto, que puede parecer imposible de lograr, es lo que han conseguido los que ahora llamamos Maestros Ascendidos.

Los Maestros Ascendidos componen la Jerarquía Planetaria

Un Maestro Ascendido es alguien que ha alcanzado la maestría sobre sí mismo. Esta maestría lo empuja a la reunión con Dios, llamada Ascensión en la luz (de ahí el término Maestro Ascendido). Al saldar su karma y lograr su misión, los Maestros Ascendidos se han graduado en la llamada «escuela de la Tierra» y han ascendido hacia Dios.

Estos Maestros son nuestros hermanos y hermanas mayores en el sendero de la Cristeidad. Nos enseñan con su ejemplo, no con palabras y nos van revelando los pasos que hemos de dar para nuestra propia evolución espiritual.

Todos ellos forman parte de la Gran Hermandad Blanca, denominada así por el aura de luz blanca que los rodea. Son instructores de la humanidad: enseñan el sendero de la victoria conquistadora a través del cual, el alma puede reunirse con el Yo Superior, caminar por la Tierra con maestría sobre sí misma y regresar al mundo superior al final de una vida de servicio.

La Hermandad trabaja con buscadores serios y comprometidos de todas las razas, religiones y procedencias, con el fin de ayudar a esta humanidad, tan querida por ellos, en su evolución.

La Gran Hermandad Blanca ayuda a los seres humanos en su evolución

El sendero de la Cristeidad (o sendero de regreso a Dios) se puede recorrer transitando los siete rayos de la conciencia Crística que emergen de la luz blanca.

Los siete rayos de colores son la división natural de la pura luz blanca que emana del corazón de Dios, al descender a través del prisma de la manifestación. Independientemente del color que tengan los rayos, todos poseen un núcleo de fuego blanco de pureza, que encarna cada uno de los atributos de Dios y que puede ser invocado por los que deseen expandir su conciencia Crística.

Siete maestros han dominado la identidad al caminar por estos senderos. Estos siete maestros son denominados «Chohanes de los rayos» (Chohan en sánscrito significa Señor, y Señor es equivalente a Ley; de ahí que el Chohan sea la acción de la Ley del Rayo).

Ser un Chohan en uno de los rayos significa que ese maestro define la ley en ese rayo; a través de él, esa energía de Dios fluye hacia la humanidad, sobre todo hacia aquellos que evolucionan en ese sendero en particular.

Los Chohanes operan en planos de perfección que están interrelacionados con el plano de la materia, donde nosotros nos encontramos.

El Chohan de cada rayo tiene la responsabilidad de armonizar la administración de los aspectos específicos de su rayo con los de los otros seis rayos, a la vez que dirige hacia la humanidad los aspectos cualitativos de dicho rayo. Las personas son de esta forma sintonizadas con los rayos, con el fin de que puedan realizar un servicio específico para Dios y el hombre.

Los Rayos son las emanaciones de Luz de la Divinidad

El rayo del servicio con el que una persona es sintonizada, puede variar de una encarnación a otra, pero la recompensa por la realización del servicio es acumulativa, de modo que se pueden conservar poderosos impulsos acumulados, procedentes del servicio realizado anteriormente en varios rayos o en todos ellos.

Para lograr la Ascensión es necesario que exista un equilibrio de los impulsos conseguidos en cada uno de los siete rayos; si nos falta uno de estos rectos atributos y deseamos trabajar en un sendero en concreto, podemos pedir a nuestra Presencia Divina, a nuestro Ser Crístico y al Chohan de ese rayo, que se manifiesten en nuestra vida las cualidades que queremos trabajar y así adelantar nuestro progreso espiritual de una forma más rápida.

No obstante, hay que tener en cuenta que no se asciende de una sola vez; según las propias palabras del Maestro Serapis Bey (Chohan del cuarto rayo), «Ascendemos diariamente«, es decir, vamos superando pruebas y consiguiendo pequeñas victorias individuales con los acontecimientos de nuestro día a día.

JERARQUÍA PLANETARIA

Para empezar diré que debemos resignarnos ante el hecho de que el único modo de encontrar la clave del misterio de los rayos, sistemas y jerarquías, reside en el estudio de la Ley de Correspondencia (Libro «El Kybalión», escrito por los tres Iniciados); es el único hilo capaz de guiarnos a través de la oscuridad de la ignorancia.

El Kybalión es la clave

La comprensión de la Jerarquía Planetaria, no sería posible, sin la aclaración de los siguientes puntos:

  1. Que la entera jerarquía de seres espirituales representa una síntesis de energías conscientemente manejadas para llevar a cabo la evolución planetaria.
  2. Que estas energías manifestadas en nuestro sistema planetario por medio de las grandes Personalidades que componen la Jerarquía, vinculan el sistema y todo lo que contiene, a una jerarquía superior llamada Jerarquía Solar.
  3. Que esta Jerarquía de energías (o fuerzas) tiene cuatro líneas de acción predominantes: a) Desarrollar la autoconciencia en todos los seres. b) Desarrollar la conciencia en los tres reinos inferiores (mineral, vegetal y animal). c) Trasmitir la Voluntad del Logos Planetario. d) Dar ejemplo a la humanidad.

FUNDACIÓN DE LA JERARQUÍA PLANETARIA

Hace aproximadamente dieciocho millones de años ( a mediados de la época Lemuriana) ocurrieron varios acontecimientos que causaron grandes desarrollos ;

El primero fue que el Logos Planetario del esquema de la Tierra (uno de los siete espíritus ante el Trono) descendió a este planeta físico denso, en la forma de Sanat Kumara, el Anciano de los Días. Es el más grande de los Avatares y representa a los siete rayos.

Avatar: Ser de luz extraordinaria que aparece como instructor del mundo y guía en el camino

El segundo fue que conjuntamente con el Anciano de los Días, vino un grupo de otras entidades altamente evolucionadas, a fin de construir distintos puntos focales de energía  y ayudar en el Gran Plan para el desarrollo autoconsciente de toda la vida.

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El tercero fue que ese advenimiento del Logos Planetario, provocó una estimulación extraordinaria del proceso evolutivo de la humanidad, debido a su presencia y a los métodos que empleó para distribuir las energías.

El proceso de fundación de la Jerarquía fue en realidad bastante lento; transcurrieron miles de años en los que aparecían y desaparecían distintas razas en la tierra, hasta que por fin, durante la existencia de la raza Atlante (cuarta raza raíz) fue posible delegar el trabajo que deber ser realizado por los Iniciados, a los hijos de los hombres. En ese momento, algunos miembros de la Jerarquía fueron destinados a trabajos superiores y un gran número de seres humanos, los altamente evolucionados, ingresaron en la Jerarquía, ocupando los puestos que habían quedado vacantes.

FUNCIÓN DE LA JERARQUÍA. LOS TRES DEPARTAMENTOS

La función mas importante de la Jerarquía Planetaria es enviar dispensaciones de energía (rayos) hacia la Tierra, provocando así la evolución de los seres que habitan en ella.

Básicamente se puede decir que consta de tres departamentos o aspectos principales :

Aspecto Voluntad: representa los atributos divinos de valor, certidumbre, poder, franqueza, confianza en uno mismo, fiabilidad, fe, iniciativa… Estas son consideradas «cualidades del Padre».

Aspecto Amor-Sabiduría: representa el dominio de uno mismo, de nuestro aura, de todo nuestro Ser, con amor y lealtad a Dios, de forma que la conciencia evolucione y adquiera experiencia, haciendo posible la «existencia» en su sentido más profundo. Estas son consideradas «cualidades del Hijo»

Aspecto Inteligencia: representa la Iluminación con conciencia de Verdad a través de la autodisciplina (la parte intelectual de la naturaleza divina del hombre). Estas son consideradas «cualidades del Espíritu Santo».

Estos tres aspectos son gestionados por tres grandes Personalidades, tres grandes Señores cuyo trabajo se desarrolla en la más íntima colaboración conjunta, y todo movimiento, plan y acontecimiento sucede bajo su conocimiento y supervisión.

Los tres Grandes Seres o Personalidades

El aspecto Voluntad es suministrado por El Manu: Progenitor y legislador de las evoluciones de Dios en la Tierra. El Manu ha de patrocinar y animar la imagen crística de cada evolución (oleada de vida conocida como Raza Raiz).

El aspecto Amor-Sabiduría es suministrado por El Bodhisattva: Ser destinado a la iluminación, a convertirse en Buda pero que ha renunciado a la dicha del Nirvana por el voto de salvar a todos los hijos de Dios en la Tierra.

El aspecto Inteligencia es suministrado por El Mahachohan: Ser que representa al Espíritu Santo del Dios padre-madre, de Alfa y Omega para las evoluciones de este plantea (y del reino elemental.)

Cada uno de estos guías departamentales dirige cierto número de cargos subsidiarios que son los Maestros Ascendidos, los adeptos y los iniciados.

INICIADOS, DISCÍPULOS Y PERSONAS EN PROBACIÓN. DIVISIONES DE LOS MIEMBROS RESTANTES DE LA JERARQUÍA. 

Trabajando bajo la vibración de los tres grandes Señores se pueden diferenciar los siguientes grupos, de mayor a menor grado, según su evolución:

  • La Logia: Constituida por Iniciados que han pasado la Quinta Iniciación y un grupo de Devas o Angeles.
  • La Logia Azul: Constituida por Iniciados de la tercera, cuarta y quinta iniciaciones.
  • Gran grupo de Iniciados de primera y segunda iniciaciones.
  • Discípulos de toda graduación (estos se consideran afiliados a la Logia pero todavía no son miembros)
  • Personas en el «sendero de probación» que esperan ser afiliados algún día a través de su arduo trabajo y esfuerzo.

ACTIVIDAD, TAREA Y DIFUSIÓN DEL TRABAJO DE LOS MAESTROS.

Sentada ya la base del esquema de la Jerarquía Planetaria, la función que lleva a cabo y quienes forman parte de ella, sólo nos faltaría conocer, la manera en que todo ese entramado de energías divinas se ancla en la Tierra y en la humanidad; es decir, cómo llega esa energía a nosotros:

¿Cómo esas energías divinas llegan a nosotros?

Son los Maestros los que revelan a sus discípulos el objetivo que se proponen realizar, de acuerdo al rayo que dispensan, en un ciclo inmediato de tiempo y le sugieren la conveniencia de «algo» a desarrollar, conforme a ese objetivo. El trabajo del discípulo consiste en asegurarse el mejor método posible para obtener los resultados deseados. Sobre él recae la responsabilidad de elegir colaboradores apropiados, trasmitir el trabajo a los más capacitados y presentar debidamente la enseñanza.

El discípulo se compromete a servir a la humanidad colaborando con el Plan de la Jerarquía

El Maestro observa con interés y simpatía mientras infunde su bendición sobre ese esfuerzo; el discípulo mantiene su elevado ideal inicial y sigue el camino con puro altruismo. Él comprende el trabajo grupal y traslada su centro de actividad al centro del grupo, tratando de expandir las conciencias de los aspirantes y colaboradores.

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Aquí es donde entramos nosotros (o por lo menos creo que yo), personas en probación; nos toca trabajar el control sobre nosotros mismos, cultivar las cualidades de las que carecemos, y procurar supeditar nuestra personalidad, construyendo así un Cuerpo Causal, sin vacíos ni fisuras , que pueda ser convertido en un receptáculo adecuado para el principio Crístico. Este sería el sendero de probación que nos prepara para la primera Iniciación.

FUENTES: Iniciación Humana y Solar (Alice A. Bailey); Los Maestros y sus Retiros volumen I & II (Mark y Elizabeth Porphet), El Pantélicon (Robert T. Browne)

AUTOR: Angélica Chouciño

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