El Gran Cañón: pirámides y civilizaciones antiguas

Fanny Zapata
Fanny Zapata

El Gran Cañón del río Colorado es una maravilla de la naturaleza que encierra secretos insospechados.

Por Gaia

«Debajo de la frontera entre Utah y Nuevo México, a lo largo del borde occidental de las extensas tierras de las reservas Navajo, Havasupai y Hualapai, el río Colorado ha labrado pacientemente una obra maestra geológica: el Gran Cañón del Colorado. A pesar del clima desértico extremo, los nativos han habitado la región durante siglos.

Dominando el paisaje más allá de las Montañas Rocosas, la inmensa meseta de Colorado se extiende 130,000 millas cuadradas desde la frontera de Wyoming hacia el norte, la frontera de Arizona / Nevada hacia el este y más allá de la región de Four Corners a lo largo de la frontera de Colorado / Nuevo México, más al este.

Una exploración exhaustiva de la región llevaría meses, incluso años. Solo explorar el Gran Cañón podría tardar semanas, más allá de las atracciones turísticas obligatorias.

El pueblo Havasupai ha vivido en el cañón durante al menos 800 años, y ha luchado con éxito por la restauración de las tierras tribales, tomadas por el gobierno federal.

Desconcertantes evidencias en el Gran Cañón

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¿Esconde el Gran Cañón secretos sobre antiguas civilizaciones desaparecidas sin dejar rastro? Fuente: Pixabay.

Se cree que una cúpula de travertino, cerca de la confluencia de los ríos Colorado y Little Colorado es el sipapu o lugar de emergencia de los nativos. Esta formación sagrada no tiene nombre, es conocida simplemente como «sipapu», por los pueblos indígenas. Los líderes tribales prefieren mantener la ubicación exacta del lugar en secreto.

«Pocos lugares en el planeta pueden rivalizar con esta asombrosa ‘gran herida en la Tierra’, como la describieron los Hopi a Francisco Vásquez de Coronado, en 1540”, dijo Christopher O’Brien, periodista e investigador que ha explorado el cañón y sus leyendas durante años. 

El primer hombre blanco documentado que vio el área de confluencia en Marble Canyon fue Seth Tanner, un pionero mormón casado con una mujer hopi. Aunque tenía buenas relaciones con las tribus Navajo y Hopi de la región, cuando estos se enteraron de que había visto el lugar sagrado, lo cegaron. Salvó su vida gracias a su esposa Hopi, pero le dijeron que si hablaba de lo que había visto, le cortarían la lengua.

Luego está la asombrosa geología: altísimas mesetas, puentes terrestres y el antiguo esquisto «Vishnu», la roca que se encuentra en el suelo del cañón y tiene 1.800 millones de años.

Pero este no es el único ejemplo de características geológicas con nombres de mitos y de panteones exóticos: también hay esquistos de Brahma y Rama, la cueva de Babilonia, el templo de Isis y la pirámide de Keops, una pirámide natural formada por una erosión lenta y prolongada. Otras formaciones piramidales llevan nombres como «Templo de Apolo», «Claustro de Buda» o «Tabernáculo».

Evidencias de una civilización antigua en el Gran Cañón

Si bien algunos especulan que estas formaciones geológicas dominantes fueron diseñadas por alguien o algo más que la naturaleza, simplemente no hay pruebas irrefutables. Una teoría es que estos monolitos fueron construidos por una civilización antigua y, con el tiempo, fueron enterrados en sedimentos. El río Colorado finalmente lavó el sedimento, revelando las formaciones antiguas.

G. E. Kincaid, nacido en 1863 en el entonces salvaje estado de Idaho, fue un cazador, explorador y arqueólogo. Durante treinta años exploró el oeste para el entonces joven Instituto Smithsonian, dirigido por el profesor S. A. Jordan, aparentemente empleado por el instituto.

En 1909 se embarcó en un viaje por el río Colorado en un esquife de madera, un barco menos que ideal para navegar por el río.

Comenzando desde el río Green en Wyoming, Kincaid viajó por el Colorado en busca de minerales, tal como otros exploraron en busca de oro en el cañón principal y los afluentes secundarios, como el Cañón del Pequeño Colorado.

Al llegar a Marble Canyon, cerca de la confluencia de los ríos Colorado y Little Colorado, Kincaid describió un área donde había manchas en la formación sedimentaria, aproximadamente a 2,000 pies sobre el lecho del río. Los geógrafos estiman que Kincaid estaba aproximadamente a la milla número 56 del río.

La cueva del tesoro

De alguna manera, Kincaid escaló los 2000 pies con gran dificultad, llevando su cámara y placas de vidrio con él. Según la Gaceta de Arizona del 9 de abril de 1909, Kincaid llegó hasta la entrada de una cueva. Al entrar, descubrió lo que se llamó «el hallazgo arqueológico más importante de América del Norte», una ciudadela subterránea en una enorme cueva, con cientos de cámaras llenas de momias y artefactos que parecían ser egipcios.

Describió una “sala transversal”, con un ídolo con forma de Buda, sentado con las piernas cruzadas y una flor en cada mano, tallada en las paredes de la cámara. Además, Kincaid informó que había jarrones y urnas de cobre y oro, vasijas esmaltadas y vidriadas, graneros llenos de semillas, cámaras funerarias llenas de sarcófagos e innumerables otras maravillas.

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Kincaid afirmó haber encontrado una cámara llena de antiguos tesoros en una cueva del Gran Cañón. Fuente: Pixabay.

Según se cuenta, Kincaid abandonó el lugar y llegó a Yuma, en Arizona. Poco después, la historia de sus descubrimientos se publicó en el Arizona Gazette.

Hay rumores de que el Smithsonian envió un equipo de 30 personas para explorar y documentar el sorprendente hallazgo, pero no queda ninguna evidencia. Poco después, las noticias sobre el descubrimiento se evaporaron en el silencio.

Un velo de misterio envuelve Marble Canyon

Cuando se les preguntó más tarde, los funcionarios del Smithsonian negaron tener relaciones institucionales con Kincaid o el profesor S.A. Jordan. El sitio y sus alrededores en Marble Canyon fueron supuestamente adquiridos por el gobierno de los Estados Unidos y declarados fuera del alcance de los visitantes. Una puerta metafórica se cerró de golpe sobre todo el tema.

Pero las historias han persistido y muchos afirman conocer la ubicación de la entrada, llamada Puerta de Kincaid. Abundan las teorías y especulaciones sobre un encubrimiento, pero el lector simplemente puede hacer una búsqueda en Google sobre «artefactos egipcios del Gran Cañón», o alguna variación.

La búsqueda devolverá algunas páginas con afirmaciones de que la historia es un engaño, otras que afirman que la historia es verdadera y que la cueva fue reclamada por una sociedad secreta, o incluso que el cueva es el hogar de reptiles humanoides, según algunos investigadores, como David Icke»

Puedes ver el artículo original haciendo clic en el siguiente enlace:

https://www.gaia.com/article/grand-canyon-mysteries-pyramids-and-ancient-civilizations

Traductora: Fanny Zapata, redactora y traductora de la Gran Familia de La Hermandad Blanca en hermandadblanca.org

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