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¿Existio alguna vez una lengua madre?

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Enigmas históricos sin resolver

¿Una lengua madre?

El arzobispo de Armagh, James Usher (1581-1656), consideró que la creación de todo lo existente en la Tierra y en el Cielo tuvo lugar el año 4004 aC. Y esta creencia fue dogma hasta el siglo XIX en los países anglosajones. Ahora nadie se atrevería a asegurar que antes del 4000 aC. todo era caos o vacío; pero casi… De hecho, muchos dan por imposible averiguar qué lenguas se hablaban en el mundo hace 6.000 años.

Generalmente, esta renuncia tácita a buscar una lengua madre viene dada por la dificultad de encontrar las raíces universales, tan variables en el tiempo (a causa de las transformaciones fonéticas) y en el espacio (variaciones dialectales). Pero en ocasiones pesan más consideraciones de otro tipo.

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Por ejemplo, un lingüista asegura que aunque en lengua persa y en lengua inglesa la palabra bad” signifiquen lo mismo (malo), y se escriban de la misma manera, eso no implica que tengan el mismo origen. Ni siquiera teniendo en cuenta que ambas lenguas pertenecen a la familia lingüística indoeuropea… Creemos sinceramente que esta cautela es un poco excesiva. Coincidimos plenamente con la idea de que la similitud entre las palabras no supone necesariamente que dos lenguas estén relacionadas. Por ejemplo, en lengua ainu “eraman” equivale a “comprender”, y en vasco “eraman” es transportar”. En definitiva, contamos con dos palabras idénticas con significados diferentes (dos palabras “homónimas”). Pero cuando dos palabras se parecen y además significan lo mismo, eso es otra cosa.

En este artículo pretendemos mostrar variados casos de palabras que cumplen estas dos condiciones: a) Son homófonas (es el caso de “eraman” en lengua vasca y ainu). b) Tienen además el mismo valor semántico (es el caso de “bad” en inglés y persa). Generalmente los lingüistas cuentan con una amplia panoplia de palabras homófonas, con un mismo o parecido valor semántico, a la hora de juzgar si entre los idiomas hay afinidad de algún tipo. Por nuestra parte, nos limitaremos a mostrar unas cuantas, creemos que suficientemente significativas. Todas ellas hacen referencia a objetos o a ideas básicas, propias de un modo de vida extremadamente simple. Ésta es otra de las características que definen las homologías lingüísticas: han de ser expresivas de un tiempo remoto, y por tanto, con un modo de vida poco avanzado. Es de sentido común pensar que mientras más distan entre sí dos países donde se hablan lenguas con palabras homófonas (y con un mismo significado), más cercanas han de estar éstas a una hipotética “lengua madre”. Y vicecersa: mientras menos distancia geográfica existe entre dos países donde se hablan lenguas con palabras homófonas, más posibilidades hay de que estas homologías sean debidas a “préstamos lingüísticos” (por ejemplo, del latín al vasco, o del vasco al español), o de que ambas compartan una raíz común (es el caso del español en relación al italiano: la raíz común sería el latín).

El análisis comparado de las lenguas es una herramienta imprescindible en el estudio de la protohistoria. Es de sentido común pensar que si las gentes tienen un origen común (la célebre Eva mitocondrial, la madre de todos los humanos actuales), las lenguas también lo tengan. El problema es identificarla. Se han establecido múltiples tipologías por lo que se refiere al establecimiento de subgrupos, grupos y supergrupos de lenguas. Y ni siquiera hay consenso sobre la necesidad de establecer dichas clasificaciones: en términos de filología comparada se habla de “lumpers” (contrarios a establecer clasificaciones) y de “splitters” (partidarios de ellas). Los principales grupos lingüísticos propuestos hasta la fecha son los siguientes: a) Nostrático: en éste se incluirían las lenguas afroasiáticas, altaicas, dravídicas, indoeuropeas, esquimoaleutianas y urálicas.

Últimamente se ha propuesto la tesis de que las lenguas muertas sumeria y elamita formarían parte del grupo dravídico. (Dejaremos de lado el grupo eurasiático propuesto por J. Greenberg.) b) Sinodenocaucasiano: en el que se incluirían las lenguas sinotibetanas, vasca, na-dené (de las llanuras norteamericanas) y caucasianas. E incluso algunas lenguas muertas como la etrusca, u otras lenguas anatólicas extinguidas. c) Amerindio: en el que se incluirían todas las lenguas de los nativos americanos, excepto la na-dené (del grupo b) y la esquimoaleutiana (del grupo a). d) Áustrico: en el que integraríamos las lenguas malayopolinesias, thai, mon-khmer y otras del Sudesde de Asia y de las islas del Pacífico. Últimamente se están proponiendo agrupaciones todavía más amplias, uniendo los grupos nostrático, sinodenocaucasiano y amerindio en un solo paquete (innominado), y convirtiendo el grupo áustrico (del Sudeste Asiático y del Pacífico) en otro llamado “Nueva Guinea”. Según Stephen Oppenheimer (“Eden in the East”), Irén Hegedus considera a la primitiva lengua austronesia un miembro temprano de la superfamilia nostrática; el lingüista Paul Manansala, por su parte, relaciona la lengua austronesia con lenguas muertas como el sánscrito y el sumerio.

Estas disputas, y el “tira-y-afloja” de listas y contra-listas de familias lingüísticas, son un resultado inevitable en la ardua búsqueda de dicha lengua ancestral”. ¿Cuál sería ésta? Los especialistas en filología comparada han tratado de reconstruir la lengua primordial, la “madre” de todas las lenguas (vivas y muertas, actuales y pretéritas). Hasta el punto de identificar algunas decenas de etimologías que, según los especialistas, serían realmente universales. He aquí algunos ejemplos: MANO (hombre): “min” (dios fálico) en antiguo egipcio, “mantar” (gente) en tamil, “man” en inglés… KUNA (mujer): “qena” (dama) en la lengua oromo (africana); “quani” (mujer) en Tasmania; “kunu” (esposa) en kirguiz (turco centroasiático); “queen” (reina) en inglés… k’OLO (agujero): “kuli” (ano) en lengua kanuri (nilosahariana); “kolo” (agujero) en finlandés; “hole” (agujero) en inglés; “culo” (idem) en español .. PUTI (vulva): “butu” (vulva) en malinke; “puti” (vulva) en tulu (lengua dravidia); “puta” (idem) en español… TIK (dedo, o uno): “tok” (uno) en dinka; “teki” (uno) en coreano; “tikiq” (dedo) en esquimal; “digitus” (dedo) en latín… AQ’WA (agua): “kwe” (nyimang, lengua nilosahariana); aka (japonés); wakka (ainu); aqua (latín)… En fin, tras el abismo del tiempo aún somos capaces de vislumbrar la “lengua madre”.

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¿Seria ésta la que, según la Biblia, era hablada antes de la confusión de las lenguas”, sucedida durante el episodio de la Torre de Babel? No lo sabemos, pero estudiando las homologías lingüísticas entre dos lenguas tan separadas en el tiempo y el espacio como el sumerio y el idioma hopi nos llevaremos algunas agradables sorpresas. El pueblo hopi de Arizona, descendiente de la cultura anasazi, habla una lengua de la familia uto-azteca. Se considera a sí mismo un “pueblo de paz”, con una responsabilidad que cumplir: ser “guardián de la Tierra” (“tutskwa”) Por ello se ha visto rodeado de una aureola de sacralidad, que le ha permitido sobrevivir en un ambiente hostil, a pesar de su filosofía irreductiblemente pacifista. Su caso es de las más intrigantes singularidades en el campo de la etnología: no sólo porque su dios Sol (Taiowa) recuerde a la palabra que expresa el astro rey en Japón (Taiyo-wa); ni siquiera por las evidentes similitudes entre su mitología y la del Viejo Mundo. Sino fundamentalmente por su constancia en la preservación de su cultura, al modo del pueblo hebreo; aunque, a diferencia de éste, empleando para ello únicamente la tradición oral.

Pero hay otro aspecto que lo convierte en un caso especial: su lengua. Estamos convencidos de que en ella podemos encontrar vestigios de una protolengua universal, en la que se englobaría la lengua sumeria. La lengua sumeria es del tipo “aglutinativo”. Es decir, cada idea (sea nominal o verbal) es expresada por una sílaba (o polisílaba), que puede ser modificada por una serie de prefijos o sufijos, como ocurre con el moderno turco. Por ejemplo, tenemos: She (cebada) + Gu (buey), y por tanto: Shegu (buey alimentado con cebada). Creemos que esa fantasmagórica lengua llamada “nostrática” es algo más que un producto de laboratorio: tiene consistencia real. Nótense los siguientes términos hopi, y su (posible) transcripción sumeria: Baho (bastón de plegaria). En sumerio encontramos el término “bar-ús”, es decir: “bastón con una punta de cobre”. Kiva (casa subterránea).

En sumerio encontramos “ki” (tierra, lugar, área, suelo, grano) y “ba4” (casa). (Nótese que los pueblos de la cultura de Andronovo [en las estepas euroasiáticas, durante el II milenio aC.] residían asimismo en casas semienterradas. Significamente, el término de iranio antiguo alusivo a casa era *kata, que significa “excavado”.) Mana (kachinas [espíritus de la Naturaleza y de los ancestros] femeninas). En sumerio encontramos “mu10” (mujer) y “na” (ser humano). Piki (un tipo de pan). En sumerio encontramos “ki” (tierra, lugar, área, suelo, grano). Shongopavi (el primer lugar donde los hopi habitaron; nótese que los hopi viven en el desierto de Arizona). En sumerio encontramos “shum4″ (antiguo), gú” (tierra) y “parim” (tierra árida). Sipapu (agujero por el que los hopi alcanzaron, subiendo por una caña de bambú, el Cuarto Mundo). En sumerio encontramos “si” (antena, permanecer vertical [¿el bambú?]) y “pú” (pozo, profundo). Tiponi (mazurca de maíz a la que se le enganchan plumas, que tiene fuerte poder mágico). En sumerio tenemos “ti” (asustarse), “pa” (ala, pluma), y “ní (fuerza, miedo, respeto). Toho (aceite para untar el cuerpo con fines rituales). En sumerio encontramos “tu5,17” (lavar, derramar, hacer libación). (Nótese que en sumerio no existe la vocal “o”.)

Creemos que detrás de estas homologías se encuentra al menos una expresión de la “lengua madre” que estamos buscando. Ésta, por supuesto, evolucionaría de forma diferente en cada punto. Y también pensamos que la lengua sumeria (y tal vez también la lengua turca) puede ser la llave para descifrar un cierto número de lenguas muertas, hasta el momento ininteligibles para los historiadores.

No quisiéramos terminar este artículo sin hacer una breve digresión acerca de ciertas “coincidencias” lingüísticas que creemos que no deben pasar desapercibidas. Es difícil explicar las similitudes que a continuación exponemos si no es a través de la existencia de una hipotética “lengua madre . (Nótese que hemos subrayado ciertas palabras vascas, intentando demostrar que esta lengua no se trata en absoluto de una “lengua huérfana”, como tan a menudo se ha dicho.) 1) Las raíces indoeuropeas “*arg” (blanco, brillante) y “*bhel” (brillar) están emparentadas con las de otras muchas lenguas: Sánscrito arko Tocario arci Vasco argi Eslavo bel Lituano baltas Turco beyaz Japonés byaku Chino bai 2) Y ahora fijémonos en la palabra “negro”: Sánscrito kala Mongol har Turco kara Árabe qara Japonés kuro Tamil karuppu 3) Nótese las siguientes similitudes en relación a la idea “agua”: Indoeuropeo *vara, *var (agua, río) Sánscrito var (agua) Guaraní beru (agua) Hebreo beer (pozo) Sirio biro (pozo) Vasco bera (remojar) Árabe bahri, bahr (mar, río, río Nilo) Indoeuropeo *mar (mar) Sánscrito samudra (océano) Finlandés meri (mar) Bretón mor (mar) Alemán mar (ciénaga) Georgiano imer (de más allá del mar) Egipcio mer (canal, lago) Turco kemer (río) 4) La raíz “mala”, alusiva a “montaña”, está extendida por todo el mundo: Maladeta (España) Malasia Maldivas 5) La palabra “muerte” ofrece asimismo pasmosas coincidencias a nivel universal: Sánscrito mrta Avesto mrete Latín mors Egipcio mut Bereber muth Hebreo mut Árabe mawt Arameo mota Sirio mawto 6) Ahora fijémonos en la raíz del numeral “siete”: Latín septem Gótico sibun Sánscrito saptan Tocario spat Árabe sab Hebreo seva Sirio savo Húngaro set Tuareg sa Copto sasf Swahili saba Camboyano satta Malayo sapta 7) La palabra “perro” también parece estar emparentada en muchos idiomas: Griego kurós Latín canis Japonés ken (o ku) Chino quan Vietnamita cho Tibetano khyi Coreano kae 8) Ahora examinemos la palabra “rey”: Sánscrito rajah Latín rex Tailandés rat 9)

Y seguidamente la palabra “Dios”: Griego Theos Latín Deus Germano Teiwa, o Tiwaz (antiguo nombre de Odín) Sánscrito Dewan Aymará Tia Nahuatl Teotl Dialecto orinoco Theos Chino Tien Malayo Tuan 10) Para acabar, nótense las siguientes homologías entre hebreo y vasco: Hebreo eretz (pueblo-nación) Vasco herri (pueblo-nación) Hebreo araba (llanura) Vasco araba (probablemente “país entre montañas”) Hebreo ama (sirvienta) Vasco ama (madre) Hebreo abar (cruzar [un río o un mar]) Vasco ibar (río en vasco antiguo) Hebreo Haran (cruce) Vasco Haran (valle) En definitiva, detrás de estas coincidencias podemos vislumbrar tal vez la antigua “lengua madre” que pretendíamos encontrar tomado de gestae.com

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Sobre Jorge (Coordinador GHB)

Jorge es uno de los coordinadores de hermandadblanca.org, uno de los silenciosos fundadores del proyecto en el año 2006. Meditador y apasionado del desarrollo de la auto-consciencia.


4 comentarios
  1. User comments

    Buen articulo, muy interesante. 😉

  2. User comments
    Administrador GHB

    Esto es una prueba.

  3. User comments

    Sí existio… la maya… Libro (Educadores del mundo -de- ignacio magaloni duarte)

  4. User comments

    Lo que se yo esque el ARABE es el padre de todas las lenguas y es la idioma mas antigua en la historia .. Buscar y contemplar ..

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