El Señor Maitreya en pocas palabras
El Señor Maitreya es, para la mitad del planeta, el gran maestro esperado. En el budismo es el Buda del futuro, aquel que proseguirá la enseñanza de Gautama Buda. Para el Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, es el Instructor del Mundo, el gran Ser que Occidente llama Cristo. El World Teacher Trust lo honra como el Señor de la bondad, y la corriente de los Maestros Ascendidos lo presenta como el Cristo Cósmico.
Su nombre lo dice casi todo: en sánscrito, maitrī significa bondad amorosa, amistad del corazón. Esta guía recorre cada una de esas miradas por separado, porque no dicen exactamente lo mismo, y después baja su enseñanza a lo cotidiano: qué significa ser verdaderamente benévolo y cómo se practica la bondad que él personifica.
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¿Quién es el Señor Maitreya?
Hay pocos nombres espirituales que resuenen a la vez en tantas tradiciones. Maitreya es el maestro que el budismo espera como Buda futuro, el nombre que la teosofía y los libros del Tibetano ponen detrás del título de Cristo, la figura en la que el World Teacher Trust reconoce al Instructor del Mundo y el ser que la corriente de los Maestros Ascendidos llama Cristo Cósmico. Bajo todas esas vestiduras hay una convicción común: al frente de la vida espiritual de nuestro planeta hay un Instructor, un maestro de maestros, y su calidad esencial es la bondad.
Su nombre viaja con muchas formas. En sánscrito es Maitreya; en pali, Metteyya; en el Japón se le conoce como Miroku, y en China se convirtió en el monje risueño que decora miles de hogares. Los musulmanes no lo llaman por su nombre, pero esperan al Imam Mahdi, y el Tibetano señala que esa espera y la suya son la misma. En Occidente, la esperanza se concentró en el Cristo y en su prometido regreso.
Conviene distinguir cuatro fuentes, porque cada una habla desde su propia orilla. La primera es la tradición budista, la más antigua, que lo presenta como el Bodhisattva que aguarda en el cielo de Tushita. La segunda son los libros del Maestro Tibetano Djwhal Khul, transmitidos a Alice A. Bailey, que lo describen como cabeza del segundo departamento de la Jerarquía espiritual. La tercera es el World Teacher Trust de Sri K. Parvathi Kumar; la cuarta, la corriente de los Maestros Ascendidos. Las cuatro lo conocen; no todas dicen lo mismo. Iremos con calma, corriente por corriente.
Maitreya: el significado del nombre, bondad amorosa
Maitreya viene de maitrī, una palabra sánscrita que se traduce por bondad amorosa, benevolencia, amistad del corazón. Su raíz es mitra, «amigo». En pali la palabra es mettā, y sigue viva hoy en la práctica budista del mismo nombre: el cultivo metódico de buenos deseos para uno mismo, para los queridos, para los desconocidos y también para quienes nos cuestan. El nombre del Señor no es un rótulo, sino una práctica que cualquiera puede hacer suya.
Helena P. Blavatsky deja constancia de esa equivalencia en su Glosario Teosófico, al definir la voz pali Mitta:
«Esta voz es sinónima de Maitreya (véase esta palabra), nombre del Buddha venidero».
Helena P. Blavatsky, Glosario Teosófico, voz «Mitta»
El World Teacher Trust va un poco más allá y lee en el nombre un retrato completo del Señor:
«Maitri significa amistad, afabilidad, benevolencia y buena voluntad. La benevolencia personificada es Maitreya» (traducción nuestra).
Sri K. Parvathi Kumar, Lord Maitreya, the World Teacher
Por eso, en las tradiciones que lo honran, invocar a Maitreya y practicar la bondad son dos maneras de decir lo mismo. Quien quiere acercarse a él no necesita ceremonias: necesita aprender a mirar a los demás, también a los difíciles, con un deseo sincero de su bien.
El Buda del futuro en la tradición budista

En el budismo, Maitreya es el Buda del futuro, y es una de las figuras más universales de esa religión: lo veneran todas las escuelas, del sur y del norte. La enseñanza dice que Gautama dejó abierta una puerta: tras su partida, la ley que él enseñó se debilitaría poco a poco, hasta que un nuevo Buda viniera a redescubrirla y a anunciarla de nuevo. Ese Buda venidero es Maitreya, que aguarda todavía en Tushita, el cielo donde residen los bodhisattvas destinados a convertirse en Budas.
La versión popular que recoge Blavatsky en su glosario cuenta que el propio Gautama visitó a Maitreya para encomendarle su tarea:
«La enseñanza popular o exotérica, diferenciándose muy poco de la doctrina esotérica, afirma que Zâkyamuni (Gautama Buddha) visitó a Maitreya en Tuchita (una mansión celeste), y le comisionó para salir de allí y dirigirse a la tierra como sucesor suyo al expirar el término de cinco mil años después de su muerte (de Buddha)».
Helena P. Blavatsky, Glosario Teosófico, voz «Maitreya Buddha»
Ese plazo, dice el mismo texto, todavía no se cumple, y por eso el budismo lo espera en un futuro lejano. La devoción, sin embargo, no esperó: se levantaron estatuas en su honor desde siglos antes de nuestra era, y monasterios de media Asia le consagran todavía hoy imágenes y aspiraciones.
El monje risueño de China
En China la figura tomó un giro entrañable: hacia el final del primer milenio comenzó a venerarse a un monje itinerante de sonrisa inmensa, el monje Pu-tai, al que la tradición china identifica como una manifestación de Maitreya. De ahí nacen las figuritas del «Buda risueño» de medio mundo. Su lección es muy de Maitreya: la bondad no tiene por qué ser solemne; se puede ser profundamente sereno y, al mismo tiempo, sonreír.
La mirada teosófica sobre la espera
Para la teosofía, la espera budista y las esperanzas parecidas de otras religiones son variantes de una misma anticipación. El glosario de Blavatsky empareja a Maitreya con el Kalki Avatar de los hindúes y con el Salvador venidero de los persas, «La única diferencia está en las fechas de sus apariciones respectivas». Y añade:
«La filosofía esotérica enseña que el próximo Buddha aparecerá durante la séptima (sub)raza de esta Ronda».
Helena P. Blavatsky, Glosario Teosófico, voz «Maitreya Buddha»
Es decir: para Blavatsky la venida de Maitreya como Buda mundial pertenece a un horizonte de milenios. Conviene guardarlo en la memoria, porque el Tibetano, años después, pondrá el acento en otro lugar.
Lo que enseña el Tibetano: el Instructor del Mundo
El Tibetano define la Jerarquía espiritual del planeta como un organismo con tres grandes departamentos: el del Manu, que trabaja con las razas y las formas; el del Instructor del Mundo, que preside la vida religiosa y espiritual; y el del Mahachohan, que gobierna la civilización. El segundo tiene un jefe, y el Tibetano lo nombra:
«En Oriente es conocido como el Bodhisattva y el Señor Maitreya, y por los devotos mahometanos, como el Iman Madhi. Ha presidido los destinos de la vida desde el año 600 a. C.; es Quien apareció entre los hombres y a Quien se espera nuevamente».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar
Ese «es Quien apareció y a Quien se espera nuevamente» es la clave de toda esta enseñanza: el Tibetano identifica al Cristo de los evangelios con el mismo ser que Oriente espera como Maitreya, aparecido entre nosotros hace unos dos mil años a través de Jesús. Del mismo Ser dice:
«Es el gran Señor de Amor y Compasión, así como su predecesor, Buda, fue el Señor de Sabiduría».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar
En el glosario del mismo libro queda fijado el uso de la palabra Bodhisattva, que en el budismo designa a un ser de compasión y aquí designa un cargo:
«El Bodhisattva, tal como se utiliza aquí, es el nombre del cargo que ocupa actualmente el Señor Maitreya, llamado Cristo en Occidente».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar, glosario
El oficio del corazón
El Tibetano señala que este departamento trabaja «por la meditación centrada en el corazón», frente al del Manu, que lo hace por la meditación dinámica de la mente. No es un detalle decorativo: define el modo de Maitreya, cuya energía llega desde el corazón mismo del Logos planetario para despertar en cada ser humano el reconocimiento de que es hijo de Dios; las religiones del mundo son el campo de trabajo de su departamento.
La bendición diaria bajo el pino

De entre todos los pasajes del Tibetano sobre este tema, ninguno llega más al corazón que la imagen cotidiana del Instructor del Mundo, presente, cercano, bendiciendo cada día:
«Diariamente imparte su bendición al mundo, y permanece todos los días bajo el gran pino de Su jardín, a la puesta del sol, con las manos en alto, bendiciendo a quienes tienen verdadera y fervorosa aspiración. Conoce a todos los buscadores, y aunque no tengan conciencia de Él, la luz que de Él afluye estimula sus deseos».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar
Hay algo muy consolador en esta escena. La enseñanza del Tibetano no pide que creamos en un Maitreya que viene a resolvernos la vida, sino que nos reconozcamos en la aspiración, aunque sea pequeña, que ya vive en nosotros. Esa chispa no se enciende sola: alguien la alimenta cada tarde.
El Hierofante de las primeras iniciaciones
En el mismo libro, el Tibetano explica que las iniciaciones del sendero espiritual tienen cada una su oficiante, y que las dos primeras, las que cualquiera de nosotros puede acercarse a comprender, las preside el Cristo:
«En las dos primeras iniciaciones el Hierofante es el Cristo, el Instructor del Mundo, el Primogénito entre muchos hermanos, el primero de nuestra humanidad que recibió la iniciación».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar
Nótese la expresión: el primero de nuestra humanidad. Para el Tibetano, el Cristo no es un dios venido de fuera, sino el mayor de los hijos de la Tierra, el que fue primero por el sendero que todos recorremos. Es también la clave budista del bodhisattva.
La reaparición del Cristo
En La Reaparición de Cristo (1948), el Tibetano pone esa expectativa en el centro del trabajo de la Jerarquía, y subraya que no es propiedad de una sola religión:
«La reaparición de Cristo, el Avatar, ha sido, durante décadas, anticipada por los creyentes de ambos hemisferios -no sólo por los cristianos, sino también por quienes esperan a Maitreya, al Boddhisattva y al Iman Mahdi».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, La Reaparición de Cristo
El libro cuenta que en 1945, terminada la guerra, el Cristo tomó la decisión de reaparecer y dio al mundo la Gran Invocación. Desde entonces, la reaparición es un trabajo en marcha, condicionado a que la humanidad establezca correctas relaciones humanas: no hay fecha, y nadie puede fijarla.
El Buda y el Cristo, los dos grandes Avatares

El festival de Wesak, que según esta enseñanza se celebra desde hace siglos en un valle del Himalaya cada luna llena de Tauro, es la prueba anual de esa colaboración. Allí el Buda se comunica con la humanidad por medio del Cristo y de la Jerarquía, uniendo el centro donde la voluntad de Dios es conocida, Shamballa, con el centro que llamamos humanidad. En La Exteriorización de la Jerarquía, el Tibetano resume la misión de cada uno:
«Buda personificó el Principio de la Luz y, a causa de esta iluminación, la humanidad pudo reconocer a Cristo, Que personificó un Principio mayor aún, el del Amor».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, La Exteriorización de la Jerarquía
Luz y amor: el Buda que ilumina y el Cristo que aman, presentes juntos en los tres grandes festivales de la luna llena.
El Cristo, más que una persona: una conciencia
Hay una lectura del título «Cristo» que conviene detenerse a mirar, porque es la que el Tibetano más repite y la que menos se entiende. Para esta enseñanza, el Cristo no es ante todo el nombre propio de una persona, sino el título del Instructor del Mundo y, a la vez, una conciencia que puede despertar en todo ser humano: esa conciencia crística, latente en cada corazón, es lo que la Jerarquía trabaja por despertar.
De ahí dos consecuencias prácticas. La primera: ser cristiano, en este sentido más hondo, no depende de pertenecer a una iglesia; el Tibetano define la Iglesia verdadera como el conjunto de todos los que aman a sus semejantes, y añade que el Instructor del Mundo actúa como tal en todos los campos. La segunda: su venida se prepara amando y sirviendo, no mirando al cielo. El mejor modo de recibir al Instructor es empezar a aprender antes de que llegue la clase.
Maitreya, el Cristo y el Maestro Jesús

Conviene distinguir dos figuras que la devoción popular a veces funde. Para el Tibetano, el Cristo es el Instructor del Mundo; el Maestro Jesús es un Maestro del sexto rayo que trabaja hoy bajo el Cristo. La vida de hace dos mil años fue la del Cristo actuando a través de Jesús: el discípulo que prestó su cuerpo y su corazón para que el Instructor se hiciera visible ante el mundo. Puedes conocer más sobre él en la ficha del Maestro Jesús (pendiente de publicar).
La corriente de los Maestros Ascendidos añade un dato precioso. Según esta enseñanza, recogida en las obras de Elizabeth Clare Prophet, el Señor Maitreya fue el maestro que preparó a Jesús de Nazaret para su misión:
«El Señor Maitreya ostenta el cargo de Cristo Cósmico y Buda Planetario. Es conocido como el Gran Iniciador y fue, en efecto, el iniciador de Jesús» (traducción nuestra).
Summit Publications, The Masters and Their Retreats
Y esa misma corriente va más atrás en el tiempo: presenta a Maitreya como el jerarca del jardín del Edén, entendido como una escuela de misterios de la Hermandad, donde las almas humanas recibieron su primera instrucción. De ahí que muchos estudiantes de esta tradición lo sientan como el viejo maestro de todos.
El próximo Instructor
Queda una pieza en el tablero. El Tibetano enseña que el Cristo, en un futuro muy lejano, pasará a un trabajo más elevado, y que otro Maestro ocupará su lugar como Instructor del Mundo:
«El Maestro K. H. asumirá el papel de Instructor del mundo en un futuro distante, cuando el Cristo pase a un trabajo superior y más importante».
El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, La Exteriorización de la Jerarquía
El Maestro K. H. es Kuthumi, el Maestro del segundo rayo, el mismo rayo de amor-sabiduría que preside el departamento del Cristo. Es un detalle hermoso para medir la escala de estas enseñanzas: lo que para el budismo es la espera de milenios, para el Tibetano es el calendario normal de un planeta vivo, con cargos que se entregan, se preparan y se heredan.
El Señor de la Bondad: el World Teacher Trust

La cuarta mirada es la del World Teacher Trust, la escuela fundada en torno a la obra de Sri K. Parvathi Kumar, que conserva una línea de enseñanza viva sobre el Instructor del Mundo. Su libro Lord Maitreya, the World Teacher (1996) cuenta una historia antigua:
«El Señor Maitreya fue el príncipe de Benarés, la ciudad más sagrada de la antigua India. Abdicó el trono en favor de su hermano, con el permiso de su padre, y se unió al Plan Divino hace 5.000 años» (traducción nuestra).
Sri K. Parvathi Kumar, Lord Maitreya, the World Teacher
Según este relato, fue Krishna quien, al partir, encomendó a Maitreya la tarea de seguir impartiendo la Palabra en el planeta. Entre quienes cooperan con él, el mismo libro nombra a los grandes iniciados Maru (El Morya) y Devapi (Koot Hoomi), y entre sus discípulos recientes al propio Tibetano Djwhal Khul. Las cuatro miradas de esta guía empiezan a encontrarse: en todas aparece el mismo Señor, con su corte de Maestros, trabajando por el mismo Plan.
La Era de Maitreya
Lo más característico de la enseñanza del World Teacher Trust es su insistencia en la amabilidad como fuerza espiritual: una benevolencia alerta, que ve el error con claridad y aun así desea el bien. Los libros de Sri K. Parvathi Kumar lo formulan con frases breves:
«La amabilidad es la semilla para la Era de Maitreya» (traducción nuestra).
Sri K. Parvathi Kumar, Teachings of Lord Maitreya, vol. 1
«Dondequiera que existe la amabilidad, allí se manifiesta Maitreya» (traducción nuestra).
Sri K. Parvathi Kumar, Teachings of Lord Maitreya, vol. 1
Es una idea llena de consecuencias. Si el Señor se manifiesta donde hay bondad, su presencia no depende del calendario ni de los anuncios: depende de nosotros. La misma enseñanza toma del Bhagavad Gita el lema de la comunidad de Maitreya: «No odies a ningún ser; sé afable y compasivo con todos» (traducción nuestra, Bhagavad Gita 12.13).
El canto del amanecer y del anochecer
Los grupos del World Teacher Trust cantan al alba y al crepúsculo el llamado Canto del Señor Maitreya, una serie de salutaciones sánscritas que recorren sus cualidades: el Instructor que habita el Himalaya, el océano de compasión, el que disuelve el miedo al nacer y al morir. No hace falta saber sánscrito para sumarse a su espíritu: basta con dedicar unos minutos de la mañana y de la tarde a desear el bien, en silencio.
La corriente YO SOY y los Maestros Ascendidos: el Cristo Cósmico
La corriente de los Maestros Ascendidos, que nace con la actividad YO SOY de Guy Ballard en los años treinta y continúan el Puente a la Libertad y The Summit Lighthouse, honra al Señor Maitreya con el título más alto de su cosmología: Cristo Cósmico. Según esta enseñanza, recogida en las obras de Elizabeth Clare Prophet, Maitreya sostiene el radiante principio crístico para las evoluciones de la Tierra, y es el gran iniciador: a sus manos se encomiendan las pruebas de las almas que avanzan.
Esta corriente explica también el paso de los testigos. Para ella, tras la ascensión de Gautama, el oficio de Buda Planetario pasó del Señor Maitreya a Gautama, y Maitreya quedó como Cristo Cósmico: el budista esperado no vendría necesariamente «más adelante», ya habría tomado su puesto junto a Sanat Kumara y a la Jerarquía. Es una de las diferencias más claras con el budismo clásico. Cada tradición ordena el tiempo a su manera; lo esencial, la presencia del Señor de la bondad, no cambia.
La escuela de misterios de Maitreya
En 1984, The Summit Lighthouse anunció la apertura de la escuela de misterios del Señor Maitreya, presentada como «la puerta abierta de la venida de la edad dorada» (traducción nuestra). En corrientes afines que continúan hoy esa línea de dictados, la imagen del jardín del Edén como primera escuela de Maitreya toma un lugar central. Un dictado difundido por esa corriente en diciembre de 2005 comienza así:
«Ciertamente, YO SOY el Señor Maitreya y vengo a daros la bienvenida en la totalidad de mi gozo».
Dictado de la corriente de Kim Michaels (shangrala.org), diciembre de 2005
Ese mismo dictado sostiene que la bondad tiene muchas facetas, que ninguna de ellas admite el miedo, y que la benevolencia verdadera es directa, abierta y capaz de nombrar el error sin humillar a nadie. Coincide con lo que el World Teacher Trust enseña desde otra orilla: la bondad de Maitreya no es blandura, es luz que no teme.
Los anuncios de Benjamin Creme
A partir de los años setenta, el artista escocés Benjamin Creme difundió a través de su revista Share International la afirmación de que Maitreya vivía ya entre nosotros desde 1977, en Londres, y que pronto se daría a conocer al mundo entero. Creme, fallecido en 2016, sostuvo esa expectativa durante décadas sin que las fechas anunciadas llegaran a cumplirse. Las demás corrientes que aquí recogemos no comparten esa lectura, y no disponemos de ninguna verificación de sus afirmaciones; lo señalamos con respeto y sin más, porque quien busque «Maitreya se manifiesta» se encontrará sobre todo con ese anuncio.
Las distintas miradas, un mismo Señor
Vistas una a una, las cuatro tradiciones parecen hablar de cuatro personajes. Puestas juntas, dibujan un retrato con más acuerdo del que uno esperaría. Este cuadro resume lo esencial:
- Budismo: Maitreya es el Buda del futuro, el único Bodhisattva venerado por todas las escuelas. Aguarda en Tushita y vendrá, en un futuro lejano, a proseguir la enseñanza de Gautama.
- El Tibetano (vía Alice A. Bailey): Maitreya es el Bodhisattva, título del cargo de Instructor del Mundo, al que Occidente llama Cristo. Preside el segundo departamento de la Jerarquía y se espera su reaparición.
- World Teacher Trust (Sri K. Parvathi Kumar): Maitreya es el Instructor del Mundo, antiguo príncipe de Benarés, encomendado por Krishna hace 5.000 años. Su enseñanza es la de la amabilidad.
- Maestros Ascendidos (YO SOY, Puente, Summit Lighthouse): Maitreya es el Cristo Cósmico, el Gran Iniciador, maestro de Jesús y jerarca de la primera escuela de misterios de la humanidad.
Un mismo Señor, distintas vestiduras
¿Se contradicen? Menos de lo que parece. Todas las miradas coinciden en lo esencial: que existe un gran Instructor al frente de la vida espiritual del planeta, que su cualidad central es el amor-bondad y que su nombre significa benevolencia. Las diferencias están en el calendario y en el vocabulario: el budismo lo espera en el futuro; el Tibetano lo presenta como presente y esperado a la vez; la corriente de los Maestros Ascendidos lo sitúa ya activo en su cargo. Cada tradición ordena el tiempo según su propio reloj.
Una cosa sí conviene decir con claridad. Identificar a Maitreya con el Cristo de los evangelios es una enseñanza de la teosofía y de las corrientes posteriores; el budismo no la comparte, porque para el budismo el Buda que vendrá no es el Cristo. Nuestro criterio en esta guía es el de siempre en la Hermandad: presentar cada corriente con su propia voz, sin fundir los vasos.
Con Sanat Kumara, Gautama y los demás Maestros
El Señor Maitreya no trabaja solo. En todas las tradiciones aparece rodeado de un consejo de Maestros que sostienen con él el trabajo planetario. Con Sanat Kumara, el Señor del Mundo en Shamballa, la relación es la del jefe con su primer colaborador espiritual: la energía que Maitreya distribuye le llega, según el Tibetano, del corazón de Sanat Kumara. Con Gautama Buda, su predecesor en el cuidado de la humanidad, mantiene la amistad más antigua de todas: el Buda que ilumina y el Cristo que aman, juntos en Wesak. La ficha del Señor Gautama está pendiente de publicar.
Con Kuthumi comparte el segundo rayo de amor-sabiduría, y según el Tibetano será él quien continúe el oficio de Instructor del Mundo en un futuro lejano. Con El Morya y el resto de los Chohanes colabora desde el segundo departamento, inspirando a las religiones y a los movimientos de buena voluntad. La ficha del Maha Chohan, jefe del tercer departamento, está también pendiente de publicar.
Cómo acercarte a Maitreya: la práctica de la bondad

De todo lo recorrido se desprende una conclusión práctica: con Maitreya no se viene a pedir, se viene a aprender. Su nombre es una práctica y su Era se siembra con actos de benevolencia. Te proponemos el cultivo de la bondad amorosa, la práctica que en el budismo se llama mettā.
Una práctica de quince minutos
- Siéntate y respira. Un lugar tranquilo, la espalda derecha, la atención en el centro del pecho. Unos minutos de respiración tranquila.
- Empieza por ti. Repite despacio, con el sentimiento y no sólo con las palabras: «que yo esté bien, que yo esté en paz, que yo sea feliz». Si te resulta difícil desearse el bien a uno mismo, ahí hay una pista sobre dónde empezar a trabajar.
- Ve hacia los demás. Trae a alguien querido y repite para él el mismo deseo. Después alguien neutro. Después alguien difícil: no su conducta, la persona. Que el deseo sea sencillo y real, sin forzar el sentimiento.
- Ábrelo a todos. Termina extendiendo el deseo a tu calle, a tu ciudad, a todos los seres sin excepción: «que todos los seres estén bien, que todos estén en paz».
- Invoca si quieres. En la corriente del Tibetano se acompaña con la Gran Invocación; en la del World Teacher Trust, con el canto del amanecer. Con Maitreya, decir su nombre con el corazón en la mano ya es una invocación.
- Haz un acto. Antes de acabar el día, una amabilidad concreta y discreta: la bondad que no se ejercita se evapora.
Señales de que vamos bien
- Juzgamos menos y comprendemos más.
- Nos resulta más fácil desear el bien incluso a quien nos ha hecho daño.
- La sonrisa llega antes que la sospecha.
- Servimos sin necesidad de que se note.
- Sentimos más gozo, y un gozo que no depende de que todo nos vaya bien.
La bondad que no teme
Cuidado con una trampa frecuente: confundir la bondad con la complacencia. La benevolencia de Maitreya, en todas las tradiciones que la describen, ve el mal con toda claridad y no lo llama por otro nombre; lo que no hace es odiar a nadie, ni dejarse arrastrar por el miedo. Si en la práctica aparecen heridas antiguas o situaciones que nos desbordan, pedir ayuda psicológica no es una falta de fe: es, en sí mismo, un acto de esa benevolencia que estamos aprendiendo.
Preguntas frecuentes
¿Quién es el Señor Maitreya?
En el budismo es el Buda del futuro, el maestro esperado que proseguirá la enseñanza de Gautama. El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, lo presenta como el Instructor del Mundo, el gran Ser que Occidente llama Cristo. El World Teacher Trust lo honra como el Señor de la bondad y la corriente de los Maestros Ascendidos como el Cristo Cósmico. Su nombre significa, en sánscrito, bondad amorosa.
¿Qué significa el nombre Maitreya?
Viene de maitrī: bondad amorosa, benevolencia, amistad del corazón, con la raíz mitra, amigo. En pali es mettā, la práctica budista de los buenos deseos. Blavatsky recoge en su Glosario Teosófico que esa benevolencia compasiva es sinónima de Maitreya, nombre del Buda venidero. Pronunciar su nombre y practicar la bondad son, en el fondo, lo mismo.
¿Maitreya es el Buda del futuro?
Sí, en la tradición budista es exactamente eso: el próximo Buda, que aguarda en el cielo de Tushita y vendrá, tras cinco mil años según el relato que recoge Blavatsky, para proseguir la enseñanza de Gautama. Todas las escuelas budistas lo veneran, y en China se le asocia la figura del monje risueño Pu-tai. Para la teosofía esotérica, su venida como Buda mundial pertenece a un horizonte aún muy lejano.
¿Maitreya y el Cristo son el mismo ser?
Para el Tibetano, el World Teacher Trust y la corriente de los Maestros Ascendidos, sí: Maitreya es el nombre oriental del mismo gran Ser que Occidente llama Cristo, el Instructor del Mundo. El budismo no comparte esa identificación, porque para el budismo el Buda que vendrá no es el Cristo. Lo esencial, el Instructor de bondad al frente de la vida espiritual del planeta, es común a todas.
¿Maitreya es un Maestro Ascendido? ¿Qué es el Cristo Cósmico?
En la corriente de los Maestros Ascendidos (YO SOY, Puente a la Libertad, The Summit Lighthouse) ostenta el cargo de Cristo Cósmico y Buda Planetario, y es el Gran Iniciador, maestro de Jesús y jerarca de la primera escuela de misterios de la humanidad. No es un Chohan de rayo como los siete Maestros de las llamas: su oficio es más vasto. En la enseñanza del Tibetano aparece como cabeza del segundo departamento de la Jerarquía.
¿Ya se ha manifestado Maitreya?
Ninguna de las fuentes aquí recogidas fija una fecha. El Tibetano enseña que la reaparición del Cristo está condicionada a que la humanidad establezca correctas relaciones humanas, y que nadie conoce la hora; el budismo lo espera en un futuro lejano. Benjamin Creme afirmó desde 1975 que Maitreya vivía en Londres desde 1977 y pronto se daría a conocer; sus fechas no se cumplieron y las demás corrientes no comparten esa lectura. Lo que todas afirman es que su bendición no cesa y que su presencia se reconoce donde hay bondad.
¿Cuál es el mantra de Maitreya?
En el budismo se le honra con plegarias y aspiraciones que piden encontrarse con él cuando descienda a enseñar, y en el Tíbet existen mantras de Maitreya recitados con ese fin. El World Teacher Trust canta cada amanecer y cada anochecer el Canto del Señor Maitreya. Y está la práctica más sencilla, la que su propio nombre sugiere: cultivar la maitrī, la bondad amorosa, deseo tras deseo. Ese es el mantra que nunca falla.
¿Cómo puedo conectarme con el Señor Maitreya?
Con la práctica de la bondad amorosa: unos minutos al día deseando el bien a uno mismo, a los queridos, a los neutros, a los difíciles y a todos los seres, cerrando con un acto amable y discreto. Quien sigue al Tibetano puede acompañarla con la Gran Invocación; quien se siente cerca del World Teacher Trust, con el canto del amanecer. La conexión con Maitreya se reconoce en los frutos: más gozo, menos juicio y una benevolencia que no teme.
Continúa tu recorrido
Y el resto de Maestros de la Hermandad: El Morya, Kuthumi, Djwhal Khul, Kwan Yin, Saint Germain, Lady Nada, Hilarión, Adama.
Para leer en la Biblioteca
Si quieres seguir leyendo, en la Biblioteca tienes el Glosario Teosófico de Blavatsky, con las voces Maitreya Buddha y Mitta, la Voz del Silencio y más libros de teosofía. De la línea del World Teacher Trust, esta breve obra de Sri K. Parvathi Kumar ayuda a entender el oficio del Instructor del Mundo. Y hay mucho más en la Biblioteca.
Fuentes de esta guía
Esta guía se apoya en los libros del Tibetano transmitidos a través de Alice A. Bailey, en la tradición budista tal como la recoge la teosofía, en la obra del World Teacher Trust y en la corriente de los Maestros Ascendidos:
- El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar (1922): el Instructor del Mundo, el Señor Maitreya, la bendición bajo el pino y el Hierofante de las primeras iniciaciones.
- El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, La Reaparición de Cristo (1948): la espera de Maitreya y del Imam Mahdi, la decisión de 1945 y la colaboración entre el Buda y el Cristo.
- El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, La Exteriorización de la Jerarquía: los dos grandes Avatares y el Maestro K. H. como futuro Instructor del Mundo.
- Helena P. Blavatsky, Glosario Teosófico: las voces «Maitreya Buddha» y «Mitta».
- Sri K. Parvathi Kumar (World Teacher Trust), Lord Maitreya, the World Teacher (1996) y Teachings of Lord Maitreya (2014 y 2016), citadas en traducción propia.
- Summit Publications, The Masters and Their Retreats, y The Summit Lighthouse: el Cristo Cósmico, maestro de Jesús, y la escuela de misterios de Maitreya (1984).
- Dictado de diciembre de 2005 de la corriente de Kim Michaels (shangrala.org), citado por su página anterior en español.







