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Tres Maravillosas Parábolas para Integrar, Octubre 2009 d.c.

Mariposa
Las parábolas son pequeños cuentos que encierran una gran lección. Jesús nos enseño mucho compartiendo con nosotros la sabiduría muchas veces a través de estas maravillosas narraciones. Os presentamos tres pequeñas parábolas y lo importante aquí no es sencillamente pasar un buen rato sino integrarlas y llevarlas a la vida diaria.

Parábola sobre el JUICIO

Hay una historia que cuenta que en una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes le envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco. Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía: “para mí él no es un caballo; es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?”. Era un hombre pobre, pero nunca vendió a su caballo.

Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo. Todo el pueblo se reunió diciendo: “Viejo tonto. Sabíamos que algún día te robarían el caballo. Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!”.“No vayamos tan lejos”, dijo el anciano. “Simplemente digamos que el caballo no está en el establo. Éste es el hecho. Todo lo demás es vuestro juicio. Si es una desgracia o una suerte yo no lo sé, porque esto es apenas un fragmento. ¿Quién sabe lo que va a suceder mañana?”. La gente se rió de él. Siempre habían creído que el anciano estaba un poco loco.

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Pero después de quince días, una noche el caballo regresó. No había sido robado sino que se había escapado. Y no sólo eso, sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes. De nuevo se reunió la gente diciendo: “Tenías razón, viejo. No fue una desgracia sino una verdadera suerte”. “De nuevo estáis yendo demasiado lejos”, dijo el anciano. “Decid sólo que el caballo ha vuelto. ¿Quién sabe si es una suerte o no? Es sólo un fragmento. Estáis leyendo apenas una palabra de una oración. ¿Cómo podéis juzgar el libro entero?”. Esta vez la gente no pudo decir nada más, pero por dentro sabían que él estaba equivocado.

Habían llegado doce caballos hermosos. El viejo tenía un hijo que comenzó a entrenar a los caballos. Una semana más tarde se cayó de un caballo y se rompió las dos piernas. La gente volvió a reunirse y a juzgar. “De nuevo tuviste razón”, dijeron. Era una desgracia. Tu único hijo ha perdido el uso de sus piernas y, a tu edad, él era tu único sostén. Ahora eres más pobre que nunca”. “Estáis obsesionados con juzgar”, dijo el anciano. “No vayáis tan lejos. Sólo decid que mi hijo se ha roto las dos piernas. Nadie sabe si es una desgracia o una fortuna. La vida viene en fragmentos, y nunca se nos da más que esto”.

Sucedió que, pocas semanas después, el país entró en guerra y todos los jóvenes del pueblo fueron llevados al ejército. Sólo se salvó el hijo del anciano porque estaba lisiado. El pueblo entero lloraba y se quejaba porque era una guerra perdida de antemano y sabían que la mayoría de los jóvenes no volverían. “Tenías razón viejo. Era una fortuna. Aunque tullido, tu hijo aún está contigo. Los nuestros se han ido para siempre”. “Seguís juzgando”, dijo el viejo. Nadie sabe. Sólo decid que vuestros hijos han sido obligados a unirse al ejército y que mi hijo no ha sido obligado. Sólo Dios sabe si es una desgracia o una suerte que así suceda”…

Parábola de los Capullos de Seda

Un profesor que impartía una clase de ciencias en el laboratorio de un colegio, mostraba a sus alumnos como, realizando un preciso corte de bisturí, ayudar a un gusano de seda a salir de su crisálida. Era una tarea delicada, pues se trataba de no dañar a la frágil mariposa que se encontraba en el interior del capullo. Una vez terminada la experiencia, todos los niños quedaron sorprendidos al comprobar que ninguna de las mariposas liberadas era capaz de volar.

La moraleja es bien sencilla: las mariposas necesitan ejercitar sus alas para estar preparadas para el vuelo. Esta preparación la consiguen gracias al esfuerzo realizado para romper por si mismas el capullo. Si con nuestra mejor intención, hacemos el trabajo por ellas, las privamos de su capacidad para volar, anulamos su proceso evolutivo.

Parábola sobre el Aguador

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Un aguador de la India tenia dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de sus hombros. Una de las vasijas tenia varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenia la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabia perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le hablo al aguador diciéndole: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.” El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente: “Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.”

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchísimas flores hermosas todo a lo largo del camino, pero de todos modos se sintió apenada porque al llegar, solo quedaba dentro de si la mitad del agua que debía llevar. El aguador le dijo entonces: “¿Te diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino?

Siempre he sabido de tus grietas y sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.”

PUBLICADO EN: http://www.elarcangel.com/web/aguador.php

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Sobre Marisa García
6 comentarios
  1. User comments

    Hola quiero matizar que lo de las mariposas no es por el esfuerzo que hacen, si no por que al escapar por el pequeño agujero del capullo se extiende un delicado liquido que le hace a las alas impermeables y mas duras a la vez que flexibles.
    Gracias
    Un abrazo en la luz ultravioleta

  2. User comments

    Hermosas parabolas me llegaron al corazón y me traen una bella enseñanza para seguir trabajando en mi una de ellas es del juicio que me cuesta mucho y la tomare cuando quiera adelantarme con las cosas recordare la parabola mil gracias y que Nuestro Amado Padre=Madre Dios los bendiga.

  3. User comments

    Muy hermosas esas parabolas. gracias. gracias

  4. User comments

    LAS TRES PARÁBOLAS ME PARECIERON HERMOSAS. SI ME AUTORIZAN LAS CONVIERTO EN MATERIAL EDUCATIVO EN POWER POINT PARA DIFUNDIRLA ENTRE APROXIMADAMENTE 250 PERSONAS QUE CONFORMAN MI RED DE PERSONAS AMIGAS. SIEMPRE ES BUENO CONTAR CON ESTAS REFLEXIONES. GRACIAS DE ANTEMANO. UN SALUDO CORDIAL.

  5. User comments

    Quebelleza de parabolas, a mí ne llegaron al alma . Muchas gracias.

  6. User comments

    ESTAS PARABOLAS SON HERMOSAS TIENEN UNA VERDADERA ENSENANZA AL QUE LAS SABE INTERPRETAR DE VERDAD… EN CUANTOA LA PRIMERA SOLO DIOS SABE LO QUE A CADA UNO NOS ESPERA EN SU DESTINO . SI SERA UNA DESGRACIA O UNA FELICIDAD, LO TOTAL ES ACEPTAR CON AMOR Y MANTENER LA ESPERANZA EN EL SENOR NUESTRO CREADOR. SON BELLAS Y LLEGAN AL CORAZON.

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