Claves para un matrimonio feliz.

G. S.
G. S.

El presente articulo consistirá en una de las conferencias de Roberto Perez quién nos enseña las claves para tener un matrimonio feliz o por lo menos internar serlo. Son maravillosas sus palabras y las transmite con una mágica sencillez por lo que es muy agradable su lectura. Sumado a esto, es enorme la sabiduría que nos trasmite para qué aprendamos, desde su punto de vista basada en su experiencia y estudios antropológicos, a mantener la llama del amor en nuestra pareja. No obstante eso, también nos da consejos para ser cada vez mejores padres, amigos o amigas, compañeros o compañeras, etc. Por todo lo expuesto anteriormente, les traigo estas palabras para que, a partir de las mismas, puedan comenzar a descubrir las maravillas que nos regala cualquier relación.

 

Sexo, eros y amor por Roberto Pérez comentado por Gisela S.

Creo que todos los presentes, salvo alguna edad que vea alguna cara muy muy joven, todos los que estamos aquí creo que de este tema del que voy a hablar no es algo que sea anécdota, algo circunstancial, algo externo, hablar de la relación del hombre y de la mujer, hablar del encuentro y de la vinculación del hombre y de la mujer. Es un tema que mueve muchas cosas, mueve el pasado. Digo mueve el pasado porque uno sabe muchas cosas que aprendió con dolor. Voy al presente porque todos los que estamos aquí, salvo los que no estén en pareja, así y todo, el vínculo del hombre y la mujer y el encuentro y el afecto nos esta, en este momento, a cada uno de alguna manera, involucrando. No estamos fuera de eso.

Y mueve el futuro porque el ideal es que después de que pueda transmitirles lo que tengo en mi corazón, podamos juntos continuar desde, pues de aquí, mirando para adentro y compartiendo con alguien, con los que podamos, estas reflexiones que voy a darles.

Uno desearía hacer las cosas mejor, uno desearía que lo que viene sea muchísimo mejor que lo que es y lo que fue. ¡No importa la edad eh! Uno desea que eso sea así. Y sobre ese propósito es de donde quiero hablar. Cuando haga descripciones de cosas que puedan ser dolorosas, no las puedo evitar porque a algunos nos va a tocar una cosa y a otros la otra. Si me interesa que pongamos a la esperanza como sustrato de todo. Ya que esa actitud de esperanza hace que, haya sido como haya sido el pasado y como es el presente siempre, siempre, siempre, la actitud que tenemos frente a lo que vivimos, puede hacer que el futuro sea mejor.

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Un proverbio tibetano dice: «quieres saber cómo va a ser tu futuro, mira tu presente».

Quiere decir que en el presente construimos lo que viene, entonces repito. Sean abuelas, abuelos, sean padres o madres, sean esposo, parejas, etc. etc. Estoy convencido que todo esto que digo, nos va a afectar a cada uno. Y si podemos tener la suerte que esto llegue a nuestros hijos, sobrinos, nietos, es decir podamos llegar a ellos. Si de alguna manera lo que les digo lo podemos retransmitir, quizás podemos poner palabras claves en el trabajo personal de la vida de ellos.

Y voy a empezar con una foto que me encanta que son dos personas ya mayores, abrazadas, y la frase que dice abajo tiene que ver con la filosofía griega y esto es real. ¡Esto es un relato real eh!. Esto esta en uno de los libros de Platón:

«Le preguntaron a Zenón de Elea discípulo de Parménides, si los sabios podían enamorarse. Y Zenón contesto claro que sí, entonces le dijo: «entonces los sabios actúan igual que los tontos y los necios». «Ni mucho menos» contesto Zenón. Los necios creen saber porque aman, los tontos incluso dan sus razones, pero solo los verdaderos sabios saben que no las hay y que nadie puede explicar porque entra el amor y porque sale».

Los verdaderos sabios saben que no hay razones y nadie puede explicar porque entra el amor y porque sale el amor.

En un inicio de profundidad, y a lo que venimos diciendo, quisiera poner una clave, como un sello en el corazón de cada uno, y es una frase pequeña, profunda, simple, pero clave:

“Los vínculos son el lugar de la realización del alma”

Es decir, nuestras almas se realizan en la medida que logramos sanar mejorar, hacer mas nutritivo, mas profundo, mas rico, los vínculos que tenemos en nuestro alrededor. La vida pasa, nuestro destino pasa, la salvación pasa, pongamos distintas palabras, la llegada a lo mas importante pasa por como logramos mejorar, profundizar, y sanar nuestros vínculos. Me entienden. Es en esos vínculos donde se realiza el alma. Entonces las personas que pasaron por nuestra vida, en el encuentro del amor, o las que están en nuestra vida,  en el encuentro afectivo del amor, han sido parte nuestra para constituirnos como personas. De ellas nos nutrimos, a ellas nutrimos, y mutuamente lo hicimos para crecer juntos, uno con el otro. Entonces todo encuentro, toda relación, todo vínculo que se acerca a nosotros, es una oportunidad para crecer, para enriquecernos, para ser mejores. De modo que, no importa si tuvimos éxitos o no tuvimos éxito, lo importante es que hayamos aprendido algo de lo que vivimos. No es importante que todo haya salido bien, no es importante que todo este bien. Lo importante es que suceda, lo que suceda, o haya sucedido lo que haya sucedida, hoy, el presente de hoy sea mejor. Que yo pueda entender mas de la vida, de mi mismo, de la humanidad, de la condición humana. Que yo pueda haber crecido por haber atravesado esos vínculos que viví, de eso se trata. No de enojarnos con lo que paso, no de disgustarnos con lo que pasa, ni tener una decepción de lo que pueda ser el futuro, ¡no!, ¡no!, ¡no!. Es mantener nuestra capacidad de asombro que de todo, positivo o no, puedo aprender, esa es la actitud auténtica.

Y por eso, en las culturas antiguas, había dos ideas centrales en la formación y educación de los jóvenes, esto como un común denominador en las culturas.

La primera clave en la educación y formación de los jóvenes es que cada uno de ellos, lo antes posible, supiera para que vino a esta vida. ¿Cual era la misión que venia a realizar a esta vida?, eso es lo primero. Y los que hacían de maestros, de sabios, de gurú, de sacerdotes, aquellos que tenían la tarea de formar, lo primero que intentaban era que cada uno descubriera para que vino a esta vida.

La segunda clave de la educación era que aprendieran a encontrar su compañero o su compañera de vida. Eso es lo segundo, que supieran elegir bien a su compañero o compañera de vida. ¿Por qué? porque en la medida que me encuentro con alguien que me acompaña en la vida, el otro puede ser el que me ayuda a cumplir mi propia misión en la vida, y yo puedo ayudarlo a cumplir su propia misión en la vida.

Para las culturas antiguas, cada uno de nosotros tenía una misión personal, y el que elegimos compañero/ compañera es el que tiene que ayudarnos a cumplir cada uno nuestra propia misión, por lo tanto la familia era el proyecto privilegiado que une al hombre y a la mujer pero, cada uno, es uno. Y ella tiene su misión que cumplir y el tiene su misión que cumplir y para ello se encontraban hombre y mujer para cumplir mutuamente cada uno su misión. Para que ella sea más mujer y él sea más hombre. De modo que, los que hacían de formadores, intentaban ayudarles a discernir y formarlos en el camino para que mutuamente se apoyen y se ayuden para cumplir su propia misión en la vida. Esa era la razón de la unión del hombre y de la mujer, en esa intimidad y dentro del proyecto de la vida de la familia. Y entonces ahora sí,  si esto es así, fíjense, cual es el secreto básico sobre donde se apoya el amor del hombre y de la mujer. ¿Donde estaría la pieza clave? ¿que podemos decir? donde se asienta este encuentro entre el hombre y la mujer.

Hay una formula química del secundario, que nos ayuda a recordar desde una base tan sencilla, y ¿como se puede aplicar en la complejidad de los vínculos humanos?. Fíjense, esta afirmación química dice así:

La riqueza de un compuesto, depende de la pureza de las sustancias que la componen.

La riqueza del agua, depende de la pureza del oxígeno y del hidrógeno que lo componen. Cuando cada uno de los elementos es mejor, el compuesto es mejor. Es tan simple, que parece obvio. De modo que, cuando mejor mujer es ella, y mejor hombre es él, mejor es la unión que producen. La riqueza del compuesto que es el matrimonio, va a depender del amor así mismo que se tengan cada uno de ellos.

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La riqueza de la vida matrimonial, conyugal, de pareja depende inexorablemente de la riqueza, de la profundidad, del valor de la vida de cada uno de ellos.

Por lo tanto, lo mejor que puedo hacer por mi compañero/compañera es ser yo, mejor. Lo mejor que puedo hacer para que ese compuesto sea más rico, es trabajar sobre mí mismo, para ser cada vez mejor, yo. No puedo obligar al otro que haga lo que el otro no hace, pero si puedo en mi, hacer todo lo posible para enriquecer el compuesto.

Cuando uno deja de amarse a sí mismo, empieza a afectar el vinculo matrimonial. Cuando uno deja de amarse a si mismo, empieza a afectar el núcleo matrimonial, la vida matrimonial. Pero para esto, los que me escucharon en la conferencia me entienden, por lo que no necesito hacer una mínima aclaración.

Cuando yo digo amarse a uno mismo, tenemos la mala costumbre de asociarlo a la palabra egoísmo. Entonces digo amarse uno mismo es más o menos como egoísta. ¡No! es una locura, el egoísta es el que vive para sí mismo, en cambio el que se ama así mismo es aquel que hace todo lo posible por desarrollar todo lo mejor de si mismo. Ese es el que se ama, amarse a si mismo es un laburo titánico, porque es un trabajo permanente de tiempo y esfuerzo dedicado para crecer y superarme como persona. Por lo tanto, el egoísta no hace nada por desarrollarse, lo que el importa es simplemente el estar bien, sin importarle de nada ni de nadie. En cambio, la persona que se ama así misma, se esfuerza todo el tiempo, por crecer, sus dones, sus talentos, sus capacidades, para poder brindar mejor a los otros. Dame una mujer que se ama bien así misma, que se acepta, que se enriquece y que se da. Dame un hombre que se vive aceptando así mismo, aprendiendo a enriquecerse como persona, y dando eso a los otros. Dame dos personas así. Lo primero que va a pasar ¿saben que es? Que se van a admirar. El amor se empieza a apaciguar cuando pierdo la admiración de la persona que tengo a mi lado. Cuando dejo de admirar a la persona que tengo a mi lado, porque ya no me, ya no me asombra o no me encanta, o no me produce esa sensación de grandeza, lamentablemente el amor se opaca. Por eso, normalmente cuando la otra parte pone lo mejor de sí para desarrollarse, siempre es objeto de admiración y por eso, van a ver siempre, que al momento en que un hombre y una mujer comienzan su vínculo, probablemente están en un estado donde la situación es muy efervescente, pero con el paso del tiempo y la convivencia, si alguno no crece y otro si, empieza haber esta sensación de desfasaje que finalmente empieza a producir brechas y la situación se empieza abrir.

Cuando uno deja de preocuparse por ser mejor, afecta al que tiene a su lado. Por eso entonces, el amor de la pareja, el amor conyugal, el amor del hombre y de la mujer comienza por el grado de amor a uno mismo, que uno tiene. Y lo mejor que pueda hacer yo por la otra persona, es ser yo mismo, al punto que uno puede decir lo siguiente:

Lo mejor que puedo hacer por los demás, es sanar  mis defectos.

Lo mejor que puedo hacer por mis hijos, por las personas que me rodean es curar, sanar mis defectos, corregir mis malas maneras de ser, porque sino voy lastimando, hiriendo, molestando a todos los que merodean. Lo mejor que puedo hacer por el otro, es ser yo, mejor. Porque en la medida que soy mejor, doy mejor. Y soy mejor cuando me acepto y no me vivo quejando de lo que soy y, soy mejor cuando me aprendo a enriquecer, descubriendo mis talentos y desarrollándolos y soy mejor cuando me abro al encuentro con el otro, para terminar de crecer. Cuando yo no me acepto, o no vivo enriqueciéndome como persona, en mis talentos no vivo abriéndome al otro, directamente me voy secando

Y hay una cosa que voy a decir ahora y lo voy a decir después, lo que no crece muere, o sea que es la ley de vida natural:

Lo que no crece, se muere.

Entonces, si en los seres vivos esto es verdad, lo que no crece, muere, lo mismo pasa en el vinculo, si eso pasa en cada parte, eso pasa en el compuesto. Si no aprendemos a crecer, a la larga, se muere el vínculo. Si cada uno no aporta lo mejor para que se de el crecimiento, a la larga, el vinculo se va muriendo. O crezco, o muero, es así, por eso hay una frase muy fuerte que duele un poco pero bueno:

Lo que cambia, perdura, lo que no cambia perece.

Si seguimos permanentemente de la misma manera, todo el tiempo, y no hicimos cambios para corregir lo que hay que corregir, para mejorar lo que hay que mejorar, para darnos cuenta de lo que tenemos que darnos cuenta y seguimos igual.

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Lo que no cambia, perece.

Por eso la permanente inquietud de cada uno, de que tengo que cambiar en mi, para mejorar. Y la permanente inquietud de compartir con el otro, que tenemos que cambiar y mejorar. Por eso siguiendo esa idea de las culturas antiguas, hay una frase que dice así:

Antes de preguntarte con quien vas, pregúntate a donde vas.

Antes de buscar quien te acompañe en la vida, pregúntate a donde vas en tu vida, cual es tu misión en tu vida. No sea que vos no sabiendo donde vas, te unís con alguien y un día el va para un lado y yo voy para el otro lado.

Entonces preocuparse por la misión personal en la vida, preocuparme por estar bien plantado en la vida, permite dar mas posibilidades, que en el encuentro con el otro, en nuestra unión, nos enriquezca. Si cada uno de nosotros, está perdido por la vida, pero tenemos muchas necesidades, y de ahí armamos nuestros vínculos, sin saber cada uno que quiere de la vida, donde va, a donde apunta, lo que suele pasar es que un día me doy cuenta que yo quiero ir para allá, y el otro quiere ir para el otro lado. Y tratamos de mantenernos, muchas veces, por las responsabilidades y muchas cosas. Pero ya algo esta fallando, cuando nuestros intereses, nuestras metas, horizontes,  han ido cambiando. Antes de preguntarte con quien vas, pregúntate a donde vas.

Entonces si, vamos a pensar de esa manera. Después de esta clave que les di, de que el amor conyugal se apoya o el amor de la pareja, en el amor a uno mismo, hay una segunda clave que lo voy a decir como enunciado y lo vamos, y lo dejo para que lo pensemos juntos:

El diálogo de los cuerpos, es la expresión del diálogo de las almas.

Sacado del contexto que puede parercer religioso, quiero que lo veamos a fondo. El diálogo del cuerpo, es la expresión del diálogo interior que tengo con el que tengo a mi lado. Cuando mi diálogo personal empieza a no tener profundidad y riqueza, el diálogo de los cuerpos empieza a perder profundidad y riqueza. La sexualidad depende de la comunicación entre las personas.

Por eso en una de las conferencias una vez dije esto a los hombres presentes: díganme cual es la manera más fácil para tener una noche espectacular con mi compañera, cual es la manera de que tengamos sexualmente una noche espectacular, done hayamos disfrutado, gozado etc. etc. etc. Le puedo decir a las damas peros se los digo a los hombre.

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¿Como hacemos para que sea guau? No es un tema de pastillas, de películas, ni nada de eso no hay método, ni técnica, es muy simple.

Cuando yo con la compañera que tengo, dialogamos y compartimos, y ella se siente escuchada, cuando encontramos un momento donde cada uno nos sentimos escuchados, y sobre todo cuando hago sentir escuchado al otro, con atención y dedicación, naturalmente lo que sigue después en la intimidad del cuarto, va a ser espectacular. Cuando yo me siento escuchado adentro, cuando yo, lo digo como mujer, cuando yo me siento escuchada adentro, cuando yo me siento escuchada, me nace abrirme y entregarme. Cuando no me siento escuchada o escuchado lo otro va a ser algo mecánico, frió, indiferente, más o menos, saldrá bien saldrá mal dependiendo las circunstancias, por eso el diálogo del cuerpo, depende del diálogo del alma.

Si lo que quiero es tener un buen encuentro en la intimidad corporal con mí compañero/a,  necesariamente lo mejor que puedo hacer es  intentar tener un momento rico de encuentro y de dialogo previo. Y vas a ver como el otro sigue tranquilamente.

Lo digo del varón a la mujer, pero es viceversa ¡eh!, porque esto es común. Entonces una ecuación importante es entender que el escucharnos pasa a ser una pieza clave en el desarrollo del matrimonio de la pareja. Yo diría, a mis 52 años, puedo decirlo con una certeza que antes no tenia.

Todos los fracasos, todos los éxitos en la relación hombre mujer pasa inexorablemente por esto. El termómetro, el medidor de la relación, de un vínculo, pasa por si las partes se sienten escuchadas o no.

Si realmente ambos se sienten escuchados, el uno por el otro, ese matrimonio esta sano. Y si eso ocurre realmente, con el paso del tiempo la sexualidad es riquísima. Por eso la fortaleza de un vínculo, en todos los órdenes, se da cuando existe una capacidad de escucharnos. Entonces entendamos esto, dialogar no es hablar.

Dialogar es hacerse sentir escuchado al otro. Dos personas dialogaron bien, cuando las dos se sintieron escuchadas. No cuando hablaron mucho, hablar mucho no es sinónimo de sentirnos escuchados. Dos personas realmente como matrimonio, como pareja, realmente han crecido en el amor, cuando se escuchan, uno con el otro. Escucharse no es una actitud pasiva. Acuérdense que una cosa es estar callado y otra es escuchar.

Ustedes saben bien que cuando estamos frente a otras personas, yo me doy cuenta cuando alguien me escucha y cuando alguien esta callado. Puede parecer que me escucha, pero no esta, porque el escuchar es una actitud activa, el estar callado es una actitud pasiva. Entonces muchas veces, díganme sino, vos le hablas a la otra parte, le decís: «no me estas escuchando», «no, no, no, te escucho te escucho» y te repite la última frase para que te quedes tranquila. Pero estuvo en otro lado, no estas acá, no te importa. «No sí, sí me importa, me importa». Y vos sentís, porque se siente eso, no podes poner explicación.

Sentirse escuchado es una cosa muy distinta a estar mirando al otro, y oyéndolo por eso entonces, quiero poner algunos fundamentos claves, para que vayamos desgranando algunas verdades fundamentales. Con esto que he dicho, ahora quisiera que entráramos, a las tres partes o las tres claves que tienen que ver con la vida matrimonial y con la vida conyugal y con la vida de la pareja.

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Los tres componentes claves de la vida conyugal: sexo, eros y amor.

Incluso Octavio Paz tiene una frase que dice así: el sexo es la raíz, el eros es el tallo y el amor es la flor.

Fíjense lo que acabo de decir antes, sobre el amor a uno mismo y el amor con el otro, que dice así, es fuerte así que le pido todas la neuronas, fuerte en el sentido que es muy claro, como cierre  de lo que vengo diciéndoles: solo cuando esas bien contigo mismo o contigo misma, puedes estar bien con el otro. Solo cuando manejas tu soledad, puede manejar tu relación. Ninguna relación te dará la paz que tú mismo o tu misma, no crees en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tú mismo o tu misma no construyas. Solo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien convencido o bien convencida «no te necesito para ser feliz», solo podrás amar siendo independiente. Solo se podrá ser feliz, cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra. Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas, es una fantasía narcisista que solo trae frustraciones. Por eso amate mucho, madura, y el día que le puedas decir a la otra persona: «sin ti la paso muy bien». Ese día, estarás preparado o preparada para vivir en pareja.

¿Queda claro no? Es mas duro, to lo dije mas suave, pero es así. Les puedo asegurar a mis 52 años, que es así. Cuando no pudimos ser felices con nosotros y le pedimos al otro que nos haga feliz, todo mal, todo mal. Y para colmo si quieren ver eso, escuchen todas las canciones latinas en la radio; «Sin ti  me muero, sin ti no puedo estar, desde que te fuiste». Pasamos del tango a las canciones latinas. Escuchen media hora la radio latina y van a ver que es. Todas las canciones dicen todo lo contrario a esto, sin ti no puedo ser feliz, sin ti, sin ti. ¡No, no, no!

¡Que lindo seria que la generación que nos continua a nosotros, la tenga bien clara a esto y la canción latina sea: «soy feliz, me enamore de mi»!. ¿Se imaginan las canciones latinas me enamore de mi, no te necesito?. Y salimos del tango rioplatense y salimos de esta mezcla pegajosa, de sensaciones de que el otro tiene que llevar mi felicidad. Y todos hemos pagado el precio, por no haber comprendido, pagamos le precio caro.

Entonces me gusto este comentario, para que comprendamos entonces, que el trabajo sobre mí mismo es el que hace que yo vaya al otro libremente. Eso es importante. Cuando yo aprendí a estar bien conmigo, voy al oro libre y lo hago al otro libre. Porque si yo no estoy bien, el otro tiene que ayudarme para que yo esté bien, le quito libertad. Yo tengo que ser el libre, él tiene que ser libre, nos tenemos que elegir desde la libertad. No de “sin ti me muero”. Porque entonces si hago eso, hago un lazo de dependencia, ahí no hay amor, hay dependencia. Sobre esa base dicha entonces, retomo.

Los tres componentes sexo, eros y amor.

Para tratar de ponerle palabras, cuando digo sexo evidentemente todo lo que es lo placentero, lo instintivo, tiene que ver con lo más pasional de nosotros, y este es un condimento del amor. El primer elemento constitutivo de nuestro amor.

El segundo, eros. Eros en cambio en un sentido un poco más elevado, tiene que ver con las ganas. Yo diría para decirlo de manera mas práctica, el sexo tiene que ver con nuestra parte instintiva de hombre-mujer, con nuestras pasiones etc. pero el eros, en cambio que es el tallo, que une la raíz con la flor, el eros tiene que ver con las ganas, con esas ganas de estar contigo. El eros es lo que va a permitir que todo se desarrolle, sin eros, el amor se apaga y el sexo se hace rutina. Por eso es tan importante sostener el eros. De eso voy a hablar ahora.

El eros es estas ganas, es como, acuérdense cuando uno se puso de novio por primera vez, recordemos así para atrás, tenía tantas ganas de verlo, que corría, y no sé qué hablábamos ni nada, pero me moría por estar al lado. Las ganas de, es como la energía que une al sexo y al amor. Y cuando el eros desaparece, repito, el sexo se hace rutina y el amor se apaga. Poder sostener las ganas es fundamental, por eso en esa radio Argentina que ahí la escuche, milenium, lo importante no es si pierdes o si ganas lo importante es que no pierdas las  ganas.

Para todas las cosas de la vida ¡eh!. Lo importante no es si pierdes o si ganas, lo importante es que no pierdas las ganas.

Más aún me salgo del amor que estamos hablando, y paso al amor a nuestros hijos, lo peor que puede pasar es ver a un papá o a una mamá sin ganas, sin ganas de vivir, sin ganas de aprender, sin ganas de agradecer, sin ganas de ser. Un hombre o una mujer sin ganas, apaga la vida de los que tiene al lado.  Por eso sostener las ganas es un tema. Parece un tema de esfuerzo, voluntarista ¡no, no! ahora vamos a hablar como se sostienen las ganas.

Pero evidentemente de lo que se trata es de trabajar allí en este eros para que nuestro sexo y nuestro amor vayan de la mano. Estos tres componentes, falta el amor. Por supuesto cuando hablo del amor hablo de la comunión, de la ternura, del encuentro, hablo del saber perdonarse mutuamente los errores, hablo del saber apoyar al otro, aunque lo que el otro haga no me interesa, hablo de apoyar el crecimiento del otro porque sé que el bien del otro también es mi bien, eso es amor.

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El amor como búsqueda del bien del otro, para su crecimiento. Entonces sexo, eros y amor, los tres componentes, si alguno de estos no está, la calidad del vínculo matrimonial empieza a perderse. Y son tres partes que tienen que estar, cuando, repito, uno de estos no está, todo se cae.

Lo importante no es ser perfectos, sino lograr una supervivencia afectiva, que se logra cuando uno cuida los tres componentes. Pero para que entendamos el misterio de la relación de los tres componentes, uno podría decir así:

Cuando uno en la vida matrimonial, empieza a perder el eros, a veces ella o el empieza a sacar a pasear su eros, ¿me entienden?. Y cuando uno empieza a sacar a pasear el eros por ahí, hace unos líos bárbaros, porque empieza el juego de la seducción, entonces cuando uno saca a pasear el eros y entran en el juego de la seducción, se mete en cada lío, por eso el tema es recuperar el eros dentro, no sacarlo a pasear afuera. El eros solo, es seducción, cuando el eros está dentro de la pareja es muy lindo porque el eros dentro de la pareja es, nos seducimos mutuamente, pero cuando fíjense siempre la misma frase: cuando al otro no le importa lo que haga o deje de hacer, cuando al otro no le importa esto o aquello que para mí es tan importante, yo empiezo a bajar el eros. Y siempre pasa la misma historia, cuando el que me tiene que escuchar, no me escucha, busco a alguien que me escuche. Si es una mujer y encuentra una amiga, todo anda bien, y si es un hombre y encuentra un amigo todo anda bien. Ahora si ella encuentra a un amigo que la escucha mas del que la tiene que escuchar, empieza el problema. Todas las desavenencias, digo la mayoría de las desavenencias que he visto en todas las vidas de parejas, en todas es calcado, es como el abc, cuando no me sentí escuchado o escuchada, empiezo a buscar afuera alguien que lo haga

Cuando el eros esta solo acompañado del sexo, cuando hay eros y sexo termina habiendo adicción, porque cuando solamente tengo pasión, y lo saco por lo instintivo solamente, ahí termina habiendo un estado de pasión, que a la larga pienso que puedo ser amor cuando no lo es, como la frase que le di cuando estamos ahí leyendo. Puede haber una gran unión sexual, pero no es ser amor, cuando mis ganas se reducen a tener sexo y creo que eso es amor, otra vez, otra desviación.

Cuando el eros está unido al amor, cuando las ganas están unidas al amor, normalmente las ganas y el entusiasmo unidos al amor hacen que se genere un vínculo de amistad dentro y fuera de la pareja. Díganme… cuando yo tengo un amigo o amiga tengo ganas de estar con ellos, ganas de estar, ese eros está. Cuando al eros lo acompañamos con el amor, la amistad es profundísima. Los verdaderos amigos es donde hemos unido justamente el eros y el amor, entonces ahí hay un vínculo, ganas de, entusiasmo de decir, de estar. Lo que deberíamos lograr es que eso este dentro del vínculo que tenemos también. Pero eros y amor dan mucha fuerza porque nutren mucho. La diferencia es que justamente que con mi compañero/compañera de vida lo que tengo es la parte del sexo.

Entonces para cerrar esta idea, el eros es el puente entre el sexo y el amor. La vida matrimonial, o la vida conyugal o de pareja es realmente sana cuando los tres componentes están unidos, cuando al sexo, el eros y el amor están unidos la pareja esta plena.

A eso deberíamos aspirar y como digo antes… observen que muchas veces cuando pensamos en lo que les digo no tenemos claro esto que voy a decirles, tomo la idea que les dije antes.

Lo que no crece, muere. Vamos a empezar al revés, cuando uno deja de crecer. Cuando deja de crecer el vínculo,

¿Cuáles son los síntomas que están demostrando que ya no estamos creciendo, que ese vínculo se está apagando?… esto se puede trasladar a muchos ámbitos  de la vida, ahora lo quiero acotar a lo que estamos hablando. Uno empieza a sentir que no está creciendo cuando aparece la triple D

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Siempre el triangulo tiene que ver con el área del pensamiento, sentimiento y acción. Mente, corazón y voluntad. Y cuando uno empieza a dejar de crecer en el vínculo afectivo del matrimonio o de la pareja inexorablemente aparecen estas triples D.

La primera es el desencanto. El desencanto es esto de: «ya no te admiro, ya no me encantas. Ya no me encanta ir a casa, ya no me encanta hacerte una comida rica, ya no me encanta vestirme bien para cuando llegas. Ya no me encanta que salgamos juntos», el encanto es el ingrediente que en todos los órdenes de la vida me esta mostrando que estamos creciendo bien. Y por eso lo traslado, sino te encanta una atardecer, si no te encanta caminar por la playa si no te encanta escuchar una música, si no te encanta leer una poesía, algo anda mal en tu vida. Pero si, lo acoto a esto, si ya no me encanta estar contigo, algo anda mal seriamente, y ese desencanto, normalmente le sigue el disgusto.

«Ya no me gusta estar acá, ya no me gusta hacer lo que hacíamos», cuando al desencanto y al disgusto le sigue la tercera D, que es el desgano, la falta de ganas, la cosa se complica.

Triple D: Desencanto, disgusto y desgano.

De modo que lo que debo hacer para sostener el crecimiento es cuidar el encanto, cuidar el gusto y cuidar las ganas. Si eso se cae, puede enfermarse la relación pero también puede llegar a morir, aunque estemos bajo el mismo techo. Por eso entonces, uno deja de crecer en todos los órdenes de la vida, pero también en la vida de pareja, cuando aparece el desencanto, el disgusto y el desgano. Y normalmente que pasa en la realidad, y ¿cómo debemos solucionar esto?

¿Cuál es la medicina para esto?

Primero la manera equivocada de salir de acá, y van a ver qué, lo que digo ahora, no estamos vacunados, ninguno de los que estamos aquí. Cuando uno en la vida o en la pareja, empieza a tener estas triples D, como un síntoma típico de fiebre como la fiebre a la infección, cuando esto parece, el peor peligro es salir de acá buscando adicciones. Muchas veces buscamos placeres, que son paliativos, para salir de esto. Entonces compramos un auto, hacemos un viajecito, hacemos esto, lo otro. Y buscamos cosas de afuera, que llenen el vacío que uno tiene. El peligro es que siempre caemos en la adicción, buscamos momentos placenteros que nos hagan salir de estas sensaciones, él se hace adicto al trabajo, ella se hace adicta a los hijos. ¡Existe eh! Existe la adicción a los hijos. Una cosa es amarlos y otra es ser adictos. Cuando vivo para ellos, cuando ellos son mi felicidad, ¡cuidado, cuidado te pasaste la línea!. Vos tenes que darle tu felicidad a ellos, no que ellos sean tu felicidad. «No Roberto, son mi felicidad», suena muy bonito eh, pero es peligrosísimo, es una trampa. Ella se hace adicta a los hijos, él se hace adicto al trabajo, él o ella se hace adicto al televisor, sino aparecen otras adicciones menores o mayores, él se hace adicta al golf, ella al gimnasio etc. etc. y aparecen las pequeñas adicciones, ella se hace adicta a las cirugías, él se hace adicto a no sé qué otra cosa. Y empiezan las pequeñas o grandes adicciones de cada día. Y vivimos en un mundo adictivo en donde esas adicciones, son placenteras, pero no solucionan la situación de fondo. Entonces, me encuentro con matrimonios de varios años, de veinte, treinta años de casado que vos te das cuenta que si rascas un poquito, bajo toda esa cosa, esa cantidad de cosas, o de placeres o de disfrute hay una sensación de que eso tapa, algo que no está muy bien resuelto. Porque a la hora de la verdad, no se escuchan entre sí, cada uno tiene sus escuchas aparte, no digo que llegue a otra cosa, pero cada uno tiene vidas paralelas.

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Cuando esto ocurre, el camino de las adicciones, y lamentablemente es lo más común, ¿Cuál es la medicina para salir de acá?.

Y ahora les voy a dar la clave que creo yo que es un secreto para la vida matrimonial, y la podemos aplicar en todos los vínculos ¡eh! Miren lo que voy a decir acá, se da exquisitamente en la amistad:

El amor de pareja, es el piso superior de la planta baja, que es el amor de amistad.

El amor de la pareja se sustenta, en el amor de amistad. Si ella y él no son amigos, difícilmente sean buenas parejas. La amistad es como la base del vínculo del hombre y de la mujer porque las cosas que voy a decir, lo hacen los amigos entre sí. Miren esto:

¿Qué es lo que una amiga o amigo nos hace?, la verdadera amiga eh!, siempre nos enseña a discernir. El verdadero amigo o amiga es el que te recuerda siempre que es lo esencial y que es lo accidental, cuando te perdiste, te dice: «para, para, te estas yendo para a otro lado, esto es lo importante, estas desatendiendo lo urgente, estas no mirando lo esencial, te quedaste en lo accidental», discernir es ayudarte a que te des cuentaDe lo que es prioritario y lo que es secundario, por eso el verdadero amigo, es aquel que te ayuda a darte cuenta de lo que es transcendental y más importante. Muchas veces cuando estamos confundidos por problemas de la vida cotidiana, el amigo no es el que te da la respuesta de lo que tienes que hacer, es el que te ayuda a pensar para que vos mismo encuentres esa respuesta. Porque los verdaderos amigos saben esta frase: «que el mejor aprendizaje es el propio descubrimiento«. Igual con nuestros hijos, el mejor aprendizaje es el propio descubrimiento.

Yo puedo acompañar a que el otro lo descubra pero no puedo andar dando recetas por ahí. Entonces el discernir es el ayudarme a darme cuenta de qué es lo importa, qué es lo esencial, qué es lo que esta pasando acá, de qué no te diste cuenta, de qué te olvidaste.

Por eso el discernir, cuando esto empieza a pasar, en vez de buscar cosas placenteras es sentarnos y revisar a ver qué nos está pasando, o sea qué es lo esencial. Algo anda mal, tenemos que revisarlo juntos. Discernir es como el primer paso en este trabajo de tratar de salir de lo que no nos ayuda a crecer.

Lo segundo, me encanta porque todo es con D, es Digerir. Justamente lo que un amigo hace o lo que una amiga hace, es ayudarnos a digerir la vida. Miren hay mucha gente que anda con cara de indigestión toda la vida, ustedes lo saben, yo lo veo muy seguido y esa cara de indigestión la tienen porque no saben digerir las situaciones negativas de la vida y a veces lamentablemente no saben apreciar las cosas maravillosas de la vida. Entonces vos decís ¿Cómo con todo lo que tiene no puede ser mejor, no puede estar mejor?. Hay gente que no sabe digerir lo negativo y hay gente que tampoco sabe digerir lo positivo y te lo dice: «ahora estoy bien, pero vas a ver que esto va a durar poco ¡eh!, lo sé. Leí el horóscopo chino y este año no va a venir bien, ya me estoy preparando». Entonces vos te das cuenta que no vive el momento completo porque ya espera que se le acabe, esta sensación de no saber digerir la vida, no, viví tu presente, pero… grabemos esto:

El arte de vivir es el arte de digerir la vida.

¿Que hace el aparato digestivo? es muy simple, le damos cualquier cosa, comida chatarra, comemos cualquier cosa, y él se encarga maravillosamente de seleccionar. Y entonces separa lo que es nutritivo y deja de lado lo que no es nutritivo, porque estamos sanos, porque tenemos un aparato digestivo que sabe sacar lo nutritivo de las cosas que le damos, y sabiendo sacar lo nutritivo hasta de las cosas más porquerías que comemos, nuestro cuerpo está sano. Pero además expulsa las que no son nutritivas.

Llevémonos a la vida. El arte de vivir es el arte de saber aprender de las situaciones agradables y desagradables que la vida nos pone. Y poder hablar de ambas, y poder compartir con él o con ella, la situaciones desagradables y agradables y poder ver juntos que tenemos que aprehender de esta situación, como salir adelante frente a esta realidad y cuando uno puedo mirar, no quejarme por lo que pasa o estar viviendo esperando que me pase algo que nunca me pasa, tomar lo que me pasa, encontrar la manera de extraer lo nutritivo lo mejor, el aprendizaje de esto y repito, sacar de mí el no perdón, la bronca, la culpa, el enojo, la ira, etc. etc. Sacar el miedo, y todo lo que es emocionalmente cosas negativas. Cuando uno puedo hacer eso, la vida es sana. Y ¿qué es lo que hace un amigo? es eso, el amigo viene y te dice: «no te pongas así, sentate» y te desdramatiza todo el drama que tenes, y si es un buen amigo no te da la solución, te ayuda a pensar que podes hacer con eso. ¿Por qué piensas que Dios o la vida te trajo esta situación?, ¿que sentís que tienes que aprender de esto?. El amigo o amiga es quien te ayuda a discernir que tienes que aprender, no como tienes que solucionarlo. El verdadero amigo te ayuda a que te des cuenta por qué llegaste a donde llegaste y qué tienes que sacar de esto. Y eso es lo que deberíamos lograr tener en nuestra vida, compañeros en la vida. Poder poner afuera lo que nos duele, miedo, culpa etc. etc. ponerlo ahí y decir ¿que hacemos con esto?.

pareja feliz andando en bicicleta en claves para un matrimonio feliz claves para un matrimonio feliz. ID167085 - hermandadblanca.org

Por eso una pareja que aprende a discernir entre ambos y aprende a digerir lo que pasa, está sana.

Y a partir de ahí entonces, aquello que me está trayendo desencanto, disgusto o desgano es importante que lo ponga a fuera, que vea la razón, de por qué eso y tengo que pensar por qué paso y qué tengo que hacer para cambiarlo. Eso es digerir la vida. Discernir, digerir y lo tercero. Todo amigo nos enseña a disfrutar la vida. Más aún un secreto de alguien que vivió, más de medio siglo.

Un secreto clave cuando no estés disfrutando, toca la campana. Cuando en tu matrimonio o pareja no estés disfrutando, urgente toca la campana, el timbre, hace algo. Porque el síntoma primero que denota que ese matrimonio empieza a morirse es cuando ya no disfruto. Todo lo que estoy diciendo ahora, no crean que soy el ejemplo, así que por favor olvídense de pensar que les habla alguien que tiene todo esto claro en la realidad, Dios me enseño a tratar de entenderlo aquí y volcarlo con amor y tratar de vivirlo, pero yo me he dado cuenta en esa introspección ¡que pena! que cuando deje de disfrutar esto, no dije, no estoy disfrutando. ¡Qué pena que no lo dije!. Y que para que no haya problemas, para que no haya conflicto para que no se enoje, para que no se vaya o para lo que fuera, me calle. Y cuando uno empieza a no disfrutar, y mantener las cosas así, inexorablemente empieza el desencanto, el disgusto y el desgano. Pero miren es como una mancha de humedad, esto que digo acá. No es que un día está todo mal, no, empieza un mancha de humedad que primero le pongo un sillón adelante para que no la vea nadie, después le pongo un televisor porque creció, después le pongo un cuadro. Entonces la mancha de humedad empieza en una pareja cuando no estoy disfrutando. Peor aún, puede que yo este disfrutando, pero cuando yo veo que el otro no está disfrutando también debo preguntar ¿qué está pasando?. Entonces tengo que parar la pelota. Tengo que parar, porque si no paro puedo pensar que todo está bien cuando no está. Y termina creándose esta mancha de humedad.

 

REDACTORA: Gisela S., redactora de la gran familia de la hermandadblanca.org.

FUENTE: https://www.youtube.com/watch?v=lTeNN3bSBe0

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