NADAR CON LA CORRIENTE – Bert Hellinger

Joselin Narea


«El que nada con la corriente es sostenido por algo más grande. Ese algo le resulta incierto, y tampoco sabe qué lo lleva ni de dónde viene.»

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El que nada con la corriente es sostenido por algo más grande. Ese algo le resulta incierto, y tampoco sabe qué lo lleva ni de dónde viene. Él mismo casi no necesita moverse, aunque de todas maneras será llevado a otro lugar.

En ese movimiento que lo lleva y lo sostiene puede nadar con la corriente. También tiene la posibilidad de avanzar con su propia fuerza, pero no puede oponerse a la corriente tratando de nadar en contra, ni puede abandonarla como si hubiera una orilla a su alcance. De todos modos, tanto si nada con la corriente como si permite que ella lo lleve, tanto si trata de nadar contracorriente como si quiere salirse, siempre sigue estando en la gran corriente y es llevado por ella.

Junto con él todos los demás nadan en la misma corriente, y también ellos son llevados como él hacia la misma meta oculta.

No importa la forma en que se comporte: si trata de colocarse por encima de los demás, si le consideran especial, si los quiere guiar y ponerse al frente de ellos, de cualquier forma él nada con ellos en la misma corriente y por ella es llevado de la misma manera.

También nuestros pensamientos nadan en la corriente. También nuestros deseos, nuestros éxitos o fracasos, nuestra felicidad y nuestra desdicha, nuestras esperanzas, nuestras convicciones, nuestra inocencia y nuestra culpa, nuestra abundancia y nuestra pobreza, nuestra virtud y nuestro pecado, nuestro comienzo y nuestro fin.

También nada en la corriente nuestra libertad, tal vez un poco diferente a otras, pero sin que llame la atención.

¿Qué es, en definitiva, lo importante para nosotros? Sólo la corriente, que para todos es la misma.

¿Hace distinciones entre nosotros? ¿Lleva más a unos que a otros? Para todos sigue siendo la misma corriente.

Llevados por esa corriente nadamos en ella sin preocupaciones ni por otros ni por la corriente. Siempre fluye, cercana a todos en todo y, sin embargo, su profundidad, su de dónde y su hacia dónde permanecen insondables para nosotros.

¿Qué nos aflige, pues? Si confiamos en ella, si con otros muchos confiamos en ella y nadamos y nos dejamos llevar, entonces flotamos serenamente, flotamos juntos y seguros, flotamos entregados a ella y flotamos agradecidos, siendo en todo uno con ella.

BERT HELLINGER

FUENTE: https://mivozestuvoz.net/2022/03/21/nadar-con-la-corriente-bert-hellinger/

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