El arcángel Anael en pocas palabras
Anael, también llamado Haniel, es el ángel que la tradición asocia con la gracia, el amor y la belleza. Su nombre procede del hebreo y se traduce como «gracia de Dios»; muchas guías devocionales lo traducen también como «alegría de Dios». Desde la Edad Media se lo considera el ángel de Venus y del viernes, y la Cábala lo sitúa en Netzaj, la esfera de la victoria y de la armonía de los sentimientos.
Su color cambia según la tradición: el verde esmeralda pertenece a la herencia venusina de la tradición hermética, y el rosa a la devoción contemporánea que lo une al amor del corazón. Anael no figura en la Biblia como ángel y queda fuera de la lista de siete arcángeles de los rayos que sigue este sitio, donde el amor del tercer rayo, el rosa, corresponde a Chamuel. Anael lo acompaña como presencia venusina de gracia, belleza y alegría.
| Aspecto | Lo esencial |
|---|---|
| Otros nombres | Haniel, Hanael, Aniel, Anaël |
| Significado | «Gracia de Dios»; en lectura devocional, «alegría de Dios» |
| Planeta y día | Venus y el viernes |
| Color | Verde esmeralda en la tradición venusina; rosa en la devoción moderna |
| En la Cábala | Netzaj, la séptima sefirá: victoria, sentimiento y armonía |
| Cualidades | Amor, belleza, armonía, gracia y alegría |
| Símbolos | La rosa, el lucero de Venus, el verde de lo que florece, el cobre |
| En la Biblia | Como ángel, no aparece; Haniel es allí un nombre de persona |

Índice de esta guía
¿Quién es el arcángel Anael?
Anael es una presencia angélica de la gracia. Miguel protege, Rafael sana, Gabriel anuncia; Anael recuerda algo más sencillo y a veces más difícil de aceptar: que la vida también está hecha para ser amada y disfrutada, y que la belleza forma parte del camino espiritual. La tradición lo llama ángel de Venus, y con Venus llegan el afecto, la armonía entre las personas, el arte, la ternura y la alegría de estar vivos.
Su figura se formó lejos de los grandes relatos bíblicos. Ningún pasaje de la Escritura lo muestra hablando o actuando. Su historia está escrita en la angelología judía, en la Cábala y en los libros de magia astral de la Edad Media y el Renacimiento, que ordenaron el cielo en siete planetas y asignaron a cada uno un ángel regente. En ese mapa, Anael rige Venus, el lucero que anuncia el alba y despide la tarde.
Ese origen le da un carácter propio. En Anael se reúnen dos herencias antiguas: la cabalística, que lo sitúa en la esfera de la victoria y de la vida emocional, y la planetaria, que lo une al viernes y a Venus. La devoción del siglo XX añadió una tercera capa, la del ángel del amor del corazón, cercano al rayo rosa. Quien busca su nombre encuentra descripciones que a primera vista no coinciden; en realidad son tres miradas sobre la misma figura, y en esta guía las presentamos por separado para que cada una se entienda en su lugar.
También ayuda distinguirlo de los ángeles de la guarda, que acompañan una vida concreta desde el nacimiento. Anael sostiene una cualidad que cualquier persona puede invocar: la gracia que ablanda lo endurecido y la belleza que devuelve las ganas de vivir. Por eso se acude a él en los momentos en que el corazón se ha cerrado, cuando una relación se ha vuelto áspera o cuando el esfuerzo diario ha borrado la capacidad de disfrutar.
Significado del nombre Anael: Haniel, «gracia de Dios»
Anael y Haniel son el mismo nombre en dos grafías. La forma hebrea es Ḥanniel, construida sobre ḥen, que significa gracia, favor o encanto, y sobre El, Dios. La traducción más fiel es «gracia de Dios» o «Dios es mi gracia». Hanael, Aniel y Anaël son variantes que dependen de la lengua y del copista. El latín medieval perdió con frecuencia la hache inicial, y así se difundió Anael, la forma que hizo fortuna en los libros de magia astral y la más usada hoy en español.
La lectura «alegría de Dios», muy repetida en guías devocionales, es más libre. Tiene su lógica, porque la gracia de la que habla el nombre es también encanto y deleite, la cualidad que vuelve amable una cosa o a una persona. El sentido de raíz es la gracia, y la alegría es su fruto natural: quien se sabe agraciado, sin haberlo ganado, se alegra.
El nombre aparece en la Biblia hebrea, pero como nombre de persona. En el libro de los Números (34,23), Haniel, hijo de Efod, es el príncipe de la tribu de Manasés encargado de repartir la tierra prometida entre los suyos. El detalle sitúa bien las cosas: era un nombre corriente en Israel, y la angelología posterior lo tomó para nombrar a un ángel cuya tarea es repartir gracia.
Una manera de recordarlo. La gracia es lo que llega sin haberlo ganado y vuelve más bella la vida: un gesto amable, una reconciliación que no esperábamos, un instante de belleza que desarma. El nombre de Anael señala a Dios como la fuente de ese regalo.
Anael en las tradiciones: Biblia, Enoc, Cábala y magia ceremonial
Como ángel, Anael está ausente del canon bíblico. Tampoco aparece en la lista de siete «santos ángeles que vigilan» del capítulo 20 del Libro de Enoc, que nombra a Uriel, Rafael, Raguel, Miguel, Saraqael, Gabriel y Remiel. En el capítulo 6 del mismo libro figura un Ananel, pero dentro de la lista de jefes de los Vigilantes que descienden a la tierra, una figura distinta del ángel de la gracia. En estos textos los parecidos de nombre son frecuentes, y conviene leerlos con calma antes de unir figuras.
Haniel en la Cábala: la sefirá Netzaj
La Cábala ordena el Árbol de la Vida en diez sefirot, diez modos en que la vida divina se manifiesta. La séptima es Netzaj, palabra que significa victoria y también perseverancia. Netzaj gobierna el mundo de los sentimientos, el impulso que atrae, el arte y la naturaleza. En las tablas de correspondencias que circularon desde el Renacimiento, su arcángel es Haniel y su planeta, Venus.
Cornelio Agrippa lo recoge en el segundo libro de su Filosofía oculta (1533). En la escala del número diez coloca a Haniel junto a Netzaj y al coro de los principados, y en la escala del número nueve lo nombra como el ángel que rige la esfera de Venus. Agrippa ordenó así correspondencias que venían de fuentes cabalísticas y astrológicas anteriores, y su obra las fijó para los siglos siguientes.
El ángel de Venus y del viernes en la magia ceremonial
La otra gran vía es la de los ángeles planetarios. El Heptameron, un breve manual atribuido a Pietro d’Abano, médico y filósofo de Padua que murió en 1316 (la atribución es dudosa y el texto probablemente posterior), asigna a cada día de la semana sus ángeles. Los del viernes son Anael, Rachiel y Sachiel, y la invocación del día se dirige a Anael como regidor del sexto día, «por el nombre de la estrella que es Venus». El propio Pietro d’Abano ya había situado a Anael como ángel de Venus en su Conciliator, y el abad Tritemio repitió la asignación a comienzos del siglo XVI en su tratado sobre los siete espíritus que mueven las esferas.
Estas obras pertenecen a una magia ceremonial que la Hermandad Blanca deja a un lado como práctica. Las citamos porque explican de dónde vienen el planeta, el día y buena parte de la imagen actual de Anael. Lo valioso es la cualidad que custodian. Agrippa describe imágenes de Venus que se hacían «para el favor y la benevolencia» y para volver a las personas alegres y darles belleza: el mismo campo que hoy reconocemos en Anael, ahora vivido como oración y no como talismán.
¿Qué pasa con la gracia en la tradición cristiana?
En el cristianismo, la gracia es el don gratuito de Dios que sostiene y transforma la vida. Anael carece de un lugar oficial en la liturgia, pero su nombre dice exactamente eso. Por eso muchas personas de fe cristiana se sienten cómodas invocándolo como recordatorio de la gracia divina, sin convertirlo en objeto de culto.
Cada tradición conserva sus propios acentos. Lo que une a todas es la intuición de que la belleza, el afecto y la alegría también vienen de lo alto.
Venus y el viernes: el día del arcángel Anael
El viernes es el día de Venus en toda la herencia latina: dies Veneris, de donde procede la palabra castellana. Por eso la tradición lo reserva a Anael. En el sistema de horas planetarias del Heptameron, además, la primera hora del viernes tras la salida del sol corresponde a Anael, y su nombre vuelve a lo largo del día y de la noche cada siete horas.
Venus es un astro singular a simple vista. Después del Sol y de la Luna es el más brillante del cielo, y se muestra como lucero del alba o como estrella de la tarde, siempre cerca de los umbrales del día. Esa luz que acompaña el despertar y el descanso explica en parte por qué los antiguos la asociaron con la belleza, la dulzura y el amor.
En la visión que sostiene este sitio, Venus tiene además un lugar propio. El Maestro Tibetano Djwhal Khul, a través de Alice A. Bailey, recoge en Psicología Esotérica I una tabla de correspondencias tomada de La Doctrina Secreta donde Venus y el viernes quedan unidos al quinto rayo, el del conocimiento, con una nota breve: «Los Señores de la mente vinieron de Venus». En Iniciación Humana y Solar describe un intercambio continuo de fuerza entre Venus y la Tierra, y el catecismo esotérico que cierra el libro llama a Sanat Kumara, el Señor del Mundo, «el Señor del Amor Venusino».
Son enseñanzas de otro plano y conviene dejarlas en su sitio, sin convertirlas en atributos de Anael. Lo que sí muestran es la amplitud de Venus en la tradición espiritual: además de la estrella del amor, es un planeta hermano de la Tierra, ligado al despertar de la mente humana y a un amor que ilumina. Esa amplitud ayuda a leer a Anael con más altura que la de un simple ángel del romance.
¿De qué color es el arcángel Anael?
Es una de las preguntas más frecuentes sobre Anael, y tiene dos respuestas legítimas según la tradición que se siga. La tabla las resume.
| Color | De dónde viene | Qué ayuda a cultivar |
|---|---|---|
| Verde esmeralda | Tradición venusina y hermética: el verde es color de Venus y de Netzaj | Armonía, ternura, amor por la naturaleza, vida que florece |
| Rosa | Devoción contemporánea que une a Anael con el amor del corazón | Afecto, dulzura en el trato, apertura del corazón, perdón |
El verde es el color más antiguo. Agrippa, en el primer libro de su Filosofía oculta, atribuye a Venus, junto con Mercurio y la Luna, los colores blancos, claros, verdes y rojizos, y la tradición hermética posterior fijó el verde como color propio de Venus y de Netzaj. El verde esmeralda tiene además una lógica que se entiende sin estudio: es el color de lo que crece, de la primavera y de los jardines, todo aquello que la Antigüedad ponía bajo el signo de Venus.
El rosa es más reciente y procede de la espiritualidad del siglo XX, que asocia ese tono al amor del corazón. Cuando Anael se presenta como ángel del amor, lo natural es verlo en rosa, y así aparece en muchas imágenes, también en las de esta página. En este sitio el rayo rosa pertenece a Chamuel y al Maestro Pablo el Veneciano; por eso decimos que Anael comparte el rosa, sin presentarlo como su arcángel.
Para elegir sirve una pauta sencilla: el color que mejor acompañe lo que se quiere cultivar. Para la armonía, la belleza y el reencuentro con la naturaleza, el verde esmeralda. Para la ternura y la apertura del corazón, el rosa. Muchas personas combinan los dos, y una vela verde junto a una flor rosa sobre la mesa de un viernes basta para recordar las dos caras de su luz.
Anael, el amor, la belleza y la armonía
El amor que la tradición pone bajo el cuidado de Anael lleva el sello de Venus: atrae, reúne y alegra. Se da por gracia, como un regalo, y precisamente por eso pide libertad. Quien ama así desea el bien del otro sin necesidad de poseerlo, y sabe recibir con la misma soltura con que da.
En la vida diaria, esta cualidad se reconoce en gestos pequeños: un trato más amable en casa, la paciencia con quien tarda en comprender, la capacidad de pedir ayuda sin sentir que se pierde dignidad. A las personas muy entregadas les suele costar más recibir que dar, y Anael enseña también esa mitad del intercambio.

La belleza como camino espiritual
La belleza ocupa en Anael un lugar central. La que él custodia entra por los sentidos: una música, un paisaje, el orden luminoso de una casa cuidada, un rostro querido. Jofiel, en el segundo rayo, enseña la belleza de la comprensión, la que ilumina la mente; Anael enseña la que conmueve el cuerpo y el corazón. Las dos conducen al mismo lugar, porque la belleza verdadera recuerda al alma de dónde viene.
Cuidar la belleza cotidiana es, desde esta mirada, una práctica espiritual. Poner unas flores en la mesa, abrir la ventana a la luz de la mañana, escuchar una pieza entera sin hacer otra cosa: son formas de abrir espacio a la gracia. El arte tiene aquí un lugar natural, y quien pinta, canta, escribe o cocina con cuidado trabaja, lo sepa o no, en el campo de Anael.
Armonía y gracia en las relaciones
Netzaj, la esfera que la Cábala asocia a Haniel, gobierna el mundo de los sentimientos. Sus desequilibrios son conocidos: celos, apego, idealización, la tendencia a vivir pendientes de la aprobación ajena. La armonía que inspira Anael va en la dirección contraria. Ayuda a sentir con intensidad sin quedar arrastrados, y a sostener vínculos en los que cada persona conserva su libertad.
La gracia, por último, es lo que suaviza. Una conversación tensa cambia cuando alguien elige la amabilidad en lugar de la réplica; una relación se recompone cuando una de las partes deja de llevar la cuenta de lo que da. Esa elección, repetida con paciencia, es el trabajo con Anael.
Símbolos del arcángel Anael
Sus símbolos proceden de Venus y de la devoción que se ha ido formando a su alrededor. Ayudan a recordar su cualidad en la oración y en la vida diaria.
- La rosa. Es su símbolo más conocido. Se abre a su tiempo, tiene espinas que protegen sin atacar y perfuma el lugar donde está. Así se entiende el amor que Anael inspira: bello, paciente y con límites.
- El lucero de Venus. La estrella del alba y de la tarde recuerda la luz de los comienzos y de los descansos, los momentos en que el corazón está más disponible.
- El verde de lo que florece. Jardines, primavera, vida que crece. Es el color venusino más antiguo y el paisaje natural de Anael.
- El cobre. La alquimia y las tablas planetarias asignan este metal a Venus. Es cálido, conduce bien y con los años se cubre de una pátina verde, una imagen sencilla de la gracia que circula.
- La lemniscata. El signo del infinito aparece en representaciones devocionales modernas de Anael como imagen del equilibrio entre dar y recibir. Es una incorporación reciente, sin raíz en las fuentes antiguas, y bella a su manera.
Ninguno de estos objetos tiene poder por sí mismo. Una rosa sobre la mesa o una pieza de cobre en la mano sirven para volver la atención hacia la cualidad que se quiere cultivar, y ese es su valor.
Anael y Chamuel: dos presencias del amor
Anael queda fuera de los siete arcángeles de los rayos que presenta la guía Los 7 arcángeles y los 7 rayos. Esa lista procede de la corriente de los Maestros Ascendidos del siglo XX y asigna el tercer rayo, el rosa del amor, a Chamuel. Algunos autores identifican a Anael con Chamuel o lo colocan en su lugar. Aquí preferimos distinguirlos, porque cada nombre llega de una historia distinta y aporta un matiz propio.
Las fuentes antiguas ayudan a ver la diferencia. En las tablas de Agrippa, Camael, el nombre del que muchos derivan a Chamuel, rige Marte y la sefirá de la fuerza, mientras Haniel rige Venus y la de la victoria. Forman una pareja clásica: la fuerza y la gracia, el límite y la atracción. La espiritualidad moderna convirtió a Chamuel en ángel del amor subrayando el amor que reconcilia con firmeza. Anael conserva la otra mitad, el amor que embellece, alegra y atrae.
| Anael | Chamuel | |
|---|---|---|
| Nombre | Haniel, «gracia de Dios» | «El que busca a Dios» o «el que ve a Dios» |
| Procedencia | Cábala y ángeles planetarios | Angelología posterior y Maestros Ascendidos |
| Lugar | Venus, el viernes, Netzaj | Tercer rayo, rosa, en la lista de los siete |
| Acento | Belleza, alegría, armonía, gracia | Reconciliación, compasión, amor con límites |
| Se le pide | Abrir el corazón a la belleza y a recibir | Reparar vínculos y perdonar |
En la práctica cooperan. Quien atraviesa una reconciliación difícil se apoya en Chamuel; quien ya ha cruzado esa etapa y necesita volver a disfrutar, mirar con ternura y dejarse querer encuentra en Anael un acompañante natural. En la línea de los Maestros, el tercer rayo lo sostiene Pablo el Veneciano, maestro del arte y de la belleza, cuya enseñanza armoniza con la de Anael sin confundirse con ella: él es un Maestro Ascendido que recorrió la evolución humana, y Anael pertenece al reino angélico.
Cuándo invocar al arcángel Anael
Se puede acudir a Anael cualquier día; el viernes es su día tradicional. Estas son las situaciones en que su presencia resulta más afín:
- Cuando el corazón se ha cerrado después de una pérdida, una ruptura o una decepción, y cuesta volver a confiar.
- Cuando una relación se ha vuelto áspera y hace falta suavidad para hablar.
- Cuando se vive en esfuerzo continuo y se ha olvidado disfrutar de lo bueno.
- Antes de un trabajo creativo: escribir, pintar, cantar, preparar un espacio para otros.
- Cuando cuesta recibir ayuda, cariño o reconocimiento.
- Al comienzo de una amistad o de una relación de pareja, para pedir que crezca en libertad.

El modo de pedir importa. Anael acompaña la apertura del corazón, y pedirle que una persona concreta nos ame va contra esa misma cualidad, porque la gracia respeta siempre la libertad del otro. Resulta más fiel a su naturaleza pedir claridad, ternura y capacidad de amar bien. Lo que llegue después llegará en libertad.
En los momentos de dolor, su ayuda es discreta. Anael deja la herida en su sitio y acompaña para que el corazón siga abierto mientras sana. Un corazón que se cierra por dolor se endurece, y esa dureza acaba impidiendo amar después; sentir el dolor sin cerrarse es quizá la gracia más valiosa que se le puede pedir.
Oración al arcángel Anael
Esta oración breve se puede rezar un viernes al atardecer o en cualquier momento en que el corazón lo pida. Las palabras importan menos que la sinceridad con que se dicen, y cada persona puede adaptarlas.
Arcángel Anael, gracia de Dios,
enséñame a amar sin poseer
y a recibir sin culpa.
Que mi corazón se abra como una rosa,
a su tiempo, con ternura y con fuerza,
sin cerrarse por miedo ni endurecerse por dolor.
Devuélveme la alegría de lo sencillo
y la mirada que descubre la belleza
en cada persona y en cada día.
Que la armonía de tu luz
ordene mis vínculos en libertad. Amén.
Oración breve para sanar una relación
Arcángel Anael, pongo en tu luz esta relación. Ayúdame a ver con claridad lo que duele, a decir lo necesario con suavidad y a dejar que cada uno sea libre. Que la gracia ablande lo que se endureció. Amén.
Si se reza con una vela, el verde o el rosa sirven por igual. Al terminar conviene quedarse un minuto en silencio y elegir un gesto amable para ese mismo día: es la forma más sencilla de que la oración baje a la vida.
Práctica de los viernes con Anael
Esta práctica dura unos diez minutos y se puede repetir cada viernes durante un mes. Su propósito es entrenar la mirada para reconocer la belleza y equilibrar el dar y el recibir.
- Prepara un rincón bello. Una flor, una vela verde o rosa, un poco de orden. Lo bello ya es una invitación.
- Respira hacia el pecho. Tres minutos de respiración lenta con la atención en el centro del pecho, sin buscar ninguna sensación especial.
- Imagina el lucero. Visualiza sobre ti una estrella clara, como Venus al atardecer, que derrama una luz verde esmeralda con reflejos rosados y envuelve tu corazón.
- Invoca con tus palabras. Por ejemplo: «Anael, gracia de Dios, ayúdame a ver la belleza que ya está aquí y a amar con libertad».
- Recuerda tres bellezas de la semana. Un gesto, un paisaje, una conversación. Nómbralas en voz baja y agradécelas.
- Elige un gesto para el fin de semana. Algo concreto: una llamada pendiente, una disculpa, aceptar una invitación, regalar tiempo a alguien.
Conviene anotar esas tres bellezas en un cuaderno. Al cabo de unas semanas, la lista se convierte en un pequeño registro de gracia, y al releerla se ve con claridad algo fácil de olvidar: la vida ofrecía más gestos amables de los que parecía. Esa mirada agradecida es el fruto más reconocible del trabajo con Anael.
Si un viernes se pasa sin hacer la práctica, basta con retomarla el siguiente. La constancia que importa es la que sobrevive a las interrupciones.
Errores frecuentes al trabajar con Anael
- Usarlo para atar voluntades. Pedir que alguien concreto nos ame o vuelva contradice la gracia, que siempre respeta la libertad.
- Confundir belleza con apariencia. La belleza venusina incluye la del cuerpo y la del arte, y también la de un trato justo y amable. Reducirla a la imagen la empobrece.
- Buscar solo sensaciones. Sentir dulzura durante la oración es agradable; el fruto se mide en cómo tratamos a los demás al día siguiente.
- Mezclar todo a la vez. Atribuirle al mismo tiempo todos los colores, sellos y fórmulas que circulan produce ruido. Basta con elegir una tradición y trabajar con calma.
- Dar sin recibir. Quien solo da acaba agotado, y a veces resentido. Anael recuerda que recibir con gratitud también es amor.
Una práctica con Anael va bien cuando deja más ternura, una alegría tranquila y vínculos más libres. Si aparecen ansiedad, apego o dependencia de señales, es momento de volver a lo sencillo. En situaciones de duelo intenso, depresión o violencia dentro de una relación, la oración acompaña y la ayuda profesional es el paso necesario.
Preguntas frecuentes sobre el arcángel Anael
¿De qué color es el arcángel Anael?
Depende de la tradición. En la herencia venusina y hermética su color es el verde, a menudo verde esmeralda, porque el verde es el color de Venus y de la sefirá Netzaj. En la devoción contemporánea, que lo une al amor del corazón, se lo representa en rosa. Las dos opciones son legítimas: el verde ayuda a cultivar armonía y belleza, y el rosa, ternura y apertura del corazón.
¿Anael y Haniel son el mismo arcángel?
Sí. Haniel es la forma más cercana al hebreo Ḥanniel, «gracia de Dios», y Anael es la forma que se difundió en el latín medieval y en los libros de magia astral, donde la hache inicial se perdió. Hanael y Aniel son otras grafías del mismo nombre. Las tablas cabalísticas suelen decir Haniel, y las listas de ángeles planetarios, Anael.
¿Qué significa el nombre Anael?
Significa «gracia de Dios» o «Dios es mi gracia», del hebreo ḥen, gracia o favor, y El, Dios. Muchas guías devocionales lo traducen también como «alegría de Dios», una lectura más libre que subraya el fruto de la gracia.
¿Qué día se invoca al arcángel Anael?
El viernes, día de Venus. El Heptameron, atribuido a Pietro d’Abano, nombra a Anael como ángel regidor del viernes, y el sistema de horas planetarias le asigna la primera hora de ese día. Se lo puede invocar cualquier día; el viernes es su día tradicional.
¿Anael aparece en la Biblia?
Como ángel, no. El nombre Haniel aparece en el libro de los Números como nombre de un príncipe de la tribu de Manasés, es decir, de una persona. El ángel Anael pertenece a la angelología judía posterior, a la Cábala y a la tradición de los ángeles planetarios.
¿Anael es uno de los siete arcángeles?
Figura en varias listas antiguas de siete ángeles, como la de los ángeles planetarios, donde rige Venus. En la lista de siete arcángeles de los rayos que sigue este sitio, procedente de la corriente de los Maestros Ascendidos, el lugar del amor lo ocupa Chamuel, y Anael queda como presencia venusina cercana al rayo rosa.
¿Anael y Chamuel son el mismo arcángel?
Algunos autores los identifican, pero sus historias son distintas. Chamuel es, en este sitio, el arcángel del tercer rayo, el rosa, con un acento de reconciliación y compasión firme. Anael es el ángel de Venus, de la gracia, la belleza y la alegría. Comparten el campo del amor y se complementan.
¿Anael ayuda a encontrar pareja?
Anael acompaña la apertura del corazón, la capacidad de amar con libertad y el cuidado de la belleza en la vida, y esa disposición favorece los vínculos sanos. Pedirle que una persona concreta nos ame va contra su propia cualidad, que respeta siempre la libertad del otro.
Continuar la lectura
Anael forma parte de un mundo angélico más amplio. Estas guías ayudan a situarlo y a seguir el recorrido por los arcángeles, los ángeles y los Maestros.








hermosisimo. yo quiero contarle que cuando tenia 13 años pedi permiso a dios para conocer el nombre de mi angel de la guardia y justamente a mis 23 años me fue revelado estando en oracion en el santisimo varios nombres que aparecieron como anael, hanael, aniel. y una niña de 3 años lo llego a ver parado atraz de mi a mi derecha. en ese tiempo tambien vie en un sueño un angen que era un coro que que el amaba esta cantando y adorando a dios con su voz como ami siempre me agustado cantar el la iglesia sentia muy identificada con ese sentimiento pero no sabia bien por que me sentia asi, ahora tengo 36 años y recientemente aprendi el alfabeto nordico y me aparecio el nombre de janhael y onoel. y coincide con toda la informacion que me aparece aqui la cual esta muy completa. gracias pór publicar cosas tan hermosas. de le la verdad yo he querido hacerle un altar pero mi mama es fanatica religiosa y ve mal que yo le ponga manzanas a mi angel pero se que algun dia lo voy a lograr por que el me ha ayudado tantas veces y me a regresado al camino mas de una vez que tengo tanto que agradecerle y adios por permitirme estar con el tan cerca.
Buenos días, quisiera que me ayudaran con un sueño que tuve con el ángel anael, quisiera saber que mensaje deja en mi, soy signo capricornio
Gracias hermano Pedro, hoy tuvimos en Cancún una armonización con cuencos tibetanos para recibir el solsticio de invierno, una de las mujeres que estuvo presente comento al finalizar que una luz azul turquesa nos cubría, justo hoy también comenzó capricornio, cosas mágicas que nos ocurren, y buscando encontre tu post, que hermoso corazón gracias por compartir.
Gracias Pedro, hoy tuvimos en Cancún una armonización con cuencos tibetanos para recibir el solsticio de invierno, una de las mujeres que estuvo presente comento al finalizar que una luz azul turquesa nos cubría, justo hoy también comenzó capricornio, cosas mágicas que nos ocurren, y buscando encontre tu post, que hermoso corazón gracias por compartir.
Es genial, no sabia que existía y hoy en una meditación me dieron un lindo msj al preguntar quién me daba el msj me respondió que era mi Angel guardián y volví a preguntar si podía saber su nombre y escuche Aniel. Por eso escribo estoy feliz de saber su nombre y siempre he creído en los ángeles y he leído mucho sobre ellos pero nunca había sabido de Él y ahora me alegra saber que es mi compañero en esta travesía. Un abrazo a Pedro por la información. Bendiciones!!!
Gracias Pedro por tu trabajo! Hermosa y completa descripción!
Desde ya muy util?
Gracias Pedro por tu trabajo! Hermosa y completa descripción!
Desde ya muy util?
Que bello y asombroso lo que acabo de leer !! Anael acompáñame por el resto de mis días
He tomado contacto telepático con un Ángel, su vestidura de luz es blanca iridiscente con un collar dorado oro con un sol y del pecho irradia una luz azul translúcida como una "V", Él me saluda con la mano derecha hacia arriba a la altura de la cabeza co la palma hacia adelante y los dedos juntos, la mano izquierda de canto a la altura del pecho, de antemano me comunicó que Él no estaba registrado en ninguna literatura, me dio su nombre pero no tengo su permiso de divulgarlo. Él viene a mi persona con la misión de protección. Más detalles no los revelaré.
Quise divulgar esto para motivar a las personas a que trabajen su inferioridad momento a momento gobernándose constantemente, porque es nuestra naturaleza superar el estado humano y ascender sin contratiempos materialistas.
He tomado contacto telepático con un Ángel, su vestidura de luz es blanca iridiscente con un collar dorado oro con un sol y del pecho irradia una luz azul translúcida como una "V", Él me saluda con la mano derecha hacia arriba a la altura de la cabeza co la palma hacia adelante y los dedos juntos, la mano izquierda de canto a la altura del pecho, de antemano me comunicó que Él no estaba registrado en ninguna literatura, me dio su nombre pero no tengo su permiso de divulgarlo. Él viene a mi persona con la misión de protección. Más detalles no los revelaré.
Quise divulgar esto para motivar a las personas a que trabajen su interioridad momento a momento gobernándose constantemente, porque es nuestra naturaleza superar el estado humano y ascender sin contratiempos materialistas.
que lindo!!! ANAEL,arcangel que bello que lo podemos contactar sentir esa dicha,y nos pueda guiar con su luz…muchas gracias…abrazos de luz!!
me emocionan las descripciones tan llenas de poesia como todo lo que es verdad.
Bendiciones Pedro y Gracias
Stella Maris
MUY LINDO NO SABIA DE LA EXISTENCIA DE ANAEL PERO ES MUY LINDA ESTA HISTORIA E INVESIGACION PEDRO, ESTOY MUY INTERESADO EN SABER MUCHO MAS POR ANAEL PERO SE QUE EXISTEN Y QUE SON MAGICOS…YO COMO EL MAS CREDULO…DIGO EXISTE DIOS Y EXISTEN SUS AYUDANTES ANGELES Y ARCANGELES…ANAEL QUE MAGICO…LINDO…GRACIAS POR ESTE ENCUENTRO CON EL MISMO DIOS….