Motivación (5) Recuerdos desagradables

José Contreras
José Contreras

Motivación (5) Recuerdos desagradables

Introducción

En esta ocasión vamos a revisar uno de los obstáculos que nos impiden prestarle atención a nuestras metas.

Los recuerdos desagradables nos quitan mucha energía y no comprendemos que es lo que hace que esos recuerdos retornen. No nos damos cuenta que el problema no está en el pasado, ya que recordamos en el presente y la solución también debe estar en el presente. Para descubrir la solución es importante comprender que ese problema es nuestro.

Normalmente el depender de recuerdos desagradable tiene que ver con el querer que nos vean con nuestra mejor faceta. Sobre esto podemos revisar el sueño de Anna Kingsford de VI. THE TREASURE IN THE LIGHTED HOUSE que hemos traducido como: sueño 6 insensatez.

Recuerdos desagradables

Nosotros tenemos memoria y esto nos hace mucho bien, pero también puede producirnos sufrimiento.  Una de nuestras misiones en la vida es evitar el sufrimiento y buscar la vía para alcanzar nuestras metas.

Entre las limitaciones para alcanzar nuestros objetivos está el uso insano de la memoria. Por ejemplo, recordamos cosas que desearíamos olvidar, pero que de manera constante reaparecen.

Entre las limitaciones para alcanzar nuestros objetivos están los recuerdos desagradables.

El conocimiento del tiempo y la memoria

Muchas veces hemos escuchado que los animales no tienen memoria, pero nuestra experiencia nos dice que ellos evitan lo que los ha hecho sufrir y tratan de repetir lo que les ha sido placentero. Entonces,

¿A que se refieren los especialistas al decir que los animales no tienen memoria?

Se refieren a que los animales no pueden ubicar hechos en el pasado. Ellos no pueden saber si algo ocurrió ayer o hace un año. Lo que tienen son experiencias positivas o negativas.

En cambio, nosotros si podemos ubicar los hechos en el tiempo. ¿Para qué nos sirve la memoria?  Una de las consecuencias es que podemos planificar en el tiempo. Otra es que podemos hacer relaciones de causa y efecto, no solo porque algo ocurrió antes que otra cosa, sino porque podemos repetir los hechos para verificar la secuencia.

Los animales no pueden ubicar hechos en el pasado. Ellos no pueden saber si algo ocurrió ayer o hace un año.

No podemos regresar al pasado

Sin embargo, no podemos regresar a pasado. Aunque quisiéramos cambiar alguna situación, lo que ocurrió ya es parte de nuestra historia. Parecería que no podemos hacer nada sobre lo que no nos gustó o lo que habríamos querido hacer pero  no hicimos.

Muchas veces nos lamentamos por no haber hecho algo. “Si hubiese viajado a tal sitio”,”si hubiese estudiado”. “Si no hubiese dicho eso” o “Si hubiese contestado de otra forma”

En estas expresiones puede haber dos situaciones que ocurren en el presente.

Dos situaciones

Una es que queremos algo. En vez de decir “Por qué no viaje a tal sitio” podríamos reconocer que queremos viajar a ese sitio.

En vez de decir “Si hubiese estudiado” debemos preguntarnos que queremos estudiar. El asunto no es desear volver al pasado para remediarlo, el asunto es preguntarnos si estamos dispuestos a hacer los esfuerzos que exigen estudiar. Preguntarnos si de verdad queremos estudiar y que finalidad le vamos a dar a ese aprendizaje.

El problema aquí es que no identificamos lo que queremos y lo ocultamos lamentandonos del pasado.

La otra situación se refiere a acciones que fueron equivocadas. En este caso, lo que nos dice ese lamento es que aprendimos algo. No podíamos haber actuado de otra forma porque no sabíamos. Justo en el momento en que cometimos el error nos dimos cuenta que habíamos actuado de manera equivocada, pero si fuese posible regresar al pasado en las mismas condiciones y con los mismos conocimientos tendríamos que hacer lo mismo que hicimos.

No podíamos haber actuado de otra forma porque no sabíamos. Justo en el momento en que cometimos el error nos dimos cuenta que habíamos actuado de manera equivocada, pero si fuese posible regresar al pasado en las mismas condiciones y con los mismos conocimientos tendríamos que hacer lo mismo que hicimos.

Es decir, hicimos lo mejor para las condiciones y los conocimientos que teníamos. La pregunta es si aprendimos lo suficiente para no repetir ese error. O si tenemos que reflexionar más y si necesitamos tener más experiencia para hacerlo mejor.

El problema en esta segunda situación es que no nos hemos hecho conscientes de que aprendimos algo o por lo menos descubrimos que es lo que tenemos que aprender.

Aprender es cambiar el pasado.

Imaginemos que alguien nos critica porque no sabemos hacer algo. Como respuesta, hacemos esfuerzo por aprender a hacerlo y a hacerlo bien. El día en que la otra persona descubra que lo hacemos bien, no podrá criticarnos. Si su crítica era maliciosa ahora se sentirá frustrada. Esa sensación que teníamos de no ser capaces desaparece con el aprendizaje y la experiencia.

Más nunca volveremos a sentir esa situación. Es decir, ese pasado que nos hacía sufrir desaparece al actuar en el presenta. El aprendizaje borra ese recuerdo desagradable.

La mala memoria

Tambien está el caso opuesto. Si nos sentimos frustrados por tener mala memoria, tenemos que hacer un esfuerzo de escribir las cosas que olvidamos.

Hay situaciones en que recordamos que debemos hacer algo, pero al tiempo descubrimos que no la hicimos a tiempo. Una solución para eso es hacerlo en el mismo momento en que nos recordamos.

También podemos escribir lo que se nos olvida. Si olvidamos los nombres de nuestros compañeros, pues los escribimos y antes de ir a verlos revisamos nuestra lista.

Volver a aprender

Es posible que habíamos aprendido algo, por ejemplo nombres de países con sus capitales y que éramos diestros para recordarlos. Pero un día notamos que ya no tenemos la soltura que teníamos y necesitamos esa información. ¿Qué podemos hacer? Simple: aprenderlo otra vez. No tenemos que sentir vergüenza de volver a aprender.  Siempre debemos estar aprendiendo.

No depender del reconocimiento de los demás

Regresando al tema. ¿Qué hacer con esos recuerdos que nos molestan? Lo primero es darnos cuenta de que los estamos recordando ahora. Eso significa que podemos cambiarlos ahora. Por ejemplo, cuando una relación se ha roto, sea de amistad o de pareja, y nos molesta el recuerdo, debemos preguntarnos qué es lo que queremos con esa imagen. Muchas veces es que sentimos que la otra persona nos ha hecho daño pero que nos culpa de algo.

Es posible que la razón de esa recuerdo sea un deseo de que la otra persona reconozca que fue su error y no el nuestro. Supongamos que la otra persona es una manipuladora y siempre nos trató de hacer sentir como alguien inferior.

Mientras deseemos que la otra persona cambie y nos reconozca, estamos atrapados. Nuestra estima no depende de lo que los demás piensen de nosotros y menos si son manipuladores. Así que debemos soltar. Aceptar que la otra persona no nos va a reconocer y que nosotros tenemos que seguir con las metas que tenemos en nuestra vida.

Mientras deseemos que la otra persona cambie y nos reconozca, estamos atrapados.

Es importante insistir que en este artículo estamos hablando de los recuerdos desagradables. De esos recuerdos que nos molestan.

En esos recuerdos desagradables también puede haber situaciones de gente con la que nos comunicamos en algún momento y en esa ocasión nos sentimos incomprendidos. Puede ser el caso de un profesor que no nos entendió. Incluso es posible que aprobáramos la asignatura, pero nos quedó el recuerdo de la incomprensión.

La molestia por el recuerdo es nuevamente que queríamos que nos viera como más inteligentes o como más respetuosos. Sin embargo, es un hecho del pasado e incluso es posible que no hayamos vista más a esa persona, pero el recuerdo sigue molestando, porque queremos cambiar la situación y que él o ella tengan une mejor imagen de nosotros.

Pero ese recuerdo desagradable nos está diciendo que hemos creado una dependencia ficticia y nos estamos calificando por la imagen que hemos podido dejar en otra persona. El problema está en el presente y es nuestro. No tenemos que cambiar a los demás, tenemos que liberarnos de esa dependencia al pasado y el único memento es ahora.

Así que debemos darnos cuenta que queremos el reconocimiento de esa persona. Dejemos de depender de esa imagen. Aceptemos que eso fue un hecho del pasado y que es muy posible que esa persona no se culpabilice cuando comete errores.

A una violinista reconocida le preguntaron en una ocasión que hacia cuando en medio de una actuación cometía un error: Ella contestó, “sigo tocando y después de que termina la ejecución lo olvido por completo”.

Esa es una actitud sana. Muchos de nuestros problemas es que nos apegamos a los errores del pasado y no nos damos cuenta que lo único importante es lo que tenemos que aprender. Además es muy posible que la otra persona ni se recuerde de ese momento.

Nuestra memoria nos debe ser útil para desarrollamos y para aprender a ser libres. No debe ser una fuente de recuerdos desagradables.

A una violinista reconocida le preguntaron en una ocasión que hacia cuando en medio de una actuación cometía un error: Ella contestó,

“sigo tocando y, después de que termina la ejecución, lo olvido por completo”.

Conocernos a nosotros mismos

Por último, debemos comprender que el querernos comparar con otros y el querer ser como ellos es un sin sentido.

Uno de los principales problemas es creer que debemos ser como los demás quieren que seamos. Esto es imposible ya que cada persona tiene su propia escala de valores y lo que para uno es muy importante, para otro no lo es.

Esto hace que querer adaptarnos a los demás sea imposible. Esos “demás” son múltiples visiones de la vida y no podemos ponernos de acuerdo con todos. Solo cuando comprendemos que somos diferentes y que tenemos nuestro propio carácter podremos comenzar a vivir de acuerdo con nosotros mismos. Si logramos esto, lograremos es respeto de los demás.

Nuestra memoria nos debe ser útil para desarrollamos y para aprender a ser libres. No debe ser una fuente de esclavitud.

Solo cuando comprendemos que somos diferentes y que tenemos nuestro propio carácter podremos comenzar a vivir de acuerdo con nosotros mismos. Si logramos esto, lograremos es respeto de los demás.

Referencias

Anna Kingsford VI. THE TREASURE IN THE LIGHTED HOUSE

José Contreras sueño 6 insensatez.

José Contreras redactor y traductor en la gran familia de hermandadblanca.org

Lecturas sugeridas

Filosofía de la libertad Rudolf Steiner (6) La imaginación moral

Filosofía de la libertad (8): Las consecuencias del Monismo

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