Nutrir Todos Tus Cuerpos

Instituto Essen Nutrición Consciente
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Con Conciencia, Equilibrio y Tolerancia

¿Cuántos cuerpos tenemos?

De forma sencilla podemos determinar que nos regimos por tres principales cuerpos: el espiritual, que es la base del ser dónde reside el alma; el mental, que rige y dirige el pensamiento e impulsa la acción en la materia; y el físico, que recibe, emite y expresa lo que proviene de la mente.

El equilibrio entre los tres cuerpos proporcionará el mejor estado de bienestar posible en el proceso de experimentación material. El mejor proceso nutritivo se basa en escuchar al cuerpo espiritual, actuar con el cuerpo mental y ejecutar con el cuerpo físico. Cuando se desconecta el cuerpo espiritual y solo se inicia toda acción desde el cuerpo mental, el proceso es incompleto y el resultado experimentativo también lo será al producirse un desequilibrio.

Incumplir reiteradamente las pautas alimenticias diseñadas para nutrir el cuerpo físico, le comportará a éste sufrir sus consecuencias. El cuerpo mental rige al cuerpo físico y como consecuencia las acciones mentales serán plasmadas en el físico y este también tendrá que acarrear con esas consecuencias. El cuerpo físico se nutre directamente de alimentos y a través de la mente de pensamientos, ambos le afectan o beneficiarán, dependiendo de si solamente lo alimentas para acallar sus sensaciones o lo nutres adecuadamente. De la misma manera la desconexión con el cuerpo espiritual afectará al mental y al físico. Por tanto, las afecciones o enfermedades que se plasman en el cuerpo físico pueden provenir de uno o de los tres cuerpos independientemente.

Si a la mente se la deja que actúe por su propia decisión, regida por el ego, se consolidarán esas acciones en forma hábito y este se establecerá de forma sólida en lo más profundo de la mente, lo que comportará que te será muy fácil actuar desde ese aspecto desequilibrado y mucho más difícil actuar desde el nutritivamente saludable. Los hábitos tanto saludables como insalubles se arraigan profundamente en la mente, y para cambiarlo deberás de practicar lo opuesto, activándolo con la fuerza de voluntad durante un periodo de hasta siete años para establecer el hábito opuesto y que la mente actúe completamente en esa nueva línea.

Esta fuerza mental que impregna un hábito adquirido es la que marcará la pauta para ejecutar las acciones que lleves a cabo. De ahí que para cada momento concreto precises de un equilibrio de ese orden y a partir de él, podrás ir cambiando la conciencia con el cuerpo espiritual para deshacer ese hábito e implementar otro con el que tu conciencia se sienta mejor. Pero, sin aceptar que en cada momento en que te halles requieres de un equilibrio concreto y te sitúas en desequilibrio, radicalizándote en un extremo u otro, te será mucho más difícil iniciar el proceso de conciencia que te proporcionará cualquier inicio de cambio.

“Estar en el equilibrio que corresponda a cada momento, te facilitará tomar conciencia para iniciar cualquier cambio que precises, y ser tolerante con ese momento que vives te permitirá a la vez situarte en ese equilibrio.”

¿Nutrir la mente o nutrir el alma?

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Toda palabra emitida por la boca proviene o de un pensamiento mental o de la conexión profunda con tu ser real. De ello dependerá si simplemente alimentas la mente o realmente la nutres, y con esa acción se producirá una u otra reacción.

Para alimentar la mente basta con dejar que fluya el inmenso mar de pensamientos que es capaz de emitir el rector que pretende dirigir tu experimentación en la materia, el ego. El finito y perecedero ego quiere llevarte por el camino de la experimentación puramente material, sin ninguna conexión con tu verdadero ser, el alma. La humildad rige la creación proveniente de la fuente que todo lo crea y sostiene, y esta humildad está impregnada como consecuencia en el alma que mora en cada cuerpo físico, por lo que el alma nunca se impondrá al limitado ego salvo que por la concesión del libre albedrío tú decidas que así sea. A partir de que fluye la expresión del alma, se crea un momento de inflexión, que acompañado de la poderosa fuerza de voluntad podrá cambiar la básica alimentación mental por la gratificante nutrición mental.

El alma se comunica en lo físico mediante la intuición que está exenta de los complicados procesos mentales. Las verdaderas acciones intuitivas que lleves a acabo, siempre y sin excepción te conducirán por el camino o solución más adecuado a cada momento de tu experimentación material. Puede ser que en ese momento tu entendimiento carezca de la comprensión necesaria respecto a esa acción intuitiva que lleves a cabo, pero ten por seguro de que lo proveniente de esa fuente, siempre será lo más adecuado para ti y para ese momento, y llegará el día en que de repente comprendas el por qué ejecutaste esa acción intuitiva de esa forma o manera.

Si alimentas la mente simplemente por el proceso mental dirigido por el ego, tarde o temprano te guiará por el camino del sufrimiento o en el mejor de los casos por el de cierta aparente felicidad, procedente de los estados emocionales y de los sentidos que utilizará tu ego para sostenerla, pero cuando acabe ese estado que es verdaderamente perecedero culminará en pesar o dolor, ya que estos estados al ser ilusorios siempre tienen un principio y un fin.

La verdadera intuición proviene de lo más profundo y se obtiene e incrementa solo mediante un trabajo espiritual que trasciende más allá del cuerpo y la mente. El ego intenta imitarla para confundir con reacciones emocionales, en contra del sentimiento que se siente fruto de la verdadera intuición. La práctica de la meditación, el estar siempre atento y vivir el presente la desarrollaran.

¿De qué se vale el ego para esclavizarte?

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La gran atracción que produce la materia, lleva a pensar en que el único cuerpo y existencia que hay es el físico, solo reconoces lo que puedes tocar, gustar, ver, oler y oír. Pero estos cinco sentidos son limitados y usados para sentir las sensaciones y el placer del cuerpo físico que le transmite el cuerpo mental. Pero más allá proveniente de cuerpo sutil-espiritual están los sentimientos, estos son la expresión física de la satisfacción que representa escucharlo y obrar según su guía.

El ego utiliza la potencia de los sentidos para dominar al cuerpo físico y utiliza a las emociones para crear los estados mentales que lo esclavizan, al crear con ellas los sólidos hábitos. Todo ello con la finalidad de aplacar la dulce voz de la humilde alma que mora en el cuerpo sutil y que intenta expresarse a través de la intuición.

La herramienta de expresión del alma es la intuición y su plasmación en lo físico se produce a través del sentimiento. El sentimiento imprime una sensación equilibrada pero muy profunda de satisfacción tras realizar esa acción intuitiva. Es un estado de calmada paz consecuente de haber realizado lo mejor y más adecuado para ese momento y ocasión.

Toda alteración, sea eufórica, desmedida, nerviosa… crea un estado de cierta felicidad perecedera, porque proviene de la sensación emocional que utiliza el ego para dar un falso sentido de bienestar y poder así atraer tu atención para que le sigas alimentando. En cambio, cuando nutres y te nutres del alma nada exige ni condiciona, simplemente expresa la verdadera realidad, el puro, inagotable, renovable e infinito estado de gozo que realmente somos.

“Saber utilizar el ego, con sus emociones y sentidos, conlleva la verdadera libertad. Se tú quien dirige el timón del barco con el que navegas en el plano material.”

¿Cómo influencia la nutrición de cada cuerpo?

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El cuerpo físico es la última expresión de la materia, por lo que es el pozo que recibe las consecuencias que el cuerpo mental-emocional o el sutil-espiritual expresan en cada momento. En el cuerpo físico se plasmarán las consecuencias sanadoras de una correcta nutrición mental o insalubres si dejas a la mente que alimente así a tu cuerpo.

El cuerpo mental rige y se expresa en el cuerpo físico, por lo que los pensamientos le afectarán al transmitirle a todas sus células esa información concreta y los estados emocionales le afectarán a nivel químico que es el canal que utilizan para poder ser sentidas físicamente.

El cuerpo físico recibe las consecuencias del mental, pero el físico por sí mismo puede generar consecuencias insalubres que le afectarán y generarán dolencias o enfermedades, si se nutre con alimentos físicos incorrectos o inadecuados a su diseño. Un cuerpo físico cuanto más alterado, sobrecargado o intoxicado esté, más condicionará al cuerpo mental, evitando que este pueda razonar o situarse en el punto de equilibrio o emprender cambios de conciencia para llegar a él, formándose una rueda sin fin que se retroalimentará del ego.

El cuerpo sutil-espiritual queda al margen de estas afecciones que son puramente físicas, pero esa enorme densidad hace que se envuelva de capas y se corte o dificulte la comunicación que produciría la armónica nutrición entre los tres cuerpos, sin poder expresar así las verdaderas necesidades.

“Mediante una desintoxicación primero física y después mental, se restablecerá la correcta comunicación entre los tres cuerpos, pudiendo disfrutar plenamente de una experimentación en la materia en equilibrio y armonía exenta de pesar y llena de bienestar. Vivir la vida con plenitud.”

El equilibrio es la clave

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En la justa posición, fruto del promedio de dos polos opuestos, es dónde se encuentra el equilibrio. Cuando todos los participantes en un conjunto armónico interactúan entre sí, cada uno en su justa medida, ahí está el equilibrio. Buscar el equilibrio de cada momento es la clave para conseguir un conjunto armónico y saludable.

La materia es dualidad, cada aspecto concreto tiene su contrario. Es la forma que el Universo ha determinado para poder experimentar en el juego cósmico de la materia. Cuando te sitúas independientemente en uno de sus polos, vives y sufres intensamente las consecuencias que comporta ese extremo. Cuando ya estás saturado de las consecuencias de uno de los extremos, el efecto dual te transporta a su polo opuesto, para que experimentes lo contrario. Normalmente la primera tendencia es situarse en la parte que produce sufrimiento y después en la que produce, supuestamente, satisfacción.

¿Es esa satisfacción la que realmente te nutrirá?

Sabemos de sobras que el pesar, la angustia, el miedo, el sufrimiento… son los estados más indeseados por el ser humano, aunque se caiga reiteradamente en ello. Pero aún más, equivocadamente creemos que la felicidad, la euforia, el placer…, que son ciertamente sus contrarios, nos proporcionarán la plena satisfacción y realización. Pues estos últimos simplemente son los opuestos de los primeros y por lo tanto también están fuera del equilibrio, simplemente porque tienen fecha de caducidad, su duración o sostenimiento es limitado y cuando se acaban se vuelve al estado contrario, y así vuelta a empezar en una rueda sin fin llena de altibajos. Esto es así porque simplemente son estados mentales sostenidos por algo perecedero que es la mente y el físico.

Finalmente, después de varios tropezones buscas desesperadamente el punto de equilibrio que es el que te permitirá seguir escalando hacia tu plena realización. Son los estados procedentes del profundo sentimiento, los que proporcionaran estabilidad y ésta a su vez proporcionará paz interior en uno mismo, que es el punto de partida para que aflore el bienestar y una gozosa existencia. Es ahí donde encontraremos el máximo equilibrio.

¿El ego es malo?

Todo lo contrario, gracias a él podemos interactuar con el físico en la materia, en caso contrario permaneceríamos en un cuerpo físico y mental inertes e insensibles a la materia.

¿Cuál es el problema?

Simplemente es dejar que el ego actúe como si fuera algo real, como si se tratara de nuestra esencia, actuando sin tener en cuenta que lo realmente imperecedero es la esencia de la sutil alma, la duración del ego se ceñirá a lo que dure el cuerpo físico y mental. Es como una herramienta que permite interactuar entre el ser real (el alma) y la materia (lo irreal). La atracción de la materia o la llamada maya, lleva a identificarse erróneamente con el ego y con el cuerpo físico.

¿Qué hacer?

Simplemente darle el justo y equilibrado trato que requiere, ni más ni menos. Darle el timón de tu experiencia en la tierra al ego te conducirá irremediablemente al sufrimiento, y querer anular toda su actividad te descentrará del camino de la experimentación.

“Dirigir el ego desde la intuición y el sentimiento que proviene del profundo interior, te mantendrá equilibrado y te permitirá equilibrar cualquier cosa o estado que experimentes.”

Conclusión

Tu estado de conciencia en cada momento de tu paso por la tierra, es la que te marcará cuál es tu justo punto de equilibrio y este punto evitará que el ansioso ego protagonice en exclusiva la experimentación material, simplemente le permitirás que lo haga en su justa medida.

Si tu evolución espiritual de retorno a la fuente de donde procedes, está en su fase final de experimentación, el ego estará prácticamente situado en su desconexión total y tu punto de equilibrio lo encontrarás más en el cuerpo sutil que en el físico. En caso contrario si te resta todavía experimentación material, el equilibrio se situará más cercano a permitir que actué el ego y tendrás que estar más atento para dirimir quien rige tu vida en la tierra.

“Vive las experiencias en la tierra desde la toma de conciencia de lo que realmente eres y utiliza lo que es irreal y pasajero en su justa medida y sobre todo bajo tu absoluta y real dirección.”

Actuar nutritivamente desde el equilibrio adecuado

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Actualmente se extienden muchas corrientes alimenticias y dentro de ellas podrás situarte en uno de sus extremos o buscar ese punto de equilibrio que cada una de ellas contiene. Toda corriente dietética posee su particular verdad y dentro de ella habrá partes más certeras y otras menos. Para sacar el máximo provecho nutricional de la línea que elijas, habrá que buscar el punto de equilibrio que sus polaridades contiene. Situándote en él, te facilitará la posibilidad de dar un paso más y acceder a otras verdades mayores que te permitirán dar el salto para buscar equilibrios mayores.

¿Cuál es el mejor punto de equilibrio?

Realmente siempre habrá uno superior hasta llegar a la realidad nutritiva del cuerpo físico que la creación a diseñado para interactuar saludablemente con el resto de cuerpos. Si partes de la línea alimenticia estandarizada por las mentes, podrás seguir descubriendo nuevos aspectos que te permitirán seguir evolucionando si lo deseas, pero si te sitúas en uno de los extremos de esa corriente o cualquier otra, te será difícil seguir camino. Lo importante está más en tomar el equilibrio de la corriente en que estés en ese momento y tu conciencia te permita, que en la corriente en sí. El cambio de conciencia es el que te permite seguir sólidamente y con seguridad hacia el máximo equilibrio. La clave está en disfrutar de cada etapa, paso a paso, sin prisa, pero sin pausa, ser tolerante contigo mismo y respetuoso con los demás, sin radicalidad extrema y por lo tanto desequilibrada.

¿A qué máximo equilibrio puedes aspirar?

Es obvio y está demostrado que el diseño del ser humano en cuanto a su aparato digestivo es el de un frugívoro. Esto es un hecho corroborado por la paleontología, antropología y sobre todo por la anatomía comparativa con el reino más próximo, el animal. El ser humano posee el mismo sistema digestivo que el de un animal frugívoro y en nada se asemeja al de los animales carnívoros, herbívoros, granívoros…, incluso actualmente, a pesar de los grandes cambios alimenticios que ha efectuado. Los antiguos escritos de las culturas más antiguas o los de las religiones más extendidas, todas hablan a su manera de este hecho. Los alimentos diseñados para nutrir al ser humano son las frutas, los frutos y las semillas que puedan ser digeridos tomándolos crudos, es decir: son los que están nutridos por la tierra, regados por el agua pura, expandidos por el aire y cocidos por el sol. Con este tipo de alimentación se respeta plenamente el equilibrio de todo lo creado para interactuar en la materia, es decir al resto de los reinos hermanos, el animal, el vegetal y el mineral.

Cada reino tiene y presta un servicio concreto diseñado por la Creación para mantener un equilibrio natural en la tierra. Los árboles y las plantas ofrecen sus frutos para alimentar el cuerpo físico con la energía y nutrientes en un formato simple y sin residuales, su agua pura y fisiológica recarga los líquidos internos y su energía nutre el estado mental y abre el sutil canal hacia el alma. Cuando tomas una fruta o fruto madurado en un árbol o planta, está ya desconectado del fluido que lo ha creado y sostenido. Al tomar su pulpa liberas las semillas que porta en su interior y ésta volcada en la tierra seguirá su camino germinativo si es su cometido, para que engendre su descendencia y pueda seguir el ciclo productivo. Este es el estado más puro, el tan nombrado paraíso y sus frutos.

Conforme el hombre ha ido incorporando otras formas de alimentarse, pertenecientes a la nutrición del reino animal como plantas enteras e incluso a los propios animales, ha ido densificando su nutrición y esa densidad acumulada por tiempo en sus cuerpos, le ha aportado la desconexión entre ellos, nublándole la toma de conciencia y surgiéndole toda clase de enfermedades, hasta llegar al colmo actual con la elaboración e incorporación de tóxicos y venenos en lo que se considera como un alimento. El equilibrio y armonía entre los tres cuerpos queda rota y como consecuencia toda comunicación entre ellos. Las enfermedades van en aumento tanto en cantidad como en variedad e intensidad y para paliarlas bombardeamos el cuerpo físico con potentes bombas que lo dañan irremediablemente, en vez de actuar con la sencilla lógica que nos abre el camino a la solución:

“Si algo te sucede y estás disconforme con ello, algo tendrás que dejar de hacer y cambiar, para dejar de alimentar la causa original que lo ha producido, y todo volverá a su sitio original.”

Las consecuencias de romper constantemente el equilibrio son claras y van más allá de las afecciones a los cuerpos. Si observamos a lo largo de los tiempos lo que ha ido sucediendo con el ser humano y su entorno, vemos los niveles exagerados de destrucción de la naturaleza que esta para disfrutar, acompañar, nutrir y equilibrar al ser humano.

Para justificar las acciones emprendidas se dan incluso incongruencias como es la de que ciertos animales si pueden ser comidos y otros en cambio son considerados de compañía e incomibles. Pero incluso va más allá, a su vez estos animales considerados de compañía en otras zonas son considerados como alimento, una absoluta incoherencia, que se justifica mediante la gran capacidad que ha desarrollado el ser humano para justificar lo injustificable.

“Para conseguir el máximo equilibrio, habrá que ir volviendo paso a paso a la alimentación originalmente diseñada para nutrir al ser humano de todo lo que precisa.”

¿Cómo volver a esta nutrición original?

El hombre se ha alejado de su hábitat natural y con ello de su alimentación original. La masificación y alta concentración humana ha comportado que desde el intelecto se hayan diseñado soluciones ingeniosas, pero poco sabias, es decir se han lucubrado, elaborado, investigado y construido desde el puro intelecto físico y este solo reside en la limitada mente. En cambio, cuando personajes ilustres han ejecutado sus investigaciones desde la sabiduría que procede del profundo interior conectado con la fuente Creadora mediante la intuición, los resultados han sido muy diferentes a las meramente intelectuales y han aflorado soluciones respetuosas y equilibradas.

Durante años y vidas se han transgredido las leyes diseñadas para el saludable funcionamiento material en la tierra y el de sus seres que experimentan en ella, con lo cual pretender volver al equilibrio original de golpe, será ciertamente complejo, pero, si cada ser da el paso personal con su ejemplo y busca dentro de ese océano alterado, el equilibrio de su momento, el camino de vuelta quedará trazado sin dudar, y ya nada ni nadie podrá pararlo, simplemente se precisará de una cantidad suficiente de seres que lo emprendan y el tiempo necesario para revertirlo. Los procesos que se han cambiado en cientos o miles de años, precisarán por lay natural de su tiempo correspondiente.

A nivel digestivo el cuerpo humano es el mismo que cuando se diseñó, sin que haya sufrido ninguna evolución, simplemente lo que ha hecho es adaptarse a las circunstancias alimenticias que se le han cambiado y que la homeostasis interna se ha encargado de intentar equilibrar, pero sin poder evitarse las consecuencias de una nutrición desequilibrada y densa, antinatural al ser humano. De ahí que se precise de un proceso determinado para ir readaptando el organismo hacia su origen. Se precisa de su tiempo para revertir lo que durante muchos años e incluso vidas se ha alterado. Ir paso a paso de forma equilibrada permitirá recuperar en lo máximo que sea posible cualquier disfunción o afección. A partir de ahí el propio reequilibro y la homeostasis se pondrán a trabajar camino del estado más saludable y las enfermedades empiezan a disolverse, y ya solo los peajes karmicos generados podrán estar presentes, estos deben ser tratarlos con la nutrición espiritual.

“Si tomas alimentos muertos o procedentes de la muerte y sufrimiento, te mortificarán y si tomas alimentos vivos, frescos y naturales, te vivificarán.”

“Lo más importante de seguir las pautas de equilibrio de cada momento y situación, es que ese camino correcto te llenará de satisfacción y cuando ésta va en aumento, poco importa el tiempo que se precise para llevar a cabo cualquier acción.”

¿Hay que comer solo frutas, frutos y semillas?

Estos son los alimentos que nutrirán saludablemente al diseño físico-químico del ser humano, sin dejarle residuos tóxicos ni morbosidades. Pero ten en cuenta que los cambios de alimentación que durante años e incluso vidas se han ido realizando, han impregnado al cuerpo de una cierta adaptación, básicamente químico-bacteriológica, la cual hay que reconducir también hacia su diseño original, y para ello se precisará de un determinado tiempo y manera. Llevarlo a cabo respetando cada equilibrio, paso a paso y de forma progresiva, utilizando los alimentos de transición y suplementos naturales que ayudarán a acelerar el proceso, en tiempo, cantidad y variedad de alimentos, hasta reducir de forma natural todo lo denso o inadecuado, será lo más saludable.

Otro aspecto a tener en cuenta en la vuelta a los alimentos originales, es que el ser humano a parte de haberse alejado del lugar donde abundan los frutos, ha alterado los ciclos y variedades productivas que la Naturaleza diseñó para obtener una perfecta nutrición. Por lo tanto, situarse de entrada en un extremo sin valorar ni realizar una adecuada transición, causará desequilibrio y este comportará deficiencias, salvo que poseas la conciencia necesaria que te permita activar el poder mental con tu poderosa voluntad.

“En el sabio equilibrio de cada momento en que estés, está la clave de tu respuesta y ese equilibrio variara conforme avances con tu conciencia.”

¿Alejará la nutrición original toda enfermedad en tus cuerpos?

La primera ley Universal y común a todo lo que hagas, digas y pienses, es la ley del karma, recibes por lo que haces, tus acciones de todo tipo y condición revierten tarde o temprano en la misma mera e intensidad, tanto para bien como para pesar. La experimentación con los cuerpos físico y mental en la materia son los afectados físicamente por esta ley y según su intensidad generan enfermedades o padecimientos para contrarrestar ese peaje kármico y que uno mismo ha generado.

Cuanto más saludable y cercana a la original sea la alimentación, reducirás exponencialmente el que se produzcan disfunciones internas que conducen a enfermedades o padecimientos físicos. A partir de ese momento solo te quedará el peaje kármico que cada uno lleva consigo y que uno mismo ha creado, y este solo puedes diluirlo con raudales de acciones correctas, mitigarlo mediante el proceso de identificación y reconocimiento, o incluso cancelarlo con un intenso trabajo espiritual.

“El simple trabajo físico-mental te librará de la mayor parte de tus males, si lo completas con tu personal trabajo espiritual, estarás libre de toda afección.”

Equilibrio entre la nutrición física, mental y espiritual

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Si dejas de alimentarte de animales y sus derivados e incluso de los productos que de ellos derivan como la leche, los huevos, la miel…, estarás contribuyendo a evitar el sufrimiento que provocan los desequilibrios que la Naturaleza creó para el reino animal. Si dejas de alimentarte con procesados, elaborados, aditivados…, estarás contribuyendo a evitar el desequilibrio del reino mineral. Si además dejas de alimentarte con plantas, respetarás al reino vegetal y si tomas los frutos que éste generosamente te ofrece, o una parte de ellos para alimentarte, te respetarás a ti mismo y al reino al que perteneces: el humano. Este es el máximo equilibrio que el ser humano puede alcanzar en la materia a nivel físico y todo ello te beneficiará nutricionalmente previniendo grandes males.

Salvo que poseas una férrea voluntad y tu pleno convencimiento haya cambiado de golpe tu conciencia, tendrás que empezar desde el principio, paso a paso; y durante el proceso de acercamiento, que durará lo que se precise, busca el equilibrio de cada estadio, sin radicalización o extremismo, ya que, en caso contrario, se nublará mentalmente tu proceso y te será difícil subir un peldaño más. Siempre empieza por un cambio de conciencia que te permite hallar el equilibrio que toca y todo ello armonizado por la tolerancia.

Observar cómo te comportas y dónde te sitúas a la hora de nutrir tu cuerpo físico, te dará la pista de tu equilibrio en cuanto a razonamiento mental. Si te alimentas mayormente de los sustitutos vegetales del beicon, de la sobrasada, de las salchichas, de las hamburguesas, de los chorizos, de la textura de la carne, del pescado…, es porque está latente ese sabor, ese recuerdo, esa información. Encontrar el punto de equilibrio de ese momento entre esos sustitutos y los alimentos más simples y saludables, evitará que te sitúes en un extremo y desde ese equilibrio podrás seguir avanzando hacia una nutrición más acorde al ser humano, buscando en cada escalón que subas el nuevo equilibrio de ese momento, es así que seguirás de manera sólida el camino hacia la plena salud.

Forma parte del camino utilizar los alimentos de transición para ir avanzando hacia la saludable nutrición, la alimentación original del ser humano. Según sea tu momento de conciencia y con él tu readaptación físico-mental, será tu punto de equilibrio. Cada punto de equilibrio te permitirá evitar quedarte en una eterna transición y seguir paso a paso. El desequilibrio lleva a la radicalización y esta comporta criticar que se coman por ejemplo derivados de animales con buen trato y en cambio alimentarse mediante sustitutos que recuerdan sus sabores y texturas.

Conforme readaptes tu parte física y mental, tu conciencia, equilibrio y tolerancia llegará a un punto en que alimentarte con vegetales te dará la sensación de que te comes directamente a los creadores que te proporcionan tu alimento original, los frutos que estos elaboran y te ofrecen.

Está plenamente demostrado de que el reino vegetal cuando es cortado, arrancado, triturado, hervido…, siente y sufre, aunque en una forma distinta a la del reino animal y la del reino humano. Es así porque en cada reino hay una vida individual en su interior, solo cambia que su estado de experimentación y evolutivo siguen procesos distintos. De ahí que cuanta más conciencia más respeto y sentimiento que se proyectará hacia los otros reinos. Es una escala de valores, dónde estés, estará bien, simplemente déjate llevar por el proceso correcto desde el equilibrio y la tolerancia, y es entonces cuando los otros reinos y la Creación se brindan y entregan sin crear ningún pesar o afección, para que puedas nutrirte en ese momento de tu experimentación y así puedas seguir avanzando tu camino evolutivo, este es el regalo que te ofrece la Creación a tu despertar.

Por lo tanto, la radicalización, la falta de tolerancia, la falta de comprensión del momento de conciencia que cada uno vive y sobre todo la falta de respeto, comportarán que tu nutrición mental sea deficiente y ello repercutirá en ese estado y se plasmarán sus efectos en tu cuerpo físico. El acto de la aceptación de que cada uno está en su punto de equilibrio que le corresponde por su estado de conciencia, es la mejor nutrición para tu cuerpo mental y espiritual. Centrarte en cómo está tu punto en este momento y plantearte seguir avanzando, sin cuestionar la situación que los demás están viviendo o mostrando con su ejemplo y que además valoras sin conocimiento previo de la experimentación y karma que ese o esos seres viven. Esta será la mejor forma de nutrir tu mente, con los más puros alimentos que te corresponden y esta nutrición también lo será para el alma que reside en tu cuerpo espiritual, esperando a ser alimentada con la tolerancia, la comprensión y la aceptación. La mejor técnica para nutrir a tu alma que reside en el cuerpo espiritual es la profunda y diaria meditación, la mejor forma de progresar con tu conciencia.

 “Actuar desde la sabia intuición que procede de lo más profundo del alma, nutrirá tu pleno estado de bienestar, y sabrás que as actuado así porque te sentirás lleno de un estado neutro de paz creciente y constante. Será el primer paso para sentir el principio del gozo, la esencia que eres.”

Encuentra el punto de equilibrio de cada momento

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El estado de conciencia en que te encuentres en ese preciso momento, es el que te proporcionará el punto de equilibrio, y será, ni peor ni mejor, simplemente distinto. Buscar el punto de equilibrio de algo que todavía está sin comprender o siquiera entender, comportará desequilibrio para ese momento específico de conciencia. Conforme esta cambie, ese punto de equilibrio cambiará y se situará en su justa y precisa medida.

Por todo ello la tolerancia en todos sus aspectos, juega un transcendental papel. Pretender por ejemplo que otros acepten el punto de equilibrio que proporciona el haber tomado plena conciencia de que matar o hacer sufrir a los animales por diversión o por placer, será misión imposible salvo que se inicie el proceso de cambio hacia esa conciencia.

A cada uno de los estadios alimenticios en el que estés situado, le acompaña un estado de conciencia distinto y dentro de esos estadios también se encuentra un equilibrio específico. Los estadios alimenticios pueden ir desde aceptar el matar a los animales simplemente por motivos de alimentación, el de disfrutar cazándolos, el que distingue entre animales para alimentarse y animales de compañía, el que dejas de alimentarte con animales, o de sus derivados, o de sus sustitutos, el que utiliza alimentos de transición, el que usa vegetales enteros, hasta el que induce a alimentarse de frutas, frutos y semillas.

Cuanto más alto llegues en la escala de valor, por tanto, de conciencia, más tolerancia se expresará hacia el resto de seres que su punto esta con otro valor y que a su momento adecuado también cambiará.

Tolerancia y comprensión con cada momento de experimentación de cada ser y respeto por la posición de equilibrio en que cada uno se hallé situado. La crítica, el recriminar y el menospreciar, sólo llevarán hacia la radicalización, en cambio la práctica con el ejemplo propio sin cuestionar el de los demás, les sembrará una semilla muy fértil y ello llevará hacia grandes cambios en la sociedad, solamente se precisa de paciencia para que esa semilla germine y lo hará cuando se den las condiciones de conciencia adecuada. Cuando se produce ese despertar hacia otra comprensión sobre la nutrición, estará presente toda la ayuda para que la germinación de la semilla llegue a buen puerto.

“La clave de todo cambio está en la toma de conciencia, que te permitirá buscar el equilibrio que precisa en ese momento desde la tolerancia.”

“Disfruta intensamente la vida material, desde la conciencia nutricional de tus cuerpos.”

Autor: Josep María Montserrat – Nutricionista Celular

www.institutoessen.com

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