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Amarás Al Señor por el Maestro Beinsá Dunó

“Amarás al Señor tu Dios… Amarás a tu prójimo…” (Del Evangelio de Mateo 22:37,39)

Maestro-Beinsa-Duno1“Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:36-40 – n.d.t.).

          Ahora quiero que tengáis cuidado sobre esto lo que os voy a hablar. Hoy predico una Enseñanza sobre la cual descansa el desarrollo del alma, de la mente y del corazón. Esta es una Enseñanza que trae Paz y tranquilidad al corazón, una Enseñanza que trae Luz a la mente, renovación al Alma, Fuerza al Espíritu. Esta Enseñanza es capaz de restablecer las piernas a los cojos, de abrir los ojos a los ciegos; de esta Enseñanza los sordos empiezan a oír, los enfermos sanan, los muertos resucitan. Ésta trae armonía en todas partes. Para tal Enseñanza no hay ningún obstáculo. Esta es la Enseñanza del Dios Vivo, quien está y entre la gente, y entre las piedras, y entre las plantas, y entre los animales. El Señor Vivo del Cual os hablo está en todas partes, Él es conocido a todos – la única cosa real y esencial en el mundo es este Dios.

         Algunos quieren solucionar la cuestión de la existencia de Dios de una manera filosófica. Dejad de lado las discusiones filosóficas y gimnásticas de la mente, esta cuestión se soluciona mediante prueba. Importante es la pregunta de por qué debemos amar, por qué debemos tener un mandamiento. ¿Qué representa el mandamiento? Éste es una base, un terreno sobre el cual se edifica; éste es una Fuerza con la cual se trabaja; éste es un punto de apoyo del cual se sale. ¿Cómo conocemos si tenemos un punto de apoyo o no? Cuando os ponéis en un lugar y levantáis un objeto pesado: si el terreno bajo vuestros pies es fuerte y no os hundís, digo que tenéis un punto de apoyo; si vuestros pies se hunden, vuestro terreno no es fuerte, o sea, vuestro punto de apoyo no es seguro. Cuando realizáis algún trabajo y en vez de elevaros os hundís hacia abajo, digo que no tenéis apoyo bajo vuestros pies. Cuando pensáis algo y vuestra mente se turba, no tenéis base bajo vuestros pies; cuando amáis y dudáis en vuestro amor, no tenéis base bajo vuestros pies.

          Podéis dar una serie de explicaciones filosóficas sobre el concepto mandamiento, pero estas serán solo externamente bellas, sin un contenido interno. Éstas son parecidas a los dulces, a los cakes – que te alimentes con dulces y cakes, esto significa que te vuelvas muy etéreo. El hombre necesita de un alimento sano, de buena calidad, el cual contiene todos los elementos esenciales. Este alimento da las condiciones necesarias para el desarrollo de la mente humana, del corazón humano, del alma humana y del Espíritu humano. Los elementos que el hombre utiliza son unos y mismos, pero los métodos para su absorción son diferentes. Cada alimento es útil para el hombre, importante es que él sepa cómo recibirlo. No os digo qué alimento comer y qué no comer, pero os aconsejo que comáis con Amor. Qué dicen los higienistas, los físicos y los químicos sobre esta cuestión, este es un trabajo secundario. Importante es que utilicéis un alimento que os da fuerza. Eres débil, te alimentas y adquieres fuerza, ánimo – este es un alimento esencial.

          Preguntaron a Cristo: “¿Cuál es la ley grande?” La ley grande es ésta que nos puede enseñar cómo vivir – esto significa que conozcamos a Dios. Desde hace 2000 años, los filósofos se esfuerzan por explicar dónde está el Señor – en el Cielo o en la Tierra –, pero y ellos mismos no pueden responderse. Esto crea una serie de contradicciones gracias a lo cual unos aceptan la existencia del Señor y otros Le niegan. Dios permanece, observa y a los unos, y a los otros, y se ríe, como a los niños, de que no Le conocen. ¿Por qué no Le conocen? Por qué se han puesto gafas coloreadas de manera diferente. Unos dicen que su Padre es rojo, otros – amarillo, terceros – verde, cuartos – negro; cada uno Le ve uno u otro, según el color de sus gafas. ¿Puede que Dios sea negro? Digo: no os volváis como los que se comen las letras. El color negro tiene varios significados; éste significa y descanso. Y la palabra malo tiene dos significados; bajo hombre malo entendemos enérgico. Lo malo, lo malicioso, esconde en sí una fuerza que debe utilizarse en su lugar; si no se utiliza en su lugar, el mal aparece como un destructor.

          ¿Cuál es el mandamiento grande? Que amemos al Señor. Este mandamiento nos enseña a pensar, a sentir y a actuar correctamente. Esta es una filosofía de prueba, para el entendimiento del cual son necesarios años. Mucho trabajo se requiere del hombre para que aprenda a pensar, a sentir y a actuar correctamente. Mucho tiempo es necesario al hombre hasta que conozca al Señor. Para mí Dios es una Magna Realidad – Él es más real de lo que sois vosotros, los que veo hoy delante de mí. Diréis que me sirvo con palabras fuertes. Si hubiera encontrado palabras más fuertes, me hubiera servido con estas para explicar qué representa Dios. Él puede ser y para vosotros tan real y como para mí. Vosotros podéis conocerle con el transcurso de muchos años, pero podéis conocerle y en un instante. Sabéis de la física que al contacto de dos polos eléctricos inmediatamente se forma una chispa, una luz.

          Digo: volcaos hacia el polo opuesto de la Vida para que encontréis la Luz que buscáis. Esto puede ocurrir en un instante – de vosotros depende. Vosotros permanecéis con la espalda hacia esta Luz y preguntáis dónde está el Señor. Muchos, científicos y simples, permanecen delante de la puerta del Señor y se preguntan si los aceptará el Señor o no, si son dignos de Él o no. Estas son palabras vacías. Habéis salido del Señor y a Él regresaréis – él los aceptará, porque es omnibenévolo y omnipiadoso. – “¿Soy un hombre bueno?” Yo no dudo de tu Bondad, porque esta es y mía; tu Sabiduría es y mía. ¿Es cierto esto? Cierto es. Extraños son los humanos, ¿debe el que tiene fiebre de pensar que como no tiene apetito, que este es un estado natural? Hoy, como enfermo, él no tiene apetito, la comida no le es agradable, pero esto no es constante. Antes de enfermarse, él siempre ha comido con agradabilidad y con placer; cuando sane, de nuevo comerá con placer. Entre el estado presente del sistema nervioso y del anterior hay cierta diferencia, pero este estado es temporal. Por lo tanto, si te enfermas, di a ti mismo: “¡Escucha, no te sometas a tu enfermedad!” Ella temporalmente te ha visitado. ¡Tú eres un hombre sano – tú puedes pensar, sentir y actuar recto!

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          Frecuentemente los humanos hablan del pecado y dicen acerca de alguien: “Pecador es este hombre”. Así como vosotros comprendéis el pecado, yo no sé cuáles hombres son pecadores. No conozco a gente pecadora, pero conozco a tales que hacen errores. Según la magna ley del Amor, yo miro al pecado y a los errores de otra manera. Un maestro da a su alumno la tarea de dibujar un cuadro; el alumno empieza a dibujar, pero mancha, borra, de nuevo mancha, hasta que un día dibuja el cuadro según los requerimientos del maestro. Como mancha y borra, ¿podéis decir que él es un pecador? No es pecador el alumno, sino que no ha trabajado suficientemente, no se ha ejercitado. En el futuro, cuando se ejercite, él dibujará el cuadro bien, sin manchar y borrar, él evitará los errores. No blasfeméis al Señor dentro de sí y no digáis que Él os ha creado pecadores. Si ve que estás desesperado, el Señor te dirá: “Hijo, no te desesperes, después de un tiempo tú llegarás a ser un hombre bueno y recto”. Algunos filósofos hablan de los errores de la gente, porque no entienden las leyes – ellos mismos hacen errores, pero hablan de los errores de los demás.

          Cristo dice: “¡Amemos al Señor!” Y la gente habla del Amor sin conocerle. Alguien dice: “Me muero por amor”, cuando se casa dice: “Me muero por amor”. Y antes de casarse moría por amor, y cuando se casó de nuevo muere por amor. Observad la palabra muerte en otro sentido: y cuando nace, el hombre de nuevo muere. El nacimiento en la Tierra es muerte en el Cielo. La muerte en la Tierra es nacimiento en el otro mundo – naces para una vida más alta que la terrenal. Nacimiento y muerte, en el sentido amplio de la palabra, significan ir a trabajar. Si irás al Cielo o bajarás a la Tierra, tú siempre trabajarás.

          Trabajo y afán son dos conceptos diferentes. Por eso Cristo dice: “Venid a mí todos los que estáis afanados, para que os enseñe a trabajar”. Cuando hablo de Cristo, no me refiero al hombre que ha vivido hace 2000 años; yo me refiero a este Cristo que y hasta hoy está entre la gente. Cómo se manifiesta Él, esta es otra cuestión – importante es que cada uno que se encuentra en necesidad pueda ir a Cristo. Los que miran a Cristo como un hombre que ha vivido hace 2000 años se van a Él con pañoletas negras en las cabezas; estos, los que Le ven entre ellos, van a Él con pañoletas blancas. ¿Por qué vais a una boda con ropas blancas? Diréis que la iglesia ha prescrito así. Dios ha dicho: “Aquellos que se van para casarse y llevan el Amor en su corazón, que se vistan de blanco; aquellos que han perdido su Amor, que lleven ropas negras”. ¿Hasta cuándo llevarán negro? Hasta que encuentren el Amor. Llevad pañoletas blancas sobre vuestras cabezas, pañoletas blancas en vuestros corazones y pañoletas blancas en vuestras mentes, para que encontréis al Señor. Vosotros podéis encontrar al Señor aún ahora, aún en este momento – de vosotros depende. Mientras amamos a Dios, nosotros estamos en el Cielo, en el Paraíso; cuando dudamos de Él, nosotros estamos en el infierno, en el lugar del sufrimiento, de la obscuridad, del encarnizamiento.

          “Amemos al Señor” – Este es el mandamiento grande sobre el cual descansa nuestra Vida. ¿Cómo debemos amar al Señor, como al prójimo? El amor hacia Dios y el amor hacia el prójimo, son dos cosas diametralmente opuestas. Para que comprendáis el amor hacia Dios, debéis cerrar esto lo que sabéis y probar lo mío. Vuestro conocimiento lo habéis probado, probad ahora el mío. Si lo vuestro es mejor, estoy listo de aceptarlo – yo soy de esta gente que dan y toman. Aquel que ama a Dios se distingue con un enfoque grande, con una vida interna profunda. Aparentemente él se aleja de la gente, pasa por excéntrico, pero en realidad no es así. El Amor hacia Dios no es otra cosa salvo la corriente venosa en la cual la sangre impura va al corazón y los pulmones para purificarse, para volverse arterial. La corriente venosa y arterial de la sangre existe no solo en el cuerpo, sino y en los sentimientos y en los pensamientos del hombre. Por ejemplo, el odio y la envidia son la sangre venosa en el hombre; el amor y la alegría son la sangre arterial. Los pensamientos luminosos y puros son la sangre arterial, y los pensamientos obscuros y negativos son la sangre venosa. Por lo tanto, cuando ama a Dios el hombre transforma la corriente de las fuerzas negativas dentro de sí en positivas, y la sangre impura – en pura. Él va a Dios, quien le pregunta: “¿Hijo, Me conociste?” – “Te conocí, Padre”. Después de esto el hombre como una sangre arterial va por todo el cuerpo para alimentar a todas las células – esto es el Amor hacia el prójimo. Cuando amas a Dios, tú entras en Sus pulmones, en Su corazón, para purificarte; así purificado y ensimismado dentro de sí, tú sales afuera para llevar la sangre hasta las células más lejanas de tu cuerpo – a tus prójimos, para alimentarlos.

          Como sabéis esto, amad a Dios y llevad Su bendición por todo el mundo. Cuando lleváis el bien entre la gente, vosotros os cansaréis y sentiréis necesidad de regresar de nuevo hacia aquel centro de la Vida que purifica e introduce energía. Después de cada 24 horas, el hombre va a Dios para renovarse y purificarse; así purificado él sale de Dios y va hacia su prójimo. Luego se pregunta dónde está Dios, si existe Él – esto es incomprensión de la Vida.

          Y así, cuando vais a Dios, no os detengáis para conversar con la gente. Quien sea que os encuentre por el camino, decid: “Voy por un trabajo importante. Cuando termine mi trabajo, entonces nos encontraremos y hablaremos, entonces os diré qué hace Dios y cómo vive”. Alguien está enfermo, busca la ayuda médica, rodea unos cuantos médicos pero y ellos no pueden ayudarle – ¿qué debe hacer? Que se vuelque hacia Dios con toda su confianza y esperanza, y que diga: “Señor, a Ti confío, en Tí pongo mi carga”. Si echas de ti todas las filosofías humanas y confías a Dios, Él te ayudará. Cuanto más grande es tu fe, tanto más pronto viene la ayuda. Dios ayuda a débiles, a enfermos, a afanados. En el Amor del hombre hacia Dios todas las enfermedades desaparecen – y externas, e internas. Si amas a Dios, y la ceguedad, y la sordera desaparecen.

          La gente presente sufre de mucho conocimiento. No quiero ofenderos, pero he decidido hablaros en un lenguaje específico – procurad comprenderme recto. Echad las ropas negras con las cuales os habéis vestido, negaos de la duda y de la sospecha – estos son un abono para la Vida. Si en vuestro corazón se ha quedado un poco de odio, echadlo de lado, si os irritáis, negaos de la ira o llevadla a alguna fábrica, ahí está su lugar. La ira os visita porque no le dais trabajo; cuando le ayuntéis a trabajar, esta dice: “¡Prudente es mi amo!” ¿Se puede sin ira? Se puede. Si la envidia y el odio os visitan dad y a ellas trabajo – al trabajar, ellas se conectarán con el Amor. Cualesquiera pensamientos y sentimientos negativos que os visitan, llevadlos a Dios – decidles: “Yo voy a Dios, si queréis estar conmigo, venid y vosotros ahí”. Tomad con vosotros a todos los ciegos, sordos, cojos, mancos y llevadlos a Dios. – “Estamos desnudos, tenemos vergüenza de aparecer delante de Él”. Id a Dios tales como sois. Él os purificará y os vestirá en ropas nuevas. Dios no necesita de gente recta. Entrad en el fuego Divino para purificarse y decid: “Hemos visto al Señor y Le hemos conocido”. En el Antiguo Testamento se dice de Moisés que ha comido junto con el Señor – ¿Es posible esto? Es posible. El comer no es solo un proceso físico – el hombre come y en el mundo físico, y en el mundo mental y en el cordial. Los pensamientos y los sentimientos son un alimento parecido al pan para el mundo físico.

          Muchos quieren ser amados. ¿Por qué deben amarles? Tienen hambre, quieren que los alimenten. Si alguien dice que quiere que le amen, esto significa que tiene hambre – nadie piensa en él, no quieren alimentarle. Dile: “Hermano, ven a mi hogar, yo te alimentaré”. Tú le alimentarás y Dios te bendecirá. Mientras están en el Amor, los humanos cantan y alaban al Señor, ellos se olvidan de sus comportamientos malos, incorrectos entre sí; cuando bajan a la Tierra empiezan a pelearse. – “Somos pecadores, por eso nos peleamos”. No penséis que sois gente pecadora o caída – en cada momento podéis salvarse. Decís: “Haremos obras buenas para apiadar a Dios”. Dejad de lado las obras buenas. Dios siempre os ama, siempre está listo de ayudaros, independientemente de esto si sois rectos o pecadores. Dios nos ama a pesar de todos nuestros pecados y errores, Él nunca ha cambiado Su Amor. Que la gente ha dicho algo malo en vuestra dirección – que digan; tú les responderás: “Hermano, ven a mí para que vayamos juntos al Señor”. Por cualesquiera dificultades que pases, di a ti mismo: “Yo amaré al Señor que vive en mi alma”. Alguien se contrapone a esto y dice: “Yo no veo al Señor”. Esto no significa nada – si hoy no Le ves, mañana Le verás. Hoy incluso y el hombre simple sabe que al frotar dos maderas se forma fuego. En alguna parte un hombre y una mujer se pelean; que se peleen, para que se produzca más luz entre ellos, que se froten para que produzcan fuego. Cuando se forme fuego, ellos se reconcilian. No es importante cómo se frotarán, rectamente o en cruce, importante es que produzcan la luz necesaria.

          Y así, según el lenguaje de la Nueva Enseñanza, cuando os frotáis, decíos: “Frótame, hermano, frota, hasta que produzca luz sobre ti”. Este frotamiento es necesario para que se produzca la luz Divina. Y en el campo de batalla se frotan para producir esta luz.

          Yo veo a esta gente – quienes ciegos, quienes cojos, mancos, todos van a Cristo. Él les dice: “es mejor quedarte con una pierna, con un brazo, con un ojo, pero que vengas a Mí”. Dios les visita, les agasaja y les pregunta: “¿Qué hace la demás gente en la Tierra?” – “Todavía se frotan”. – “Qué se froten. Yo bajaré a la Tierra donde ellos y todos se reconciliarán”. Yo veo a aquellos que están arriba donde Cristo – ellos son alegres, gozosos. Cuando digo que están arriba, no penséis que están en alguna parte muy lejos de vosotros. – “Yo quiero ir donde ellos” – Ve al frente primero, de ahí te enviarán arriba donde tus hermanos. – “Tengo miedo”. – Heroísmo es necesario y no miedo. Debéis comprender el sentido profundo de la Vida. Recordad: en Dios mal no existe, Él arregla todas las cosas y Él endereza los trabajos desarreglados de la gente. Él acomoda los brazos y las piernas rotas. Él pone los ojos sacados, Él pone todo en orden y arreglo – Él es Padre de todos.

          Por lo tanto, cuando queréis amar, entrad profundamente en sí, enfocaos sin ninguna duda ni vacilación. Sabed que Dios os dará de Su Amor, os hará alegres y gozosos. Si os pregunta alguien de dónde sabéis esto, decidle: “Quítate de mi rostro, no me tientes”. Digo: cada aspiración vuestra viene de Dios. – “¿Cuándo encontraré al Señor?” – Cuando caigas en una situación difícil. – “¿Cómo encontraré el Amor y qué representa él?”

          Un discípulo se fue a uno de los Grandes Maestros de la India para preguntarle qué cosa es el Amor y cómo puede encontrarlo. El Maestro permanecía callado, nada le respondió. Al segundo día el discípulo de nuevo hizo la misma pregunta, pero el Maestro seguía estando callado. Seis días seguidos el discípulo visitaba a su Maestro, quería que le respondiera a la pregunta hecha, pero de nuevo el mismo silencio. Al séptimo día el Maestro tomó al discípulo consigo y lo llevó al río Ganges, le cogió de las manos y le sumergió en el agua. El discípulo pateaba, luchaba, hasta que por fin su Maestro le sacó a la orilla y le preguntó: “¿Qué sentiste en el agua?” – “¡Un ahogo grande, tenía necesidad de aire, un poco más e iba a estallar por falta de aire!” El Maestro le respondió: “Tú entenderás el Amor y le buscarás cuando sientas de él tal necesidad como sentiste del aire”.

          Lo que ha vivido el discípulo en el agua, esto sienten todos aquellos que luchan en el frente – ellos sienten necesidad de libertad, de espacio. Ahora Dios ha cogido a la gente del cuello, les ha metido en el agua y los mantiene ahí, hasta que ellos solos sientan necesidad de libertad. Esta es la Escuela Divina por la cual todos deben pasar para aprender algo. Cuántas veces nuestras partes estaban dispersadas por los campos de batalla, pero de nuevo Dios las ha recogido y puesto en sus sitios. – “¡Comprueba esto!”. – Lo comprobaré: tú eres ciego, cojo, – abro tus ojos y comienzas a ver; acomodo tu pierna rota y comienzas a andar. ¿Qué otra comprobación quieres? La comprobación se esconde en la restauración de la armonía entre todas las partes. Cada uno solo debe comprobar las cosas, cada uno solo debe encontrar la verdad, cada uno solo debe ir al Señor y solo regresar. Esto significa que adquiera aquel conocimiento interno profundo. Así tú comprenderás qué significa tentación. Alguna vez estás alegre, pero de repente tu estado cambia, dices: “Estoy infeliz en la vida”. Este no es un pensamiento tuyo, te ha visitado algún diablo; no te reveles contra él, sino di: “Te agradezco, Señor, porque me enviaste a este hermano para que conversemos”. Vosotros pensáis que el diablo es malo. Yo hablaré bien de él – antes y él era bueno, pero cayó y erró. Vais a objetar: “Está dicho en la Escritura de oponernos al diablo, al mal en el mundo”. Esto significa: frota al diablo, hasta que mire y vea la luz delante de sí – cuando vea la luz en su mente, el se negará del camino torcido.

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          El segundo mandamiento es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Este Amor es una manifestación externa de nuestra alma y de nuestro corazón – a través de nuestro prójimo nosotros manifestamos nuestro amor afuera. En el amor hacia el prójimo se ve y la justicia del hombre. Una madre ha dado a luz a dos hijos al mismo tiempo; ella tenía la posibilidad de dar de mamar a los dos juntos – a cada niño le correspondía un biberón natural. Uno de los niños era más goloso, quería mamar y del segundo biberón; ¿qué hizo la madre justa? Ella le pegó bien, dándole una buena lección; el niño, como no comprendía la ley, pensaba que su madre era mala. Y Dios da a cada hombre un biberón – cada uno debe guardarlo. Y los cristianos actuales se cogen de sus pelos, se pegan, cada uno quiere tomar el biberón del otro. Tienes un biberón, no seas glotón para un segundo. Aquellos hombres que no han producido fuego, pueden frotarse, sin embargo, aquellos que han producido fuego deben regresar al Señor y llevar su gratitud.

          Una señora me contaba que miraba a su marido 20 años enteros enfermo, pero no se aburrió ni por un momento. ¿Por qué? Le amaba. Un hombre miraba a su mujer enferma de epilepsia, sin aburrirse; cada noche la seguía para que no viniera su desmayo, sin decir palabra sobre esto – él la amaba, por eso no se aburrió de ella. Hace unas decenas de años un barco americano de vapor sufrió una catástrofe y se hundió en el océano, la mayoría de los viajeros subieron en barcos y se salvaron. En el último barco quedó solo un lugar vacío, debería subir una mujer con su muchachito; todos se miraron para ver cómo solucionar la cuestión – no había lugar para dos personas. La madre rápidamente acomodó a su muchachito en el barco, se despidió de él y dijo: “Lleva muchos saludos a tu padre”. ¿Quién de vosotros puede manifestar tal espíritu de auto-negación y con tranquilidad decid: “Lleva muchos saludos a tu padre.”? ¿Qué hace la gente presente? La mayoría piensa en sí, y a los hijos los dejan al arbitrio del destino. Preguntan a alguien: “¿Dónde está tu hermano?” – “No lo sé, él es un gran pecador, se ha quedado en alguna parte”. El Señor le dice: “No actúas bien, echa una mano a tu hermano”.

          Un gran pintor dibujó dos cuadros bonitos – y los dos representaban gente que se ahoga. En uno de los cuadros había una mujer, la cual horrorizada estiraba sus dos manos para coger una roca y se salvó; en el segundo cuadro había de nuevo una mujer la cual con una de sus manos se cogía fuertemente de la roca, y la otra la estrechaba hacia los que se ahogaban, para que ojalá alguien la cogiera y se salvara. Digo: no os agarréis con vuestras dos manos de Cristo, la roca de vuestra vida – con una de vuestras manos agarraos de Cristo y con la otra ayudad a vuestros prójimos. No penséis que los humanos son pecadores, solo Dios sabe porqué erran y por qué sufren. Si andáis por el camino de Cristo, entenderéis por qué Él amó a la gente y cómo manifestó Su Amor. Por lo tanto, si estás enfermo, di a ti mismo: “Te amo, Señor”. Si dices así, sanarás. El que va al Señor, aunque esté enfermo, sanará. Si eres sano, ya estás donde Dios; si eres enfermo, todavía no has ido a Él. ¿Por qué no has entrado a Él? Porque todavía debes frotarte para soltar luz. Si adquieres luz, tú estás salvado por gracia. Esto significa: “De Dios hemos salido y a él regresaremos”.

          “Amarás al Señor”. ¿Cómo? No como los comerciantes que se asocian y aman. Dos comerciantes se asociaron y amaron; puesto que sus intereses se entretejían, y sus familias vivían bien y se amaban. Este es el Amor de la gente pecadora – para ellos está dicho que serán enseñados por el Señor. Y yo amo a la gente pecadora – los ciegos, los cojos, los mancos, a ellos se les puede enseñar cómo tienen que vivir, a ellos se les puede ayudar. Si eres pecador, no temas – este es un examen que no has aprobado. Hoy tienes una nota débil, pero mañana cuando aprendas tu lección, tendrás un 6. ¿Por qué temes del 2? Está dicho en la Escritura: “El Amor hecha fuera el temor”.

          Ahora yo predico acerca de las Fuerzas positivas de Dios. Digo: Id a Dios y Amad sin miedo del odio y la envidia. Si el odio te visita, dile: “Hermana, yo te amo, te perdono por todas tus manifestaciones – tal es tu naturaleza”. Decid esto de corazón, y no solo en palabras. Si habláis solo palabras vacías, os pareceréis a aquel conde que se enamoró de una bella muchacha joven y tantas veces que se encontraba con ella, siempre de su amor le hablaba. Al mismo tiempo y su siervo estaba enamorado de la muchacha joven, pero sagradamente guardaba su sentimiento, con nadie lo compartía. Una noche el conde salió de paseo con su bien amada, subieron en un barco para pasearse por el río. Cuando pasaron a la otra orilla, del bosque salieron bandidos y atacaron a los dos jóvenes. El Conde se asustó mucho y logró huir, abandonando a su bien amada. En este momento el siervo que les acompañaba, paró rápidamente su barco a la orilla y salvó a la muchacha, la tranquilizó y la acompañó hasta su hogar. Al otro día el conde se fue a su bien amada para ver cómo es su estado, pero ella fría y severamente le dijo: “Quédese lejos de mí, no quiero verle más”.

          Hoy en día ocurre lo mismo con el Señor: vosotros estáis en el barco con Él, pero cuando os atacan apaches, huís y Le dejáis solo, decís: “No quiero sufrir por el Señor”. Cuando pase el peligro, Le buscaréis y Le diréis: “Señor, perdóname, he errado”. ¡El que ama al Señor debe ser valiente! El único que ama es Dios, por eso y nosotros debemos amar; el único que trabaja es Dios, por eso y nosotros debemos trabajar. Y cuando odiáis, de nuevo odiáis por amor hacia Dios. Cuando entréis en el Amor, veréis las cosas en su luz verdadera. Entonces comprenderéis por qué un objeto es duro, y otro – blando. En la luz veréis esto que en la obscuridad no habéis distinguido. Por ejemplo, el diamante es el mineral más duro, pero aún así es valioso. Si lo tragáis os ahogaréis; valioso es, pero os ahogará. ¿Por qué? Porque no lo habéis utilizado razonablemente. Sobre la misma base y el odio, y la envidia son fuerzas con una magna predestinación, pero estas deben aplicarse en su lugar. Desde el punto de vista de la enseñanza Divina todo en el mundo es Bueno, todo es armónico, cuando está utilizado en su lugar.

          Cristo dice: “El primer y gran mandamiento es amar al Señor”. Cuando amas a Dios, aceptarás igualmente y la vida y la muerte. Los años pasan y tú te envejeces, tu vista y tu oído se debilitan, las arterias se endurecen y tú ves que tu fin se acerca; tus cercanos llaman a un médico, ojalá te ayude a vivir un poco más. Digo: si ha llegado su tiempo, que se valla. Él mismo debe concientizar esto y decirse: “Ya me están llamando y yo debo irme, dejo mi riqueza a mis hermanos pequeños – los gusanos, que coman y que agradezcan”. Bonitas son las maripositas, yo frecuentemente converso con ellas; ellas se disculpan de que alguna vez sin querer causan daños: “Tal es nuestro trabajo, en el futuro cuando lleguemos a vuestra posición, y nosotros seremos buenas”. Yo les respondo: “No pasa nada, nosotros os disculpamos; si estuviéramos en vuestro lugar, y nosotros haríamos daños como vosotras”.

          Y así, agradeced a Dios, porque de la posición en la cual os encontráis veis lo Bueno en el mundo. Bueno es el mundo, pero de vosotros se requiere pureza y santidad. Si no sabes tú lección no te disculpes, sino di: “Amo a mi maestro y por él aprenderé mi lección”. Di como David: “Donde quiera que me envíes, Señor, realizaré Tu voluntad con un corazón grato, porque Te amo”. Si te niegas de cumplir la voluntad de Dios, no amas al Señor. Necesario es que amemos a Dios, que cumplamos Su Voluntad. ¿Por qué? Porque cada uno ha vivido pérdida y decepción, pero el amor hacia Dios devolverá todo lo perdido, restablecerá la salud del hombre y pondrá todas las piernas y manos rotas a su sitio. Este Amor restaurará la vida destruida de las familias, él restaurará la armonía quebrantada en la Naturaleza. Ahora los asesinados están de banquete con Cristo, y los vivos que se han quedado en la Tierra dicen: “¡Pobre gente, se fueron sin tiempo!” Una verdad magna es que esta gente está en el Cielo, donde Cristo, felices son ellos. – “Dudamos de esto”. – El que duda, él no tiene Amor en su Alma.

          Recordad: Dios trabaja en todas partes y entre toda la gente. Cuando hay Paz entre los humanos, Dios está entre ellos; cuando los humanos se pelean, de nuevo Dios está entre ellos – él se manifiesta entre toda la gente. Si me habla alguien bien o mal, Dios me habla. Según yo, no hay mal en el mundo – importante es aceptar que todo viene del Señor en el cuál vivimos y nos movemos. Dicho está en la Escritura: “Dios crea un Cielo Nuevo y una Tierra Nueva”. El Amor trae lo Nuevo. Dios ya está bajando a la Tierra y trae el Amor a los corazones y a las almas humanas. Yo veo al Señor, Le siento, comprendo cada manifestación Suya. Donde hay frutos y abundancia, ahí está Dios. ¿A qué trigo dará a luz el campo no arado? Los humanos buscan el camino fácil – ellos quieren que la manzana madure sin luz, que la lenteja hierva sin fuego. Sin pena y sufrimiento nada se logra. A través del sufrimiento Dios derrama Su Amor hacia vosotros. Si en vosotros aparece el deseo de suicidarse, no echéis este deseo, sino prestadle oído, conversad, para que veáis qué trae él en sí. No realicéis este deseo, sino ved porqué os habéis decepcionado y desesperado. Que te suicides, esto significa que abandones el mundo limitado en el cual vives y vayas al mundo amplio – que ahí trabajes. Alguna muchacha se ha decepcionado porque su bien amado la ha abandonado y no quería casarse con ella; ¿por qué la ha abandonado? Ha encontrado a otra muchacha y dice que no puede simultáneamente amar a dos muchachas. La muchacha no debe desesperarse sino saber que hay Uno quien la ama durante todos los tiempos y épocas.

          Sed fieles al amor en el cual no hay cambio ninguno. Si comienzas en su nombre a trabajar, no te niegues hasta que no veas un resultado. Cuando siembras el campo y te cansas, descansa y sigue de nuevo. Cuando tú descansas, Dios trabaja – en este tiempo observa cómo Dios trabaja sobre tu campo. Trabaja, descansa, y en tu tiempo libre reflexiona. Piensa sin inquetarte; ¿por qué vas a preocuparte por el alimento que utilizas? Acepta el alimento con Amor y más no pienses – Dios terminará el trabajo. Te duele la cabeza – No te preocupes, cree en el Señor, ora y Él te ayudará. Si dudas, nada puedes lograr, no puedes aceptar la Nueva Enseñanza del Amor. Esta es una Enseñanza de la prueba. El sano acepta la Nueva Enseñanza y le sirve, el pensante también acepta la Nueva Enseñanza. Pensamiento recto se requiere de todos. No digas que tu marido va en un camino torcido, sino di que ha hecho un error que debe enderezar. Cuando el niño pequeño se mancha, esto no muestra que va en un camino malo – el niño no es culpable por mancharse. Límpialo y espera hasta que crezca y concientice su error.

          Uno de Varna, me contaba una experiencia suya: tenía un hijo del cuál era extremadamente descontento. Un día ató sus manos y sus pies con la intención de bajarlo al pozo, de liberarse de él. Cuando comprendió la intención de su padre, el hijo dijo: “Padre, puedes actuar como quieras, pero piensa en las consecuencias – te van a encerrar y vas a privar a mi madre y a mi hermanita del alimento”. El padre se puso a pensar, desató a su hijo y lo dejó en libertad, pero constantemente le decía: “De ti un hombre no va a salir”. Un día me encontré con su hijo y como hemos conversado un cierto tiempo le dije: “De ti un hombre va a salir”. Mis palabras y la fe que yo puse en ellas, le alentaron y verdaderamente él llegó a ser un hombre. Por lo tanto, si quieres vivir bien, ve diciendo a tu mujer que es buena, razonable. Ve diciendo a tu marido que es bueno, justo, amoroso; cuando regrese del trabajo, recíbele bien, con disposición, dale agua para lavar sus pies. Si dices que es un listo, empeorarás tu vida.

          ¿Qué se requiere del hombre? Que se eleve cada día, concientizando que Dios trabaja en él. Cuando Dios sube hacia arriba, tú bajarás abajo, ahí trabajarás, cuando Dios baja, tú subirás arriba para trabajar. Así trabaja el Amor. Como sabes esto, aplica la Enseñanza del Amor en tu vida. Piensa en esto lo que se requiere de ti y no de los demás. Entonces aunque fueras un pecador, yo te aceptaré. Yo no me intereso por gente recta; me intereso por cojos, tullidos, ciegos, mancos – con ellos iré al Señor donde les espera un gran banquete.

          Esta es la Nueva Época – del Renacimiento. “Amarás al Señor” – este es el mandamiento grande del cual la ley y los profetas dependen. Cuando honramos a este mandamiento y aplicamos el Amor, todos nuestros trabajos se van a desarrollar con éxito, todo andará por la ley de la armonía eterna.

Amarás Al Señor

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Sobre Eva (Redactora GHB)

Eva es una de las redactoras de la gran familia de hermandadblanca.org.


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