Número tres (3): Disertación Metafísica

Kevin 333
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Desde tiempos remotos, los números han llamado la atención a muchos sabios de todas las culturas, y no pocas le han atribuido cualidades y “secretos” a los números, pero ¿por qué? En primer lugar, los números son esencias ideales que se extienden a los objetos que experimentamos, por ello no tienen una realidad, sino una idealidad. En segundo lugar, los números son constitutivos inmateriales de lo real, esto es muy atractivo para el pensar y el sentir abstracto; no obstante el número tres (3) es una prueba de ello.

El Número 3 en la Cultura Hebrea

Ya los antiguos hebreos, utilizaban 3 sistemas de interpretación para los textos sagrados, con el fin acceder e integrar aspectos de la realidad[1], siendo la guematría de carácter matemático. Además, para los hebreos existen 3 letras bases: alep  (א) men (מ) y shin (ש), cada una correspondiéndose a los elementos: aire, agua y fuego, respectivamente. Lo que alude también a las facultades del alma, a saber: la facultad vegetativa, emocional y mental.

Por otro lado, el número tres (3); designa a los tres primeros días de la creación según el sagrado Zohar, cuando Dios crea idealmente las almas de los 3 grandes patriarcas: Abraham (representado por la energía de jessed, la bondad), Isaac (cuya energía es de gevura, fuerza o Rigor) y Jacob (tiferet- el corazón, la belleza). Según se cuenta, los 3 preexistieron en la mente del gran arquitecto del universo, y luego se encarnaron como grandes profetas y sabios en el mundo por venir. De allí que el número 3 sea el fundamento de la misericordia, la armonía y la igualdad en éste plano.

El 3 a nivel kabalístico

El número 3 se refiere a los pilares del mundo espiritual (keter, jochmah y binah). De esta forma, el número 3, es necesario para las meditaciones kabalistas y poder acceder al plano de jocmah, estableciendo 3 líneas de atributos, para encarnarlos desde el plano divino, el plano del alma, hasta el plano material. Por eso se dice que el ser humano posee tres tipos de vibraciones: la Eléctrica, el magnetismo y la gravedad que aluden al Sistema Nervioso Central, El corazón, y el Hígado (junto con las vísceras) respectivamente[2].  Además, el número tres también se refiere a los 3 mitzvot (o mandamientos) del judaísmo:

  1. Estudiar la kabbalah, esta conforma el alma de la torá o la parte esotérica del tanaj.
  2. Procrear y generar descendencia y
  3. Cumplir con el pacto de Dios y Abraham, reflejado en el hecho de la práctica de la circuncisión del varón o los hijos a los 8 días de nacidos.

Por otra parte, se dice que la divinidad intervino con tres nombres para la creación del mundo físico: «Shaday» (שדי): cuando el mundo está controlado por los demonios. En segundo lugar «Tzevaot«(צְבָא֑וֹת) que alude a los ejércitos, el rigor y el orden de los ángeles sobre el caos. Y en tercer lugar, cuándo se hace desaparecer los demonios de la tierra; Dios interviene con el nombre Elohim (אלהים). Este último es la condición que posibilita todo en cuanto hay para la aprehensión del ser humano, ya que alude a la combinación del alma y el cuerpo (o una dualidad número 2) que se religa en la unidad (número 1), -2+1=3- de allí que algunas religiones establezcan trinidades, con una misma sustancia.

El 3 y su relación con la Metafísica

De manera análoga, para los filósofos el número tres interviene en 3 grados de abstracción metafísica, y a medida que se accede a ellos, se va penetrando con más profundidad en la realidad. El primero corresponde a la physis, aquí se prescinde de la materia individual (o accidente) y se estudia el ente móvil, es muy usada para las ciencias fácticas, como la física y la química. En el 2do grado, se prescinde de la materia sensible y se estudia el ente quantum (la cantidad, los números) aquí se encuentra la matemática, y en el 3er grado, se prescinde de toda materia y se intenta estudiar la causa del ente trascendental.

Dichos grados han producido diversos sistemas de pensamiento. Por ej, para algunas posturas antiguas enmarcadas dentro del idealismo objetivo, como la de Anáxagoras, el pitagorismo, neo-pitagorismo, o el platonismo; los números existían con independencia del pensamiento humano, siendo el nous (o mente universal), la unidad de todas las esencias y los números. Asimismo, la dialéctica antigua (como la de platón o plotino) consistía en tres momentos que se resumen en: Tesis, Antítesis y síntesis, o la dialéctica hegeliana en 1)Afirmación, Negación, y Negación de la negación, para producir nuevos momentos.

Contrario al idealismo objetivo mencionado (que es de fondo un realismo), parto del idealismo trascendental, y los números me recuerdan un carácter a priori, es decir, son elementos que no se encuentran en el mundo empírico, pero que son la condición sine qua non de los mismos, y proporcionan el cambio; porque la aritmética es la base del tiempo; y el tiempo es la condición a priori de toda experiencia posible para la conciencia humana.

De modo que desde la tamporalidad se determinan las magnitudes intensivas o cualidades del ente categorial; por eso los números comparten o participan de la misma dimensión gnoseológica que las virtudes o los defectos; (o también el mismo amor -según Platón-, que comparte la dimensión de la dianoia junto a los números), de allí que el yo empírico; no vea el número 3 caminando por la calle, ni a la justicia-la belleza o la verdad, tomándose un refresco. Sino que se ven a través de las cosas y las acciones. En otros términos: Veo 3 hombres, veo tres sillas, tres dedos, o a un hombre bueno, malo, justo o injusto, etc…[3]

Asimismo, para la metafísica se podría decir que hay tres captaciones del SER, que parten de una unidad y luego se van difuminando en el acontecer de los entes, hechos y del entendimiento mismo. Tales son:

  1. La Eternidad que trasciende el tiempo así como la sucesión de un antes y un después, por lo que el cambio cuali-cuantitativo no tiene lugar, ya que si lo tuviere; un ente pasaría del estado de ser al no-ser ad infinitum, esta dimensión es propia de Dios.
  2. El Aevum (o evo) que se refiere al tiempo experimentado por el entendimiento angelical, esto es según Fortea (2012): “la sucesión de actos de entendimiento y voluntad en un ser espiritual” (p.26). Y
  3. El tiempo material o vulgar que experimentamos todos, percibidos también por 3 experiencias: Pasado, presente y futuro y por los movimientos de los astros del sistema solar.

El Número 3 en la religión

Por otra, parte, el número tres, se manifiesta en los atributos de la divinidad: omnipotencia, omnisciencia, y omnipresencia. Así como en las virtudes de Sabiduría, fuerza y belleza, que sostienen la conducta recta de las acciones como reflejo de la verdad (o Dios). La divinidad, es pues; representada por tres personalidades que en su fondo son una, como lo es la santísima trinidad; Padre, Hijo y Espiritu Santo. O también para las religión Hinduista las figuras de Brhama, Shiva y Vishnu o incluso para los antiguos egipcios, la divinidad se concretada en tres figuras importantes, Isis, Osiris y horus.

Para finalizar, el número tres con su simbolismo tríadico, conforma tradicionalmente el número del cielo, representado por las religiones como la divinidad, -o también en la novela Edipica-, siendo en definitiva un número activo y generador., que invita a la persona a no disgregarse en lo exterior, ergo en la pluralidad, sino encarnar ésta; dentro del “si mismo” (o unidad).

Autor: Kevin Samir Parra Rueda, redactor en la gran familia de hermandadblanca.org

Más información en:

  • Ferrater, J. (1964). Diccionario de Filosofía. (5ta ed.). Buenos Aires, Argentina: Editorial Sudamericana.
  • Fortea, J.(2012). Summa Daemoniaca Tratado de demonología y manual de exorcistas. Zaragoza, España: Editorial Dos Latidos.
  • González, A. (1967). Tratado de metafísica: Ontología. (2da ed.). Madrid, España: Gredos, S.A.
  • Kabalah Mashiah. (Productor). (2013, junio 04). Kabbalah: Secretos del Zohar – clase 10 Bereshit [Programa de youtube]. Disponible: https://www.youtube.com/watch?v=2SDc6c2Vcpo&index=10&list=PLJMifOLgCzqXqs1HCd-n4m6YQleyzNL2v  [Consultado: 2018, diciembre 7].
  • Kant, Immanuel (1787). Critica de la razón pura. (2da. Ed.). México: Taurus. Sexta reimpresión 2006.

Referencias a nota de pie de página:

[1]  Estos son la temurah, la guematría y el notaricon.

[2] Esto es una clara alusión a la psicología racional de platón y Aristóteles, para quienes el alma se componía de tres facultades. Según platón comprendía: el Alma racional (simbolizada por el oro), Irascible (plata) y concupiscible (Bronce).  Pero más elaborada es la postura del gran estagirita quien afirmó: el alma racional, alma animal y vegetal

[3]  De allí que el ente teológico propio de la tercera abstracción metafísica, no se le conozca en sí mismo, sino a través de sus efectos en el mundo sensible, y esto explica también que muchos sabios hallan dado, un símbolo a estas cuestiones abstractas, por ejemplo la famosa tetractys pitagórica a los números. O a las virtudes (desde el enfoque judeo-cristiao) ángeles y para los vicios demonios.

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