POEMAS DE OTOÑO. ¿De qué Color es el Cielo?

Maria Asuncion Garcia
Maria Asuncion Garcia

¿DE QUÉ COLOR ES EL CIELO?

¡qué color tan bonito!

EL OTOÑO

Ya ha llegado el otoño. No lo parece, pero ya camina entre nosotros.

Los colores han cambiado. La temperatura, ha bajado. Y ya hemos cambiado el armario.

                                              Y esta mañana, me he levantado poetisa, ¡qué le vamos a hacer!

HABLA UN ÁRBOL

Otoñal hoja caída de un árbol

 Hoy, por la mañana, he sido plenamente consciente de cómo se opaca ya el cielo; de cómo este se tiñe de plata; de cómo se acumulan las nubes, tintadas; bien cargadas.

Puedo por fin despedirme del sofocante calor veraniego, pues el aceitunado paisaje promete agua. ! Bendito y añorado sustento!

Ahora espero, como acostumbro en este tiempo, que el viento se vuelva de nuevo tan osado, pues siempre consigue, soplando, desnudarme con su huracanado aliento.

Las hojas que ahora mismo me adornan vuelan, entonces, hacia el azul del firmamento para caer desde las alturas, al principio vapuleadas, azuzadas por el viento, hasta que consiguen posarse, suavemente, danzando, entre las frías piedras que cubren la negra tierra.

Allí, amontonadas, descansan; revueltas y enredadas, muertas.

Las miro a cada momento. Y a cada momento su color varía, del marrón al negro, pasando por el violeta; hasta que finalmente un día la espesa nieve cubre sus restos.

          Seguro que a la mayoría os ataca la melancolía. Sí. Por ello, y para ello, he compuesto este hermoso poema:

MELANCOLÍA.

«Mirando a través de la ventana, cómodamente sentada, miro cada noche, insomne, a la luna que siempre me acompaña.

                   Ella me ama; es la única que me ama. Por ello, consiento que su luz ilumine los rincones oscuros de mi alma. Todos mis desvelos conoce. También las puñaladas que otros me regalan.

                   Solamente un gato negro me acompaña. Viene, cada velada, a relajarse en mi regazo, sin dejar tampoco ni un segundo de mirarla.

                   A veces es tan grande y tan roja; después su tamaño va menguando; sin embargo, su luz nunca se apaga.

                  Entonces, así, los tres acomodados, a ambos les relato, con mucho mimo y sin ningún reparo, las oscuridades y recodos de mi atormentada alma.

No se asustan.

No huyen de mí.

Al contrario, su silenciosa presencia se convierte en un amoroso abrazo.»

La luna Llena de Escorpio

OTOÑO

A veces, el Otoño, nos regala hermosos días negros. ¿Quién no disfruta de ellos?

Hoy el cielo nos regala hermosas nubes negras
rebosantes de lágrimas de amor
largo tiempo reprimidas; refrenadas;
aguantadas; silenciadas.
Pronto serán, ¡por fin!, derramadas,
nublando el ánimo, ya de por sí sombrío,
nostálgico y, ¡cómo no!, decaído.
Entonces la dulce melancolía surgirá de nuevo
con inusitada y revitalizada fuerza
portando aciagas y antiguas sombras,
arrasando la ya de por sí débil luz
del oscuro, morado casi negro, destino.
Ojala fuese como el vapor que emanan las nubes
en las cumbres de las altas montañas,
tan diáfano; tan breve.
¡Ojala! No. En absoluto. ¡No lo es!
Esta melancolía que encoje el alma,
es similar a un golpe seco, a un ardiente fuego,
a un inhóspito lugar de tormento.
Es, ni más ni menos, la melancolía que acompaña
al nostálgico y mágico otoño.

Prefiero no luchar contra la Melancolía. Yo, cuando llega, la abrazo. Me sujeto fuerte a ella. Me dejo llevar. La expreso, la siento, la vivo.

De ella también surge la fuerza. Y el arte.

¿Qué sería esta vida sin una pizca de melancolía?

MELANCOLÍA

Quisiera escribir un verso, hablar con las estrellas, dudar del amor verdadero,…

Quisiera hacer tantas y tantas cosas, …….pero no llego.

Quisiera visitar al diablo en su guarida y volar por los cielos. También quiero decir que no quiero y, a veces, fingir que quiero. Y además de eso, reír, soñar, amar, y todo ello sin dejar de volar; para al final, amar.

Eso quiero y no puedo.

Ni vuelo, ni río, ni lloro.

Ni hago, ni dejo. ¡No puedo!

Quisiera encontrar el camino, e ir todo recto, ignorar el abismo y los torcidos senderos.

Quisiera llorar, y cantar.

No quiero soñar.

Quiero vivir.

Quiero amar.

Cuando no controlamos La nostalgia y la                                tristeza  que nos invade

El Color del cielo me gusta mucho, en otoño. Caen las hojas, cambian nuestros planes. Y miramos siempre al cielo. Y puede estar claro, o muy oscuro. Y siempre es bonito. Y eterno.

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