Los Elohim y su historia

Fanny Zapata
Fanny Zapata

Por David Furlong

Esta es la historia de la llegada de los Elohim a la Tierra.

El origen de los Elohim

«La raza de los Elohim evolucionó en un planeta que rodeaba un sol muy distante, que vemos en el cielo como la estrella Aldebarán. En astrología, esta es una de las estrellas asociadas con el arcángel Miguel, formando el ‘ojo’ rojo brillante del toro en la constelación de Tauro.

Si miras al cielo nocturno y localizas la constelación de Orión, verás claramente a Aldebarán, un poco a la derecha de la parte superior del brazo derecho del cazador, cerca del grupo de las Pléyades.

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Los Elohim vienen del sistema estelar de Aldebarán. Fuente: Pixabay.

Aldebarán es una estrella gigante naranja, los que demuestra que es una estrella de avanzada edad. Todas las estrellas eventualmente alcanzan un punto en el que sus reacciones nucleares cambian y comienzan a expandirse, creciendo a un tamaño enorme y tragándose los planetas que forman parte de su séquito.

Esto le sucederá algún día a nuestro propio Sol, aunque no, según cálculos científicos, hasta dentro de varios miles de millones de años.

Los Elohim vivían sus vidas en un plano etérico, que en muchos sentidos tendría similitudes con el nuestro, ya que diferentes energías podrían unirse para crear hogares y edificios.

La interacción entre los planos físico y etérico es muy interesante. Muchas personas deben haber visto la película Ghost, donde el actor Patrick Swayze intenta descubrir a su asesino, mientras se encuentra en un estado «fuera del cuerpo». Esta es una descripción bastante precisa de la relación entre estos dos planos.

Los Elohim tenían habilidades sorprendentes

Los Elohim trabajaron con energías de cristal de diferentes piedras, y algunos han percibido sus ‘ciudades’ como complejos de cristal, similares a los representados en las películas de Superman. De hecho,  en esas historias hay una especie de remembranza de las habilidades de las que disponían los Elohim.

Quizás las medias azules y rojas son un poco inverosímiles, pero la capacidad de volar, ver a través de la materia con ojos láser y conectarse con mundos distantes, todas eran parte de sus habilidades.

Sus métodos de reproducción eran ligeramente diferentes a los de la evolución somática, pero en principio, ellos también pasaban por una serie de vidas, de la misma manera que lo hacemos nosotros aquí en la Tierra. Eran una raza científicamente avanzada, que trabajaba con muchas formas diferentes de energía y tenía la capacidad de viajar por el espacio.

Debido a que sus frecuencias de energía estaban en un nivel menos denso que el mundo físico que nosotros habitamos, no estaban tan restringidos por las leyes de la física que nos gobiernan. Sin embargo, eran seres que experimentaban respuestas mentales y emocionales, similares a las nuestras. 

La llegada de los Elohim a la Tierra

Llegó un momento en que la expansión de Aldebarán, su sol, provocó que su planeta comenzara a colapsar y no tuvieron más remedio que huir, nuevamente de manera muy similar a lo que sucede en las historias de Superman. Aunque en este caso un número mucho mayor viajó por el espacio en naves especiales, llegando finalmente a algún lugar de la Tierra, hace unos doscientos mil años.

Este era el planeta que su guía había dicho que sería su nuevo hogar. Pronto comenzaron el proceso de explorar este nuevo mundo en muchos niveles y establecer sus centros de civilización. Todo habría ido bien, de no ser por un problema importante.

Si naces y creces en una región particular de un planeta, algo de la matriz vibratoria de esa área se convertirá en una parte fundamental de tu ser. Si más tarde te mudas a un nuevo país, con un rango diferente de frecuencias vibratorias, necesitarás hacer un ajuste interno a estas nuevas energías.

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No resultó fácil adaptarse a un planeta enteramente nuevo, con una vibración diferente. Fuente: Pixabay.

Esta es la razón por la que a las personas a menudo les resulta tan difícil establecerse en otro país. No tiene nada que ver con el choque de otra cultura, sino porque las energías de la Tierra no son las mismas en diferentes localidades. De hecho, la ciencia ha demostrado que las variaciones en nuestra composición genética están más determinadas por la región que por la raza.

Los Elohim experimentaron desajustes en sus frecuencias

Como bien pueden imaginarse, mudarse a un país diferente no es nada, comparado con mudarse a otro planeta. Y si bien, en muchos sentidos la Tierra proporcionó un nuevo hogar ideal para nuestros viajeros espaciales, tenía una frecuencia vibratoria que estaba en discordancia con su naturaleza interior.

Se hicieron los ajustes iniciales, pero finalmente se llegó a un punto en el que los mecanismos de reproducción de esta raza comenzaron a verse afectados, provocando una forma de esterilidad.

Es un principio general en el universo que ninguna raza debe tratar deliberadamente de alterar o modificar a otra. Esta es la razón por la que muchos se sienten incómodos ante los recientes avances científicos en ingeniería genética. Si bien el avance científico es necesario, también estamos pisando una línea muy delgada, que podría desencadenar una reacción kármica si no tenemos mucho cuidado. La necesidad de respetar otras formas de vida es primordial.

Los Elohim estaban al tanto de la existencia de la especie humana en este planeta, pero se enfrentaron a una dura elección, tenían que encontrar una manera de encarnar completamente en el mundo físico, o aceptar su perdición.

Las decisiones no se tomaron a la ligera, ni de la noche a la mañana. Pero llegó un momento en que un grupo de sus científicos dio el paso de manipular genéticamente a un pequeño grupo de homínidos, para crear una nueva súper raza que condujo al desarrollo del homo-sapiens sapiens.

Un paso que finalmente sucedió cuando comenzaron a encarnarse completamente en materia física a través del hombre de Cromañón.

Un puente energético entre los Elohim y los humanos

La autora metafísica Murry Hope, en su libro The Paschats and the Crystal People describe eventos similares, aunque afirma que estos seres, ‘la gente de cristal’, vinieron de un planeta que orbitaba a Sirio. Ella declara en una comunicación de un ser llamado Kaini:

«Nuestros amigos de Paschat nos recuerdan que nos han comprometido a aclarar ciertos puntos con respecto a sus propios orígenes. El primero de ellos se refiere al estudio de la genética y cómo introdujimos uno de nuestros genes en los homínidos terrestres.

Debemos confesar que somos muy poco sutiles. Les aseguramos que para cuando su planeta estuvo listo para recibir el salto cuántico que involucró al gen del ‘cristal’, hacía mucho que habíamos dejado nuestro mundo físico detrás de nosotros y estábamos funcionando en dimensiones sutiles, de un tipo con el que muchos de ustedes ni siquiera habían soñado «.

La gente de cristal

Los Elohim o ‘la gente de cristal’ ya tenían vehículos físicos en los que podían encarnar, y aunque habían tratado de ser meticulosamente cuidadosos en este proceso, hubo algunos problemas que no pudieron evitar.

En primer lugar, para aceptar esta transferencia, tuvieron que encontrar una manera de crear un puente energético entre las frecuencias de los homínidos y sus propias energías más finas. Una analogía simple sería imaginar los cuerpos físicos de los homínidos vibrando en una nota de ‘C’ en la octava, mientras la raza Elohímica resonaba en ‘D’.

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Los Elohim crearon un puente energético con los homínidos, con el fin de salvar a su raza. Fuente: Pixabay.

Para construir un puente, necesitaban reducir sus frecuencias y aumentar las de los homínidos en los que estaban trabajando, para crear efectivamente vehículos que vibraran en ‘C #’. La consecuencia de esta acción fue hacer que la resonancia somática humana se desajustara ligeramente con la de la Tierra, y hemos sufrido de esto desde entonces. Si los seres humanos estuvieran verdaderamente en sintonía con la Tierra, nunca causarían destrucción de la forma en que lo hacen.

No existe el equilibrio perfecto a nivel físico, pero los desequilibrios poderosos, especialmente cuando se permite que continúen sin control, probablemente tendrán efectos destructivos.

El anhelo de volver a casa

El segundo problema al que se enfrentó la raza Elohimica fue el dolor de entrar en cuerpos que los desconectaban de los niveles superiores de conciencia, con los que se relacionaban naturalmente.

Hay un profundo anhelo dentro de muchos seres humanos, plenamente conscientes de que no se encuentran en su estado natural, que el «hogar» de alguna manera se encuentra en otra parte.

Existe la necesidad de tratar de poner el cuerpo físico bajo el control del Ser y, con el tiempo, se han establecido muchos sistemas diferentes, como el Hatha Yoga.

En ocasiones, a través de diferentes tradiciones, esto ha llevado a poderosos sentimientos de que el cuerpo es de alguna manera malo, o nos encierra en un estado que es contrario a Dios; que la carne tiene que ser mortificada de alguna manera, para que seamos redimidos.

Luego está toda la cuestión de la sexualidad y el equilibrio entre los elementos masculino y femenino del yo. Como se mencionó, la raza Elohimica no practicaba las relaciones sexuales de la misma manera que las experimentamos hoy.

El temor a la aniquilación

Debido a que sus cuerpos estaban estructurados de manera diferente, no estaban dirigidos ​​por los impulsos físicos que nuestros genes generan tan poderosamente dentro de nosotros para procrear. Hacer frente a estos instintos físicos no fue fácil, y la consecuencia ha sido que en un nivel muy profundo dentro de nuestra psique hay un sentimiento de que el sexo es un impedimento para el crecimiento espiritual, que necesitamos ser célibes para ser verdaderamente espirituales.

Esto también se ha manifestado en el equilibrio o la batalla de los sexos, entre los elementos masculinos y femeninos de nuestra naturaleza. 

Finalmente, existe el temor a la aniquilación, porque los Elohim no solo vieron su planeta natal destruido, sino que también sabían que la llama de su raza también podría extinguirse. 

El miedo a la muerte ha sido una dinámica muy poderosa, que ha acechado la conciencia humana durante años. Diferentes culturas enfrentaron este problema de diferentes maneras.

Pero a un nivel muy profundo, la necesidad de hacer la guerra para enfrentar este miedo, ha alimentado muchas de las tendencias beligerantes que llevamos profundamente dentro de nuestra estructura genética.»

Autor: David Furlong.

Puedes ver el artículo original haciendo clic en el siguiente enlace:

http://www.davidfurlong.co.uk/elohim.htm

Traductora: Fanny Zapata, redactora y traductora de la Gran Familia de La Hermandad Blanca en hermandadblanca.org

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