Crear relaciones sanas. Saber escuchar las señales (tercera parte)

Beatriz Cueto
Beatriz Cueto
Escuchar las señales, es tener la capacidad de mirarse en lo más profundo.

Escuchar las señales, es tener la capacidad de mirarse en lo más profundo.

Los seres humanos nos hemos desconectado completamente de nosotros y del universo que nos rodea.  Nos sentimos solos(as) a pesar de estar rodeados(as) de personas. La soledad que experimentamos es simplemente el llamado de nuestra alma para comenzar a escuchar y a escucharnos. Estamos solos(as) porque no estamos con nosotros mismos(as). Anhelamos encontrar a alguien que llene ese vacío y que nos haga sentir escuchados(as) pero somos incapaces de sentarnos al menos un momento con nosotros mismos y preguntarnos cómo nos sentimos.

Escuchar las señales antes de que se transformen en dolores.

Es tiempo de comenzar a escuchar las señales. Las señales del cuerpo, antes de que se transformen en dolores. Las señales del alma, antes de que se transformen en depresión, las señales del universo que nos rodea antes de terminar al borde del abismo.

Cada vez que vivimos un conflicto con otras personas, las señales estaban claras desde antes. No quisimos o no pudimos escucharlas porque a veces creemos que si no las tomamos en cuenta entonces no existen y escondemos la cabeza en la arena. Pero si hubiésemos querido, habríamos sentido nuestro cuerpo, la tensión en la boca del estómago, la sensación de malestar la intuición de que algo no marcha. 

Escuchar las señales es reconocer que estamos todos conectados(as), que cada uno(a) de nosotros es parte de algo mucho más grande que está en constante sincronía y movimiento. Escuchar las señales, es abrirse al cambio, al baile de la vida sin oponer resistencia. Siente el aire a tu alrededor, pon atención a los sonidos, mira los gestos de la persona que tienes en frente….¿está feliz?¿está sufriendo?. Esa persona que tienes enfrente, muchas veces es tu hijo, tu hija, es tu pareja, tu madre, tu padre o tu hermano. Obsérvalos, siéntelos, y verás que todo lo que dicen, lo que hacen es porque tienen miedo, miedo a no ser amados(as), igual que tú. Siéntelos y descubre que en realidad nunca quisieran hacerte daño, que todo el conflicto no fue más que miedo, la forma de defenderse.

Ahora, siéntate y escúchate. Entra en lo más profundo de ti y pregúntate. ¿Eres feliz? ¿Realmente te sientes pleno(a)? ¿Qué te falta? ¿Qué es lo que no quieres en tu vida? Siéntete y conecta con tus anhelos, tus sueños. Conecta con tus miedos. Tomate un momento solo para estar contigo.

AUTOR: Beatriz Cueto, redactora de la gran familia de hermandadblanca.org
Puedes descubrir más de Beatriz en su web www.cocreandomimundo.cl

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