¿Has escuchado hablar del Trauma de Omisión? y de ¿Como sanarlo?

G. S.
G. S.

El presente artículo consistirá en explicarte los dos tipos de traumas que existen desde las enseñanzas de Virginia Gawen y que muy pocos hablan. Virginia es psicóloga, terapeuta, docente y escritora Argentina, conocida por divulgar la Psicología Transpersonal en América. Fundó en 1994, en Buenos Aires Argentina, el Centro Teanspersonal, del cual es directora. A su vez, es miembro del Directorio de la International Transpersonal Association (ITA) y de la Asociación Transpersonal Iberoamericana (ATI). De esta forma, te traigo en este articulo, enseñanzas, que te harán repensar y replantear mucha ideas preconcebidas que tal vez nunca hubieras puesto en cuestionamiento. Te traerá luz a muchas situaciones que tal vez las sentías, y muy profundamente, pero no podías o no sabias ponerle nombre. Esta joyita teórica, pero mas que teórica, es  como un mimo al alma, una luz de amor que te abrazará el alma, probablemente te traerá paz, y consciencia, la cual la podrás desplegar y compartir con quien mas creas necesario.

Virginia Gawel: Los Traumas de Omisión – Comentarios por Gisela S.

¿Qué es?

Todos tenemos cicatrices emocionales, los dones de los traumas, dentro de la popularización de la psicología se consideran algo así como que el trauma es como quedar arruinado. Como si fuera una jarra bella y preciosa pero cachada, o sea una jarra así pierde valor. Una persona no pierde valor por tener trauma sino que va a depender de cómo lo procesa.

Si usted hace una lista de las personas que valora y admira, se va a dar cuenta que no la pasaron fácil, ¿Por qué es eso?

Porque tuvieron capacidad de convertir el trauma en un don de virtud, en una virtud, en una capacidad, es algo así como si el trauma hubieras ido un gimnasio del espíritu…

Hay dos tipos de trauma y es importante saber que cualquiera de nosotros pudo haber vivenciado uno u otro.

Uno es más popular que se llaman traumas de comisión.

¿Qué significa eso? No quiero ser teórica ni técnica. Comisión significa que alguien o algo cometió algo hacia a nosotros, la vida cometió una catástrofe, un accidente, hemos sido sujetos pasivos de algo que nos paso. Un abuso, un maltrato, se nos hizo algo que nos traumo, ¿Qué significa esto? Nos dejo una huella emocional, y esa huella necesita cicatrizar igual que las heridas físicas.

Pero existe otro tipo de trauma, que hay veces que uno no lo contaría, porque no fue tal día me sucedió tal cosa, o mi papa me hacía tal cosa, o mi abuelo, lo que fuere.

Son los traumas de omisión, ¿Qué es eso?

El trauma de omisión es lo que no sucedió, es algo sordo, porque no es un hecho, es la ausencia de hecho. Me viene a la memoria, por ejemplo, en mi casa de origen siempre hemos sido muchos cariñosos, de abrazarnos, besarnos y mimarnos y esto sigue entre nosotros, ya todos adultos y más que adultos, y recuerdo que mi casa, aunque recuerdo que había sido una casa pobre, siempre fue un hogar de tránsito para niños que quedaban sin papas, sin papas porque estaban enfermos, porque viajaban, chicos huérfanos, o sea que dentro de la pobreza mi madre decidía particularmente y mi padre, acoger a niños en hogar de transito por algunos meses, y recuerdo la sorpresa de algunos de esos niños de ver que nosotros nos dábamos un beso de buenas noches por ejemplo o nos abrazábamos o nos decíamos cosas tiernas. Ese niño que no vive eso, tiene un trauma de omisión, tiene como una anemia afectiva de lo que no fue. El niño que va, que acaba de hacer un dibujo, un nene chiquitito, un dibujo bonito, bonito de toda su familia y se lo muestra a la mama y le pide ese ratito de atención, y la mama está hablando por teléfono y dice déjate de molestar y le hace un gesto con la mano y el nene insiste y el gesto vuelve y el nene ya no insiste más. Eso probablemente no quede como una gran anécdota sin embargo allí hay una falta de apreciación, y esos traumas de omisión son lo que no tuvimos, es difícil a veces elaborar lo que no tuvimos, que no tuvimos aliento, que no tuvimos apoyo, que no tuvimos mimos físicos, tan necesarios para desarrollarnos como personas. Que no tuvimos atención, que no tuvimos juegos, porque el otro no pudo darlo, esos traumas de omisión también son algo que tenemos que superar, hay veces que por ejemplo necesitamos de grandes entrenarnos en el arte de abrazar, de decir te amo, y para algunas personas es más difícil decir te amo que reclamar o decir un insulto. Esos son traumas también, traumas de omisión…

Esto tiene que ver con la auto-apreciación, con el auto-cariño, yo suelo a veces modificar la expresión autoestima… que es correcta y que se utiliza clínicamente pero fíjate que si yo digo de mi mejor amiga que yo la estimo es poca palabra para decir cuanto yo siento por mi mejor amiga, mi pareja, mi madre, que se yo. La auto-ternura, el auto-cariño, el autoafecto, la auto-amistad son palabras que apenas si se empiezan a usar, viendo lo pobre que hemos sidos, hemos sidos tan carentes que hasta creamos una palabra pobre para referirnos a eso, y en verdad.

¿Cómo se superar estos traumas de omisión y los traumas de comisión?

El punto clave es cuando la persona ya empezando a ser adulta, mas conscientemente o casi sin darse cuenta, asume que tiene que darse a si misma, lo que no recibió. Lo que instintivamente hacemos, en forma mecánica, es buscar que alguien nos de lo que no recibimos. Y hay veces que nos volvemos francamente pesados, sin darnos cuenta. Porque desde la carencia, nos volvemos personas anhelantes y demandantes, entonces sobre todo en el área de la pareja, a veces en el área de la amistad, tenemos un agujero tan grande que la expectativa que tenemos es que el otro nos haga felices. Es decir, nos de todo aquello que no hemos recibido, y el pobre otro, y si alguien le toco ser ese otro, pobrecito, se le viene a cobrar una cantidad de facturas de cosas que el no compro. Entonces se sobre carga un vínculo.

Yo a veces lo imagino como esos enchufes que se llaman zapatillas, que uno enchufa la heladera el televisor, el aparato de música y explota. Un enchufe no soporta tanta demanda de aparatos, bien. Un vínculo no soporta que carguemos sobre el, las necesidades que no fueron cubiertas en su momentos.

Y  ¿Cómo se hace para que ese enchufe no explote?

Fundamentalmente cuando uno demanda en el afuera excesivamente, ese anhelo no cubierto, está significando que la persona todavía no aprendió a darse auto ternura. Inclusive se habla de auto-parentalizarse, no quiero hablar difícil, significa ser papa de si mismo, ser mama de si mismo y si uno no lo pudo recibir poder auto-valorarse, poder auto-decirse, palabras de aliento… Reconocerse a uno mismo e inclusive hacerse bien.

Hacerse bien ¿Qué significa?

Mira pasa desde si voy a comer, me hago una buena comida rica, me pongo un lindo mantel, aunque este sola en casa, así como una mama retiraría a una criatura de un vínculo que le hace mal, uno se saca a sí mismo, se lleva del bracito, lejos de las personas que le hagan mal. No permite, como una mama no permitiría que un nene maltrate a su nene, no permite que alguien lo maltrate, se coloca en un lugar de dignidad.

No hay carencia peor que no contar consigo mismo. No hay carencia peor.

Y cuando no contamos con nosotros mismos, esperamos un salvador, una salvadora, que redima todo aquello que no hemos tenido, y allí esto se ve mucho en terapia vincular, nos damos cuenta de que estamos pidiendo en la amistad y sobre todo en la pareja, y a veces de los hijos. Curiosamente hay mamas y papas, sobre todo mamas que han sido muy carentes en la infancia y esperan que los hijos le den todo el amor que no les dieron sus papas. Es una transferencia curiosa porque se proyecta en una figura de menor edad, algo que era de una mayor, pero esto si sucede y ni que hablar de cuando los papas se vuelven mayores. Y que esperan que sus hijos sobrecubran las necesidades. Obviamente las necesidades están y el afecto necesita ser dado, pero hay un exceso del cual el protagonista de ese exceso, de esa demanda en exceso no siempre se da cuenta.

¿Cuál es el trabajo para hacer?

No somos jarras rotas e irreparables, yo suelo imaginar la capacidad como cuando la piel se lastima, el cuerpo tiene, alguna vez lo hemos hablado, una naturaleza medicatriz, el cuerpo sabe cómo regenerar lo que se lastimo. Si eso existe en el cuerpo, existe en nuestro psiquismo.

Hoy en día la psicología le da un nombre que es Resiliencia, que se saca de la física a ese nombre, significa la capacidad de después de una situación dolorosa, salir no solo en entero, sino más fortalecido después de haberla vivido. Por eso aquello de las personas valiosas que no la han pasado bien, pero que hicieron de eso algo que valió la pena…

El darse cuenta es el paso fundamental y hay veces que, yo suelo comparar a las veces que me ha tocado la posibilidad de viajar, a veces a otra provincia donde hay otras costumbres, a veces  a otro país, justamente por el contraste de cultura, uno se da cuenta que lo que consideran normal, es simplemente un condicionamiento cultural. Entonces considerando como se vive en la Puna o como se vive en Alemania uno se da cuenta de las costumbres culturales que a uno le parecen habituales y que la vida es así.

¿Por qué estoy mencionando esto?

Porque la ayuda de un terapeuta hace que tengamos como una mirada extranjera de lo que para nosotros es normal. Un terapeuta es como un extranjero en nuestra vida que dice “uy que raro esto que vos haces, o fíjate como estas sobre demandando a tu hijo algo que no es responsabilidad de tu hijo dártelo”.

Recuerdo una vez por ejemplo haciendo yo de terapeuta, o sea de extranjera, en algo que para una mujer resultaba normal, estoy hablando de más de veinte años atrás, yo hace veintiocho años que soy psicóloga, esta mujer tenía una primera sesión, era madre soltera, de un hijo único adulto. Y estaba muy enfadada, no era el motivo de consulta, pero eso día me dijo: «estoy enfadada, hoy es el día de la mujer, mi hijo ni una flor me trajo». Y no corresponde, no corresponde déjalo vivir a tu hijo, si alguien tiene que celebrar que es mujer, no es exactamente tu hijo, si sucede fantástico, pero no podes fastidiarte por eso. Para esa persona, era normal que en años anteriores su hijo le hiciera un regalo para el día de la mujer y no era normal que ese año no se lo hiciera.

¿Quién puede decirle estas equivocándote emocionalmente y esto si se manifiesta aquí es porque se manifiesta en un montón de otros gestos cotidianos? Y ¿Quién se lo puede decir?

Se lo puede decir un terapeuta, para que eso suceda ¿Qué hace falta? Consciencia de ayuda, consciencia de que hace falta ayuda, uno necesita saber que precisa ayuda. Es decir que nadie puede ser llevado a terapia, salvo algo muy extremo, caso de una adicción,por ejemplo.

Uno necesita darse cuenta ¿de qué? De que algo no cierra y es probable que yo sea el problema. Y la verdad es que siempre soy yo el problema, no importa que yo sea o no una mujer golpeada, obviamente estoy ante una persona violenta que me está pegando, pero la solución siempre está en mí. Hay algo que yo puedo hacer, de modo que buscar ayuda es un paso muy importante. Y ese terapeuta es como una mirada extranjera que se asoma a lo que consideramos normal en nuestra vida, y que en general a través de preguntas o a veces a través de sesiones de relajación, revocamos aspectos de lo que fue nuestra infancia, nuestro crecimiento, que se nos dio, que nos faltó. Allí vemos que ese agujero está manifestándose hoy como síntoma comunicacional, es decir que en la comunicación de hoy buscamos reparar algo que no recibimos cuando éramos chicos. Y a veces no lo recibimos cuando éramos chicos porque papa trabajaba de domingo a domingo, desde las cinco de la mañana hasta las ocho de la noche. Ósea no era un papa abandónico, era un papa que la única posibilidad de sostener su familia era trabajando de sol a sol, de semana a semana, de año en año.

Y ahí ¿que había?  Había una falta paterna hasta que se pudo jubilar, entonces eso implica en mí, y no estoy hablando de nada abstracto, determinados factores que son traumas de omisión.

El punto es no llegar, y esto es muy importante que yo lo quiero resaltar, la condición de menor es no darse cuenta, y digo que es menor. La condición peor es darse cuenta y avalar, yo si soy así ¿Qué voy a hacer? Yo soy así porque qué te parece mi papa tal cosa y mi mama tal otra, entonces justifico que yo soy una demanda con patas…

Hay veces que alguien no podía porque no estaba constitutivamente en su emocionalidad, habilitado para dar amor, hay papas, mamas que no han dado amor porque no pudieron emocionalmente o que maltrataron… no lo recibieron y no lo supieron generar. Hay gente que no lo recibió, como mi madre que se crió en los orfanatos, y sin embargo es una gran dadora porque lo autogenero, desde otro lugar.

¿Por qué? Porque no somos una jarra rota, no somos seres de materia ya definidos que quedamos cachados, abollados y se acabó. Somos seres con la capacidad alfarera, si queres. De auto-crearnos, de con eso que se nos dio, hacer algo nuevo. Somos materiales maleables, y la maleabilidad que cuando éramos chicos, generó huecos y cicatrices, cuando somos grandes se pone a jugar  a nuestro favor y nos permite hacer de nosotros, auto-forjar el carácter.

En el taoísmo que es una psicología muy interesante, muy integrativa, muy digna de ser integrada a la psicología de occidente, se habla de que en la primera etapa de la vida el carácter te lo forjan desde afuera. Fíjate que todavía hoy en día, caracteres son las letras que uno imprime, eh. Entonces carácter es algo que es un sello desde afuera, desde allí viene la palabra, pero que cuando uno empieza a tomar consciencia de sí, el carácter uno lo puede forjar desde adentro, ya no son los demás, entonces hay un punto en que la psicología a mal ayudado a muchas personas a definir que son así por los traumas de la infancia, y hay otra psicología que vino después que te dice: «a partir de eso tenes una base solida para ser una gran persona». Me consta que es así, lo veo todos los días, y estoy segura de que ustedes lo ven todos los días. A partir del desastre se puede hacer una gran persona.

 ¿Qué es lo que hace falta?

Mano de obra, actitud de trabajar con eso que no fue dado. Eso es lo que nos tocó, los materiales, y a cada uno de nosotros nuestros propios dolores, comisiones y omisiones. Pero con eso es con lo que podemos constituir lo que elegimos ser de adultos…

Me gusta mucho la palabra… estereotipado, de esto habla mucho la psicología transpersonal. Krishnamurti habla mucho de esto, curiosamente y podemos tomarlo para otro día, en vez de relacionarse con quien uno es, con quien uno siente, con quien uno desearía ser lo que uno quisiera ser, se relaciona cuando dice “yo”, con una imagen de sí mismo. Y es una imagen vieja, es una imagen formateada por el afuera, entonces el yo ese de mi imagen, ese yo no habla en público, por ejemplo, a ese yo no le gustan determinadas cosas, ese yo, y a ese yo ¿Quién es ese yo? Ese yo es una imagen cristalizada, estereotipada… que yo tengo que de mí. Pero yo no soy eso, yo soy mucho más que eso, es más cerebralmente soy mucho más que eso.

Cuando la persona se da cuenta de eso y empieza a animarse, a expandir los límites de su identidad y de su auto-imagen, empieza a darse cuenta de que los traumas de comisión y de omisión quedan subsumidos en algo mucho más grande, y a partir de eso que sufrió, esa persona, no importa la labor que despliegue en el mundo, va a ayudar a otros, hasta por su modo de ser va a ayudar a otros, a que también salgan algo en lo que a veces caemos, en el estereotipo… o el auto-lamento.

¿Qué queres? ¿cómo no voy a hacer lo que soy con todo lo que me paso?

¡Si! con todo lo que te paso podes hacer otra cosa, esa es la resiliencia, transformarse, estamos llamados a transformarnos, es así…

En la facultad de psicología se nos enseña hacer obviamente una historia clínica del paciente, uno hace una ficha o graba después de la sesión, toma nota de que su su padre tuvo, si su madre tuvo, a que edad perdió tal cosa, que traumas tuvos, y hay un, en los años sesenta cuando esta psicología nace, aparece Abraham Maslow que fue un psicólogo extraordinario y que insta a que el terapeuta tiene que hacer un historial de salud del paciente ¿para que tenes talento? ¿Qué cosas te gusta hacer? ¿Colaboras en alguna una institución de ayuda? ¿Cuáles son tus mejores amigos? ¿de qué disfrutas? ¿En dónde se expresa tu creatividad? Esas cosas muchísimos psicólogos lo ignoran respecto de su paciente, de modo que cuando un paciente toca timbre, su psicólogo, es un paquete de trauma. No, no somos eso, necesitamos ayudarle a la persona a modificar, virar el eje de su identidad hacia eso que es lo que realmente le hace bien.

Redactora: Gisela S., redactora de la gran familia de https://hermandadblanca.org.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=D_gnqR8tN1E&t=278s

5 comentarios

  1. Había guardado el artículo pero no había podido leerlo… todo sucede por algo. Ahora fue el tiempo, y como siempre guardo la fuente, volví para agradecer la información, agradecer que se difunda la obra de una psicóloga argentina, y que hayas tocado este tema que desde el silencio "hace ruido"!! Un cordial saludo!!

  2. Maravillosa explicación del desarrollo personal y de nuestra labor como terapeutas. Muchas gracias . Te salió bien lindo…

  3. Me ha pasado eso de lo que hablas.Pero no en mi hogar, sino en las casas de mis compañeras de colegio:Esas familias no me consideraban digna de ser amiga de sus hijas, porque "no conocían " a mis padres. Ese ninguneo es fatal para una nena de ocho años, sensible y capacitada para darse cuenta de miraditas a mis zapatos, a mi ropa, a mi aspecto físico: una negrita que "salió de no sé dónde". Eso duele y sigue doliendo. Gracias por tus conocimientos de las complejidades del ser humano.

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