¿Quién es el arcángel Chamuel?
Chamuel es el arcángel del amor divino en la tradición de los siete rayos: la presencia angélica que sostiene el tercer rayo, de color rosa, y a la que se acude para reconciliar, sanar el corazón y aprender a amar sin perder el propio centro. Su nombre se traduce de dos maneras, «el que ve a Dios» o «el que busca a Dios», y las dos dicen algo verdadero de él: un amor que mira con claridad y un corazón que sigue buscando lo divino en los demás.
Conviene saber desde el principio de dónde viene. Chamuel no aparece en la Biblia. Su nombre está emparentado con Camael y Kemuel, figuras de la angelología judía y de la Cábala que se asociaban más con la fuerza que con la ternura. La devoción de los siete rayos lo recogió en el siglo XX y le dio el lugar que hoy ocupa: arcángel del rayo rosa, con Caridad como complemento divino y con el Maestro Pablo el Veneciano como Chohan, es decir, como el Maestro Ascendido que guía ese mismo rayo.
Aquí recorremos su historia, sus símbolos y su trabajo con el amor propio, la reconciliación y lo que se ha perdido, con una oración y una práctica sencillas para cerrar. El mapa completo de los siete está en la guía de los siete arcángeles y los siete rayos.
| Chamuel en breve | |
|---|---|
| Significado del nombre | «El que ve a Dios» o «el que busca a Dios», según la lectura devocional |
| Otras formas del nombre | Camael, Kamael, Kemuel, Khamuel, Camiel |
| Rayo | Tercero, en la enseñanza de los Maestros Ascendidos |
| Color | Rosa, con matices coral y blanco |
| Cualidad | Amor divino, compasión, reconciliación |
| Complemento divino | Caridad |
| Maestro del rayo | Pablo el Veneciano |
| Símbolos | Corazón luminoso, rosa, rama de olivo |
| En la Biblia | Como ángel, no aparece; el nombre Kemuel sí, como nombre de personas |

Índice de esta guía
Qué significa el nombre Chamuel
La traducción que se repite en los libros de devoción angélica es «el que ve a Dios». A menudo aparece junto a otra, «el que busca a Dios», y las dos conviven bien: una describe la mirada ya despierta y la otra el movimiento del corazón que todavía camina hacia ella. Para meditar, sirven las dos.
La filología cuenta una historia algo distinta, y vale la pena conocerla. El nombre hebreo Kemuel suele traducirse como «Dios se ha levantado» o «levantado por Dios». Las variantes que circulan hoy, Camael, Kamael, Khamuel o Camiel, nacen de transcribir el hebreo a las lenguas europeas por caminos diferentes, y los diccionarios de angelología suelen tratarlas como formas de una misma figura. Sobre cuál fue la forma original del nombre angélico no hay acuerdo, y tampoco hace falta resolverlo para rezarle.
Para la práctica, la lectura devocional es la que da fruto. Ver a Dios en el otro significa reconocer su dignidad incluso cuando nos ha herido. Buscar a Dios en una relación significa preguntarse qué pide el amor en esa situación concreta, además de lo que pide el miedo. Alice A. Bailey, en De Belén al Calvario, describe el amor verdadero con unas palabras que encajan de lleno con este nombre: «un amor que realmente ve y, precisamente porque ve en forma tan real, puede actuar sabiamente».
Esa es la clave de Chamuel. Su amor empieza por la mirada. Quien ve con claridad a la persona que tiene delante, con su historia y sus límites, deja de exigirle que sea otra, y desde ahí la ternura y la firmeza caben en el mismo gesto.
Historia del arcángel Chamuel: de la tradición judía a los siete rayos
La historia de Chamuel es la de un nombre que viajó. Pasó por la Biblia como nombre de personas, se convirtió en ángel en la tradición judía posterior, tomó carácter de guerrero en la Cábala y en la magia del Renacimiento, y llegó en el siglo XX a la devoción de los siete rayos como arcángel del amor. Cada etapa dejó algo en la figura que hoy invocamos.
En la Biblia: un nombre humano
La Biblia hebrea menciona a varios hombres llamados Kemuel. El más conocido es un sobrino de Abraham, hijo de su hermano Najor, citado en Génesis 22,21. Otro fue jefe de la tribu de Efraín (Números 34,24), y un tercero aparece como padre de un jefe de la tribu de Leví en 1 Crónicas 27,17. Ninguno de ellos es un ángel.
Los únicos ángeles con nombre propio en la Biblia son Miguel, Gabriel y Rafael, este último en el libro de Tobías. Por eso la Iglesia católica, en su Directorio sobre la piedad popular y la liturgia de 2001 (n. 217), pide reservar los nombres angélicos a esos tres. Decirlo con claridad es una forma de respeto, hacia la Biblia y hacia quienes rezan a Chamuel: su autoridad viene de otras fuentes, y esas fuentes tienen su propia historia.
En la tradición judía y la Cábala: el ángel de la fuerza
Fuera de la Biblia, en leyendas judías posteriores y en la angelología medieval, Kemuel o Camael aparece como un ángel de rango alto, descrito en relatos tardíos como guardián de las puertas del cielo o como jefe de una legión angélica. En la Cábala y en la magia ritual del Renacimiento, Camael se asocia con Gueburá, la esfera del rigor y la fuerza en el Árbol de la Vida, y con el planeta Marte. Es una figura de justicia severa, todavía muy lejos de la imagen tierna que conocemos hoy.
En la teosofía: siete espíritus ante el trono
La teosofía apenas se detiene en nombres angélicos concretos, pero preparó el terreno para la lista moderna. El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, explica en el glosario de Iniciación Humana y Solar que el término Logos planetario «se aplica generalmente a los siete espíritus superiores, correspondientes a los siete arcángeles de los cristianos», y que los devas reciben también el nombre de ángeles y arcángeles. De esa enseñanza procede la idea de siete grandes presencias, cada una ligada a una de las siete corrientes de la vida divina que llamamos rayos.
En la devoción de los siete rayos: el arcángel del amor
El paso decisivo llegó con la corriente de los Maestros Ascendidos, que nació en Estados Unidos en la década de 1930 y se desarrolló en varios grupos durante las décadas siguientes. En ella cada rayo recibió un color, un Maestro que lo guía y un arcángel con su complemento divino. Chamuel quedó como arcángel del tercer rayo, el rosa del amor; Caridad, como su complemento; Pablo el Veneciano, como Chohan del rayo. La literatura angélica de finales del siglo XX difundió esa imagen por todo el mundo y le añadió asociaciones populares, como la de ayudar a encontrar lo perdido.
Lo que hoy llamamos Chamuel reúne así varias capas, y ninguna sobra. La fuerza de Camael sigue presente en el amor de Chamuel, que sabe ser firme cuando hace falta. Esa unión es quizá lo más valioso que nos deja su historia, porque corrige la idea de que amar consiste en ceder siempre.
¿Por qué el amor es el tercer rayo, si en otros textos es el segundo?
La numeración depende de la enseñanza que se lea. En las obras del Maestro Tibetano transmitidas por Alice A. Bailey, el segundo rayo es el de Amor-Sabiduría y el tercero el de Actividad o Adaptabilidad, también llamado de inteligencia activa. La corriente de los Maestros Ascendidos ordenó los rayos de otra manera y situó el amor en el tercero, de color rosa, junto a Chamuel y Pablo el Veneciano.
Las dos maneras de contar conviven en la Hermandad Blanca y cada una ilumina algo. Esta guía sigue la de los Maestros Ascendidos, porque es la que da a Chamuel su lugar. Para conocer los siete rayos con calma y reconocer el propio, sirve la guía Los 7 Rayos: ¿con cuál te identificas más?.
El tercer rayo rosa: el amor que une sin poseer
En la enseñanza de los siete rayos, el rosa es el color del amor divino en acción: la cualidad que une a las personas sin borrar a ninguna. Se asocia con la compasión, la belleza y la gratitud, y con la capacidad de ver lo bueno del otro sin cerrar los ojos a lo que duele. Chamuel es la presencia angélica que sostiene esa cualidad y la pone al alcance de quien la pide.
El rosa tiene fama de color blando, y esa fama confunde. El amor del tercer rayo, tal como lo presenta esta tradición, tiene columna vertebral. Es el amor de una madre que sabe decir que no, el de un amigo que se atreve a señalar un error, el de quien perdona y a la vez se protege. La ternura sin firmeza termina en complacencia; la firmeza sin ternura, en dureza. El rayo rosa trabaja justo en ese punto de equilibrio.
Cuando este rayo está desequilibrado se nota enseguida: dependencia afectiva, miedo a la soledad, necesidad de agradar a todos, dificultad para recibir. Cuando está sano, la persona ama con naturalidad, acepta que la quieran y deja ir lo que tiene que irse. Muchas veces el primer paso para trabajarlo es reconocer con honestidad en cuál de los dos lados estamos.
Caridad, el complemento divino
Cada arcángel de los siete rayos tiene un complemento divino, una presencia femenina que expresa el mismo rayo desde su lado receptivo. El de Chamuel es Caridad. El nombre pide leerse en su sentido antiguo, el de la caritas latina: amor que se da sin calcular.
Caridad recuerda también que el amor se recibe. Hay personas que cuidan a todo el mundo y no se dejan cuidar por nadie, y para ellas esta presencia trae una lección sencilla y difícil a la vez: abrir las manos. Invocar a Chamuel y a Caridad juntos equilibra el dar y el recibir, que son los dos movimientos del corazón.
Pablo el Veneciano, Maestro del rayo
En la línea de los Maestros Ascendidos, el tercer rayo lo guía Pablo el Veneciano, el Chohan asociado al amor, la belleza y el arte. Arcángel y Maestro comparten cualidad, aunque son seres de naturaleza distinta: Chamuel pertenece al reino angélico, y Pablo el Veneciano, según la tradición, vivió como ser humano y completó su evolución.
Por eso se acude a ellos de manera diferente. A Chamuel se le pide presencia y amor; al Maestro, enseñanza sobre cómo expresar ese amor en la vida diaria y en la obra creativa. La guía de los 7 Chohanes y los 7 Rayos explica esta distinción con más detalle.
Símbolos del arcángel Chamuel

La iconografía de Chamuel es reciente, porque su imagen de arcángel del amor también lo es. Aun así, sus símbolos se han asentado con los años y cada uno guarda una enseñanza.
- El corazón luminoso. Lo lleva entre las manos o le brilla en el pecho. Habla del centro del ser humano, el lugar donde se encuentran el afecto, la verdad y la compasión.
- La rosa. Se abre por capas, despacio, y tiene espinas. Es un buen retrato del amor maduro, que se ofrece sin dejar de protegerse.
- La rama de olivo. Desde el relato del diluvio, el olivo anuncia que la tormenta ha pasado. En Chamuel es el signo de la reconciliación.
- El color rosa. Va del rosa pálido al coral. En meditación se visualiza en el centro del pecho, como una luz cálida que afloja lo que está tenso.
- Las alas blancas con reflejos rosados. Recuerdan que Chamuel es un arcángel, una presencia del reino angélico, y lo distinguen de los Maestros Ascendidos del mismo rayo.
Los símbolos ayudan a la memoria del corazón. Una rosa en la mesa de oración, una vela rosa o una imagen del arcángel marcan el comienzo de un momento interior y ayudan a volver a él. Su valor está en lo que recuerdan, y por eso basta con uno bien elegido.
Amor propio sano: el primer trabajo de Chamuel
Mucha gente llega a Chamuel por una relación con otra persona y descubre pronto que la relación que pide trabajo es la que tiene consigo misma. Quien se habla con crueldad acaba amando a los demás desde la carencia, y quien no se concede valor busca en el otro la confirmación que no se da. El amor propio que inspira el rayo rosa es sobrio: tratarse con la misma decencia con que trataríamos a un buen amigo.
En la práctica se reconoce en cosas pequeñas. Descansar sin culpa, decir lo que se necesita, retirarse de una conversación que humilla, aceptar un elogio sin desviarlo. También en la capacidad de mirar los propios errores sin hundirse en ellos. El amor propio sano mira la verdad de frente y la sostiene con ternura.
Lo que lo separa del narcisismo es la dirección. El narcisismo necesita público; el amor propio sano se basta con la paz interior y, precisamente por eso, deja más sitio a los demás. Quien está en paz consigo mismo ama mejor, porque deja de pedir a su pareja, a sus hijos o a sus amigos que llenen un vacío que les queda grande.
Para muchas personas este trabajo empieza por la voz interior. Escuchar durante un día entero cómo nos hablamos por dentro suele ser revelador: reproches que nunca diríamos a nadie, exigencias que ningún ser querido nos haría. Chamuel ayuda a cambiar ese tono, despacio, hasta que la voz que nos acompaña se parece más a la de alguien que nos quiere.
Una pregunta para el diario. ¿Qué me diría hoy alguien que me quiere bien y conoce toda mi historia? Escribe la respuesta sin corregirla y léela en voz alta. Chamuel suele trabajar a través de esa voz amable que todos llevamos dentro y que pocas veces escuchamos.
Reconciliación: con los demás y con la propia historia

Chamuel es, ante todo, el arcángel de la reconciliación. La palabra se presta a malentendidos, así que conviene precisarla: reconciliarse con alguien quiere decir dejar de vivir en guerra con esa persona dentro de uno. A veces eso lleva a un reencuentro y otras a una despedida en paz. Las dos salidas son formas de amor.
En las familias, la reconciliación suele empezar por un cambio de tono más que por una gran conversación. Una llamada sin reproche, una comida en la que alguien decide escuchar en lugar de tener razón. Chamuel acompaña esos gestos pequeños. Su luz rosa ayuda a ver al otro con su historia entera, con sus miedos y sus límites, y eso suele bastar para que la dureza ceda un poco.
Existe también una reconciliación más silenciosa, la que hacemos con nuestro propio pasado. Muchas personas cargan con lo que hicieron, con lo que no supieron hacer o con la forma en que amaron. Ahí el rayo rosa se une al violeta del perdón, y por eso Chamuel trabaja tan bien junto a Zadquiel y la Llama Violeta de Saint Germain.
El amor de pareja
Chamuel es uno de los arcángeles a los que más se reza por la pareja, y tiene sentido. Lo que ofrece es luz sobre el vínculo: ver si una relación es sana, hablar con más honestidad, soltar una idealización o reconocer que lo que se llamaba amor era miedo a la soledad. Su ayuda llega a quien pide amar mejor, que es algo muy distinto de pedir que otra persona haga lo que uno quiere.
Para quien busca pareja, la petición más fecunda suele ser la de llegar a una relación nueva con el corazón en orden: sin las heridas de la anterior gobernando cada gesto, sin la urgencia de llenar un hueco. Ese trabajo previo es en sí mismo una forma de atraer vínculos más sanos.
¿Y si la otra persona no quiere reconciliarse?
La reconciliación sigue siendo posible, pero ocurre en uno mismo. Se reza por el bien de quien se ha alejado, se le desea paz y se cierra el capítulo sin rencor. La libertad del otro forma parte del amor que enseña Chamuel, y respetarla es también una manera de reconciliarse.
Chamuel y lo que se ha perdido
En la devoción angélica de las últimas décadas se ha extendido la costumbre de pedir a Chamuel ayuda para encontrar objetos extraviados: unas llaves, un documento, un anillo con valor sentimental. Es una asociación popular moderna, sin raíz en las fuentes antiguas, y así la presentamos. Tiene, de todos modos, una lógica bonita: un arcángel cuyo nombre habla de buscar y de ver se convierte con naturalidad en compañero de quien busca.
Quien quiera hacerlo tiene un camino sencillo. Detenerse, respirar, pedir calma y claridad, y después buscar con orden. La oración ayuda sobre todo a salir de la ansiedad, y con la mente serena las cosas aparecen con más facilidad.
La lectura espiritual va más lejos. Lo que más a menudo perdemos de vista es la confianza, la alegría, un vínculo que importaba o el sentido de lo que hacemos. Chamuel acompaña también esa búsqueda: ayuda a reconocer qué se quedó por el camino y a recuperar lo que todavía es nuestro.
Petición breve para buscar. «Chamuel, ayúdame a calmarme y a ver con claridad. Que encuentre lo que necesito y que sepa soltar lo que ya no me corresponde».
Oración al arcángel Chamuel
Esta oración sirve para cualquier momento en que el corazón necesite orden. Dila despacio, en voz baja o en silencio, y cambia las palabras que no sientas tuyas.
Arcángel Chamuel, presencia del amor divino, envuelve mi corazón en tu luz rosa.
Enséñame a mirar como tú miras: a ver a Dios en los demás y también en mí.
Donde hay dureza, trae ternura; donde hay una herida, trae la paciencia que necesita para cerrarse.
Ayúdame a reconciliarme con quien debo reconciliarme y a soltar con paz lo que ya no me pertenece.
Que mi amor respete la libertad de los demás y que nunca me pida renunciar a lo que soy.
Con Caridad y con todos los que sirven al rayo del amor, te doy gracias. Amén.
Para los días con poco tiempo basta una versión corta: «Chamuel, abre mi corazón al amor que ve con claridad y respeta la libertad». Repetida al despertar o antes de una conversación difícil, cambia el tono con el que se entra en ella.
Si prefieres rezar acompañado de toda la presencia angélica, la oración para pedir la presencia de los ángeles es un buen complemento.
Cómo invocar a Chamuel: práctica de siete días
La invocación a Chamuel pide poco: unos minutos, un lugar tranquilo y una intención honesta. Estos pasos sirven para cada día de la semana.
- Prepara el espacio. Siéntate cómodo, aleja el teléfono y, si te ayuda, enciende una vela rosa o blanca.
- Respira hacia el pecho. Lleva la atención al centro del pecho durante cinco o seis respiraciones lentas.
- Nombra lo que necesitas. Una frase concreta basta: «quiero paz con mi hermano», «quiero dejar de hablarme con dureza».
- Invoca a Chamuel. Con la oración de esta guía o con tus palabras. Imagina una luz rosa que se enciende en el pecho y se expande despacio.
- Quédate en silencio. Dos o tres minutos, sin buscar visiones. Observa qué se suaviza.
- Elige un gesto. Cierra con una acción pequeña para ese día y anótala.
| Día | Tema | Pregunta para el silencio |
|---|---|---|
| 1 | Amor propio | ¿Dónde me trato con una dureza que no usaría con nadie? |
| 2 | Gratitud | ¿Qué vínculo me sostiene y todavía no he agradecido? |
| 3 | Límites | ¿Dónde digo sí cuando quiero decir no? |
| 4 | Reconciliación | ¿Con quién sigo discutiendo por dentro? |
| 5 | Perdón a uno mismo | ¿Qué error del pasado sigo cobrándome? |
| 6 | Lo perdido | ¿Qué parte de mí dejé por el camino y quiero recuperar? |
| 7 | Servicio | ¿A quién ofrezco hoy un gesto de amor sin esperar respuesta? |
Para cerrar cada sesión sirve una frase que el Maestro Tibetano dio a uno de sus discípulos, recogida en El Discipulado en la Nueva Era, tomo I, para que la repitiera «siempre que se sienta desalentado, cansado o débil»: «En el centro de todo amor yo permanezco y nada puede llegarme aquí, y desde ese centro me exteriorizaré para amar y servir». La frase pertenece a su enseñanza y no nombra a Chamuel, pero describe con exactitud el estado que el rayo rosa quiere despertar: un amor que da seguridad interior y luego se vuelca en el servicio.
Cómo reconocer que la práctica da fruto
Los frutos de Chamuel se notan en la conducta antes que en las sensaciones. Hablas con menos reproche, perdonas antes, pones un límite sin pedir disculpas por ello, recibes un gesto de cariño sin sospechar. A veces llegan señales que muchas personas relacionan con él, como una paz inesperada al rezar, un sueño con tonos rosados o el impulso de llamar a alguien. Se agradecen, y la prueba sigue estando en la vida diaria.
Una práctica que va bien deja más calma y más libertad. Si deja ansiedad o necesidad de confirmaciones, conviene volver a lo simple: una respiración, una frase, un gesto. Si un día se olvida, se retoma al siguiente sin compensar nada.
Errores que conviene evitar
El amor es el terreno donde más fácilmente se cuelan el miedo y el deseo de control, y por eso la práctica con Chamuel tiene algunos tropiezos típicos.
Usar a Chamuel para controlar a otra persona
Es el error más serio. Pedir que alguien vuelva, que deje a su pareja o que sienta lo que no siente es intentar doblar una voluntad ajena, y eso va contra la cualidad misma del rayo rosa. El Maestro Tibetano, en Espejismo: un problema mundial, habla del «amor del alma, que es libre en sí mismo y deja libres también a otros», y esa frase basta como criterio. Pedimos por el bien de la otra persona, por la verdad del vínculo y por nuestra propia paz. Decidir por ella queda fuera de lo que se pide.
Confundir amor con dependencia
Rezar para no quedarse solo es humano. Convertir la oración en una manera de sostener un vínculo que hace daño ya es otra cosa. Chamuel ayuda a ver la diferencia entre amor y apego, y esa claridad a veces duele, aunque quien la acepta suele descubrir que podía vivir sin aquello que creía imprescindible.
Rezar en lugar de hablar
Visualizar luz rosa sobre una relación mientras se evita la conversación pendiente es una forma elegante de aplazarla. La oración prepara el corazón; después toca llamar, escribir o pedir perdón. Chamuel acompaña ese paso y lo hace más llevadero.
Vivir pendiente de señales
Leer cada número repetido o cada pluma en el suelo como respuesta del arcángel acaba creando más ansiedad que paz. Las señales, cuando llegan, confirman un camino que ya se está recorriendo con los pies. Para quien siente curiosidad por este lenguaje, la guía de números angelicales lo explica con calma.
Una nota de cuidado. La oración acompaña los procesos del corazón y convive bien con la ayuda profesional. Si hay violencia, abuso, depresión o una crisis emocional intensa, busca también apoyo médico, psicológico o de los servicios de atención de tu país. Pedir ayuda es una forma de amor propio, y Chamuel la bendice.
Chamuel entre los siete arcángeles
Chamuel ocupa el tercer lugar en la lista de los siete arcángeles de los rayos, y su trabajo se entiende mejor junto al de los demás. El amor necesita firmeza, y por eso se apoya en Miguel cuando hay que poner límites. Necesita comprensión, y ahí entra Jofiel con su luz dorada. Cuando el amor herido pide cuidado, el compañero natural es Rafael; cuando pide perdón y cierre, Zadquiel. Gabriel ayuda a encontrar la palabra justa para una conversación difícil, y Uriel trae la paz necesaria para servir sin agotarse.
Fuera de la lista de los siete rayos hay otras presencias angélicas ligadas al corazón. Anael es una de ellas: muchas tradiciones lo relacionan con Venus y con la armonía, y su campo se cruza a menudo con el de Chamuel. Quien vive con una sensibilidad a flor de piel encontrará compañía en el ángel Muriel, al que la devoción actual asocia con las personas empáticas. Y para la compañía de cada día están los ángeles de la guarda.
En la visión de la Hermandad Blanca, los arcángeles, los Maestros Ascendidos y los ángeles de la guarda forman parte de una misma obra de servicio, cada uno desde su lugar. La guía de los siete arcángeles y los siete rayos los reúne con sus colores, complementos y Maestros, y ayuda a elegir con más criterio qué presencia invocar en cada momento. Para comprender el conjunto mayor del que forman parte, qué es la Gran Hermandad Blanca de Luz es la lectura de fondo.
Preguntas frecuentes sobre el arcángel Chamuel
¿Quién es el arcángel Chamuel?
Chamuel es el arcángel del amor divino en la tradición de los siete rayos. Sostiene el tercer rayo, de color rosa, y se lo invoca para reconciliar, sanar heridas del corazón, cultivar un amor propio sano y aprender a amar sin quitarle a nadie su libertad. Su complemento divino es Caridad y el Maestro de su rayo es Pablo el Veneciano.
¿Qué significa el nombre Chamuel?
La tradición devocional lo traduce como «el que ve a Dios» o «el que busca a Dios». El nombre está emparentado con el hebreo Kemuel, que suele traducirse como «Dios se ha levantado», y con formas como Camael o Kamael. Las grafías varían porque el nombre llegó a las lenguas europeas por caminos distintos.
¿Chamuel aparece en la Biblia?
Como ángel, no. La Biblia menciona a varios hombres llamados Kemuel, entre ellos un sobrino de Abraham en Génesis 22,21, y los únicos ángeles con nombre bíblico son Miguel, Gabriel y Rafael. Chamuel procede de la angelología judía posterior, de la Cábala y de la devoción moderna de los siete rayos.
¿Cuál es la historia del arcángel Chamuel?
Su nombre aparece primero en la Biblia como nombre de personas. Las leyendas judías posteriores y la Cábala hablaron de Kemuel o Camael como un ángel de rango alto, ligado a la fuerza y a la justicia. En el siglo XX, la corriente de los Maestros Ascendidos lo situó en el tercer rayo, el rosa del amor, y la devoción angélica moderna difundió esa imagen por todo el mundo.
¿Qué color y qué rayo corresponden a Chamuel?
El rosa del tercer rayo, según la enseñanza de los Maestros Ascendidos. Es el rayo del amor, la compasión y la reconciliación. Su complemento divino es Caridad y su Maestro, Pablo el Veneciano. En las obras del Maestro Tibetano transmitidas por Alice A. Bailey los rayos se numeran de otra forma, y allí el amor corresponde al segundo.
¿Chamuel ayuda a encontrar cosas perdidas?
Es una asociación popular moderna, difundida por la literatura angélica de las últimas décadas. Muchas personas le piden calma y claridad para encontrar algo extraviado, y la oración ayuda a buscar con orden. En un sentido más hondo, Chamuel acompaña la búsqueda de lo que se pierde por dentro, como la confianza, la alegría o un vínculo importante.
¿Se puede pedir a Chamuel que una persona me ame o vuelva conmigo?
Se puede pedir por el bien de esa persona, por la verdad del vínculo y por la propia paz, pero el amor que enseña Chamuel respeta la libertad del otro. Pedir que alguien sienta o haga lo que no quiere va contra la cualidad del rayo rosa. Lo fecundo es pedir amar mejor y aceptar lo que la relación muestre.
¿Cuál es una oración corta al arcángel Chamuel?
Una muy sencilla es esta: «Chamuel, abre mi corazón al amor que ve con claridad y respeta la libertad». Dila al despertar, antes de una conversación difícil o cuando notes el corazón cerrado, y quédate después un minuto en silencio con la atención en el pecho.
Continuar la lectura
Estas guías continúan el camino del rayo rosa y de los siete arcángeles.








La jerarquia celeste de dios eli incluye angeles angeles de la guarda y arcangeles querubines serafines tronos y potestades y santos por eso. cuando alguien toque tu puerta para que tu le hagas un favor hazlo.si no. Lo. Haces nunca sabras si dios eli mando ese angel. Con rostro. Humano. Para probar tu amor adentro de tu alma atte ingeniero. Ramses kamir antillon. Bayard
Bello me encantó,saber más sobre mí Arcángel Chamuel.Gracias.Nota..me gustaría guardarla en galería*en dónde guardo mis fotos.Gracias.
Cómo encontrar mi alma gemela
La energia del amor deberia reinar en el universo la comprencion la paz la armonia la bondad pero si miramos de donde provenimos de cain que era la maldad personificada y no de abel que era la bondad personificada entonces cristo nos llamo malos no buenos que sabeis dar buenas dadivas a vuestros hijos mas como. No vuestro padre celestial. Os va a dar buenas dadivas que estais hechos a imagen de dios entonces es el. Pecado que nos separa de la gracia y la misericordia de dios eli atte ingeniero ramses kamir antillon bayard
Si estamos hechos a imagen y semejanza de dios y dios eli. Es amor porque el hombre decidio. Separarse de dios eli porque adopto la maldad como. Simbolo. De vida en vez de adoptar la bondad como. Simbolo. De vida si somos hijos de dios eli porque elegimos el. Odio en vez del amor atte ingeniero ramses kamir antillon bayard
Nunca se metan con el arcángel chamuel pidan discurpa al arcángel chamuel. . Yo sí creo
Buenas tardes hola puse en una fotografia cuando era joven puse una estampa del arcangel chamuel y tambien a una foto mia cuando era bebe le puse una estampa de san chamuel es bueno o malo poner estampas del arcangel chamuel amis fotografias me pueden decir xfavor
que hermoso, justo me llegó la información cuando estoy pidiendo sanación a estas energías de desamor, a aclarar lo que no está. y encontrar las cosas que se me pierden, siempre me pasa. ahora se como solucionarlo rápido. mil gracias, mil bendiciones
Me obsequiaron este arcangel y le atinaron a mi corazón gracias por la información
Gracias que tengais feliz dia con vosotros mismos y con quien queras si es reciproco NAMASTE para todos
Por favoR
Sin reclutamientos obligados
La vida esta arta ya de tanto cuento,vivir vueestra puta vida, y dejar vivir a las personas que quieren vivir SU PROPIA VIDA INDIVIDUAL, y de alli, si se puede en unos años mas para adelate colectiva
Lo unico que No creemos en ningun tipo de manipulaciones escritas
Que casualidad me llamo pau Samuel y otro que con ozco parecido al otro nombre JAJAJA
Colocaron fue la imagen del Arcángel Metatrón con su símbolo, en vez de colocar a nuestro amado Arcángel Chamuel, disculpen la corrección.
Un artículo interesante y bien amplio. En lo personal, invoco a Chamuel cuando se me descompone un artefacto del hogar. Y siempre responde, También le pido cuando necesito que algo que ha desaparecido….aparezca. Le pido que se haga visible a mis ojos, y en instantes no más, aparece a mi vista. Gracias por compartir sus conocimientos profundos