Envejecimiento Estocástico, Programado y la Espiritualidad

Kevin 333
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¿Sabes qué es el Envejecimiento Estocástico? Queremos compartir contigo toda la información concerniente a este extraordinario tema, ¡eres bienvenido(a)!

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(El envejecimiento se enmarca dentro de dos teorías principales: el envejecimiento estocástico y las teorías deterministas del envejecimiento)

La psicología del desarrollo transpersonal también se ocupa del fenómeno del envejecimiento, y los diferentes procesos vinculados a él, así como también a las formas de intervención.

Este campo de investigación, se ha desarrollado durante el siglo XX y XXI, después del progresivo aumento del promedio de vida; con la consiguiente necesidad de desarrollar formas de prevención para los adultos mayores.

Para este fin participan las investigaciones biomédicas, las psicosociales y las psiquiátricas.

El envejecimiento se enmarca dentro de dos teorías principales: el envejecimiento estocástico y las teorías deterministas del envejecimiento.

Teorías deterministas del envejecimiento (envejecimiento programado)

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Aquí se incluyen las investigaciones biomédicas, las cuales indagan si el envejecimiento constituye un fenómeno secundario de las condiciones de vida en que se encuentran los individuos o si, en cambio, está programado genéticamente, como lo afirma por ejemplo la hipótesis de L. Orgel, según quien el envejecimiento dependería de una serie de errores de transcripción de las informaciones genéticas presentes en el ADN.

Naturalmente no se excluye la hipótesis de una interacción entre influencias genéticas y condiciones vitales, donde se abarcan tanto las condiciones de hecho en las que transcurrió una vida, como las disposiciones psicológicas con las que se le hizo frente.

La teoría del envejecimiento programado apunta  que una serie de procesos del envejecimiento están programados innatamente dentro del genoma de cada organismo.

En definitiva, -a diferencia del envejecimiento estocástico– se trata de un proceso en el que se van produciendo cambios en el organismo de carácter molecular, celular y orgánico que conlleva una serie de limitaciones físicas y, a veces, mentales.

Son modificaciones tanto morfológicas como funcionales, resultado de los procesos degenerativos de la selección natural responsables del deterioro de la homeostasis celular.

Teoría del Envejecimiento Estocástico

El proceso estocástico se refiere según galimberti (2002) a la “secuencia de acontecimientos regulados por leyes de probabilidad que permiten la predicción.

Los acontecimientos pueden ser estocásticamente dependientes o independientes según la mayor o menor constancia de su vínculo secuencial”. (p.451).

En psicología del desarrollo, la teoría del proceso estocástico se utiliza para construir modelos que permiten un acercamiento al comportamiento de los objetos de investigación. Por ende, se encuentran las investigaciones psicosociales como variables aleatorias que intervienen en el envejecimiento.

Las investigaciones psicosociales del envejecimiento estocástico se orientan en tres direcciones:

  1. la senilidad psicofísica, con todo el conjunto de modificaciones del aspecto y las consecuentes repercusiones psicológicas;
  2. la senilidad social, decidida por la comunidad con la cesación de la actividad laboral, y por último
  3. la senilidad psíquica, determinada por el perfil del carácter y de la condición de soledad que acentúa los rasgos depresivos.

Los resultados de estas tres fuentes de información, como señalan A. Maderna, D. Ianni y P. Membrino, revelan que a la vuelta de pocos años, el adulto se enfrenta a una fase de transformación muy rápida para la que con frecuencia no está preparado.

Asimismo, entre los factores más significativos del envejecimiento estocástico, se menciona la condición de jubilado, que evade la red de relaciones sociales en la que el sujeto había desarrollado la parte central de su vida, la disminución del ingreso, la disolución del grupo socio-afectivo donde había construido los vínculos más íntimos, con el alejamiento de los hijos, la pérdida de parientes y de amigos, la apertura de un tiempo libre sin una red de referencias que antes había llenado el tiempo ocupado. En este contexto, escribe Maderna (1987):

Se abre el espacio de la soledad, una soledad que en realidad siempre existió pero que estaba enmascarada por una amplia gama de modalidades centradas en relación con el ‘hacer’, con el menoscabo de otras en relación con el ‘sentir’.

Y al sujeto que se ‘graduó’ de anciano de pronto le faltan en rápida secuencia los lugares y las formas del ‘hacer’; la falta de costumbre para ‘sentir’, es decir, para desempeñar una gama de operaciones centradas en la convivencia de la propia interioridad, implica una desbandada a la que muchos no logran adaptarse (p. 536).

Por otra parte, el sentimiento de soledad puede intervenir en la depresión senil del envejecimiento estocástico.

La depresión del anciano difiere de la depresión del adulto porque a aquél de pronto le falta la proyectividad que en el adulto tiene todavía bases de realidad, y porque la figura de la muerte ya no tiene los caracteres lejanos de la posibilidad, sino sólo los ineludibles de la cercanía y de lo inevitable.

Ahora bien, a esto se agrega que, en la cultura occidental los valores de la exterioridad, de la salud y de la vida, acompañados por el sentimiento de la muerte, educan para una fuga constante de las dimensiones de la existencia, como la reflexión, la emoción, el silencio y la espera, que se abren después de decenios a sujetos acostumbrados a considerarlos valores secundarios. La reacción senil a este estado puede ser la resignación.

El primer espacio cada vez es menos practicable por el progresivo despedazamiento de la familia en núcleos reducidos y ya no sobrepuestos; el segundo lleva a la espera de la muerte o a la búsqueda de un refugio en fantasías, en ocasiones delirantes, que permiten vivir en una representación metafórica.

A diferencia de lo que sucedía en las civilizaciones antiguas y elementales, donde la figura de la persona de la tercera edad era una manifestación simbólica fundamental de sabiduría para el grupo, hoy, su figura es –por lo menos para parte de la cultura latinoamericana– relegada a una especie de abandono, o a un estado de fragilidad de tintes inútiles.

Dimensión psiquiátrica del envejecimiento

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(El envejecimiento se enmarca dentro de dos teorías principales: el envejecimiento estocástico y las teorías deterministas del envejecimiento)

Las investigaciones psiquiátricas, se ocupan de los trastornos psíquicos de las personas ancianas cuyas formas patológicas, diferenciándose de las de los adultos, permiten que estas investigaciones se constituyan en forma autónoma bajo la denominación de psiquiatría geriátrica o psicogeriatría.

En efecto, entre los ancianos resultan más frecuentes las causas orgánicas de los trastornos psíquicos, sobre todo en las formas de demencia, en segundo lugar, la senilidad confiere un carácter particular a los síndromes psiquiátricos observables en los adultos, por lo que se habla, por ejemplo, de depresión senil; además, con frecuencia se observan síndromes reactivos a la experiencia senil, que requieren, de intervenciones de tipo social.

Las características más comunes de la vejez reconocidas en las investigaciones psicológicas y psiquiátricas son según Galimberti (2002):

a) la reducción de la memoria a corto plazo mediante la cual se logra almacenar las informaciones muy rápidamente y evocarlas en pocos segundos.

b) la lentitud del tiempo de reacción, que es el tiempo que utiliza el cerebro para reconocer la presencia de un estímulo, seleccionar la respuesta apropiada y coordinar los músculos para un movimiento adecuado.

c) la tendencia a la rigidez, con la consiguiente dificultad para traducir una serie de instrucciones verbales en acciones, para comprender nuevas informaciones, para desaprender viejas costumbres.

d) la declinación de la inteligencia, en cambio, no parece tan imputable a la vejez cuanto a la falta de ejercitación. (p.887)

Sin embargo recientes estudios y observaciones han demostrado directamente que, no obstante la declinación de la memoria a corto plazo y el aumento del tiempo de reacción, el cociente de inteligencia no sufre una disminución concomitante; es más, algunos aspectos del comportamiento inteligente, en ciertos casos, mejoran con la vejez, así mismo como la agudeza para la reflexión y de tomar decisiones más sabias o adecuadas.

Cabe destacar que el proceso de envejecimiento es diverso e intervienen muchas variables como los genes, su programación en virtud de la selección natural y la segunda ley de termodinámica (la entropía) que conlleva ineludiblemente al deterioro molecular.

Por otra parte los factores del ambiente, el contexto social-afectivo, el ámbito laboral y las actividades rutinarias, así como la actitud frente al problema de la soledad y de la muerte, son situaciones y hechos que influyen en la vida psicológica del env, por ende, las teoría del envejecimiento estocástico y programado es un hecho fáctico, sin embargo no toma en cuanta la variable espiritual como el apoyo fundamental del despliegue sano de la psique del adulto mayor.

La espiritualidad como punto de apoyo en el adulto mayor

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El envejecimiento estocástico y programado, sin duda, es una dimensión necesaria del campo vital del desarrollo humano, y para que sea transpersonal debe ser entendido con tintes metafísicos y espirituales, ya que esto dota de sentido a todas las vivencias a lo largo de la vida, proporcionando la sabiduría y la integridad.

Además, las experiencias de todo adulto mayor se configuran para experimentar un A-mor universal, un tanto más separado del Ego, como contribución de ejemplo a su descendencia y a la humanidad.

En éste sentido, la función del envejecimiento estocástico y programado también pertenece a las aptitudes propias de Saturno, Urano, Júpiter, Neptuno y Plutón que permite la integración de los aspectos que han sido disociados a lo largo de la existencia del individuo.

De ésta forma, el arquetipo de la Máscara (y sus demandas sociales) podrá vincularse sanamente con los deseos innatos del sujeto y garantizará la individuación. así el adulto mayor, se sentirá con una vida plena a causa de sus procesos de creatividad y originalidad

Estás actitudes permiten desarrollar la intuición, la libertad (iluminando las sombras de la personalidad) y un sentido de trascendencia ante la «fatalidad» inevitable: la muerte del cuerpo físico.

Esta actitud de apertura, combatiría la sensación de abandono y soledad -que inciden en el desarrollo de la depresión y con ello, la perdida de sentido del «dios interno«- y se lograría la Autorrealización de todas las dimensiones que componen el ser humano, a saber:

  1. la cognición (pensamientos operativos y realistas sobre el mundo, de sí mismo y Dios),
  2. la sentimentalidad (sentimientos integrativos, que garantizan el Amor altruista y planetario)
  3. La sexualidad (o libido, como la energía que impulsa las creaciones artísticas e integra todos los opuestos)
  4. La materialidad (representada por el cuerpo y la salud, entendiendo las enfermedades como síntomas de equilibrio, que guardan una relación el el estado interior)
  5. La espiritualidad (o sistema metafísico ejercido por el sujeto, y con el cual; logra su sentido de individuación y trascendencia respecto a los demás, el mundo y la muerte, comprendiendo que ésta vida es el viaje de espiritualización de la materia y materialización del espíritu ad infinitum).

Con todo lo observado vemos, que el envejecimiento estocástico y programado; es un ciclo vital, que permite examinar la vida desde múltiples dimensiones, y que busca conectar con el infinito, así como también desde la religiosidad e incluso la alquimia (o transformación del espíritu humano) reflejada por el A-mor universal, representado por el enunciado «Solvet et Coagula«, es decir, disuelve todo lo que no eres o has sido (máscara y egos) dentro de tí, a lo largo de tu vida, y luego coagúlate (re-inventate a ti mismo) con la fuerza del espíritu emergida de la operación de disolver.

Autor: Kevin Samir Parra Rueda, Redactor en la Gran Familia de hermandadblanca.org.

Referencias Bibliográficas:

  • Feldman, R.,  Camp, C., Papalia, D., y Sterns, H. (2009). Desarrollo del adulto y vejez. (3ra. ed.). México, D.F: McGrawhill educación.
  • Galimberti, U. (2002). Diccionario de psicología. México D.F: Siglo XXI editores.
  • Maderna, A., anni, D., Y Membrino, P.  (1987), “Los ancianos, (Gli anziani) «, revista Marsicano (coord.), Comunicación y desacuerdo social: Milán, Italia.
  • Teorías del envejecimiento [Programa de youtube]. Disponible: https://www.youtube.com/watch?v=pOONkC3PFjY

2 comentarios

  1. Es muy cruel envejecer, escucho a mis mayores, sabios, lúcidos, decir que su cuerpo ya no les permite disfrutar de una simple caminata al sol, o de pasear con sus seres queridos y me veo yo, a mis 61 años con ganas de trabajar y vivir como a mis 40s. Y no veo el sentido, cuando al fin aprendes a vivir, ya no puedes hacerlo, muy triste.

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