Maha Chohan: quién es el Señor de la Civilización

Un Maestro venerable de cabello y barba plateados, con túnica blancoperla, presenta una pequeña llama blanca con matices arcoíris sobre una terraza elevada al amanecer, con el mundo dormido a sus pies

El Maha Chohan en pocas palabras

El Maha Chohan es, en la enseñanza teosófica y en los libros del Maestro Tibetano Djwhal Khul a través de Alice A. Bailey, el Gran Señor que encabeza el tercer departamento de la Jerarquía espiritual: el departamento de la inteligencia, del tercer rayo y de los cuatro rayos menores. Su título significa «Gran Señor» y su función se resume en un nombre que se repite en esos libros: el Señor de la Civilización. Es él quien sostiene la relación entre espíritu y materia cuyo resultado llamamos civilización.

Helena P. Blavatsky definió el término con brevedad: el jefe de una jerarquía espiritual, el jefe de los místicos de la región situada más allá del Himalaya. Y en la corriente de los Maestros Ascendidos, la del YO SOY, el Puente a la Libertad y The Summit Lighthouse, es además el representante del Espíritu Santo, el director de los siete Chohanes de los rayos y el guardián de la llama del consuelo en su Templo del Confort, sobre la isla de Ceilán.

En esta guía recorremos cada una de esas miradas por separado, porque no dicen exactamente lo mismo, y después bajamos su enseñanza a lo cotidiano: qué significa ser el alma inteligente y amorosa de una civilización, y cómo se cultiva el consuelo sin quedarse en el consuelo.

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¿Quién es el Maha Chohan?

Hay figuras de la Jerarquía que conocemos por sus historias: vidas concretas, retiros con nombre, frases repetidas. Del Maha Chohan sabemos menos cosas así, y sin embargo casi ninguna enseñanza de la Gran Hermandad Blanca funciona sin él. Es el tercero de los tres Grandes Señores que presiden la vida de nuestro planeta: el Manu, que sostiene las formas y las razas; el Cristo, Instructor del Mundo, que sostiene la conciencia y las religiones; y el Maha Chohan, que sostiene la inteligencia y la civilización.

Su nombre se escribe de varias maneras: Maha Chohan, Mahachohan, Mahá Chohan o Mahâ-Chohan en los diccionarios teosóficos. Todas se refieren al mismo Ser. La palabra viene del sánscrito maha, grande, y del tibetano chohan, señor o jefe. En español lo encontramos a veces como «el Gran Chohan» o, en los textos de la corriente YO SOY, sencillamente «el Maha Chohan» precedido de tratamientos cariñosos como «el Amado».

Conviene distinguir tres miradas. La primera es la teosofía de Helena Blavatsky, que nos legó el nombre y la idea del Gran Jefe de los místicos transhimalayas. La segunda son los libros del Maestro Tibetano Djwhal Khul dictados a Alice A. Bailey, donde el Maha Chohan recibe su retrato más completo. La tercera es la corriente de los Maestros Ascendidos, que lo honra como representante del Espíritu Santo y le atribuye un ministerio de consuelo en el nacimiento y en la muerte de cada ser humano. Las tres se apoyan entre sí más de lo que parece, y veremos dónde tocan y dónde se separan.

Qué significa su nombre

En su Glosario Teosófico, Helena P. Blavatsky define el término con toda su economía habitual:

Chohan (Tibetano).- «Señor», jefe. Así Dhyân Chohan correspondería a «Jefe de los Dhyânis» o Luces celestiales, que podemos traducir con el nombre de Arcángeles.

Helena P. Blavatsky, Glosario Teosófico

Y en la misma obra aparece la entrada que da pleno sentido al título:

Mahâ-Chohan (Sánscrito).- Jefe de una jerarquía espiritual o de una escuela de Ocultismo: el jefe de los místicos de la región situada más allá del Himalaya.

Helena P. Blavatsky, Glosario Teosófico

Dos ideas conviven en esas entradas. La primera es genérica: en la literatura teosófica hubo muchos Chohanes a lo largo de la historia, como hubo muchos abades en un mismo linaje; la propia Blavatsky recoge que «Arghyanâth», «Señor de las libaciones», era un título del Mahâ Chohan en la India antigua. La segunda es la que se fijó en la doctrina de la Jerarquía: hay un Maha Chohan concreto, el Gran Señor del tercer departamento de nuestro planeta, cuyo nombre nos remite a los Dhyân Chohans, los Señores de la Luz que guían las fuerzas de la naturaleza que su departamento administra.

La carta de 1881 y la fraternidad

Un caballero victoriano lee una larga carta junto a una lámpara de aceite en un estudio londinense de 1882, con libros, un globo terráqueo y una ventana con la ciudad al fondo
Un estudio victoriano recibe la carta: la tradición teosófica guarda el recuerdo del Maha Chohan en la correspondencia de los Maestros.

La aparición más célebre del Maha Chohan en la historia de la teosofía no es un libro, sino una carta. Hacia finales de 1881, en plena correspondencia de los Mahatmas con Alfred P. Sinnett y Allan O. Hume, el Mahatma Kuthumi resumió por escrito una conversación que había mantenido con el Maha Chohan sobre el futuro de la joven Sociedad Teosófica. Ese resumen, uno de los textos más citados de la literatura teosófica, abre hoy la recopilación Cartas de los Maestros de la Sabiduría, y a él se refieren generaciones de teósofos como «la carta del Maha Chohan».

El contexto importa. Algunos discípulos europeos soñaban con una sociedad que llevara a Inglaterra, de golpe y por decreto, la sabiduría oriental. El Maha Chohan opinó lo contrario, y así lo recogió Kuthumi: la labor de la Sociedad no era imponer a Europa una forma hindú o budista de pensamiento. Cada nación debía encontrar en su propio suelo el camino hacia la verdad universal, y el trabajo fructífero consistía en preparar el terreno de una religión futura en la que todas las formas pudieran cooperar. De ahí también una de las frases más repetidas de la tradición: la de que la fraternidad no era un ideal decorativo, sino la condición misma sin la cual el trabajo de la Sociedad quedaría en nada. La unidad no se proclama: se construye, respetando el alma de cada pueblo.

El tercer departamento de la Jerarquía

El retrato doctrinal del Maha Chohan lo encontramos en los libros que el Maestro Tibetano Djwhal Khul dictó a Alice A. Bailey, sobre todo en Iniciación Humana y Solar (1922) y en Tratado sobre Fuego Cósmico (1925). Allí la Jerarquía aparece organizada en tres grandes departamentos, como una tríada divina reflejada en un gobierno: el Manu preside la voluntad y las razas; el Cristo, Instructor del Mundo, la conciencia y las religiones; y el Maha Chohan, la inteligencia y la civilización. Del tercer departamento dice el texto:

El Mahachohan encabeza el tercer grupo. Su autoridad sobre el mismo persiste durante un período más extenso que el de Sus dos Hermanos, y puede desempeñar Su cargo durante varias razas raíces. Es la totalidad del aspecto inteligencia.

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar

El mismo pasaje añade una precisión que suele sorprender: el Maha Chohan actual no es el que ocupó el cargo cuando la Jerarquía se estableció, en los días de Lemuria. Entonces el puesto lo sostenía uno de los Kumaras, los Señores de la Llama que vinieron con Sanat Kumara. El actual ocupó su lugar en la segunda subraza de la raza raíz atlante. El oficio, en otras palabras, es más antiguo que su actual titular.

¿Y en qué consiste su trabajo? El Tibetano lo dice con una frase que lo resume todo:

Su trabajo es fomentar y fortalecer la relación entre espíritu y materia, vida y forma, yo y no-yo, cuyo resultado es lo que llamamos civilización. Maneja las fuerzas de la naturaleza, y es en gran parte la fuente emanante de energía eléctrica, tal como la conocemos.

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar

Por ser reflejo del tercer aspecto, el creador, la energía del Logos planetario fluye hacia Él desde el centro laríngeo, dice el texto: el centro de la palabra y de lo que toma forma. A su departamento le presentan los planes de los otros dos, y por su mediación llegan las instrucciones a los agentes dévicos, las inteligencias que trabajan dentro de la naturaleza.

Las cinco secciones del departamento

La estructura de su casa explica su función. Mientras el Manu y el Cristo personifican cada uno un triple tipo de fuerza, el departamento del Maha Chohan está dividido en cinco secciones: el tercer rayo de inteligencia activa y los cuatro rayos menores de atributo, el de armonía y belleza, el de ciencia concreta, el de devoción e idealismo y el de ley ceremonial y orden. Los cuatro menores con el tercero, dice el Tibetano, «están sintetizados por el Mahachohan» y constituyen la totalidad del quinto principio, la mente o manas.

Por eso en Tratado sobre Fuego Cósmico se explica que el Maha Chohan es «el punto focal de cinco tipos de energía» y que precisamente por eso mantiene su cargo más tiempo que sus dos Hermanos: su tarea es más amplia y más lenta, como lo es madurar la mente de una civilización entera. Y por eso, cuando la Jerarquía se reúne en concilio, está siempre presente: en Iniciación Humana y Solar se dice que, como personifica el principio manásico o inteligencia, participa en todos los concilios.

Quiénes trabajan con Él

Bajo este departamento trabajan nombres que el lector de esta web ya conoce. El propio Tibetano lo describe: el Maestro Jesús, inspirador y director de las iglesias cristianas, es un adepto del sexto rayo del departamento del Maha Chohan, aunque trabaja actualmente bajo el Cristo en bien de la cristiandad. Y el Maestro Rakoczi, regente de Europa y América, pertenece al séptimo rayo y está sujeto a este departamento, aunque puede desempeñar temporalmente cargos bajo el Manu. En La Telepatía y el Vehículo Etérico, los tres Grandes Señores aparecen como agentes impresores de la voluntad de Sanat Kumara ante los Maestros.

El Señor de la Civilización

Una ciudad despierta al amanecer con constructores, maestros y familias, bajo un velo sutil de luz blancoperla con destellos verdes, dorados, rosados y violetas
La civilización como obra viva: inteligencia, buen orden y buen corazón aplicados a la vida compartida.

De todos los títulos del Maha Chohan, este es el que ha quedado: Señor de la Civilización. Los diccionarios del propio Tibetano lo definen sin rodeos. En el glosario de Iniciación Humana y Solar se lee:

Mahachohan. El Guía del tercer gran Departamento de la Jerarquía. Es el Señor de la Civilización; la floración del principio inteligencia; la personificación en el planeta, del tercer aspecto, o aspecto inteligencia de la Deidad, en sus cinco actividades.

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar, glosario

Y el glosario de Tratado sobre Fuego Cósmico añade la nota más hermosa de todas: «Guía de todos los Adeptos». Todos los que caminan hacia la maestría pasan, de una u otra forma, por la escuela de la inteligencia activa que Él dirige.

La palabra civilización hay que leerla en amplitud. No significa solo puentes, máquinas y ciudades, aunque también eso: el Tibetano asocia su departamento a las fuerzas de la naturaleza, a la energía eléctrica y a la evolución dévica que hace posible todo invento. Significa el orden del espíritu hecho forma: la escuela y el mercado, la ley y el oficio, la manera en que un pueblo entero aprende a pensar. En El Séptimo Rayo Revelador de la Nueva Era, el Tibetano llega a vincular su trabajo con el sonido de nuestra vida moderna: los ruidos de las ciudades han alterado a las vidas sutiles de la naturaleza, y una de las tareas de la civilización que viene será devolver el silencio y el trato amable con el mundo natural. Y en La Exteriorización de la Jerarquía, escrita en los años de la Segunda Guerra Mundial, describe cómo el tercer aspecto, manejado bajo la dirección del Maha Chohan, obligará a adoptar una correcta actitud hacia el materialismo, trayendo equilibrio entre los valores materiales y los espirituales: que la economía sirva a la vida y la inteligencia vuelva a estar al servicio del corazón. Colaborar con este Maestro es estudiar de verdad, trabajar con esmero, construir con belleza, ordenar lo que está caótico y suavizar lo que está duro.

Rakoczi, Saint Germain y el séptimo rayo

Aquí conviene detenerse, porque en los buscadores conviven dos imágenes que parecen contradictorias: la del Maha Chohan como el Gran Señor del tercer departamento, del que forma parte el Maestro Rakoczi, y la del propio Rakoczi, Saint Germain, como Chohan del séptimo rayo. Las dos son ciertas, cada una en su libro y en su momento, y el relato del Tibetano permite leerlas sin sobresaltos.

En Iniciación Humana y Solar (1922), el Maestro Rakoczi es el regente de Europa y América, un Maestro húngaro que tiene su hogar en los Cárpatos y que, según el mismo texto, fue conocido como el Conde de Saint Germain, antes como Roger Bacon y después como Francis Bacon. Pertenece al séptimo rayo de orden ceremonial; en la Logia lo llaman «el Conde». Y pertenece, como decíamos, al departamento del Maha Chohan:

Debe recordarse que aunque el Maestro R., por ejemplo, pertenece al séptimo rayo y está sujeto al departamento de energía del Mahachohan, sin embargo, en el trabajo jerárquico puede desempeñar, y desempeña, temporariamente, el cargo bajo el Manu.

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar

En los libros posteriores, sin embargo, el escenario cambia. En Los Rayos y las Iniciaciones (1949), el Tibetano escribe que la influencia acuariana ha permitido al Maestro R. «ponerse el manto del Mahachohan y convertirse en el Señor de la Civilización», una civilización condicionada por el ritmo del séptimo rayo. Y en El Séptimo Rayo Revelador de la Nueva Era lo explica con detalle:

Cuando el Maestro R. asumió la tarea del Mahachohan, Señor de la Civilización, Su Ashrama fue trasladado del séptimo Rayo de Orden Ceremonial al tercer Rayo de Inteligencia Activa; la mayoría de los que han recibido la segunda y la tercera iniciaciones fueron transferidos con Él de acuerdo a lo que podría llamarse una «dispensación especial»; los restantes miembros de Su Ashrama quedaron bajo la tutela e instrucción del Maestro que ocupó su lugar como punto central del Ashrama de séptimo rayo.

El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, El Séptimo Rayo Revelador de la Nueva Era

Leído en orden, el relato es coherente: el oficio cambia de manos en ciclos larguísimos, la propia Iniciación Humana y Solar lo dice de su titular anterior, y los libros de los años cuarenta describen esa transición hacia el Maestro Rakoczi, con un nuevo Maestro haciéndose cargo del ashrama violeta. En La Exteriorización de la Jerarquía, el Tibetano presenta ya al Maestro R. como Señor de la Civilización, al frente del gran ashrama que reúne los rayos tercero, quinto y séptimo, con una tarea que suena a nuestro tiempo: detener el caos, preservar las culturas y traer la nueva civilización.

En la corriente de los Maestros Ascendidos, que no usa esta cartografía departamental, el cuadro es otro: Saint Germain sigue siendo el Chohan del Séptimo Rayo de la libertad y la transmutación, y el Maha Chohan es un Señor más alto todavía, el director de los siete Chohanes. En algunos grupos herederas del Puente a la Libertad, el título aparece unido al nombre Ragoczy o Rakoczy, recogiendo de algún modo esa transición. No hace falta forzar una síntesis: son dos mapas de la misma Jerarquía, coincidentes en lo esencial.

Con los siete Chohanes de los rayos

Un Maestro de túnica blanca preside una cámara celestial con siete Chohanes en semicírculo, cada uno con su color de rayo: azul, dorado, rosa, blanco, verde, rubí y violeta
Los siete Chohanes de los rayos ante el Maha Chohan: una sola luz blanca deshecha en siete colores.

La corriente de los Maestros Ascendidos imagina la Jerarquía como una casa de siete llamas: los siete Chohanes, uno por rayo, desde el azul de El Morya hasta el violeta de Saint Germain, pasando por el dorado de Kuthumi, el rosa de Pablo el Veneciano, el blanco de Serapis Bey, el verde de Hilarión y el rubí de Lady Nada. Y sobre esa casa, el Maha Chohan.

The Summit Lighthouse lo presenta con estas palabras: el Maha Chohan es el Gran Señor de los siete chohanes, el director de los siete chohanes de los rayos, y entre los requisitos de su oficio está la admisión alcanzada en cada uno de los siete rayos, que se funden en la luz blanca pura del Espíritu Santo. Los siete colores son una sola luz descompuesta, y su oficio consiste en sostener la unidad de esa luz mientras cada Chohan la muestra en un color.

Se comprende entonces su doble papel. Frente a los siete, es el maestro de los maestros del rayo: con ellos, dice esa escuela, inicia a nuestras almas en la preparación de los dones del Espíritu Santo. Frente al mundo, mantiene el equilibrio de los rayos: que la voluntad no se endurezca sin amor, que el amor no se disuelva sin orden.

Este es también el lugar sereno para una precisión: en parte de la literatura de esa corriente circulan identificaciones entre Pablo el Veneciano y el oficio del Maha Chohan, como predecesor o sucesor en el cargo. En las páginas actuales de The Summit Lighthouse no hemos encontrado esa afirmación, y preferimos no presentarla como doctrina de esa escuela.

El representante del Espíritu Santo

El rasgo más conocido del Maha Chohan en la devoción contemporánea es su conexión con el Espíritu Santo. The Summit Lighthouse lo dice sin ambajes: quien ocupa ese oficio en la Jerarquía representa al Espíritu Santo del Padre-Madre Dios ante las evoluciones de este planeta y ante el reino elemental. Que sea el tercer aspecto de la divinidad no debería sorprendernos: en los libros del Tibetano es la personificación del tercer aspecto, el inteligencia o actividad creadora, y en la tradición cristiana el Espíritu Santo es también la tercera persona, el dador de vida. Las dos cartografías coinciden aquí sin forzar nada.

De esa función se desprenden los ministerios que esta corriente le atribuye. Está presente, enseña esa escuela, en el primer aliento de cada criatura: en el nacimiento insufla el aliento de la vida y enciende la llama triple en la cámara secreta del corazón. Y está presente en la despedida, retirando la llama de la vida con el mismo cuidado con que la encendió. Entre ambos, su ministerio es el del consuelo: consolar, iluminar y sostener a todo el que llama.

Hay una imagen suya que esta corriente repite y que resume su corazón: «Yo mantengo la llama por ti hasta que seas capaz». Esa promesa, recogida en su presentación por The Summit Lighthouse, le ha valido el nombre con que muchos lo invocan: el Guardián de la Llama. Nadie camina solo.

El Templo del Confort, sobre Ceilán

Un templo etérico de luz blancoperla flota sobre un mar tranquilo al anochecer, con una llama suave de la que se desprenden leves rayos de arcoíris entre las nubes
El Templo del Confort: el retiro etérico del Maha Chohan sobre el océano Índico.

Cada Maestro de esta tradición tiene un retiro etérico, y el del Maha Chohan es de los más queridos: el Templo del Confort, en el plano etérico con un foco en la isla de Ceilán, la actual Sri Lanka, donde quedan ancladas la llama del Espíritu Santo y la llama del consuelo, según The Summit Lighthouse. En su sala de concilios se reúnen los siete Chohanes con el Maha Chohan, y de ese templo emana su radiación: una paz densa, blanca, tibia, que consuela sin entontecer.

La elección del lugar habla por sí sola: una isla serena, punto de encuentro de tradiciones y de rutas desde hace milenios. El consuelo es un archipiélago de calma en medio del mar del mundo. Esta escuela asocia al Maha Chohan también una llave tonal, la melodía Homing, «el regreso a casa», y como complemento de su llama a Palas Atenea, la Diosa de la Verdad: el consuelo verdadero siempre nos devuelve a casa.

El consuelo que no endulce

Podríamos quedarnos en la imagen amable: un Maestro blanco que consuela. Pero la enseñanza del Maha Chohan tiene un filo que conviene no perder. El consuelo que él representa no es anestesia: no es la voz que dice «no pasa nada». Es la presencia que sostiene mientras algo pasa y algo duele. Por eso la misma escuela que lo llama Consolador insiste en que su disciplina pasa por la elección correcta y la acción correcta, al modo del óctuple sendero de Buda y del camino que enseñó Jesús. Y la corriente del Tibetano añade la otra mitad: el consuelo sin inteligencia se vuelve sentimentalismo. Aprender de este Maestro es consolar como él: con presencia y con sentido, escuchando sin arreglar a toda prisa y actuando, cuando toca, con inteligencia y ternura a la vez.

  • Llama: blancoperla, con matices de arcoíris que recogen los cuatro rayos menores.
  • Cualidades: consuelo, inteligencia activa, equilibrio de los rayos, aliento de vida.
  • Oficio: tercer departamento de la Jerarquía; Señor de la Civilización; guía de los Adeptos.
  • Compañeros: el Manu y el Cristo, sus dos Hermanos; los siete Chohanes de los rayos.
  • Retiro: el Templo del Confort, en el plano etérico sobre Ceilán (Sri Lanka).

Cómo acercarte al Maha Chohan

Una mujer medita con los ojos cerrados en un sillón junto a la ventana al amanecer, con una pequeña llama blancoperla encendida en el pecho y una vela sobre la mesa
El consuelo empieza en cinco minutos de quietud y de respiración amable.

Acercarse al Maha Chohan no exige rituales complicados. Su materia prima es la más disponible de todas: la atención. Las prácticas asociadas a su rayo comparten una estructura sencilla: aquietarse, dejar que el aliento se vuelva consciente y ofrecer a alguien, en concreto, un poco de consuelo e inteligencia.

Una práctica de cinco minutos

  1. Siéntate y respira. Tres respiraciones lentas, sin esfuerzo. En esta corriente el aliento es su signo: él está en el primer suspiro de cada vida.
  2. Visualiza una luz blancoperla en el pecho. Una llama pequeña, serena, apenas iridiscente. No la fuerces: basta con que la sientas cálida y quieta.
  3. Ofrece un pensamiento de consuelo. Que sea concreto: una persona que la está pasando mal, un lugar del mundo, ti mismo si hoy toca.
  4. Pide inteligencia para el día. Una decisión pendiente, una conversación difícil, un trabajo que hacer bien. Verlo con claridad y hacerlo con esmero es colaborar con su departamento.
  5. Consuela en los hechos. La práctica termina con un gesto: la llamada que aplazaste, la paciencia que costaba, la ayuda pequeña y real.

Para quien sigue la línea del Tibetano

En la tradición de Alice A. Bailey no se suele invocar a los Maestros por su nombre, y con el Maha Chohan el camino es doble: meditación, estudio y servicio, y esa forma concreta de colaboración con su departamento que es construir bien. La Gran Invocación es la puerta más directa hacia su trabajo, y también lo es el trabajo de los grupos que estudian y sirven: la civilización que él sostiene se hace entre todos.

Señales de que vamos bien

  • Consolamos sin prisa y sin frases hechas.
  • Pensamos mejor: menos dramatismo, más claridad.
  • Cuidamos la calidad de lo que hacemos, aunque nadie lo vea.
  • Nos conmovemos sin desbordarnos, y actuamos después de sentir.

Cuando el consuelo no basta

La llama del consuelo acompaña, pero no sustituye los cuidados de la tierra. Si atraviesas un duelo, una depresión o una crisis, el consuelo espiritual y la ayuda médica o psicológica no compiten: se sostienen mutuamente. Pedir ayuda profesional también es una manera de honrar la vida que se nos confió.

Con los demás Maestros

Un Maestro venerable de túnica blanca saluda a un grupo de caminantes de distintas edades en un sendero del Himalaya al amanecer, con cumbres nevadas y un monasterio al fondo
Nadie camina solo: la Jerarquía como una compañía de caminantes.

El Maha Chohan aparece en los textos siempre acompañado. Sus dos Hermanos, el Manu, que recibe la voluntad desde Shamballa, y el Cristo, Instructor del Mundo, conocido en Oriente como el Señor Maitreya, forman con él el triángulo que gobierna la vida planetaria. Para seguir el hilo, el camino natural pasa por los siete Chohanes de los rayos y por la familia completa de los Maestros Ascendidos. Los más cercanos a su oficio son Saint Germain, por la unión del séptimo rayo con su departamento en este ciclo, y Pablo el Veneciano, cuyo tercer rayo de amor inteligente es el corazón del tercer aspecto. Y por encima de los tres Grandes Señores, Sanat Kumara, el Señor del Mundo, de cuyo gran ashrama forma parte toda la Jerarquía.

Y los demás Maestros de los rayos: Lord Lanto, Serapis Bey, Hilarión, Lady Nada, la Madre María, Lady Portia, Djwhal Khul, Adama.

Para leer en la Biblioteca

Algunas obras citadas se pueden leer en nuestra Biblioteca: Tratado sobre Magia Blanca y otros tratados del Tibetano, y dos clásicos de la corriente de los Maestros Ascendidos, El Libro de Oro de Saint Germain y el diario del Puente a la Libertad.

Preguntas frecuentes

¿Quién es el Maha Chohan?

Es el Gran Señor que encabeza el tercer departamento de la Jerarquía espiritual: el de la inteligencia y la civilización. En la teosofía es el jefe de los místicos de más allá del Himalaya; en los libros del Tibetano es el Señor de la Civilización y el tercero de los tres Grandes Señores, junto al Manu y al Cristo; y en la corriente de los Maestros Ascendidos es el representante del Espíritu Santo y el director de los siete Chohanes.

¿Qué significa la palabra Maha Chohan?

Viene de maha, que en sánscrito significa grande, y chohan, que Helena P. Blavatsky traduce del tibetano como señor o jefe. Maha Chohan quiere decir Gran Señor. En su Glosario Teosófico, Blavatsky lo define como el jefe de una jerarquía espiritual o de una escuela de Ocultismo, el jefe de los místicos de la región situada más allá del Himalaya.

¿Por qué se le llama el Señor de la Civilización?

Porque su trabajo es fortalecer la relación entre espíritu y materia, cuyo resultado es lo que llamamos civilización. Gobierna el tercer aspecto de la divinidad, el aspecto inteligencia, junto con los cuatro rayos menores: armonía, ciencia, devoción y orden ceremonial. Todo lo que la humanidad construye con inteligencia y buen corazón entra en su departamento.

¿Qué relación tiene el Maha Chohan con Saint Germain y con Ragoczy?

En los primeros libros del Tibetano, el Maestro Rakoczi, identificado con el Conde de Saint Germain, pertenece al séptimo rayo y está sujeto al departamento del Maha Chohan. En los libros posteriores, el Tibetano describe que el Maestro R. asumió el manto del Mahachohan y se convirtió en el Señor de la Civilización. En la corriente de los Maestros Ascendidos, Saint Germain sigue siendo el Chohan del Séptimo Rayo y el Maha Chohan un Señor más alto; algunos grupos unen el título con el nombre Ragoczy. Son dos cartografías de la misma Jerarquía.

¿Por qué lo llaman el representante del Espíritu Santo?

Porque en la corriente de los Maestros Ascendidos el Maha Chohan representa ante nuestro planeta al tercer aspecto de la divinidad, el Espíritu Santo, igual que el tercer departamento personifica el aspecto inteligencia en los libros del Tibetano. De ahí su ministerio de consuelo: esa escuela enseña que está presente en el primer aliento de cada vida y en su última respiración.

¿Dónde está el retiro del Maha Chohan?

En el Templo del Confort, situado en el plano etérico con un foco en la isla de Ceilán, la actual Sri Lanka, según la presentación de The Summit Lighthouse. Allí quedan ancladas la llama del Espíritu Santo y la llama del consuelo, y en su sala de concilios se reúnen los siete Chohanes con el Maha Chohan. Su llave tonal es la melodía Homing.

¿Qué rayo gobierna el Maha Chohan?

El tercer rayo de inteligencia activa, junto con los cuatro rayos menores de atributo: armonía y belleza, ciencia concreta, devoción e idealismo, y orden ceremonial. Las escuelas de los Maestros Ascendidos los sintetizan en la luz blanca del Espíritu Santo: por eso su llama se imagina blancoperla, con matices iridiscentes de todos los colores.

¿Cómo puedo conectarme con el Maha Chohan?

Con un momento de quietud y de respiración consciente, la visualización de una pequeña llama blancoperla en el pecho y un ofrecimiento concreto: consuelo para alguien que lo necesita e inteligencia para una tarea del día. En la línea del Tibetano, la colaboración se expresa en el estudio, la meditación, el servicio y la Gran Invocación. Consolar de verdad y construir bien es la mejor conexión con el Señor de la Civilización.

Fuentes de esta guía

Esta guía se apoya en la teosofía de Helena P. Blavatsky, en los libros del Tibetano a través de Alice A. Bailey y en la corriente de los Maestros Ascendidos:

  • Helena P. Blavatsky, Glosario Teosófico: las entradas «Chohan» y «Mahâ-Chohan», y la nota sobre el Arghyanâth como título del Mahâ Chohan.
  • La carta del Maha Chohan (hacia 1881), resumen del Mahatma K.H. en la tradición de las Cartas de los Maestros, abriendo Cartas de los Maestros de la Sabiduría.
  • El Maestro Tibetano Djwhal Khul a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar (1922) y Tratado sobre Fuego Cósmico (1925): el tercer departamento, las cinco secciones, los glosarios y el Maestro Rakoczi en su departamento.
  • Del mismo autor, La Exteriorización de la Jerarquía, Los Rayos y las Iniciaciones (1949) y El Séptimo Rayo Revelador de la Nueva Era: el manto del Mahachohan asumido por el Maestro R. y su gran ashrama; La Telepatía y el Vehículo Etérico: los tres Grandes Señores como agentes de la voluntad de Sanat Kumara.
  • The Summit Lighthouse (summitlighthouse.org): su presentación del Maha Chohan como representante del Espíritu Santo, director de los siete Chohanes, el Templo del Confort en Ceilán y sus ministerios en el nacimiento y la muerte. Hechos de esa corriente, atribuidos a ella.

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📅 Última revisión: 19 de octubre de 2026 por Celia Montoya Revisado

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