Assael Romanelli – No eres responsable de los sentimientos de tu pareja

Diana Martinez
Diana Martinez

A muchos de nosotros nos han enseñado que somos responsables por los sentimientos de aquellos que amamos —que debemos asegurarnos de que no se sientan tristes o solos.

Algunas personas conservan la creencia básica  de que si nuestra pareja siente dolor, es nuestra responsabilidad o culpa, y debemos arreglarlo, animarlos, darles un abrazo, protegerlos, y la lista sigue.

¿Cuál es el problema de aferrarte a la creencia básica de: su dolor = mi responsabilidad?

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La consecuencia principal de esa creencia básica es que te mantiene reactivo en tus relaciones íntimas. Cada vez que tu compañero comparte algo difícil o doloroso, tú inmediatamente te pones tenso y sientes que necesitas hacer algo al respecto.

Dejas de escuchas desde una posición cómoda y abierta porque una vez que empiezas a oír el dolor de tu pareja, al instante empiezas a pensar: “¿Qué hice ahora? ¿Qué tengo que hacer? ¿Cuánto esfuerzo y energía deberé invertir para animarlo o pedirle perdón?”. Con el tiempo, ese esfuerzo mental puede llevarte a comenzar a evadir a tu pareja, ya que tienes suficientes problemas propios en tu plato.

Esa reactividad automática te encierra en una relación simbiótica, donde ambos son cautelosos al demostrar su dolor o sobre agobiar a su pareja, y las dificultades de uno son experimentadas como una gran carga emocional para el compañero.

Lentamente la relación se transforma en un lugar peligroso, en el que no quieres compartir tu dolor para no lastimar a tu pareja (porque tu dolor = su problema). En estas relaciones simbióticas, si uno está herido, el otro debe simpatizar con ese dolor como prueba de su amor; si uno está feliz, el otro también tiene que estar feliz. Esta dinámica hace que la relación sea pobremente diferenciable.

Como resultado, ambos dejan de compartir su verdad. Empiezan a evitar temas sensibles, la crítica constructiva, las frustraciones, y las tensiones de conflicto en la relación con el fin de no lastimarse. Dicha evasión es perjudicial porque disminuye la autenticidad, la intimidad, y la vulnerabilidad de la relación.

No eres responsable de cómo tu pareja se siente.

Como Lori Gordon escribe, quizá seas un factor en su vida que influye su experiencia, pero no puedes asumir la responsabilidad de su felicidad emocional. Eso no significa que seas ajeno a su dolor. De lo contrario, encuentra una manera de controlarte mientras tu ser amado lidia con sus problemas personales.

Encuéntrate en la presencia de la otra definición de Schnarsh sobre la intimidad. Sentir y lidiar con tu dolor directamente fortalece el carácter, la integridad, el autorespeto, y la confianza. Así que no le robes a tu pareja la oportunidad de crecer. No tienes que reaccionar de cierta manera a cada expresión de emoción por parte de ellos. Solo déjalos conocerse sí mismos.

En una ocasión trabajé con una pareja simbiótica, donde era claro que el esposo no podía lidiar con el enojo de su esposa hacia él, así que minimizaba constantemente el dolor de ella al no escucharla o siendo sarcástico. En nuestras sesiones, descubrimos que ambos compartían la creencia de tu dolor = mi culpa.

Luego de resaltar su creencia básica, él dijo que ahora estaba realmente listo para escuchar el dolor de su compañera. Yo le pregunté qué tanto quería realmente oírla del 1 (no realmente interesado) al 10 (muriendo por escuchar sus lamentos). Él dijo inmediatamente 8. Ese número se sintió demasiado alto para la realidad de su recurrente evasión simbiótica del dolor.

Lo invité a tomar una pausa, que imaginara que había bebido el suero de la verdad, y compartiera el verdadero número. Escaneó con preocupación el rostro de su esposa y susurró: “Bueno, realmente, es 2 de 10”.

Para su sorpresa, su esposa no se sintió ofendida sino que liberó una risa profunda y espontanea. Ella compartió que sintió que era un 2 cuando él había dicho originalmente 8, y ella estaba agradecida con que él haya admitido abiertamente lo que ella (y yo) percibimos.

Luego de ese instante, ambos experimentaron un momento de relación diferenciada —él compartió su dolor honesto, en la forma de evasión, y ella fue capaz de “dejarlo aterrizar”, porque él no trató de censurarse a sí mismo para protegerla.

Este proceso ayuda a las parejas a cortar el cordón umbilical simbiótico entre ellos y a que se atrevan a compartir su dolor honestamente, sin evadir ni censurarse, e incluso sin la necesidad de solucionar o proteger a su cónyuge.

Así que ahora vamos a examinar los diferentes pasos que puedes seguir para suavizar la reactividad simbiótica de sus relaciones íntimas y permitirle a tu pareja compartir su molestia abiertamente.

  1. Reflexiona para examinar si te aferras a la creencia básica de que eres responsable por los sentimientos de tu pareja, o su dolor es tu responsabilidad, o que es tu responsabilidad es hacer feliz a tu pareja todo el tiempo. Observa qué ganas y qué pierdes al confiar demasiado en tal creencia básica.
  2. Si te gustaría suavizar (o cambiar) esta creencia básica, comparte este artículo con tu ser querido, así tendrán un lenguaje y entendimiento común, y pauten una hora para que tengan una conversación profunda y calmada.
  3. Cuando estén hablando, intenta compartir tu dolor, crítica, frustración, o incluso el enojo hacia tu pareja lentamente, en pequeñas cantidades, haciendo pausas para dejar que sea absorbido y digerido por tu compañero.
  4. Recuérdale a tu pareja que “se aferre a sí mismo”: No tiene que reaccionar a lo que estás compartiendo. Recuérdale que solo escuche y permite que aterrice en su cuerpo. No tiene que disculparse, arreglarlo, ni motivarte.
  5. Si comienzan a estar reactivos, a la defensiva, o agresivos, toma un respiro y/o descanso. Si es necesario, siempre puedes regresar a este tema después.
  6. A veces compartir el dolor en esta nueva y diferenciada manera, la cual no es un golpe o un ataque en medio de una pelea acalorada, puede conllevar a cierta distancia, frialdad, o incluso a una ruptura. Esto es inevitable y natural. Recuerda respirar y mantenerte abierto y amoroso hacia tu pareja. Recuérdate, y a ellos, que estás haciendo esto para poder profundizar más la relación. Si puedes mantenerte firme y no retractarte ni disculparte por lo que has dicho, con el tiempo tu pareja tal vez vuelva a este tema con una pregunta o quiera compartir su propio dolor al respecto.

Este proceso puede encaminarte a una relación más consciente, la cual es menos reactiva y simbiótica y más auténtica y diferenciada. Con el tiempo, una sensación de libertad se alzará en la relación, y te sentirás más libre de compartir lo que sientes.

Descubrirás una apreciación renovada hacia tu pareja, porque ellos estarán dispuestos y lo suficientemente fuertes para conocerte y a tu dolor, sin reaccionar o desmoronarse. Con el tiempo, dicho proceso cambiará tu manera de pensar y te ayudará a internalizar que no puedes evitar que tu pareja sienta dolor.

Así que si no quieres que tu pareja y los que amas se mantengan indiferenciados, y si quieres que crezcan, entonces recuerda que tú no eres responsable de sus sentimientos. Su dolor es su dolor, y tu dolor es tu dolor.

Para cerrar, ofrezco esta frase: “Para cada quien su propio dolor”.

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Traducido por: Diana Martínez, redactora y traductora en la gran familia hermandadblanca.org 

Canalizado por: Assael Romanelli, trabajador clínico social y un terapeuta de parejas y familias.

Página original: https://www.psychologytoday.com/intl/blog/the-other-side-relationships/201908/you-are-not-responsible-your-partners-feelings

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