Reflexiones: la reencarnación

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La existencia o no de la reencarnación es sin duda otro de los grandes misterios por resolver. En muchas escuelas filosóficas y religiosas, especialmente orientales, se da por hecho que las almas o las consciencias, después de la muerte, transmigran a otros cuerpos más o menos perfectos de acuerdo con los méritos alcanzados en su vida anterior. También en Grecia, Babilonia y Egipto se creía en la vida después de la muerte y  algunos estudiosos de la biblia opinan que el Cristianismo primitivo también compartía esta creencia, la cual ha penetrado de manera importante en occidente y muchas personas, cuya religión o creencia no es necesariamente de origen oriental o antigua, la han aceptado también como cierta.

Por mi parte, siempre he pensado que en el ser humano, al igual que en todos los seres vivos, hay algo que no está hecho de materia, por lo menos no tal como la conocemos. Lo digo de esta manera, porque ya la ciencia habla de la existencia de una materia y una energía que llaman oscuras, que hasta ahora no podemos ver ni medir directamente, pero cuyos efectos en el comportamiento del universo si se pueden medir y cuya naturaleza probablemente es distinta a la de la materia y la energía que conocemos. Esta materia y esta energía oscuras constituyen una parte muy importante del universo conocido, a tal punto, que según los cálculos de la astrofísica solo un 5% de nuestro universo estaría constituido por la energía y la materia que podemos ver y medir, un 23% sería materia oscura y el 72% restante sería energía oscura.

Dada esta composición del universo y considerando las diversas y maravillosas formas como se integran la materia y la energía que hoy conocemos para construir el universo que podemos ver y medir, nada nos impide pensar que ese otro 95% que llaman “oscuro” se pueda integrar de maneras aún más diversas y maravillosas para crear elementos y estructuras totalmente desconocidas para nuestro nivel actual de conocimiento, como por ejemplo ese “algo” inmaterial que nos hace seres vivos conscientes.

Una similitud en la que he pensado para tratar de entender cómo podría funcionan ese algo que los religiosos llaman espíritu o alma y los filósofos y científicos psiquis, mente o consciencia y como esa alma o consciencia podría transmigrar a otro cuerpo al momento de la muerte del cuerpo físico, es comparar al hombre con un sistema computarizado conectado en redes, en el cual el cuerpo vendría a ser el hardware y el espíritu la energía que nos hace funcionar. El Cerebro sería el procesador principal y la mente el sistema operativo y los programas de aplicaciones que vamos instalando y desinstalando a lo largo de la vida. La consciencia sería uno de los programas o aplicaciones más interesante que tiene la mente, porque es la que permite supervisarla y autoevaluar su funcionamiento y desempeño. Sin la consciencia la mente actuaría como un ente autónomo sin nada que evalúe su comportamiento. Bajo esta óptica, ¿quién o qué sería el alma?, como yo lo veo, el alma sería el operador del sistema. Sería quien lo hace funcionar y lo controla y lo más importante, quien aprende a través de él.

Si seguimos especulando con esta similitud, un computador podría funcionar de manera autónoma, sin operador, si alguna de las aplicaciones que tiene instaladas así lo permite, lo cual en este momento sería bastante factible, dado el desarrollo que está teniendo la inteligencia artificial. Quizás por eso hay quienes piensan que por allí andan algunos seres humanos que actúan como si no tuviesen un alma o consciencia que los controle. Inclusive, la misma inteligencia artificial podría hacer que esos autómatas sin operador pudieran aprender de sus propias experiencias. Pero esa situación no sería muy útil, porque ningún operador tendría acceso a esos aprendizajes, a menos que lo haga desde un punto remoto de la red, lo cual también sería factible.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver toda esta especulación con la reencarnación?, en redes complejas, como seguramente sería la red en la que estaríamos interconectados los seres humanos, el sistema central que la controla tendría programas que vigilan constantemente el funcionamiento de cada una de las unidades conectadas a la red y ante la inminente falla de una de ellas, procedería con la ejecución de un respaldo de la información del computador que está a punto de fallar, bien sea en otro computador que esté disponible o en un servidor previamente definido que esté conectado en la misma red. El respaldo podría ser de una inteligencia tal, que solo se transfiera a la nueva unidad o al servidor la información que este no haya recibido en respaldos anteriores. Hecho esto, la información respaldada del computador dañado o “muerto” estaría disponible para “transmigrar” a una nueva unidad.

Entiendo que todo esto puede sonar muy descabellado, sin embargo, hay personas, como el multimillonario ruso Dmitry Itskov, que visualizan la factibilidad de digitalizar y transferir la mente, la consciencia o la esencia misma de un ser humano a una computadora y con ello lograr la utópica inmortalidad que muchos anhelan. Tal vez para la ciencia en este momento resulta una meta más que imposible, pero en el futuro quizás logre hacerlo. Pero también es posible que el universo, a través de sus miles de millones de años de evolución haya encontrado la manera de transmigrar nuestra esencia a otro cuerpo y no a una computadora, como lo pretende hacer Itskov.

Pero más allá de esta visión futurista, ¿Qué opina la ciencia actual sobre el fenómeno de la reencarnación?, se podría decir que la posición “oficial” de la ciencia es no aceptar su existencia. Sin embargo, algunos científicos, como los Psiquiatras Ian Stevenson y Jim B. Tucker de la Universidad de Virginia, han retado esa posición haciendo investigaciones con niños que dicen recordar vidas pasadas, en la cuales han recopilado suficientes evidencias para concluir la realidad de su existencia. Sin embargo, la comunidad científica sigue sin aceptar esas conclusiones y algunos, tratando de buscarle alguna explicación, atribuyen tales evidencias a la resonancia mórfica propuesta por  el Biólogo Británico Rupert Sheldrake o al inconsciente colectivo del Psiquiatra Carl G. Jung, a través de los cuales los niños podrían obtener la información necesaria para hacerse ver de manera inconsciente como almas reencarnadas.

En lo personal espero que la ciencia, más pronto que tarde, acepte el reto de demostrar la existencia o no de la reencarnación, porque definitivamente se trata de un fenómeno muy interesante que amerita la respuesta que por siglos han estado buscando la filosofía y las religiones.

1 comentario

  1. Porque Hermandad Blanca??.. que son?? Una secta? Yo pondria para creer y leer mas sobre ustedes solo "Hermandad" Onda que si sos Negro, Colorado, amarillo o Marron no te aceptan?? Conozco a mas de uno de aca que siempre tuvieron el alma negra!!..Y hoy se hacen los blancos sabios..

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