La conexión con nuestro interior para disminuir los efectos de la ansiedad cotidiana. Descubriendo nuestro potencial.

Laura
Laura

En este artículo nos remitiremos al termino de «Ansiedad Cotidiana» no como patología sino como la repercusión del estrés general, vinculado al mundo que nos rodea. Cabe señalar, que en el caso de una patología son diversos los componentes que pueden conformar la sintomatología que acompañe a la persona, por lo que se requerirá de tratamientos específicos de acuerdo a la situación particular.

Estas líneas solo darán cuenta de algunas orientaciones naturales que pueden acompañar a quienes se encuentren transitando por un momento donde el estrés, la vida agitada, el trabajo y al movimiento en general, puedan ocasionar malestares a nivel psíquico y orgánico. Esto repercute en la cotidianidad de la que formamos parte, muchas veces llegando a generar efectos adversos que impactan en nuestra salud y relaciones sociales.

En la actualidad han aumentado las terapias naturales y los medios que las personas elijen a la hora de poder «desconectar» o «relajarse», siendo prioritaria la Conexión con nuestro Interior. Pero bien, ¿Qué querrá decir esto? Podrían brindarse diversas definiciones de lo que implica conectar con nuestro interior pero resulta importante señalar que cada persona es diferente, y es en esta singularidad que escoge y elije el mejor método o manera de poder disminuir el estrés cotidiano. Desde una perspectiva subjetiva, se puede decir que conectar con uno mismo tiene que ver con poder escucharse internamente. No cuando uno está hablando en relaciones sociales, no cuando se va de un lado a otro organizando el día, planeando objetivos y estrategias sea en la vida laboral, familiar o personal. No. Significa escucharse en el silencio.

Existe un basto mundo interno al que los seres humanos no accedemos de forma habitual. Puede llamarse «Inconsciente», «Ser Superior», «Templo Interno», «Ser interno», etc. y tiene que ver con un sector de nuestra mente donde se integran no solo las vivencias a nivel cotidiano sino toda nuestra historia, nuestros sueños, fantasías, miedos, entre otros. Se trata del universo dentro de nosotros mismos. Y es justamente allí, en ese punto, en ese silencio, donde podemos encontrar algunas herramientas para equilibrar los efectos que la ansiedad de la vida cotidiana nos genera.

La Meditación como herramienta de conocimiento

El arte de Meditar no necesita de requisitos previos o de habilidades específicas. Se trata de una técnica milenaria, que genera múltiples beneficios y que puede llevarse a cabo por personas de todas las edades. Existen diferentes maneras de meditar. Esto también dependerá de las características de cada ser humano, de las formas en las que se sienta más cómodo y a gusto entrando en esta maravillosa conexión con nuestro Ser.

Puede llevarse a cabo en diferentes posturas: sentado, tumbado, reclinado, etc. Se puede realizar con los ojos cerrados o abiertos, en un «estado meditativo». Puede acompañarse con elementos como música suave, aceites florales, velas encendidas o simplemente realizarse en la paz de la naturaleza, o en un sector de la casa en el que se se esté relajado. A su vez, puede durar mucho tiempo o breves minutos. Lo que importa, es que durante ese tiempo, se pueda ir hacia adentro. Y lo primero que podemos hacer para intentarlo, es preguntarnos cómo nos sentimos, escucharnos, observar tanto a nivel mental como físico que tipo de sensaciones estamos experimentando.

Puede que durante las primeras experiencias se torne dificultoso, pues nuestra propia mente genera resistencias. Puede que nos sintamos incómodos, que queramos movernos, picarnos el rostro o que simplemente nuestra psique despliegue una serie de pensamientos que tienen que ver con la rapidez con la que nos movemos en la vida diaria, planes para el día de mañana, etc. No importa. No hay de que preocuparse. Son indicadores normales que muchos experimentamos y basta con ayudarnos a nosotros mismos a comprender que tomarnos un tiempo para estar en nuestro interior, para cuidarnos, para brindarnos atención, es un completo y necesario gesto de amor.

Poco a poco iremos incorporando la práctica y nos sentiremos más cómodos y a gusto. Puede que con el tiempo (o quizá durante las primeras experiencias) comencemos a descubrir ese inmenso mundo interno. Puede que aparezcan imágenes simbólicas y cargadas de contenido que nos permitan conocernos mejor, que funcionen como guía, que nos brinden luz y paz. Y si solo aparece calma, lo cuál no es menor, estará perfecto. Porque cada ser y cada cuerpo obtiene lo que necesita en el momento indicado para su crecimiento, para su conocimiento y su aprendizaje continuo.

La belleza de lo simple

Tal como se mencionó anteriormente, cada ser humano es singular y por tanto presenta variadas formas de poder conectar consigo mismo, relajarse, liberarse. Muchas veces nos encontramos tan inmersos en el ruido, lo que ocurre a nuestro alrededor, el poder llegar a tiempo a tal o cual lugar, el cumplir con objetivos y metas, que olvidamos observa lo simple en nuestro alrededor.

Conectar con uno mismo implica también el disfrute de la simpleza que nos rodea. «Simpleza» hermosa, como por ejemplo la naturaleza. ¿Te has detenido a observar el color de las hojas de los árboles mientras caminas? ¿Has visualizado los rayos del sol ingresar entre las plantas, iluminar los caminos o el cielo? ¿Has probado detenerte, cerrar los ojos e inhalar una bocanada de aire fresco llenando tus pulmones? Estas simples acciones, que se pueden realizar en cualquier momento de nuestro día, no solo nos permiten conectar con nuestro interior, sino también recibir la energía proveniente de la naturaleza que nos acompaña: del sol, de las plantas, de la tierra. Puede que en muchas ocasiones te sientas solo o sola caminando por el mundo pero lo cierto es que nos encontramos más acompañados de lo que creemos, formamos parte de ese basto Universo que se manifiesta a nuestro alrededor y detenernos un instante para apreciarlo puede generar beneficios a nivel mental, físico y espiritual.

Y no solo de naturaleza puede ser la conexión sino también de detalles, de personas, de un niño jugando, de animales, de gestos que observemos en otros vínculos. Detalles que pueden llenar nuestro ser, despertarlo, energizarlo y permitirnos observa aquello que nos gusta a un nivel más silencioso, más interno, más de nuestro Ser.

Permítete sentir… sentirte. 

Somos uno con el Universo. La naturaleza que nos rodea nos brinda compañía y energía.

Otras Herramientas de Conexión

El movimiento, la expresión corporal, sea por medio del deporte, de la danza, yogar, o la técnica que elijas, es también una manera de conectarte con tu interior y liberar tensiones acumuladas. Una caminata por la naturaleza, el estiramiento de las extremidades, un bostezo, el canto, el baile, permiten que el cuerpo se exprese. Estas formas nos ayudan a escucharnos, a conectarnos con la tierra y con la creación. Somos seres creativos por naturales y muchas veces nos encontramos bloqueados. Así que el movimiento permite fluir esas energías y ayudarnos a sentirnos más livianos, a descubrir malestares y atender al cuerpo así como cuidar de nuestra salud mental.

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Todo expresión de nuestro Ser, constituye una sagrada forma de cuidarnos, de permitirnos fluir y liberarnos obteniendo una mejor calidad de vida.

La escritura es otra de las maneras de conexión con nuestro mundo interno. Allí podemos conocernos mejor, saber cómo nos sentimos, soltar todo dolor, angustia o ansiedad en una hoja. Permitir que la mano fluya, con palabras, con frases, garabatos o dibujos, es una excelente manera de observarnos y de permitirnos liberar todo aquello que nuestro cuerpo quiera expresar.

La alimentación, vinculada directamente con las emociones de los seres humanos, es otra de las maravillosas maneras de conectar con nuestro interior. Las ingestas conscientes forman parte del cuidado y del amor con el que nos tratamos. Las preparaciones llevan impregnadas nuestra energía y tienen que ver con la nutrición, no solo a nivel orgánico sino también a nivel mental, emocional, espiritual. Si logramos escucharnos, sabremos que necesita nuestro cuerpo, de qué manera ayudarle a nutrirse. Y esto es también, un gesto de amor hacia nosotros mismos.

Elije tu propio método, tu camino

Como hemos mencionado anteriormente, son diversas las técnicas y los métodos para poder establecer una conexión con nuestro Ser Interno. Escoge tu propia manera, prueba algo diferente, descúbrete, algo que brinde placer, que te permita unos minutos de relajación, de distensión. No existe algo que «esté mal» pues somos tan diversos que si bien podemos identificarnos con algunos métodos que encontramos, puede también que tengamos el propio, tan válido y sagrado como cualquier otro.

Sea cuál sea el camino que escojamos, lo importante es que una vez establecida esa conexión con nuestro interior, nos acompañará durante toda la vida. 

Que tengas un excelente día. 

AUTORA: Laura, redactora en la gran familia de hermandadblanca.org

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