Por los caminos de Dios: Reflexiones sobre nuestra búsqueda espiritual

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Si revisamos la historia y en particular la historia de las religiones, vemos que desde tiempos remotos el hombre se ha emprendido su búsqueda espiritual, planteándose preguntas que cuestionan su origen y destino, el origen y destino del universo y así, sobre otros misterios de la creación para los cuales no tenía respuestas. Preguntas como, ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿qué pasará cuando muera?, ¿quién me creó?, ¿quién creó el universo?

La búsqueda de las respuestas a esas preguntas ha llevado al hombre por diferentes caminos, cuyo destino final es el mismo, encontrar la fuente de todos los misterios, de todas las respuestas, encontrar al Ser Supremo, independientemente de si se trata de un Dios personal como el de las religiones tradicionales o de un Dios impersonal como el de otras religiones y creencias.

La ruta espiritual hacia la comprensión de lo divino

En mi búsqueda me he dado cuenta de la gran cantidad de religiones y creencias que ha creado el hombre para tratar de concretar ese encuentro con La Divinidad, muchas de las cuales ya prácticamente han desaparecido, a pesar de la grandiosidad que tuvieron en su época, como por ejemplo, la religión sumeria, la egipcia, la babilónica, la griega, por mencionar algunas. Sin embargo, enfocado en las religiones y en las tendencias espirituales actuales, he identificado algunos caminos que pudieran resumir las rutas que siguen los creyentes para lograr la meta de su encuentro con Dios, que seguramente no son los únicos, pero si algunos de los más transitados. Los he llamado: El Camino de la Fe, El Camino del Conocimiento, El Camino del Servicio, El Camino de la Meditación y El Camino de la Nueva Era.

En este artículo describo de manera muy general de qué trata cada uno de estos caminos. En próximos artículos ampliaré la información sobre lo que he encontrado en cuanto a sus creencias, las puertas que nos llevan a cada uno de ellos y algunos de los obstáculos que debemos superar para poder avanzar y finalmente alcanzar nuestra meta de encuentro con Dios.

El Camino de la Fe

Este es el camino que siguen los creyentes de las religiones tradicionales monoteístas, entre las cuales las más representativas en la actualidad son el cristianismo, el islam y el judaísmo, que son las creencias religiosas con mayor número de seguidores a nivel mundial. Todas ellas creen en un Creador único del universo, revelado a los hombres a través de sus profetas y todas tienen sus raíces en la alianza primigenia del patriarca hebreo Abraham con Dios.

Según algunos estudiosos de estos temas religiosos y espirituales, este camino es la única vía para llegar al Creador, porque, según sus argumentos, la única manera de comunicarnos con él es mediante nuestro amor incondicional y la aceptación y el respeto absoluto a su voluntad, el cual surge de la fe que tengamos en él.

El Camino del Conocimiento

El conocimiento es la capacidad de entender la realidad a través de la razón. Los creyentes en el camino de la fe opinan que no es posible acceder al Señor a través del conocimiento. Sin embargo, los creyentes en este camino piensan que la sabiduría que podemos alcanzar a través del entendimiento profundo de la creación, nos puede llevar al deseado encuentro con su Creador.

La filosofía es la vía que tradicionalmente hemos utilizado para tratar de comprender, a través del razonamiento, el origen y la naturaleza de la creación y por esa vía acceder al Dios creador concebido por las religiones.

A partir de la filosofía surgió la ciencia moderna, que es el camino a través del cual muchos científicos dedican tiempo y esfuerzo a explicar la “no existencia” de Dios, lo cual hace pensar que el ateísmo que se atribuye la ciencia realmente no es tal, porque, ¿qué sentido tiene buscarle una explicación a la “no existencia” de algo cuya existencia se niega por principio?

En conclusión, aun cuando las ciencias modernas no declaran que están en busca de Dios, es evidente que parte de su esfuerzo está encaminado a la búsqueda de las mismas verdades que buscan las religiones, las cuales han sido explicadas limitadamente través de la fe en la existencia de un Dios creador y sostenedor de todo lo que existe.

El Camino del Servicio

Este es el camino del amor incondicional al prójimo. El de dar ayuda sin que nos sea solicitada. Es la compasión de hacer lo que esté a nuestro alcance para evitar el sufrimiento ajeno. Es la solidaridad con los más vulnerables. Aunque no siempre, pero sí en muchos de los casos, este camino es un complemento para los seguidores del Camino de la Fe, a través del cual logran su máximo anhelo de finalmente servir a Dios. Este sendero comienza por el amor al prójimo, sigue con el amor a la humanidad y culmina con el amor y la entrega al servicio devocional al Señor.

El Camino de la Meditación

Este es el camino tradicional de las religiones orientales, el cual nos enseña que a través de una atención concentrada y la contemplación de los productos de nuestra mente, podemos lograr un estado de sosiego que nos permite entrar en sintonía y en unión con la creación y con La Divinidad.

Si bien es cierto que no se discute su origen en la tradición religiosa oriental, en especial a través del yoga, las técnicas de meditación, con algunas modificaciones, han trascendido a otras religiones. Así, las encontramos en el budismo con diferentes versiones, al igual que en el judaísmo, el cristianismo y en el islam, por mencionar algunas de las principales religiones actuales.

El objetivo común de todas las técnicas de meditación es liberar la consciencia de las distracciones y divagaciones de la mente y, a través de esa consciencia liberada, alcanzar el máximo nivel posible de desarrollo espiritual, el cual varía dependiendo de la religión o de las creencias del practicante.

El Camino de la Nueva Era

Aunque el origen filosófico de este camino puede remontarse a creencias esotéricas, ocultistas y religiosas antiquísimas, es a mediados del siglo veinte cuando comienza a hacerse visible este movimiento. Está cargado de sincretismo espiritual y religioso e integra elementos de diferentes creencias, cultos y religiones, en especial orientales y anteriores a las religiones monoteístas tradicionales, aunque también toma algunos de sus planteamientos y formalmente no se declara contrario a ellas.

El enfoque de la nueva era persigue la evolución espiritual del hombre hasta alcanzar su estado esencial divino y la unión fraternal entre los hombres y de este con la madre naturaleza y con Dios.

Dada la sensibilidad que implica el abordaje de temas religiosos, quiero disculparme con todos aquellos seguidores de las muchas religiones y creencias que no he mencionado, porque sé de la importancia que tiene para cada creyente la fe que profesa, como mapa de su ruta de regreso a su Dios. Espero que con las consideraciones generales que he hecho en la descripción de los caminos, alguno de ellos pueda adaptarse a las características de su propio recorrido. También me disculpo con aquellos creyentes de las religiones que he mencionado, si acaso he cometido alguna imprecisión en las ideas que he expresado.

Para finalizar, considero importante precisar que el contenido de este artículo no pretende ir más allá de mi propia reflexión y que su objetivo no es promover la búsqueda por algún camino en particular, sino despertar en el lector la motivación de emprender su propia  búsqueda y encontrar su camino, si es que aún no lo ha hecho. Espero, en próximas entregar poder compartir mis reflexiones sobre cada una de estas rutas de desarrollo espiritual.

 

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AUTOR: Juan Sequera, autor para la familia de Hermandad Blanca.

10 comentarios

  1. Agradezco a los hermanos de la hermandad blanca de manera muy especia al autor de este texto. Es como una antorcha en el camino de la evolución espiritual donde hay todavía mucha oscuridad para las mentes comunes.
    los felicito de todo corazón por que son hermanos mayores que van adelante mostrándonos uno de los caminos para alcanzar mas rápidamente nuestro crecimiento espiritual.

  2. Comparto totalmente los dichos del autor, a quien felicito por la forma sencilla y a la vez respetuosa de todas las creencias religiosas que tiene mayor cantidad de adeptos y alguna de las cuales conozco un poco mejor que otras. Pero me parece formidable que pida disculpas por aquellas otras que no son tan conocidas o que existen en otras comunidades y que tienen su propia idiosincrasia. Es un texto que considero que tiene el contenido justo para que diferentes personas tomen conocimiento sobre las formas que tenemos los seres humanos de querer saber más sobre la existencia de Dios y así, como dijo el autor, nos sirven como hoja de ruta en nuestro camino espiritual.
    También coincido con las palabras de Alcira I. Gonzalez, que asimismo me parecieron muy respetuosas sobre un tema que hay que tocar con cierta delicadeza, para no herir susceptibilidades, que por supuesto son válidas también.
    Mis felicitaciones a ambos.
    Saludos desde Neuquén, Patagonia Argentina

    1. Gracias por su comentario. Es muy alentador saber que mi humilde opinión sobre este tema contribuya a dar un poco de claridad en la búsqueda de crecimiento espiritual de otras personas.

  3. Agradezco y felicito al autor de este texto. Expone, sin presiones su propio entendimiento, el cual es respetuoso con toda creencia espiritual. He leído más de una vez los Textos sagrados de la Humanidad y, a mi modesto entender, he obtenido un sincretismo con el cual me siento cómoda. Todas las Religiones, ponen en valor que lo Principal, es el Amor Incondicional a todas las criaturas con las que compartimos nuestra existencia. Inclusive a los seres que parecieran no tener grado de sensibilidad o conciencia. creo que, en diferente grados, todas las "cosas", tienen en su interior, una chispa de la Luz del Creador: De lo contrario, no serían. Muchas gracias al autor y la Hermandad Blanca, que recoge el conocimiento para que podamos superarnos como humanos.

    1. Agradezco muchísimo su comentario y en especial lo que señala sobre “el Amor incondicional a todas las criaturas” y que “todas las "cosas", tienen en su interior, una chispa de la Luz del Creador”, porque la omnipresencia divina y su Amor incondicional es lo que hace posible la creación y su sustentación, tal como la conocemos.

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