Mensaje del Maestro Ritzua. La sabiduría de la emoción. Canalizado por Fernanda Abundes

Geny Castell
Geny Castell

Agradecido del llamado y feliz de estar aquí…

Cuando observo la vida comienzo a considerar que hay tantas definiciones que puedo hacer de ella… cuando estoy alegre y considero que todo es perfecto y todo ha sido diseñado para mí; cuando el enojo llega a mi vida y considero también que hay situaciones las cuales están por demás en la existencia, son inútiles e innecesarias; cuando la tristeza y la melancolía llegan a mí, considero que estoy en el lugar equivocado, en el momento equivocado, con los seres equivocados y entonces es la mente la que dirige mi estado de vida y peor aún, me coloca en una predisposición existencial hacia donde muchas veces no quisiera encontrarme porque me topo con todo aquello que pocas veces puedo enfrentar y cuando lo enfrento estoy precisamente con la predisposición innecesaria de saber que “saldré derrotado al final”, digamos que desde el inicio sé que es una batalla perdida no obstante, intento llevarla acabo.

 Y es que así ocurre con los pensamientos que no son necesarios en nuestra existencia, pareciera que nos gusta vivir batallas en donde de inicio estamos derrotados. No es necesario vivir una batalla para aquel que es osado en la vida, no se necesita ver la realidad como un enfrentamiento constante, la continuidad de nuestro pensamiento da al final el resultado de lo que verdaderamente necesitamos vivir y constatar.

¿Y qué es aquello que consideramos como la continuidad del pensamiento?

Digamos que todas aquellas ideas que se gestan de algo primigenio, de algo pequeño como una emoción, desencadenan realmente lo que puede llamarse como una historia de vida. Aquel que vive en la tristeza desde el inicio, absolutamente todo lo que genere será con la sabiduría de la tristeza porque efectivamente que cada emoción tiene una propia sabiduría y esa imprecación sabia que resulta de poder complementarla con un sinfín de definiciones genera que todo lo que a ella llegue sea de la misma naturaleza. No puede vivir el sabio sin sabiduría ni el inteligente sin inteligencia ni la tristeza sin tristeza ni el enojo sin el enojo, digamos que los mismos conceptos se definen con aquello que requieren.

El ser que es feliz encuentra cosas felices en la vida y vive su sabiduría con felicidad, el Ser que es triste vive situaciones de tristeza constantemente porque es aquello que aclama, vive la vida con lo que se define y atrae todo aquello que es.

¿Qué es lo que el sabio genera constantemente que atrae a su vida y es cuando empieza a generar aquello mismo?

Que proyecta a la misma realidad, es entonces cuando el sabio debe de considerar que para vivir con tristeza no es necesario simplemente repetirla, es necesario aniquilarla, para vivir en la felicidad necesita repetirla para entonces poder con la continuidad vivir en esta realidad.

Las batallas muchas veces no son necesarias vivirlas pero muchas veces también la osadía nos hace enfrentarnos a nuestro propio ego; el considerar que si nosotros nos ponemos pruebas complejas seremos seres atrevidos y entonces seremos valientes. Los valientes no son aquellos que buscan actividades con complejidad sumamente elevadas sino son aquellos que son astutos consigo mismos y hacen su vida fácil porque la definen con facilidad, tratan de detenerse muy poco tiempo en analizar a la tristeza y al enojo y sobre todo procuran permanecer en aquellos momentos que les causan y provocan felicidad. Los sabios son selectivos de emociones y generan magia en cada una de ellas, esa es la sabiduría de la emoción.

La sabiduría de la emoción de la felicidad es hacerla eterna, la sabiduría de la emoción de la tristeza es solo saber qué significa y no vivirla constantemente, la sabiduría del enojo es entender que todo tiene una parte de lo negativo, que es necesaria conocerla para entender que hay otro lado de todo aquello que nos agrada y entonces permanecer de igual manera muy poco ahí. Uno se estaciona en aquella realidad que verdaderamente complementa su alma y sobre todo agranda todo aquello que le causará un beneficio real positivo y verdadero.

Entonces ustedes ¿donde estacionan su atención pero sobre todo a que le dan continuidad?

Los sabios a la felicidad, a la calma, a la confianza, solo aquel que se siente sabio podrá llevar a cabo la vida de una manera justa pero sobre todo benévola consigo mismo, siendo únicamente lo que necesita ser y colocándose en la posición que necesita estar, viviendo en la estación que necesita vivir: la felicidad, la tranquilidad, la calma… ¿Ustedes en qué estación están viviendo, hacia dónde van y qué están abandonando? Es bueno abandonar la tristeza pero saber que existe, es bueno abandonar el enojo pero saber que está ahí presente como un detractor muchas veces de la mente.

La sabiduría de la emoción es para el sabio que necesita considerarla pero cuando sea una emoción que realmente no beneficia ni trae un resultado favorable entonces denle una ruta distinta a esta realidad.

¿A qué ruta están dirigiendo su vida?

Agradecido del llamado y feliz de estar aquí.

Mensaje canalizado por Fernanda Abundes (madreymaestro@hotmail.com) Puebla, México 7 de Dic. de 2017

Publicado por Geny Castell, redactora de la gran familia de la hermandadblanca.org

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

xxx