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Georges Méliès: magia, fantasía y una profunda espiritualidad

Melies en su tienda de juguetes

Méliès en su tienda de juguetes

 

¿De dónde viene Méliès? ¿Cómo llegó a imaginar su extraordinario universo?
¿Cuáles fueron sus fuentes de inspiración?

El juego de sombras, la linterna mágica, el lapso de tiempo en la fotografía, fantasmagoría, magia y fantasía,  fue lo que dio origen a las  películas y obras de arte de Georges Méliès. La iconografía  móvil del “arte del engaño”, llena de demonios y monstruos inquietos, visto de día o de noche, engendró una extraña cosmogonía que influyó profundamente en el trabajo de Méliès, el mago.

En cuanto a la cinematografía, Méliès inmediatamente la hizo suya con el fin de crear una nueva fantasmagoría, una que se hizo más dinámica por la invención de trucos, ahora conocidos como “efectos especiales”.

Vida

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Georges Méliès, al igual que la gran mayoría de las personas nacidas en Francia en la década del 1800, fue católico. La información biográfica acerca de este importante pionero del cine, nos revela muy poco acerca de sus creencias y prácticas religiosas. No se sabe nada que indique si él era particularmente devota, anti-religioso o poco ortodoxo.

Nació en París el 8 de diciembre de 1861. Hijo menor del propietario de una fábrica de calzado, sus primeros intereses incluyeron los títeres y la magia de escenario. A la edad de 23 años, durante una visita a Londres, quedó fascinado por el ilusionismo y, en 1888, cuando su padre se retiró del negocio del calzado de la familia, la considerable fortuna que recibió le permitió comprar el antiguo teatro dirigido por el mago Robert Houdin. En ese pequeño teatro, creó escenas mágicas que ofrecían trucos complejos que más tarde le sirvieron en sus películas.

La etapa que tuvo Méliès en su carrera en el escenario, fue de mucho éxito, sin embargo todo cambió cuando fue invitado a una exposición de los hermanos Lumière (inventores del cinematógrafo). Méliès se sentó en el sótano de una cafetería junto con otros  espectadores que estaban atónitos viendo cómo las imágenes se movían sobre la pared. Méliès, sin embargo, vio algo más que imágenes; vio el futuro.

No perdió tiempo, pues a los pocos meses de tener una cámara propia, produjo películas en serie durante los primeros meses. Filmaba escenas de la calle, juegos de cartas, las puertas de las fábricas, paisajes urbanos, todo lo que era adecuado para una imagen en movimiento, lo cual era, por supuesto, cualquier cosa en absoluto.

Utilizaba el nuevo medio con intención documental: su “ágil” ojo, investigaba una amplia gama de temas de la actualidad, desde la intimidad del círculo familiar hasta las destrucciones provocadas por la política del poder. Fue en este contexto documental que Méliès apareció como un innovador real en el campo de la materia. Él fue el primero en concebir la película como un vehículo para el cuento de hadas y la fantasía. Donde otros se conformaban con la grabación de la realidad de manera recta, Méliès se dispuso a grabar las maravillas de un nuevo tipo de “actualidad”, construido a partir de la pintura, el lienzo y las salas del teatro, pero a la vez liberado de los achaques físicos que el teatro producía.  

El hombre de la cabeza de goma

El hombre de la cabeza de goma

Al igual que todos los magos, Méliès glorificó en sus aparentes poderes, sobre las limitaciones físicas del mundo natural; fue rápido en detectar en el nuevo medio la posibilidad de añadir en gran medida estos poderes. El tipo particular de fantasía en el que Méliès se involucró, fue hacia el encantador, de buen carácter, impregnado de un humor genial. Creó un mundo de maravillas, que cae en una poesía alegre y en una fantasía entretenida.

Mago de efectos especiales, las técnicas aplicadas de Méliès estaban asociadas con la ilusión y las linternas mágicas para filmar todo: desde la pirotecnia y los efectos ópticos hasta detener el movimiento, disolver perspectivas, exposición múltiple, montaje y efectos de color…como si este técnico virtuoso hubiera inventado y utilizado todos los trucos en el repertorio de cada película.

Su obra

No se sabe a profundidad sobre la vida personal de Méliès, sin embargo, no es difícil darse cuenta de la creatividad, el conocimiento, el sueño, el ingenio, la sencillez, la calidad humana y la profunda espiritualidad de este mago del cine.  

El Alquimista Parafaragamus

El Alquimista Parafaragamus

Cada una de sus obras contiene temas como astronomía, cosmogonía, religión, alquimia, magia, espiritismo, entre otros; por lo que “sin querer”, demuestra un conocimiento y una conciencia del ser humano.

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En la película El Alquimista Parafaragamus o la retorta infernal (1906), un mago se queda dormido en una silla al lado de una mesa sobre la que se asienta una retorta (un recipiente de vidrio con un tubo de salida). Por debajo de la mesa se arrastra una serpiente, que se convierte en un demonio. Después de unos cuantos saltos mortales, el diablo despierta al mago y lo prepara para una serie de visiones de sus propios pensamientos reprimidos. Se puede saber que son sus propios pensamientos porque el diablo comienza dándole un espejo en donde se pueden ver éstos que están al acecho. La retorta empieza a expandirse a un tamaño enorme, como una burbuja en la que se observan los pensamientos de un  personaje en una tira cómica. El mago vuelve a caer en el sueño y se lanza en la angustia psíquica a medida que el diablo elabora una serie de imágenes de los sueños que son a la vez horribles (una araña gigante y un fantasma volador) y frustrantes (una doncella inaccesible esparciendo flores). El mago se despierta solamente para colapsarse por la tensión y, cuando entran sus dos criados para encontrarlo postrado en el suelo, su mente finalmente revienta: la retorta explota para revelar al demonio de nuevo, que se deleita en su victoria. Al igual que el personaje de asistente con exceso de confianza en la película El hombre de la cabeza de goma, el mago en El Alquimista Parafaragamus, ha sido castigado por la arrogancia que es común a su profesión: la ilusión de que realmente puede controlar las fuerzas que son mucho más poderosas que él.

Sería difícil decir si su importancia se debe a que fue el primer poeta y realizador de fantasía en la pantalla o porque fue uno de los primeros técnicos creativos del cine. Descubrió y utilizó con imaginación la mayor parte de los recursos cinematográficos básicos. Concibió el cine como una forma de expresión personal (y probablemente fue el primero en hacer esto). Él sintió que tenía que ser responsable de todos los aspectos de la película; pues creía que era incómodo para otras personas suplentes llevar a cabo los detalles de producción. Fue dibujante, mago, constructor de artefactos, director de teatro, actor, escenógrafo, técnico, así como productor, director y distribuidor de películas.

¿De dónde provienen los magos?

No fue casualidad esta producción de obra.

La pasión por la imaginación y la fantasía, el sentimiento de crear, el dolor del contacto con uno mismo que se produce al momento de crear una obra, nos habla de una espiritualidad pura, limpia, ingenua y digna de admirar. Poco se sabe de la vida espiritual de Georges Méliès, sin embargo es innegable su conocimiento y su profunda conciencia de los misterios que el ser humano guarda en el interior de su mente, de su corazón y de su alma.

 

 

 

 

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Sobre Laura Gamboa-Cavazos

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