Filosofía de la libertad Rudolf Steiner (5) Monismo y Finalidad 

José Contreras
José Contreras

 

Filosofía de la libertad Rudolf Steiner (5) Monismo y Finalidad 

Introducción

Continuamos con la presentación de la obra de Rudolf Steiner Filosofía de la Libertad. Insistimos en que el objetivo es motivar a leer la obra y en darle otros puntos de reflexión para quienes ya la han leído.

Vamos a continuar con el capítulo X, la filosofía de la libertad y el monismo  y con el capítulo XI, la finalidad  del mundo y de la vida humana (El destino del ser humano).

Este trabajo de Steiner quiere relacionar la libertad individual con el desarrollo ético de los seres humanos. Una idea básica es que al aprender a pensar desarrollamos nuestra capacidad ética.

Aquí se va a profundizar en el pensamiento monista, que ya había sido introducido en el capítulo anterior. Además se va avanzar en la aclaración del concepto de finalidad. Lo que quiere demostrar Steiner, es que el concepto de finalidad se usa en muchas ocasiones de manera errónea en situaciones que no corresponden. El verdadero sentido del concepto de finalidad esta relacionado con la capacidad de pensar de los individuos.

El pensamiento ingenuo

El hombre ingenuo visto desde un punto de vista filosófico es el que:

Solo acepta como cierto lo perceptible y considera que las cosas son independientes de lo que se piensa sobre ellas. 

Solo acepta la autoridad de aquel a quien reconoce como superior. Acepta la autoridad como dogma. considera que las verdades no son para comprenderlas, sino para imponerlas.

Acepta principios que entiende que son dados por Dios y vive de acuerdo a ellos. Entre más absurdo considerá que es más sagrado.

Lo común a todas estas posiciones es que el hombre ingenuo, no le reconoce ningún derecho a su propio pensamiento.

El hombre ingenuo no piensa por sí mismo.

 

En el nivel moral, el hombre ingenuo vive de acuerdo a un principio que considera superior.

Lo común a todas estas posiciones es que el hombre cree que es libre, pero esto es solo una ilusión. Todo ocurre por necesidad.

Otra posición es creer que hay un ser extrahumano que ha realizado el plan y que la función de los seres humanos es descubrir el plan de Dios y aplicarlo. Evidentemente, en este caso tampoco hay libertad. En otras palabras el hombre no actúa por que él quiere, sino porque Dios quiere.

El monismo y la finalidad

El monismo

El monismo le da tanta importancia al pensamiento como a las percepciones. De acuerdo al monismo, el individuo no puede ser libre cuando obedece a sus percepciones, cuando hace esto es no-libre, porque no piensa.

Los pensamientos que hacen referencia a una autoridad, son reconocidos desde el punto de vista monista, como producidos por el propio hombre.  Es decir, que cuando acepta seguir a una autoridad, es también un pensamiento suyo.

Incluso si se acepta que esa norma es de un grupo, sea del Estado, de una religión, de algún grupo de ética, tiene que reconocerse que no fue originada por un grupo, sino que alguien la pensó y la impuso al grupo. Siempre fue un individuo el que la pensó. Los grupos no piensan.

Esto significa que cuando aceptamos un principio moral como cierto, debemos preguntarnos quien elaboró ese principio y de las múltiples interpretes que tiene, a cual intérprete estoy siguiendo. Además, siempre tenemos que hacernos responsables de que la decisión es nuestra.

Cuando acepto que la decisión de aceptar un principio es mía. Estoy aceptando que soy libre.

Cuando aceptamos un principio moral como cierto, debemos preguntarnos quien elaboró ese principio y de las múltiples interpretes que tiene, a cual intérprete estoy siguiendo.

Sin embargo, si esa aceptación ha sido bajo coacción física o moral, no estoy actuando como espíritu libre.

El hacerme responsable de la situación es un paso importante, debido a que me hace consciente de que estoy actuando mecánicamente (cuando actúo por impulsos) o por obediencia a normas morales que han sido impuestas por otros y también me hace consciente de que puedo tomar un rumbo diferente.

El monismo nos libera tanto de la moral ingenua como de la moral de la especulación metafísica.  Solo la libertad es moral.

Steiner aclara que no hay contradicción al afirmar que los pensamientos no son individuales (por ejemplo, cuando varios pensadores estudian el triángulo están creando conceptos sobre el mismo triángulo) y que los conceptos que se elaboran sobre la vida moral se elaboran en cada conciencia humana. No hay contradicción al decir que los pensamientos no son individuales, pero que se elaboran en cada conciencia humana.

Un ejemplo de esta no contradicción es cuando a partir de la observación de triángulos en la naturaleza se llega al concepto de triángulo, este concepto es el mismo para todos los seres humanos. No es un concepto individual.

Sin embargo, cuando el ingeniero o va aplicar en una construcción lo concreta y es un triángulo determinado y perceptible. De igual manera, los conceptos morales no son individuales, pero cuando el individuo lo aplica y lo transforma en acto, lo individualiza. Es decir, el concepto se hace vivo.

“Es un rasgo característico de la naturaleza humana que lo intuitivamente aprehensible en el hombre oscila como un péndulo vivo entre el conocimiento universalmente válido, y la vivencia individual de este contenido universal”. En: La filosofía de la libertad y el monismo  

Quien no ve que el concepto es universalmente válido, afirma que solo las percepciones existen y que el pensamiento no tiene mayor validez, para quien sí ve lo universalmente válido, pero no ve la vivencia individual de ese contenido universal, considerará que las normas morales no tienen aplicación individual.

Es decir, considerará que no hay libertad moral.

En el primer caso, al no haber nada universal, todo vale y nada vale. O sea, no hay valores en sí mismos. Por esto tiene el mismo sentido hacer cualquier cosa.

En el segundo caso, para quienes creen que hay valores universales, pero no libertad en su aplicación, solo existen dogmas que deben ser cumplidos sin discusión.

Solo cuando se acepta que hay un movimiento entre lo universal y lo individual, se puede entender la libertad moral.

La finalidad del mundo y de la vida humana

“La verdadera finalidad sólo se da cuando, en contraposición a la relación entre causa y efecto — en la que el suceso anterior determina el posterior — ocurre lo contrario, que el suceso posterior influye de manera determinante sobre el anterior”. En: La finalidad del mundo y de la vida humana

La finalidad ocurre solo en la acción humana, cuando tenemos un objetivo y en función de este objetivo realizamos nuestra acción.

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La verdadera finalidad sólo se da cuando el suceso posterior influye de manera determinante sobre el anterior

Por ejemplo, si pensamos que va a llover, sacamos nuestro paraguas para estar protegidos.

Si de hecho llueve nos protegemos con el paraguas. Lo que nos aseguró estar protegidos fue nuestra previsión de llevar el paraguas.

La causa es la lluvia y el efecto sacar el paraguas. Pero tengo el paraguas porque tenía el concepto de la posible lluvia. La finalidad es un concepto que ocurre antes que la causa.

Concepto de Finalidad →     causa  →   efecto

En la percepción primero es la lluvia y luego sacar el paraguas. En el concepto ya está unida la causa de la lluvia con sacar el paraguas. 

Concepto de finalidad: Imagino que va a llover y decido llevar el paraguas

Causa: llueve

Efecto: saco el paraguas

El ser humano puede tener la finalidad de modificar la relación causa efecto  y lo hace por medio de su acción preventiva.

Lo que nos dice Steiner es que para que haya finalidad tiene que haber un pensador.

Mantengamos presente que Steiner insiste en que la libertad es moral y a ella se llega por el pensamiento. Tenemos que concluir que hay un vínculo entre la libertad, el pensamiento y la finalidad.

Lo que Steiner quiere resaltar es que no hay que confundir efecto con finalidad.

Lo que nos dice es que la naturaleza no actúa por finalidad, a no ser por medio de los seres humanos.

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El ser humano puede tener la finalidad de modificar la relación causa efecto  y lo hace por medio de su acción preventiva.

En este punto se separa de la teoría de Lamarck quien puso como ejemplo, que las jirafas tienen el cuello largo debido a que necesitaban llegar a las hojas altas que consistía en su alimento. Es decir que las jurafas de cuello corto tenían la finalidad de alcanzar los alimentos que estaban en los árboles altos.

Tengo que decir que cuando estudié la teoría de Lamarck en el liceo me pareció absurda. Yo me decía que si esas jirafas tenían que esperar a que les creciera el cuello para comer, se habrían muerto de hambre. 

Lo que está diciendo esta teoría es que las jirafas tenían la finalidad de comerse las hojas más altas (efecto) y por eso les creció el cuello.  Steiner afirma que quienes tienen finalidades son los seres humanos, no la naturaleza. Los animales tienen instintos, no finalidades.

Lo que me parece muy importante en el concepto de finalidad, es que cuando descubrimos que hay relaciones de causa efecto en términos morales, o para decirlo en otras palabras, en términos de karma, nuestra conducta cambia porque hacemos previsiones .

Por ejemplo, si aceptamos que quien vive criticando se relaciona con los actos que critica, vamos a evitar estar criticando; o si comprendemos que al hacer ciertas acciones como comprar loterías, nos vinculamos con las mismas necesidades de las personas que también lo hacen, vamos a evitar hacerlo.

Es decir, el concepto de finalidad exige una comprensión de las relaciones de causa y efecto, no solo a nivel de la percepción, sino de nuestro desarrollo moral.

“El monismo rechaza el concepto de finalidad en todos los campos, excepto en el del actuar humano”.

Esto es importante, ya que la finalidad de la vida de un ser humano es la que él le da. En otras palabras: nada está predeterminado en la vida humana.

Esta idea también nos dice que los fines que los demás nos imponen son arbitrarios. El que los aceptemos en una decisión nuestra. Pero no tenemos que aceptarlas porque lo dice una autoridad o porque “es lo que la sociedad espera de mí”. 

Steiner critica las concepciones que explican la historia en función de la finalidad, como hacen algunos filósofos al afirmar “La historia es la evolución del hombre hacia la libertad”.

Steiner critica las concepciones que explican la historia en función de la finalidad, como hacen algunos filósofos al afirmar “La historia es la evolución del hombre hacia la libertad”.

Quienes definen las finalidades son los seres humanos individuales. No es la historia, ni la Sociedad, ni la iglesia. Es cierto que un grupo de individuos pueden tener una finalidad y trabajar en común por ella. Pero en este caso, cada uno tiene esa finalidad. Las instituciones tienen finalidades porque hay individuos que tienen esas finalidades y luchan por lograrlas y mantenerlas. La institución seguirá existiendo mientras hayan individuos que crean y actúen en su defensa.

Delimitando el concepto de finalidad

Steiner aclara que el concepto de finalidad se puede usar en sentidos diferentes al que él da. Pero su concepto queda delimitado cuando dice que la finalidad solo lo tienen los seres humanos, los seres que piensan y crean conceptos.

Por ejemplo, un reloj tiene la finalidad de dar la hora. Pero eso es un concepto de finalidad diferente, porque el reloj aunque cumple una función no posee conceptos, no piensa.

Otra aclaración que hace Steiner. Algunos autores le han criticado que le niegue finalidad a seres que pertenecen al mundo espiritual. Él explica que si bien es cierto que el pensamiento es nuestro vínculo con el mundo espiritual, la finalidad se refiere solo a los seres humanos. Él en ningún momento rechaza la existencia de seres espirituales y de “objetivos superiores” o “fines superiores” a los humanos. Pero aquí estamos hablando es del modelo humano de finalidad

Conclusión

Hemos presentado dos capítulos de la obra Filosofía de la Libertad de Rudolf Steiner. El primero se centra en el monismo y el segundo en el concepto de la finalidad. En el monismo el explica que el pensamiento es un elemento más del conocimiento, tanto como lo son las percepciones. Es el pensamiento el que nos da la libertad moral. 

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Antes de partir ya sabemos a donde vamos a llegar.

Cuando Steiner explica la finalidad, aclara que la finalidad no se debe confundir con el efecto. La finalidad es una actividad del pensamiento que se produce antes de la causa. Esta actividad del pensamiento nos permite liberarnos de las determinaciones de causa y efecto, incluso nos permite comprender las consecuencias morales de posibles acciones que podamos hacer y modificar nuestros actos en función de las consecuencias que prevemos.

En la próxima parte vamos a estudiar la importancia de la imaginación en el desarrollo moral.

Referencias

Rudolf Steiner La Filosofía de la Libertad y el Monismo

Rudolf Steiner La Finalidad del Mundo y de la Vida Humana

 

José Contreras redactor y traductor en la gran familia de hermandadblanca.org

 

 

Sugerencias de enlaces

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