Subjetividad: El problema de lo subjetivo del conocimiento, y cómo redireccionarlo hacia el crecimiento personal

Lucas María
Lucas María

 subjetividad mujer tapando sus ojos

“El más sabio entre vosotros es aquel que reconoce que su sabiduría no es nada.”

Sócrates.

Nuestro conocimiento es víctima de la subjetividad.

Muchas veces hemos escuchado que la realidad está negada a nuestros ojos, que no podemos alcanzar la verdad mediante nuestros sentidos, que todo conocimiento en este mundo está contaminado por nuestros límites físicos, fisiológicos y mundanos.

Grandes pensadores y filósofos de la historia direccionaron su pensamiento a la búsqueda de la verdad que yace más allá de nosotros. Y muchas frases de ellos dan cuenta de su postura humilde para con el conocimiento al que eran expuestos durante ese proceso.

La culpable de que la verdad este vedada a nuestros ojos es la subjetividad inherente a nuestra consciencia.

Sin embargo, esto no impidió que estos sabios dediquen toda su vida en busca de la virtud, la belleza, la verdad y el conocimiento. Y muchos llegaron a los mismos términos.

Pero, ¿qué significa esto, y cómo hacemos para encaminarnos hacia la verdad que no podemos percibir?

Definición de la subjetividad

La Real Academia Española define lo subjetivo como “perteneciente o relativo al sujeto, y no al objeto en sí mismo”. Esto significa que todo conocimiento subjetivo es relativo, y que pertenece a la persona que realiza la acción de conocer. Es decir, que no es universal sino particular.

Ahora bien, cada evento específico tiene infinitas maneras de ser asimilado en sí mismo. El aprendizaje que este le deja a cada persona varía según cuestiones fisiológicas, culturales y/o psicológicas.

Por ejemplo, la mayoría de países civilizados reconoce once colores en la paleta básica. La tribu Himba del norte de Namibia, en cambio, tiene cuatro palabras para referirse a toda la escala cromática. Esto quiere decir que donde tú ves verde y azul, ellos ven un sólo color.

Su experiencia de realidad está por completo estructurada en cuatro colores.

Mientras que para un aracnofóbico vivir en el campo puede ser una experiencia torturadora, para un no-vidente significa menor exposición a la contaminación sonora.

Si bien los ejemplos son simples, permiten apreciar cómo un evento puntual se traduce a experiencias diferentes en personas diferentes.

Por lo tanto, cualquier conocimiento al que una persona llegue es generado en ella y perteneciente a la misma. Contaminado con matices personales adquiridos a través de distintos aprendizajes a lo largo de su experiencia íntima con la realidad.

Sin embargo, ninguna de esas experiencias es más real que otra. De hecho ninguna es real, sino que son creaciones de la persona que deforman parcial o totalmente la realidad.

El objeto es cargado con valores, ideas, sentimientos o fines que no están en él, sino en el sujeto, y este los proyecta.

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Subjetividad y Objetividad

Entonces, no somos capaces de objetividad. Nuestro conocimiento no es sobre el objeto en sí, sino sobre nuestra percepción del mismo.

¿Qué sentido tiene entonces la búsqueda de conocimiento?

Pues bien, si al observar el conocimiento recibimos información sobre nosotros, nos sirve para encontrar la verdad sobre nosotros.

De esta manera, Sócrates impulsaba a las personas a conocerse a sí mismas. Según él, se llega a la verdad, la virtud y la belleza a través del reconocimiento. Esto es así puesto que el hombre ya ha morado con ellas en una existencia previa.

También lo sabía San Agustín. Su Interiorismo dictaminaba que sólo el alma puede llegar a una verdad eterna mediante la reflexión interna.

Aún así, vivimos bajo un paradigma autorreferente. Este nos lleva a afirmar que nuestro conocimiento es tal y cual nosotros lo percibimos. Proyectamos en nuestra realidad los valores que hemos construído a lo largo de nuestra vida. Y muchas veces buscamos aprobación predicando esa realidad como la verdadera.

Montamos nuestra experiencia de lo real en un teatro vacío. Perdemos de vista que a través de ese mecanismo nos refugiamos del verdadero conocimiento: uno mismo.

Dentro de uno se libran las verdaderas batallas, y se dan los verdaderos resultados. Se llega al conocimiento de lo real.

De otra manera vamos construyendo una experiencia de la realidad que no es más que parcial, e igualmente limitamos también nuestras opciones.

Persona Subjetiva

Nuevamente, la persona subjetiva podrá salvarse de esto mediante la humildad. Esta nos enseña que todo nuestro conocimiento es potencialmente un error. Dicho esto, la pregunta debe ser: ¿Cuánto sabes de la vida realmente?¿Cuánto sabes del universo?¿Cuánto sabes sobre ti mismo? Cada cosa que creemos saber debe ser puesta en tela de juicio, y buscar en ellas lo que hace referencia a la persona que somos.

Debemos conocernos.

Aquel que se toma el tiempo para conocerse es aquel que se ama. Pues sobre lo que verdaderamente tienes control es sobre ti mismo. Además, si la información del universo llegará a ti a través de lo que percibes, debes estar listo para llegar a decodificar el mensaje.

La subjetividad no nos es ajena. Es el filtro por el que nos llegan las sensaciones del mundo. Pero podemos buscar un conocimiento propio verdadero apoyándonos en ella.

Necesitamos la perspectiva de hacer de nuestras limitaciones una herramienta que nos impulse en una nueva búsqueda.

La búsqueda a la que Sócrates nos desafía.

Conócete a ti mismo. Dedícate el tiempo para conocer de qué se compone tu subjetividad. De esa manera sabrás qué es lo que lo que tu filtro no deja pasar. Busca en ti mismo la verdad que tanto ansías. Y deja que ella se manifieste en tu alma. Acéptate limitado, imperfecto.

Y acepta que tu sabiduría no es nada.

AUTOR: Lucas, redactor en la gran familia de hermandadblanca.org

FUENTES:

  • http://filosofialibre.blogspot.com.ar/2008/01/anlisis-de-san-agustn.html
  • https://en.wikipedia.org/wiki/Chariot_Allegory
  • Apologías de Sócrates, de Platón

4 comentarios

  1. El conocimiento va en via aparte de la sabiduria. El conocimiento es producto de un aprendizaje, la sabiduria de una vivencia con conciencia.El hombre occidental se preocupa del conocimiento y termina siendo un erudicto, su conocimiento es prestado, adquirido, mientras el sabio busca hacia adentro,busca conocerese asì mismo, sus fuentes son vivenciales y repletas de consciencia, el sabio acepta lo q es, el erudicto vive en conflicto con la realidad, el sabio obedece a su corazòn, el erudicto vive en guerra en su cabeza. LUX, AMOR Y SABIDURIA- Pedrov

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