¿Quién es el arcángel Rafael?
Rafael es el arcángel de la sanación. Su nombre hebreo, Rafa-El, significa «Dios sana», y la Biblia lo presenta en el libro de Tobías como el compañero de viaje que guía a un joven, devuelve la vista a su padre y libera a una mujer atormentada. Al despedirse revela quién es: «Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor» (Tobías 12,15).
En la enseñanza de los siete rayos, Rafael sostiene el quinto, el rayo verde esmeralda, cuyas cualidades son la verdad, la sanación y la ciencia puesta al servicio de la vida. La llama verde es la forma meditativa de ese rayo: una luz esmeralda que se visualiza alrededor del cuerpo o de una situación para pedir curación, claridad y equilibrio. En el mismo rayo trabajan Madre María, su complemento divino, y el Maestro Hilarión.
Aquí encontrarás su historia bíblica, su lugar en el libro de Enoc y en las tradiciones judía y cristiana, el sentido del rayo y de la llama verde, sus símbolos y varias prácticas sencillas: cómo invocarlo, una oración por la salud propia y otra por la de un ser querido, una bendición para los viajes y una meditación guiada.

Índice de esta guía
Qué significa Rafael: «Dios sana»
El nombre une dos palabras hebreas: la raíz rafá, curar, y El, Dios. Se traduce como «Dios sana» o «Dios ha sanado», y del mismo verbo procede rofé, la palabra hebrea para médico. Por eso la devoción lo llama a menudo «medicina de Dios». El nombre ya contiene la misión: Rafael es la forma que toma el cuidado divino cuando alguien está herido, cansado o perdido.
En los textos antiguos esa misión se reconoce en tres gestos que siguen vivos en la devoción actual. Rafael cura: en Tobías devuelve la vista a un anciano y en Enoc recibe a su cargo las enfermedades y las heridas humanas. Acompaña: hace un largo viaje junto a un muchacho que ignora con quién camina. Y presenta las oraciones: él mismo cuenta que llevaba ante Dios el memorial de las súplicas de la familia de Tobit.
Lo que más llama la atención en su figura es la discreción. Rafael llega sin estruendo. Camina al lado, propone remedios concretos, deja que los demás actúen y solo al final dice su nombre. Muchas personas que lo invocan hoy describen su ayuda de un modo parecido: una calma que llega, una decisión que se aclara, la persona adecuada que aparece en el momento justo.
Rafael en la Biblia: la historia de Tobías
La historia de Rafael está en el libro de Tobías, un relato escrito probablemente entre los siglos III y II antes de Cristo. Es uno de los libros llamados deuterocanónicos: forma parte de la Biblia católica y de la ortodoxa, que lo recibieron de la antigua traducción griega de los Setenta, mientras que la Biblia hebrea y la mayoría de las Biblias protestantes lo dejan fuera o lo publican aparte, entre los apócrifos. Entre los manuscritos del mar Muerto aparecieron fragmentos del libro en arameo y en hebreo, señal de que se leía y se copiaba en ambientes judíos antiguos.
El relato empieza con dos oraciones pronunciadas el mismo día en dos ciudades lejanas. En Nínive, Tobit, un israelita deportado, generoso con los pobres y fiel a su fe, se ha quedado ciego por unas manchas blancas en los ojos y pide a Dios la muerte. En Ecbátana, en Media, la joven Sara vive algo todavía más amargo: la han casado siete veces y el demonio Asmodeo ha matado a cada marido en la noche de bodas. También ella reza desesperada. El narrador dice entonces que las dos súplicas fueron escuchadas y que «fue enviado Rafael a curar a los dos» (Tobías 3,17).
Tobit encarga a su hijo Tobías que vaya a recoger un dinero que había dejado en depósito en Ragués de Media, y el muchacho busca un guía para el camino. Se presenta un joven que dice llamarse Azarías, «hijo del gran Ananías», pariente lejano de la familia. Es Rafael, pero nadie lo sabe. Parten los dos, y el perro de la casa los sigue: un detalle doméstico que el texto repite y que da al viaje un tono muy humano.
Una noche, junto al río Tigris, un gran pez salta del agua y quiere morder el pie de Tobías. El ángel le dice que lo agarre, que lo abra y que guarde la hiel, el corazón y el hígado, porque son «remedios útiles». Con el humo del corazón y del hígado, Tobías ahuyenta al demonio la noche de su boda con Sara, y Rafael lo persigue hasta Egipto y lo ata. Al regresar a Nínive, la hiel untada en los ojos de Tobit le devuelve la vista.

Cuando la familia quiere pagarle, Rafael los lleva aparte y les cuenta la verdad. Cada vez que Tobit y Sara rezaban, era él quien presentaba «ante la Gloria del Señor el memorial de vuestras peticiones». Dios lo había enviado para curarlos. «Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor». Les pide que no tengan miedo, que bendigan a Dios y que pongan por escrito todo lo ocurrido, y sube «al que me ha enviado». Las citas siguen la traducción de la Biblia de Jerusalén.
Lo que enseña esta historia
Leída despacio, la historia de Tobías dice mucho sobre la manera en que actúa la ayuda de lo alto. Rafael cura con medios concretos, sacados de un pez del río, y deja que sea Tobías quien los aplique. Acompaña un viaje entero sin forzar nada. Escucha oraciones que parecían perdidas y las une, de modo que la pena de un anciano en Nínive y la de una joven en Ecbátana se resuelven en el mismo camino.
También admite una lectura interior, cercana a la que propone la tradición espiritual de este sitio. Tobit es la parte de nosotros que ha perdido la visión y se ha cansado de vivir; Sara, la herida que se repite; Tobías, quien se pone en marcha sin saber del todo adónde va. Rafael es la guía que viaja con nosotros de incógnito y que solo reconocemos cuando miramos atrás.
¿Se nombra a Rafael en el Nuevo Testamento?
Por su nombre, no. Una tradición cristiana posterior lo identificó con el ángel que agitaba las aguas de la piscina de Betesda, en Jerusalén, donde los enfermos esperaban curarse (Juan 5). El versículo que menciona a ese ángel falta en muchos manuscritos antiguos y en ningún caso le da nombre; la identificación nació de la devoción, que reconocía en él la misma misión sanadora.
Rafael en el libro de Enoc y en la tradición judía
Fuera de la Biblia, el texto antiguo que más habla de Rafael es el primer libro de Enoc, una colección de escritos judíos compuestos entre el siglo III antes de Cristo y el cambio de era, que hoy solo la Iglesia ortodoxa etíope conserva en su canon. Allí aparece entre los cuatro grandes ángeles que miran la tierra llena de violencia y llevan ante Dios el clamor de los seres humanos, junto a Miguel, Gabriel y Uriel.
Dios le da después un encargo preciso: atar a Azazel, el jefe de los ángeles caídos que enseñó a los hombres a forjar armas, y sanar la tierra que esos ángeles habían corrompido (1 Enoc 10). Más adelante el libro lo llama uno de los santos ángeles, el que está sobre los espíritus de los hombres, y en la sección conocida como Libro de las parábolas lo describe como el que está puesto sobre todas las enfermedades y todas las heridas de los hijos de los hombres (1 Enoc 40,9). Lo que en Tobías se cuenta como historia, aquí se formula como oficio.
La tradición rabínica le conservó ese papel. El Talmud de Babilonia cuenta que los tres visitantes que Abraham recibió junto al encinar de Mambré eran ángeles con tareas distintas, y que Rafael venía a curar a Abraham (Bava Metzia 86b). En la oración judía que se reza antes de dormir se pide: a mi derecha Miguel, a mi izquierda Gabriel, delante de mí Uriel, detrás de mí Rafael, y sobre mi cabeza la presencia de Dios. Para quien se acuesta enfermo o con miedo es una imagen muy consoladora: Rafael guarda la espalda, el lugar que uno no ve.
La teosofía recogió también al grupo de los cuatro. Helena P. Blavatsky, en La Doctrina Secreta, habla de los «Cuatro Santos Seres» relacionados con el karma y con la humanidad, a los que la tradición cabalística llama los ángeles que guardan los cuatro extremos de la tierra, y les da los nombres de Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel. A Rafael le corresponde allí Mercurio, que Blavatsky entiende como símbolo de fuerzas espirituales y psíquicas, no como simple astro.
Rafael en la tradición cristiana
En el cristianismo, Rafael es uno de los tres arcángeles con nombre bíblico, junto a Miguel y Gabriel. Desde la reforma del calendario de 1969, la Iglesia católica celebra a los tres el 29 de septiembre; antes, su fiesta propia era el 24 de octubre, fecha que se conserva en algunos lugares. Las Iglesias orientales lo veneran también, y la copta y la etíope le dedican fiestas propias.
Su historia lo hizo patrono de mucha gente: de los viajeros y peregrinos, de los enfermos y los ciegos, de médicos, enfermeras y farmacéuticos, y de los novios, por su papel en la boda de Tobías y Sara. San Juan de Dios, fundador de la Orden Hospitalaria, decía que Rafael lo animaba en su trabajo con los enfermos, y por eso muchas casas de esa orden llevan su nombre.
En España su devoción tiene un lugar muy querido en Córdoba, que lo venera como ángel custodio de la ciudad. La tradición local cuenta que en 1578, durante una epidemia de peste, se apareció al sacerdote Andrés de las Roelas y le dijo: «Yo te juro, por Jesucristo Crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad». Los Triunfos de San Rafael que se levantan en sus plazas recuerdan esa promesa de cuidado.
El arte fijó su imagen a partir de Tobías: un joven peregrino con bastón, a veces con una cajita de ungüentos, que lleva de la mano a un muchacho con un pez. Esa escena, repetida durante siglos en iglesias y casas, sostuvo una idea sencilla: Dios pone a alguien a nuestro lado cuando salimos al camino. Por eso la devoción a Rafael y la del ángel de la guarda se han cruzado tantas veces.
Qué es el rayo verde del arcángel Rafael
El rayo verde es el quinto de los siete rayos, las siete grandes cualidades en que, según esta enseñanza, se expresa la vida divina. En la corriente de los Maestros Ascendidos del siglo XX, cada rayo tiene un color, un arcángel, un complemento divino y un Maestro que lo dirige. Al quinto le corresponden el verde esmeralda, el arcángel Rafael, Madre María como complemento divino y el Maestro Hilarión como Chohan. Sus cualidades son la verdad, la sanación, la ciencia y la concentración.
La enseñanza que el Maestro Tibetano Djwhal Khul transmitió a través de Alice A. Bailey describe ese mismo rayo desde otro ángulo. Lo llama rayo del Conocimiento Concreto o Ciencia, y en Iniciación Humana y Solar señala que el Maestro Hilarión pertenece a él. En Psicología Esotérica I enumera los nombres del Señor del quinto rayo, y el primero es «el Revelador de la Verdad». Entre sus virtudes cita la exactitud, la perseverancia, el sentido común y la rectitud; las que este rayo necesita adquirir son «reverencia, devoción, conmiseración, amor y amplitud mental».
Esa lista explica por qué el rayo de Rafael une curar y decir la verdad. La ciencia sin amor diagnostica y se queda fría; el amor sin verdad consuela y deja la herida como estaba. El rayo verde pide las dos cosas: mirar con exactitud lo que ocurre y tratarlo con ternura. En La curación esotérica, el Maestro Tibetano describe la técnica de curación del quinto rayo como la de quien trabaja científicamente y emplea todo lo que ayude a la cura, «comenzando con apropiados cuidados físicos», y añade que «la ayuda física puede ser utilizada tan divinamente como los más misteriosos métodos».
Una precisión honesta: los textos del Maestro Tibetano no asignan arcángeles a los rayos ni hablan de Rafael como arcángel del verde. Esa correspondencia es obra de la corriente de los Maestros Ascendidos, que unió la devoción angélica con la enseñanza de los rayos. La presentamos así, como una síntesis viva que ayuda a orar y a meditar.
| Aspecto | Arcángel Rafael |
|---|---|
| Nombre | «Dios sana» (hebreo Rafa-El) |
| Rayo | Quinto rayo |
| Color | Verde esmeralda |
| Cualidades | Verdad, sanación, ciencia, concentración |
| Complemento divino | Madre María |
| Maestro del rayo | Hilarión |
| Símbolos | Bastón de peregrino, pez, frasco de ungüento, caduceo |
| Textos antiguos | Libro de Tobías; primer libro de Enoc |
| Fiesta | 29 de septiembre (24 de octubre en el calendario anterior a 1969) |
La llama verde
En la práctica de los Maestros Ascendidos, cada rayo se trabaja también como una llama: una imagen viva del color y de la cualidad, que se visualiza en el corazón o alrededor del cuerpo mientras se ora. La más conocida es la llama violeta de Saint Germain, la del séptimo rayo. La llama verde es la del quinto: un fuego esmeralda, fresco y luminoso, que se invoca para pedir sanación, claridad para ver lo que hay que cambiar y constancia para cuidarse.
Se usa de dos maneras. En la oración, se imagina envolviendo a la persona por quien se pide, la parte del cuerpo que duele o una situación que necesita orden. En la meditación, se deja arder unos minutos en el pecho o en el entrecejo, sin forzar sensaciones, hasta que la mente se aquieta. Esta segunda forma tiene apoyo en la enseñanza del Maestro Tibetano, que relaciona el quinto rayo con el centro situado entre las cejas, el centro ajna.
Rafael, Madre María e Hilarión
Los tres trabajan en el mismo rayo desde lugares distintos. Rafael pertenece a la línea angélica, que nunca pasó por la vida humana. Madre María, su complemento divino en esta enseñanza, aporta el aspecto materno del rayo: el cuidado que consuela y sostiene mientras dura la curación. El Maestro Hilarión pertenece a la línea humana: completó su evolución como ser humano y, según el Maestro Tibetano, trabaja con quienes desarrollan la intuición y ayuda a los buscadores de la verdad a abrirse al mundo que está tras la materia.
Distinguirlos ayuda a orar con claridad. A Rafael se le pide compañía y curación; a Madre María, consuelo; a Hilarión, comprensión y verdad. El mismo orden se repite en los demás rayos, como explica la guía de los 7 Chohanes y los 7 Rayos.
Los símbolos del arcángel Rafael
Casi todos los símbolos de Rafael salen del libro de Tobías, y cada uno guarda una enseñanza pequeña y útil.
- El bastón de peregrino. Rafael es el que camina. El bastón lo identifica como guía de viajeros y recuerda que la curación también es un trayecto.
- El pez. Del pez del Tigris salieron los remedios que liberaron a Sara y devolvieron la vista a Tobit. Enseña que la ayuda divina suele llegar a través de medios naturales, al alcance de la mano.
- El frasco de ungüento. Muchas imágenes lo muestran con una cajita de medicina: el arcángel como médico.
- El caduceo. La iconografía moderna, sobre todo la de los siete rayos, le pone en la mano la vara con serpientes que hoy se asocia a la medicina. Es la vara de Hermes, el Mercurio de los romanos, y encaja con el pasaje de La Doctrina Secreta que vincula a Rafael con Mercurio.
- El verde esmeralda. El color de la vegetación que se renueva, de la vida que se repara cuando encuentra las condiciones adecuadas.
Quien busque un día fijo para su oración semanal encuentra ahí una razón para elegir el miércoles, el día de Mercurio, como hacen algunas prácticas devocionales. Entre las piedras, quienes trabajan con cristales suelen elegir la esmeralda, la malaquita, el jade o la aventurina. Sirven como apoyo para la atención, igual que una vela verde o una estampa: ayudan a recordar la intención y marcan el principio y el final del momento de oración. La sanación la buscamos en la presencia de Rafael y en el cuidado que ponemos en nuestra vida; la piedra nos lo recuerda.
Cómo invocar al arcángel Rafael
Para invocar a Rafael basta un poco de silencio y una petición sincera. Ayuda mucho saber qué se pide. «Ayúdame» es una oración verdadera, pero «ayúdame a aceptar que necesito descansar» o «acompaña a mi madre en la operación de mañana» abre más espacio, porque nombra la herida.
- Busca un momento tranquilo. Dos o tres minutos bastan. Si te ayuda, enciende una vela verde o blanca.
- Respira despacio y deja que el cuerpo se asiente antes de hablar.
- Llámalo por su nombre con palabras tuyas: «Arcángel Rafael, medicina de Dios, te pido que me acompañes».
- Nombra lo que necesita curarse. Un síntoma, un cansancio, una relación, una decisión de salud.
- Imagina la luz verde envolviendo esa parte de tu vida durante unas cuantas respiraciones.
- Termina con un paso concreto: beber agua, acostarte antes, pedir cita, llamar a alguien. Rafael curó a Tobit con un remedio que había que aplicar.
La constancia vale más que la intensidad. Tres minutos cada mañana durante un mes hacen más que una gran ceremonia en un momento de angustia, y la mejor señal de que la práctica va bien es sencilla: después de orar te sientes más sereno, más lúcido y con más ganas de cuidarte. Si prefieres empezar por una oración general a los ángeles, tienes una en Oración para pedir la presencia de los ángeles.
Oración al arcángel Rafael por la salud
Esta oración sirve para pedir por la propia salud, del cuerpo o del ánimo. Se reza al despertar, antes de una consulta o de una prueba médica, o por la noche. Dila despacio y cambia las palabras que no sientas tuyas.
Arcángel Rafael, medicina de Dios, ven a mi lado como estuviste al lado de Tobías.
Envuelve mi cuerpo en tu luz verde esmeralda. Calma lo que duele, ordena lo que está alterado y fortalece lo que se ha debilitado.
Dame claridad para ver qué necesito cambiar, humildad para pedir ayuda y paciencia con los tiempos de la curación.
Guía las manos y el criterio de quienes me cuidan, y ayúdame a hacer mi parte cada día.
Te lo pido con confianza, según la voluntad de Dios y mi mayor bien. Gracias. Amén.
Una nota de cuidado. La oración a Rafael acompaña la curación, y la acompaña mejor junto a la atención médica o psicológica que cada situación necesite: la complementa y nunca la sustituye. En la historia de Tobías el ángel enseña un remedio y pide que se use. Pedir cita, seguir un tratamiento o hablar con un profesional también es una manera de escuchar a Rafael.
Oración por la salud de otra persona
Cuando se pide por alguien querido, la angustia empuja a exigir un resultado concreto. La tradición aconseja otra actitud: confiar a esa persona al cuidado de Rafael y pedir lo mejor para ella, respetando su camino y su libertad. Si la persona está de acuerdo, se reza a su lado; si no, basta con hacerlo en silencio.
Arcángel Rafael, te confío a [nombre].
Envuelve a [nombre] en tu luz verde esmeralda. Alivia su dolor, sostén su ánimo y dale descanso.
Ilumina a los médicos y a todas las personas que la cuidan, para que encuentren el tratamiento adecuado.
Acompaña a [nombre] en este camino como acompañaste a Tobías, y dame a mí fuerza y paciencia para estar a su lado.
Que se haga lo que sea para su mayor bien. Amén.
Quien cuida a un enfermo también necesita a Rafael. Conviene añadir de vez en cuando una línea para uno mismo: «y cuida también de quien cuida». El cansancio de quien acompaña es real, y la tradición de este arcángel, patrono de médicos y enfermeras, lo sabe bien.
Rafael, protector en los viajes
Como acompañó a Tobías desde Nínive hasta Media y de vuelta, Rafael es desde hace siglos el arcángel de los viajeros. Se le encomiendan los desplazamientos largos, las peregrinaciones y los traslados de un enfermo, y también los viajes que ocurren sin salir de casa: una mudanza, una operación, el comienzo de un tratamiento, el paso de una etapa de la vida a otra.
Arcángel Rafael, compañero de Tobías, camina conmigo en este viaje. Guarda mis pasos, mi cuerpo y mis cosas, dame calma en los retrasos y prudencia en el camino, y devuélveme con salud a quienes me esperan. Amén.
Antes de salir, algunas personas visualizan una luz verde que envuelve el coche, el tren o el avión y a todos los que viajan dentro. Otras recuerdan la oración judía de la noche y dicen al arrancar: «detrás de mí, Rafael». Las dos formas sirven. La protección que se pide a Rafael incluye la nuestra: descansar antes de conducir, revisar lo necesario, ir sin prisa. En Tobías el ángel guía, pero es el muchacho quien camina.
Para un viaje largo o un momento delicado también se puede rezar la invocación de los arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel, los mismos cuatro que la tradición judía coloca alrededor de quien duerme.
Meditación con la llama verde del arcángel Rafael
Esta meditación dura unos diez minutos. Hazla sentado, con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo. Acompaña bien los días de enfermedad o cansancio, y también sirve como práctica diaria para mantener la mente clara.
- Llega. Cierra los ojos y haz cinco respiraciones lentas, alargando un poco la espiración. Nota el peso del cuerpo en la silla.
- Invoca. Di por dentro: «Arcángel Rafael, acompáñame en esta meditación».
- Enciende la llama. Imagina en el centro del pecho una pequeña llama verde esmeralda, clara y fresca, que da luz sin quemar.
- Deja que crezca. Con cada inspiración la llama se hace un poco mayor, hasta envolver todo el cuerpo como un manto de luz verde.
- Lleva la luz donde hace falta. Si hay una zona que duele o una preocupación que pesa, deja que la llama se concentre allí unos minutos. Basta con sostener la atención con suavidad.
- Pregunta. En silencio: «¿Qué necesito cuidar hoy?». Recibe lo que aparezca, aunque sea una idea muy simple.
- Cierra. Da gracias, deja que la llama vuelva al pecho, mueve las manos y abre los ojos. Anota en una línea lo que hayas comprendido.
Si te distraes, vuelve a la llama sin regañarte. Si algo te inquieta durante la práctica, abre los ojos y respira: la meditación debe dejarte en paz, y es mejor acortarla que forzarla. Con los días, muchas personas notan que la imagen verde aparece sola en momentos de tensión, como un recordatorio de calma.
Cómo se reconoce la ayuda de Rafael
La ayuda de Rafael rara vez llega como un prodigio. Quienes lo invocan hablan más bien de una calma inesperada antes de una prueba, de un sueño reparador tras semanas de insomnio, de una intuición clara sobre qué especialista consultar o de una conversación que por fin se pudo tener. Su estilo es el de Tobías: ayuda práctica y discreta, que se reconoce mejor al mirar atrás.
El criterio para discernir es el fruto. Lo que viene de Rafael deja más paz, más verdad y más ganas de cuidarse. Si una supuesta señal empuja a abandonar un tratamiento, a desconfiar de quien nos ayuda o a sentirse elegido, conviene detenerse y volver a lo sencillo. El verde es el rayo de la verdad, y la verdad siempre aterriza en la vida concreta.
Rafael entre los siete arcángeles
Rafael forma parte de los siete arcángeles que la enseñanza de los rayos asocia a las siete cualidades de la vida divina, y con Miguel, Gabriel y Uriel forma el grupo más antiguo, el que ya aparece en Enoc y en la oración judía de la noche. Cada uno aporta su nota: Miguel protege y pone límites; Gabriel anuncia y purifica la palabra; Uriel trae paz y sabiduría práctica; Jofiel ilumina la mente; Chamuel reconcilia; Zadquiel transmuta y perdona. Rafael cura y acompaña.
Las cualidades se necesitan entre sí. Una enfermedad larga suele pedir a la vez la firmeza de Miguel para sostener un tratamiento, la paz de Uriel para no desesperar y la misericordia de Zadquiel para soltar la culpa. El mapa completo, con los colores, los complementos divinos y los Maestros de cada rayo, está en la guía Los 7 Arcángeles y los 7 Rayos.
Preguntas frecuentes sobre el arcángel Rafael
¿Qué es el rayo verde del arcángel Rafael?
Es el quinto de los siete rayos, la cualidad de la vida divina que une verdad, sanación y ciencia. En la tradición de los Maestros Ascendidos su color es el verde esmeralda, Rafael es su arcángel, Madre María su complemento divino y el Maestro Hilarión su Chohan. El Maestro Tibetano, a través de Alice A. Bailey, lo llama rayo del Conocimiento Concreto o Ciencia.
¿Rafael aparece en la Biblia?
Sí, en el libro de Tobías, donde acompaña al joven Tobías en su viaje, devuelve la vista a su padre Tobit, libera a Sara del demonio Asmodeo y al final revela su nombre (Tobías 12,15). Ese libro forma parte de la Biblia católica y de la ortodoxa, pero queda fuera del canon hebreo y de la mayoría de las Biblias protestantes. El Nuevo Testamento no lo menciona por su nombre.
¿Qué significa el nombre Rafael?
Viene del hebreo y significa «Dios sana» o «Dios ha sanado». Por eso se le llama también «medicina de Dios». Su nombre resume su misión: curar, acompañar a quien está en camino y llevar ante Dios las oraciones de quienes sufren.
¿Qué es la llama verde del arcángel Rafael?
Es la forma meditativa del quinto rayo: una llama de luz verde esmeralda que se visualiza en el pecho o alrededor del cuerpo mientras se ora. Se usa para pedir curación, claridad para ver lo que hay que cambiar y constancia para cuidarse, del mismo modo que la llama violeta se usa para la transmutación.
¿Cómo pedirle al arcángel Rafael por la salud de otra persona?
Con una oración sencilla que confíe a esa persona a su cuidado: pedir alivio, descanso y acierto para quienes la atienden, y que se haga lo mejor para ella. Conviene evitar exigir un resultado concreto y respetar su camino. Más arriba tienes una oración completa por la salud de otra persona.
¿Qué relación tiene Rafael con el Maestro Hilarión y con Madre María?
Los tres trabajan en el quinto rayo desde líneas distintas. Rafael es el arcángel del rayo; Madre María, su complemento divino, aporta el cuidado materno; Hilarión es el Maestro Ascendido que dirige ese rayo desde la línea humana y, según el Maestro Tibetano, trabaja con quienes desarrollan la intuición.
¿Qué símbolos representan al arcángel Rafael?
El bastón de peregrino, el pez del libro de Tobías, el frasco de ungüento y el caduceo, además del color verde esmeralda. En la pintura religiosa se le representa a menudo llevando de la mano a un muchacho que sostiene un pez.
¿Cuándo se celebra la fiesta del arcángel Rafael?
La Iglesia católica celebra a Rafael el 29 de septiembre, junto a Miguel y Gabriel. Hasta 1969 su fiesta propia era el 24 de octubre, fecha que se mantiene en algunos lugares, como Córdoba, que lo venera como ángel custodio.
Continuar la lectura
Rafael es una de las siete puertas de este recorrido. Estas guías continúan el camino desde los otros arcángeles, el Maestro del rayo verde y la enseñanza de la Hermandad Blanca.








GRACIAS ARCANGEL RAFAEL POR SANARME Y BRINDARME CALMA
Excelente contenido para quienes queremos aprender, Gracias por compartirlo.
hola Dios te bendiga. que pena molestarte sin conocerte. ,e atrevo escribirte porque tengo una situación e salud en las encías según los médicos es de operación, quiero pedirte el favor mi incluyas en tus oraciones mi nombre es maría eugenia garcía urdaneta nací el 25 de marzo de 1978. infinitamente gracias
Meagustao muchísimo lo que es cuchao y eleido Garcías de corazón gracias.
Gracias …llega en él momento justo….bendiciones gracias gracias amado arcangel rafael .
Meagustao muchísimo muchísimo lo que eleido gracias por lo in que loepasao. Es la pir merabed que lo escucho gracias buenas noches.
Hola buenas tardes si me pareció interesante lo del arcángel Rafael yo soy terapeuta olistico maestro de karuna reki y tengo un don de sanación instó recibo información constante mente de mis gias espirituales un abrazo Pablo rusak
hola Dios te bendiga. que pena molestarte sin conocerte. ,e atrevo escribirte porque tengo una situación e salud en las encías según los médicos es de operación, quiero pedirte el favor mi incluyas en tus oraciones mi nombre es maría eugenia garcía urdaneta nací el 25 de marzo de 1978. infinitamente gracias
Buenos días.
Agradezco que hayas compartido esta información valiosa y de carácter desinteresado.
Espero que sigas publicando más acerca de Arcángel Rafael.
GRACIAS POR COMPARTIR ESTA INFORMACIÓN DEL ARCÁNGEL Y MÁS…..CON MUCHO AMOR DESDE MI CORAZÓN GRACIAS!!!!!
Tu lo sabes
Te amo con el alma así no te vea así no te toque te amoooo
Bendito seas.
Cande Torrentera
Muchas gracias!!
yo soy luz lo siento te amo perdon gracias en ti confio mis memorias borro limpio suelto quien como dios