El campo magnético de la Tierra: ¿cómo nos afectan sus cambios?

Fanny Zapata
Fanny Zapata

El campo magnético es un  atributo que La Tierra, al igual que casi todos los planetas del Sistema Solar y el mismo Sol, posee. En el universo hay gran cantidad de magnetismo, pues se sabe que el movimiento de los gases enrarecidos de las estrellas lo produce.

El magnetismo de la Tierra se origina en su interior. Pero no es porque exista un gran magneto en su interior, que es como se suele representar al campo magnético de la Tierra. 

Lo que sucede es que el campo terrestre se asemeja mucho al de un imán, un tipo de campo bastante bien estudiado y muy útil como una buena aproximación a la realidad.

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Las hermosas luces del norte se deben a la acción del campo magnético de la Tierra. Fuente: Pixabay.

Pero sabemos que en el interior de la Tierra, las altas temperaturas son más que suficientes para destruir el magnetismo de cualquier material. Así que una gran masa de material magnético no es la causa del magnetismo.

El efecto dinamo

¿Cuál es entonces? Los científicos no se ponen de acuerdo aún, pero sucede que la capa externa del núcleo de la Tierra es de hierro líquido, y el movimiento de rotación del planeta le imprime a una rotación a este fluido, permitiendo que desarrolle magnetismo espontáneo. 

A este efecto se le conoce como efecto dinamo y esta es la teoría más aceptada en la actualidad sobre el origen del magnetismo terrestre. 

Los polos de este imán definen un eje que no es paralelo al eje de rotación de la tierra, diferenciándose de este en unos 11-12 º aproximadamente. 

El campo magnético de la Tierra se debilita

La brújula apunta al norte magnético, que actualmente se encuentra al norte de Canadá, en la isla Bathurst, a unos 1600 km del norte geográfico. Este es uno de los puntos de la Tierra donde el el campo magnético es perpendicular a la superficie. El otro está en el polo sur magnético.

Pero el polo norte magnético no se queda quieto por mucho tiempo en un solo lugar. Se sabe que se está moviendo apresuradamente en dirección a Siberia, a una velocidad actual de 50 km/h. 

Por eso es que muchos asegurar que en el futuro se verán muchas más auroras boreales en Siberia y el norte de Rusia.

Por ahora las hermosas luces del norte son visibles en Alaska, Canadá y norte de Europa, aunque hasta el momento, ellas no parece que sigan exactamente a los movimientos del norte magnético.

Por cierto, el polo sur magnético también se mueve, pero más lentamente, ya que los movimientos de ambos son independientes. Y en el sur también hay auroras, solo que en estas latitudes hay menos gente que las pueda admirar.

Esta migración del polo norte incide en los sistemas de navegación de todo el mundo, que deben corregirse con más frecuencia cada vez. Sobre todo en los desplazamientos a altas latitudes. 

Pero los científicos saben desde el siglo XIX que el polo magnético se mueve, en realidad esto no es nuevo. Lo que desconcierta a los expertos es que el ritmo con el que se están sucediendo los cambios se ha acelerado mucho últimamente.

El hecho de que el norte magnético se esté moviendo no es tan grave. Después de todo los polos magnéticos han experimentado migraciones con anterioridad y han vuelto a su punto de partida. Cuando esto sucede se dice que los polos están de excursión

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La brújula ha sido utilizada desde hace siglos como instrumento de orientación. Fuente: Pixabay.

Este movimiento es distinto a la inversión, que es un poco más radical, en la cual los polos magnéticos se trasladan intercambiando sus posiciones.

Si se produjera una inversión total, la brújula apuntará hacia el sur, en vez de hacerlo hacia el norte, como hasta ahora.

Los tiempos geológicos son largos

Que sepamos, ninguno de estos cambios sucede de la noche a la mañana. Así que en el transcurso de algunos miles de años, el norte magnético podría llegar a estar en el ecuador, y luego retornar a su punto de partida. O podría desplazarse definitivamente a algún punto en la Antártida. 

Se conoce que la última excursión tuvo lugar hace unos 40.000 años, mientras que la la última inversión fue hace 780.000 años.

Todos estos cambios de largo plazo se agrupan bajo la denominación de variaciones seculares del campo magnético. Pero el magnetismo terrestre también experimenta variaciones en períodos de tiempo mucho más cortos, del orden de segundos todos los días.

¿Cómo se dispone de fechas tan precisas para estimar las variaciones seculares? La respuesta está en las rocas y en los sedimentos. Los minerales que contienen son capaces de retener la magnetización que existía en el momento en que emergieron de las profundidades de la tierra, hasta el lecho marino.

En cuanto a las variaciones de corto plazo, el campo magnético es monitoreado a través de muchas estaciones tanto en tierra como en los satélites.

Lo que más preocupa a los científicos acerca de las variaciones seculares, es que durante una inversión o una excursión, el campo magnético de la Tierra se debilita. 

Una vez que los polos se establecen en su nueva posición, el campo se reactiva y puede durar así por largos períodos, incluso de millones de años, hasta que un mecanismo, por ahora desconocido, produce nuevos cambios. Al menos así lo ha hecho hasta ahora, que sepamos.

Pero en la actualidad se está observando un debilitamiento en la intensidad del campo, que de proseguir, augura un desplome completo en el plazo de unos pocos miles de años. 

Los expertos creen que de alguna manera la dinamo que produce el campo deja de funcionar durante un tiempo. Cuando los polos magnéticos se ajustan a su nueva posición, se reactiva y el campo es creado nuevamente.

La vida durante una inversión magnética

¿Que le sucede a los seres vivos mientras tanto? Tampoco se sabe con certeza aún, aunque es seguro que la humanidad y muchas otras especies sobrevivieron luego de la última inversión. Por lo tanto es poco probable que ocurra una extinción en masa.

Tampoco es probable que la atmósfera terrestre se pierda, al menos no del todo. No obstante, el planeta quedaría desprotegido en cierta medida, puesto que el campo magnético terrestre se encarga de desviar las partículas altamente energéticas que provienen del Sol: el viento solar.

El planeta Marte por ejemplo, se cree que tuvo atmósfera en el pasado, pero al perder su campo magnético, el viento solar arrasó con ella. ¿Corre la Tierra el mismo peligro? Se cree que han ocurrido unas 180 inversiones del campo magnético terrestre. Y aún tenemos atmósfera.

Pero sí es cierto que, tomando en cuenta que el proceso de inversión dura miles de años, durante un buen tiempo la vida en la Tierra estaría recibiendo mucha más radiación de la que recibe en estos momentos. 

La capa de ozono se debilitaría aún más, permitiendo la entrada de más radiación ultravioleta. Y esto conduciría a un aumento en la tasa de cáncer en la piel, por ejemplo.

Muchas especies usan el campo magnético de la Tierra para orientarse

En cuanto a los demás seres vivos,se sabe que hay muchas especies que son capaces de usar el campo magnético terrestre para navegar, como pájaros y abejas. 

Otros animales como cetáceos, peces y tortugas también poseen una especie de brújula interna para orientarse. Incluso se dice que las vacas y los ciervos descansan con sus cuerpos orientados según el campo magnético de la Tierra.

En las cabezas de aves y abejas hay cantidades minúsculas de magnetita, un óxido de hierro con propiedades magnéticas intensas, actuando como sensores ante el campo. 

Esta capacidad de los seres vivientes para detectar el magnetismo recibe el nombre de magnetorrecepción. De esta forma, hay especies que encuentran el camino aún en la oscuridad o en los días sin sol. Algunas bacterias también contienen magnetita, que les ayuda a desplazarse hacia los lugares más favorables.

Sin duda estas especies tendrían algunos problemas, ya que sus rutas migratorias se verían afectadas. Pero como la vida es tan adaptable, seguramente la evolución encontrará nuevos caminos y estos seres terminarían adaptándose a las nuevas condiciones.

El impacto en las telecomunicaciones

El impacto más grave estaría sin dudas en el estilo de vida, puesto que los cambios magnéticos inciden notablemente en las telecomunicaciones

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Las comunicaciones se verían paulatinamente afectadas con los cambios en el campo magnético terrestre. Fuente: Pixabay.

El debilitamiento del campo magnético de la Tierra en algunos lugares, por ejemplo en la llamada anomalía del Atlántico Sur, entre América del Sur y África, ha traído como consecuencia daño en algunos satélites.

La radiación consistente en partículas cargadas con alta energía, interactúa con los mecanismos electrónicos, causando problemas de funcionamiento. 

Periódicamente el Sol envía grandes cantidades de material, más de lo que acostumbra a hacer con el viento solar. Al llegar a las inmediaciones, estas partículas producen variaciones en el campo magnético de la Tierra. 

Se trata de las tormentas solares, capaces incluso de modificar la órbita de los satélites que orbitan la Tierra.

Debido a las tormentas solares, se generan corrientes eléctricas no previstas, que viajan largas distancias por los cables de alta tensión.

Se han dado casos de pérdidas de estaciones eléctricas en muchos puntos del globo: China, Canadá, Nueva Zelanda son algunos de los países que se han visto afectados.

Las consecuencias pueden ser apagones y pérdida temporal de las señales en las telecomunicaciones.

¿Nos espera un cataclismo magnético?

El campo magnético de la Tierra ejerce como un escudo protector ante esta intensa actividad solar, que suele aparecer en períodos de 11 años. Pero sabemos que este escudo podría verse seriamente debilitado en el futuro. 

Sin embargo, los científicos aún desconocen si lo que está sucediendo actualmente con el campo magnético terrestre nos llevará a una simple excursión de los polos o definitivamente a una inversión. 

Con el conocimiento del que se dispone ahora, lo único que se sabe es que durante los últimos millones de años han ocurrido unas 180 inversiones del campo magnético de la Tierra, sin evidencia de periodicidad en ellas. En otras palabras, se sabe que volverá a ocurrir, pero no cuándo.

¿Sería un evento cataclísmico como los que se muestran en las películas? Posiblemente no.

Tomando en cuenta que estos fenómenos suceden en tiempos geológicos, pensando con optimismo, podemos afirmar que la humanidad tiene tiempo suficiente para prepararse ante estos cambios.

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