Filosofía de la Libertad (6) Pesimismo y optimismo

José Contreras
José Contreras

Filosofía de la Libertad (6) Pesimismo y optimismo

Introducción

Las corrientes filosóficas pesimistas y optimistas son dos formas de comprender el valor de la vida. En este capítulo XIII El Valor de la Vida (Pesimismo y optimismo) de Filosofía de la libertad de Rudolf Steiner, el autor se refiere a las visiones del mundo con respecto a la ética. 

Recordemos que Steiner está estudiando la libertad y que esta libertad corresponde al Espíritu que es el mundo de la ética. El problema está en que para los filósofos esta ética no es libre, sino que debe ser impuesta a los individuos. Impuesta por la religión o por el Estado. 

Steiner va a demostrar que si bien es cierto que para quienes no se han hecho responsables de sí mismos es necesaria la coacción externa, para quien decide tomar el control de su vida, existe la posibilidad de decidir sobre su propio desarrollo ético y así aprender a tomar decisiones con libertad.

 

Pesimismo y optimismo

Leibniz

Algunas corrientes como la de Leibniz sostienen que vivimos en el mejor de los mundos posibles y que lo aparentemente malo es un bien oculto. Lo único que tenemos que hacer es conocer la voluntad de Dios para descubrir que la vida merece vivirse.

Schopenhauer

Otros filósofos, por el contrario dicen que esto es lo más parecido al infierno. Por todas partes vemos necesidad y miseria. Por ejemplo, Schopenhauer considera que el universo está dirigido por un Voluntad ciega. Siempre tenemos deseos y cuando los logramos, aparecen nuevos deseos. Esto hace que siempre estemos insatisfechos.

Schopenhauer afirma que los momentos de satisfacción son breves y los de insatisfacción permanecen durante todo el proceso de lucha para lograr algo. Cuando no deseamos nada, nos aburrimos. Según él, tenemos que suprimir la voluntad y esto se logra por el desarrollo del carácter a través de la ética y por el desarrollo de la sensibilidad por medio del arte.

Eduard von Hartmann

Otra visión pesimista es la de Eduard von Hartmann. Quiere medir si hay más placer o más displacer en la vida. Según él, todo goce trae más miseria que placer. Por ejemplo, el placer de la embriaguez dura menos que la indisposición de la resaca. Él explica que en realidad todo este mundo es el sufrimiento de Dios y que nuestro sufrimiento es para liberar a Dios.

La ciencia nos remite a la lucha por la existencia. Hay un exceso de vida en toda la naturaleza y no hay suficiente alimento, lo cual genera dolor. Sin embargo, el placer por el logro del deseo de un individuo no disminuye por que otros sufran necesidad. Por ejemplo: El goce de satisfacer el hambre.

El pesimista insistirá en la cantidad de seres que pasan hambre y que el displacer siempre será mayor que el placer y de aquí deduce la falta de valor de la vida y la necesidad de buscar algo superior.

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Las corrientes filosóficas pesimistas y optimistas son dos formas de comprender el valor de la vida.

Importancia del deseo

Steiner se pregunta si estas filosofías están basadas en la experiencia. Estas filosofías pesimistas consideran que hay algo malo con el deseo. Lo consideran fuente del displacer. Steiner afirma que el logro de un deseo y la aparición de otro no tiene que ser causa de displacer. Si esto fuese cierto, la supresión del deseo debería producir placer, pero esto no es así. La supresión de todo deseo produce aburrimiento.

La esperanza de lograr el deseo no tiene por qué producir sufrimiento, en muchos casos es otra ocasión de disfrute. Incluso cuando no se logra lo deseado, el recuerdo del proceso de búsqueda puede ser agradable. Incluso la conciencia de haber hecho el esfuerzo, puede producir la satisfacción de haber cumplido.

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La esperanza de lograr el deseo no tiene por qué producir sufrimiento, en muchos casos es otra ocasión de disfrute.

¿Deseos sin sentido?

Una forma que proponen algunos estudiosos de este tema es valorar solo lo que para ellos tiene significado. Por ejemplo, quien considera que el reconocimiento que los demás nos hacen es vanidad, van a descalificar el disfrute que nos da el ser reconocidos.

Steiner critica esta posición y la compara al vendedor que solo reconozca como ganancias las que dan los productos alimenticios, pero no las chucherías infantiles. Se refiere a que esta valoración debe ser no solo racional, o conceptual, sino que también tiene que tomar en cuenta nuestra percepción de la vida.

Steiner critica esta posición y la compara al vendedor que solo reconozca como ganancias las que dan los productos alimenticios, pero no las chucherías infantiles.

La bancarrota se daría solo cuando sea evidente que el displacer es más alto que cualquier esperanza de sobrellevar el dolor.

Sin embargo, si esto fuese así para la mayoría de las personas, el número de suicidios sería muy alto. Sin embargo, es lo contrario. Esto dice que aunque haya displacer, no hacemos depender nuestra vida de la cantidad de placer o displacer que sintamos.

Una cesta de placer y displacer

Para aclarar este aspecto, Steiner dice que la idea de que debe haber más placer que displacer es confusa. Como ejemplo señala que si alguien nos vende manzanas de alta calidad, pero nos obliga a llevarnos también las malas, vamos a ver el precio y si estamos dispuestos a pagar ese precio por las buenas e incluimos el transporte de las malas. Si es así, nos llevamos todas, las buenas y las malas. El cálculo no se hace restando las buenas de las malas, sino si vale la pena llevarlas todas para disfrutar de las buenas. Esto es igual cuando comparamos lo que en la vida nos da placer y lo que nos da displacer. En realidad solo tomamos en cuenta lo que nos da placer.

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Vamos a ver el precio y si estamos dispuestos a pagar ese precio por las buenas e incluimos el transporte de las malas.

El cálculo no se hace restando las buenas de las malas, sino si vale la pena llevarlas todas para disfrutar de las buenas.

Es decir, que aún si hay más displacer que placer, hacemos el cálculo sobre lo que nos da placer.

Libertad: El disfrute en el mundo espiritual

Otro punto diferente es que según algunos filósofos, al descubrir que muchos de nuestros deseos llegan a satisfacciones vacías nos proponemos metas más elevadas. Nos proponemos una vida altruista. Es interesante que tanto las teorías optimistas como las pesimistas, tienen la observación de que al final hay una búsqueda de fines superiores. 

Podríamos preguntarnos si en realidad es el placer lo que permite medir la calidad de la vida y si el displacer es el que nos lleva a la búsqueda del mundo espiritual.

Lo que quiere señalar Steiner, es que la búsqueda de deseos superiores o espirituales no viene dada por haber descubierto que los deseos inferiores dan displacer. En realidad esta justificación no hace falta, ya que el hombre también tiene deseos y necesidades de lo superior o espiritual.

El hombre también tiene deseos y necesidades de lo superior o espiritual.

Eliminar el deseo

Los deseos son inherentes al hombre y por lo tanto no tiene sentido las propuestas de matar el deseo o dejar de desear. En realidad los deseos muestran la necesidad de adquirir experiencia. Incluso la búsqueda de lo superior también es un deseo y hay que alimentarlo.

Las propuestas morales que dicen lo que no se debe hacer y lo que sí se debe hacer, supone que alguien debe decirle que es lo que él debe hacer. Esto implica impedir el desarrollo del carácter y negar la libertad moral.

Libertad moral

Lo anterior es negar la importancia de la imaginación moral. El hombre está en capacidad de crearse las necesidades superiores, sin que otro le diga cuales deben ser. Esto se logra con la imaginación moral. 

Quien niegue el derecho del hombre a crearse sus necesidades espirituales, está negando que así como existen necesidades físicas, también existen necesidades espirituales y que el hombre debe descubrirlas dentro de sí mismo y desarrollarlas.

Cuando se niega el derecho a la libertad moral, lo que se está suponiendo es que todos los seres humanos son inmaduros y no tienen capacidad espiritual. Sin embargo no se le puede hacer estas exigencias a los seres humanos maduros.

La libertad moral se logra por el desarrollo del carácter de los individuos. 

Conclusión de Pesimismo y optimismo

En conclusión, la idea no es que los seres humanos eliminen su voluntad y se dedique a hacer lo que la sociedad o instituciones religiosas quieren de ellos. Esto implica decir que los seres humanos no tienen necesidades espirituales y por lo tanto hay que crearlas e imponerlas desde el mundo externo.

Esto implica decir que los seres humanos no tienen necesidades espirituales y por lo tanto hay que crearlas e imponerlas desde el mundo externo.

El hombre que ha llegado al desarrollo ético, no necesita que otros le digan lo que tiene que hacer. Él tiene la intuición suficiente para saber qué es lo que quiere y para comprender que su desarrollo es individual y es la formación de su carácter.

Referencias:

Rudolf Steiner  capítulo XIII El Valor de la Vida (Pesimismo y optimismo)

 

José Contreras redactor y traductor en la gran familia de hermandadblanca.org

 

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